25981(24-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 25981  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

         ALFREDO GOMEZ QUINTERO              Aprobado  acta  No.  205   

Bogotá     D.    C.,    veinticuatro (24) de octubre de dos mil siete (2007)   

VISTOS  

Decide la Sala el recurso extraordinario de  casación    interpuesto   por   el   defensor   contractual   de   SAID  SÁNCHEZ LÓPEZ contra la sentencia  del  dieciséis  (16)  de  febrero de dos mil seis (2006), por  medio de la  cual  el Tribunal Superior de Cúcuta confirmó el fallo condenatorio de primera  instancia  proferido  por  el  Juez Segundo Penal del Circuito de Ocaña, que lo  sentenció  a  las  penas  de  siete  (7)  años de prisión, multa de dieciocho  millones  setecientos  dieciséis  mil  trescientos setenta y ocho ($18 716 378)  pesos,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y de funciones públicas  por  siete  (7)  años, “en concordancia con el inciso final del artículo 122  de  la  Constitución  Política”,  indemnización  de perjuicios en favor del  municipio  de  San Calixto (N. de S.), en cuantía de trece millones seiscientos  cincuenta  y  dos  mil  novecientos cincuenta ($13 652 950) pesos (suma que debe  actualizar   al   momento   de   efectuar  el  pago1)   y  además  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y la  sustitución  de  prisión  efectiva  por  prisión  domiciliaria,  por hallarlo  penalmente  responsable  de  los  delitos  de  peculado por apropiación (Inciso  primero  del artículo 133 del Decreto 100 de 1980, modificado por el art. 19 de  la  Ley  190 de 1995), peculado por aplicación oficial diferente (art. 136 ib.,  modificado  por  el  art.  32  de  la Ley 190 de 1995) y falsedad ideológica en  documento público (art. 219 ib.).   

         HECHOS   

SAID    SÁNCHEZ    LÓPEZ  fue  alcalde municipal de San Calixto, N. de S., para el período  constitucional  de  1995 –  1997;   en  el presupuesto municipal de 1997 se incluyó una partida de $26  838 088 para la construcción del acueducto de la vereda Guaduales.   

De     esa    partida    –según  lo denunció el presidente de  la  junta  de  acción  comunal  y se demostró en el proceso- el Alcalde gastó  dieciocho  millones  setecientos  dieciséis mil cuatrocientos treinta y dos mil  ($18  716 432) pesos, de los cuales pagó trece millones seiscientos cincuenta y  dos  mil  novecientos  cincuenta ($13 652 950) pesos2  a  diferentes  personas  por  conceptos  de  “estudios de factibilidad”, “administración de la obra”,  “compras  de  materiales”  (que respaldó con documentos espurios) y “pago  de  operadores  de  maquinaria  municipal”.   Por  estos  hechos resultó  sentenciado por peculado por apropiación.   

Destinó  cinco millones sesenta y tres mil  cuatrocientos  veintiocho  ($5  063  428)  pesos  para  arreglo, mantenimiento y  operación  de  maquinaria  municipal,  sin  ejecutarlos  en la obra para la que  estaban dirigidos.   

No  obstante,  suministró  el  “acta  de  recibo  final  de  la  obra”  que  contrató “a todo costo” y una serie de  documentos  falsos  que  respaldaron  diferentes  actividades  inherentes  a  la  ejecución  de la obra, compra de materiales, suministros, cuadros estadísticos  de  obra,  etc..   (Cfr.  Páginas  12  –   14  del  fallo  de primera  instancia).   

ANTECEDENTES  

La Fiscalía Segunda Seccional de la Unidad  de  delitos contra la Administración pública profirió resolución de apertura  de  investigación  el  28  de  agosto  de  2000  (Fl.  262  /  1);  recibió la  indagatoria   de   SAID  SÁNCHEZ  LÓPEZ   el   17   de   septiembre   de   2001   (Fls.  279  – 283).   

Cerró  la  investigación el 7 de marzo de  2002  (Fl.  287),  en  el  traslado  para  presentar  alegaciones  previas  a la  calificación  del sumario (art. 393 de la Ley 600 de 2000) las partes guardaron  silencio,  el  27  de  mayo  de  2002  profirió  resolución  de acusación por  peculado  por  apropiación,  peculado  por  destinación  oficial  diferente  y  falsead    ideológica    en   documento   público   (Fls.   301   –   303   /  1),  la  acusación  fue  confirmada    el    7    de   noviembre   de   2002   (Fls.   324   – 328 / 1).   

El   Juzgado   Penal   del   Circuito  de  Ocaña              tramitó  el  juicio  y  profirió  sentencia condenatoria el 16 de  marzo  de 2004 (Fls. 403 –  430  /  1), que fue confirmada el 16 de febrero de 2006 por el Tribunal Superior  del     Distrito     Judicial     de     Cúcuta     (Fls.     6    – 20 / 2).   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

En  una  decisión totalmente inescindible,  tanto  el Juzgado como el Tribunal encontraron plenamente acreditados los hechos  de este proceso:   

Así,  para  el  sentenciador  individual y  colectivo,    SAID    SÁNCHEZ   LÓPEZ  se  apropió  en  favor  propio  y  de  terceros de una parte del  presupuesto   destinado  para  la  construcción  del  acueducto  de  la  vereda  Guaduales  en  el presupuesto del año fiscal de 1997, porque pagó una cantidad  por  una  obra que no se ejecutó y destinó otra cantidad a cuestiones que nada  tenían   que   ver   con   la   ejecución   de  los  trabajos,  soportando  este  tipo  de inversiones con  documentos falsos.   

         LA IMPUGNACION   

Cargo  único.  Nulidad por violación  del  debido  proceso  (Artículos  306 –  2,  354,  357  del  C.  de  P.P.  y  art.  29 de la Constitución  Política)   

Estimó  el  libelista  que  se  afectó el  debido  proceso  porque  durante  la  instrucción del sumario no se definió la  situación   jurídica  del  imputado  SAID  SÁNCHEZ  LÓPEZ.   

Recordó  que  a  la  luz del artículo 357  numeral  1° de la Ley 600  de  2000,  la  definición  de situación jurídica para la conducta de peculado  por  apropiación era obligatoria, por suerte que después de haber escuchado en  indagatoria  al  imputado  la  ritualidad  imponía la definición de situación  jurídica en aras de garantizar el debido proceso.   

Solicitó declarar la nulidad a partir de la  resolución  de  cierre  de investigación, con el objeto de que sea definida la  situación  jurídica  para  ejercer  el  derecho de contradicción, conocer los  hechos  con  precisión,  establecer el fundamento probatorio de la providencia   y  determinar  la  medida  procesal que corresponda al imputado.   

EL     CONCEPTO     DEL    MINISTERIO  PÚBLICO   

Estimó que si bien es cierto en el proceso  no  se  definió  la  situación  jurídica  a  la  luz  del  artículo  354  en  concordancia  con el numeral primero del artículo 357 de la Ley 600 de 2000 que  rigió  este  proceso  desde  su  inicio,  siendo  claro  que “…siempre  es  obligatorio  resolver  la  situación jurídica en los  casos   del   357”,   aunque   “…no    se    imponga    medida    de   aseguramiento”  porque  no  estén  acreditados los presupuestos para imponer la  medida    a    la    luz    de    los    artículos    355   y   356,  la  verdad  es  que  el  error  que  denuncia  el  casacionista  no  tiene  trascendencia  de  cara  a las garantías  defensivas del recurrente:   

La  irregularidad  se  convalidó  por  el  silencio  de  la  parte  defensiva  que,  en ningún instante procesal “…ni  en  la  notificación  de  la resolución de cierre de investigación, ni en los  alegatos  precalificatorios,  ni al impugnar la resolución de acusación, ni en  el  traslado  del  artículo  400  de  la  Ley  600  de 2000, ni en la audiencia  preparatoria,  ni en la audiencia pública el procesado o su defensor formularon  inconformidad  con  la  aludida omisión” que sólo  vino  a proponer cuando impugnó el fallo de primera instancia, siendo claro que  debió  alegar la nulidad  –originada  en la fase  instructiva-  en  la  audiencia  preparatoria de que trata el artículo 401 ib.,  pero no lo hizo.   

Los   principios   de   trascendencia  y  convalidación     (art.    310    –  4)  que orientan la declaración de nulidad del proceso permiten  afirmar   que   SAID   SÁNCHEZ  LÓPEZ  no  sufrió  algún perjuicio concreto con la omisión del rito,  en  la  medida  que  desde la indagatoria conoció la imputación tanto fáctica  como  jurídica  por  las  conductas  de peculado por apropiación, peculado por  aplicación  oficial  diferente y falsedad ideológica en documento público, lo  mismo que el soporte probatorio de la investigación.   

Participó de la tesis del Tribunal, según  la  cual  la  resolución de la situación jurídica dejó de ser un presupuesto  indispensable   para   cerrar   la   instrucción,   y   por  ello  estimó  que  “…su   omisión   no   tiene  la  trascendencia  suficiente para generar nulidad”.   

Propuso  casar  de oficio la sentencia por  incongruencia  entre  la  acusación  y  el  fallo, en la medida que al fijar la  punibilidad  el juzgado incluyó la causal genérica de agravación punitiva del  artículo  66-11  del  C.P.  de  1980,  referida  a la posición distinguida del  Agente,      aunque      acepta      que      la     acusación     “contempló  la  condición  de  primer mandatario municipal del  procesado      al     momento     de     cometer     los     delitos”;       sin      embargo,  dijo,  la sola mención no basta para afirmar que al  acusado   se   le  advirtió  con  claridad  que  la  posición  distinguida  le  representaría   una   mayor   pena,   que   tasó   el  juzgado  en  dos  meses  más.   

        LA CORTE CONSIDERA   

Es  competente la Corte Suprema de Justicia  para  resolver el recurso extraordinario de casación propuesto por el opugnador  contra   la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  de  conformidad  con el artículo 205 de la Ley 600 de 2000, sin perjuicio del poder  oficioso  que  le confiere el artículo 216 en concordancia con el artículo 206  y el numeral tercero del artículo 207 ib.   

Cargo único.  Nulidad por violación  del  debido  proceso  (Artículos 306 –  2,  354,  357  del  C.  de  P.P.  y  art. 29 de la Constitución  Política)   

1)  A pesar  de  ser  la propuesta de nulidad por violación del debido proceso una garantía  fundamental,    de  conformidad  con  el  Artículo  29 de la Constitución Política, lo evidente y  contradictorio    del    alegato   es   que   el   defensor   que   ahora    (en    sede   del   recurso  extraordinario  de  casación)  reclama en favor del procesado la definición de  situación  jurídica  porque  era  procedente  para  el  delito de peculado por  apropiación  a  la  luz  del numeral primero del artículo 357 de la Ley 600 de  20003,     durante     el     curso     del     proceso    –tanto en la fase investigativa como  en  la fase del juicio- la  defensa         técnica         capitalizó        en       favor      del  procesado  aquella omisión del rito  y    de    esa    manera    usufructuó    el   beneficio   de   libertad   durante   todo   el   proceso  penal.   

Para la Sala Penal de la Corte es claro que  si  la  defensa  se  percató  en  la instrucción de que era preciso definir la  situación   jurídica,   en  lealtad  debió   haber   solicitado  al  fiscal  que  adoptara  la  medida  pertinente;  y si advirtió la irregularidad en  el  juicio  debió  haber hecho la alegación al juez  en el mismo sentido.   

Lo paradójico en este caso es que la medida  a  adoptar  en  el  curso  del  proceso  penal  era la detención preventiva del  imputado,  porque  el  delito de peculado por apropiación tenía prevista en la  ley   una   pena  que  “excede  de  cuatro  años”  (Art.  357  –  1  de  la  Ley 600 de 2000 en conc.  Art.   133  del  Decreto  100  de  1980).   Sin  embargo,   el  defensor  no  hizo  la  solicitud  en  momento  alguno del proceso.   

Entre  las conductas objeto de imputación  (peculado  por apropiación del Inciso primero del artículo 133 del Decreto 100  de  1980,  modificado  por  el  artículo 19 de la Ley 190 de 1995, peculado por  aplicación  oficial  diferente del artículo 136 ib., modificado por el art. 32  de  la  Ley  190  de  1995  y  falsedad  ideológica  en  documento público del  artículo   219   ib.),   la   que   reviste   mayor   gravedad  y  respecto   de   la   que  procede  la  definición  de  situación jurídica a la luz de los artículo 356 –     1,     357     –    1    de   la   Ley   600   de  2000,  vigente  en  el  Distrito       judicial       de       Cúcuta4,  es  el  peculado  por  apropiación  porque es la única cuyo límite mínimo de  sanción   supera  los  cuatro  años  como  penalidad  mínima,  lo  que no sucede en relación con las  conductas   de   peculado  por  destinación  oficial  diferente  y  falsedad  ideológica  en  documento  público  de  los artículos  136 y 219 ib.   

En  tales  condiciones,  a pesar de que el  presupuesto  formal de la  censura   sea   razonable   porque   es  un  requisito  legal  la  definición de la situación jurídica  (artículo  354),  no  puede  argumentarse  que  tenga razón el actor porque en  verdad ningún perjuicio real acreditó:   

2.  Existe  un     antecedente     en     el     que     la    Sala    Penal    tuteló  el  derecho al debido proceso  por  falta  de  definición de situación jurídica en la fase investigativa del  sumario,     donde     el    sindicado5  alegaba   que   una   conducta  punible  objeto  de  imputación  era  de las  enlistadas   en  el  artículo  357  y  requería   de   definir   la   situación   jurídica.        Esto       argumentó       la      Sala:   

“3.3.2.  El procedimiento establecido en  la  Ley  600 de 2000 para el juzgamiento de los delitos cometidos en vigencia de  dicha   legislación,   específicamente  el  artículo  354  ídem,  impone  al  funcionario  instructor  el  deber  de definir situación jurídica a quienes se  vinculen  jurídicamente  al  proceso  penal,  con indagatoria o declaración de  persona  ausente,  siempre  que  el  cargo  corresponda a un delito para el cual  resulte  procedente  la  detención  preventiva,  en  tales  casos,  para los no  privados  de  la  libertad, dentro de los 10 días siguientes a la diligencia de  descargos se debe resolver situación jurídica.   

3.3.3.  El  artículo  357-1  del  C.P.P.  establece  que  la  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva procede  cuando  el  delito  tenga  prevista  pena de prisión que sea o exceda de cuatro  años,  de  donde  se  infiere,  al  hacer  su examen junto con el artículo 354  ibídem,  la  necesidad  de  resolver situación jurídica en delitos como el de  fraude  procesal  cometido  en  vigencia  de  la  Ley 599 de 2000”.   

El  derecho del accionante fue amparado por  la  Corte  en  aquella  oportunidad,  en la medida que el sindicado estaba  siendo  investigado  y  que, en  lealtad  procesal  alegó  durante la investigación que se había soslayado una  parte  del  rito y en ese orden, durante la investigación penal era prioritario  que  el instructor analizara y resolviera la situación jurídica de conformidad  con     el     orden     jurídico     aplicable6.   

3.    En  los  delitos  que  tienen  establecida  en la ley penas no privativas de la libertad, delitos querellables,  o  cuando el mínimo de la pena señalada en la ley sea “inferior a cuatro (4)  años”  ni  se resuelve situación jurídica ni se  impone    medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   ,   criterio   consignado   desde   el  año  2005(7), pues, en  cualquiera  de  los  sistemas  procesales la definición de situación jurídica  (L.  600)  y  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  (L. 600  –   L.  906),  sólo  proceden  para  conductas  que  excedan de cuatro (4)  años.   (Art. 315 de la Ley 906 modificado por  el art. 28 de la Ley 1142).   

4.   Otro  aspecto  que  debe abordar la Sala con ocasión de la simultánea pervivencia de  la  Ley  906  de  2004  (sistema acusatorio) con el sistema de la Ley 600 en los  Distritos   Judiciales   en   donde   aún   no  se  aplica  aquél  sistema  de  enjuiciamiento,         es         el         de         la         favorabilidad,  de  cara  a establecer  –más  allá  de  los  aspectos     formales     y    de    competencia8- si el régimen de la medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva es favorable en uno y otro sistema,  en  los  casos en los que las penas mínimas establecidas en la ley exceden de cuatro años:   

4.1.    Para   las   conductas  que  exceden   ese  límite  punitivo,  en la Ley 600 de 2000 es preciso resolver situación jurídica “con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva”, única prevista en ese  código,  a  la luz de los artículos 354, 355, 356 y  357,   siempre   que,  además  de  los  requisitos  sustanciales, se satisfagan los fines de la medida.   

La  detención preventiva es, de hecho, la  mayor  limitación  de  garantías  individuales,  pues implica privación de la  libertad  física  en  establecimiento  carcelario  (Art.  356, 357), pero tiene  prevista  la  suspensión  de   la  medida  en  los  tres  taxativos  eventos  del  artículo  362  que  es  revocable    cuando  sobrevengan pruebas que la desvirtúen (art. 363).   

4.2.   La  Ley  906,  artículo  307  (sistema    acusatorio)   consagró   múltiples   medidas   de   aseguramiento,  unas  privativas  de  la  libertad  (detención  preventiva  en  establecimiento de reclusión9, detención  preventiva  en  el  lugar  de  la  residencia), otras  no  (vigilancia  electrónica,  vigilancia personal,  presentaciones  periódicas  al despacho del juez, obligación de observar buena  conducta,  limitación de la movilidad y de la comunicación siempre y cuando no  afecte garantías defensivas, prestación de caución real).   

En  las  dos  legislaciones, en todo caso,  para  la  conducta  de  peculado  que  supere  la  cuantía  de  cincuenta  (50)  s.m.l.m.v.,  la  única  medida  procedente  es la detención en establecimiento  carcelario,  con la salvedad de que la medida es insustituible en el régimen de  la Ley 906.  (Conc. Art. 27 L. 1142 de 2007).   

En  últimas,  y  aunque  se  trata  de  procedimientos  diferentes,  lo  que  advierte  la  Sala es que existe una mayor  flexibilidad  en el régimen que regula la ejecución de la medida de detención  preventiva  en el sistema de enjuiciamiento de la Ley 906, no obstante que en el  sistema  acusatorio  es  preciso  identificar  cada  conducta en particular para  determinar los casos de restricción expresa de la ley.   

Un  comparativo  para  la  conducta  de  peculado  por  apropiación  en  cuantía  superior  a  los  cincuenta  salarios  mínimos  legales  mensuales, permite afirmar que si bien en los dos sistemas de  enjuiciamiento  penal  (Ley  600,  Ley  906)  es  preciso  imponer la detención  preventiva  en  establecimiento  de  reclusión,  el  régimen  de  suspensión de la medida (L. 600) o de  sustitución  de la misma  (L.  906)  tiene mayor flexibilidad en el procedimiento de la Ley 906 que aunque  no  vigente  en  el  Distrito  Judicial  de  Cúcuta  puede  ser  aplicable  por  favorabilidad.   

5.    Con  todo,  en  el  caso que ahora atiende la   Sala   lo   palmario   es  que  la  defensa  de  SAID   SÁNCHEZ   LÓPEZ  capitalizó  durante  el proceso penal  el  error  de  procedimiento  de cuyos réditos pretende beneficiarse en sede de  casación:     Usufructuó    la    libertad  –sin  derecho- durante  el  proceso  penal,  y  ahora,  en  franco  abuso  del recurso extraordinario de  casación  pretende  la  nulidad por omisión del rito para usufructuar de nuevo  su  pupilo  de esa garantía por una conducta que reviste la gravedad suficiente  para  privar  al procesado de libertad desde la instrucción del sumario, siendo  claro    que   en   la   sentencia   y   de   manera   definitiva   –ya  no  con  carácter  de  medida  provisional- el juez negó el referido beneficio al condenado.   

Se  trata  sin lugar a dudas –insiste    la   Sala-  de un asunto de deslealtad del sujeto procesal (parte defensiva)  y  es  claro  que  nadie  puede alegar a su favor su  propia             intención.   

Desde  ese punto de vista les asiste toda  la  razón  tanto  al  Tribunal  de  Cúcuta  como al Ministerio Público cuando  sostienen    que    la    conducta   procesal   de   la   defensa   convalidó  la  irritualidad  y que no  tiene  ninguna  trascendencia  la  alegación  en  casación porque SAID   SÁNCHEZ   LÓPEZ  no  sufrió  perjuicio alguno.   

El cargo no prospera.  

Finalmente:      Le    asiste    razón    al   Ministerio   Público   cuando   aduce  que  la  circunstancia  genérica  de  agravación  punitiva  prevista  en  el artículo 66 –  11  del  Código Penal Sustantivo  (Decreto   100  de  1980)  no  fue  imputada  en  la  resolución     de     acusación,    aunque  en  las consideraciones de la providencia se hubiese hecho  referencia   al  cargo  de   Alcalde   municipal   de  San  Calixto  N.  de  S.,  sin  embargo,  la  sola referencia del supuesto  fáctico  que  configura  la circunstancia de mayor punibilidad no es suficiente  para que sea deducida en la sentencia.   

Se  requiere  precisar  la  imputación  de  la  circunstancia de tal manera que no se abrigue  duda    acerca    de    su    sentido,   criterio   y   alcance,  porque ello determinará  incrementos punitivos en el fallo que  se  legitiman  sólo  y en la medida que aparezcan inequívocamente definidos en  los   cargos10.   

En   tales   condiciones,  como    el    juzgado   partió  del  mínimo  de  seis  (6)  años  y cuatro (4) meses en  concordancia  con  el  artículo  61  del  Decreto  100  de 1980 y a esa condena  incrementó  dos  (2)  meses  por  la  circunstancia  genérica  de  agravación  punitiva  del  artículo  66-11  ib.,  éste incremento punitivo (que porcentual  equivale al 2.5% de la pena) será excluido por la Sala.   

Dedujo  además un incremento punitivo de  seis  (6)  meses  con  ocasión del concurso de conductas punibles (peculado por  aplicación  oficial diferente y falsedad ideológica en documento público) que  se  reducirá  en la misma proporción anterior (2.5%);  es decir, en cinco  (5) días.   

Así, la condena a imponer a SAID   SÁNCHEZ   LÓPEZ  por   los   delitos  de  peculado  por  apropiación  (Inciso  primero  del  artículo  133  del  Decreto  100  de 1980,  modificado  por  el  art.  19  de  la Ley 190 de 1995), peculado por aplicación  oficial  diferente  (art.  136  ib.,  modificado por el art. 32 de la Ley 190 de  1995)  y  falsedad  ideológica en documento público (art. 219 ib.) queda establecida así:   

Por   la   conducta   de  peculado  por  apropiación,  hecha la deducción de los dos meses ilegítimamente deducidos en  el  fallo queda en seis (6) años y cuatro (4) meses, a los que se agregan cinco  (5)  meses  y  veinticinco  (25)  días  por  razón  del  concurso de conductas  punibles  (peculado  por aplicación oficial diferente y falsedad ideológica en  documento  público).  En definitiva, deberá pagar una pena de prisión de  seis  (6)  años, nueve (9) meses y veinticinco (25)  días.   

La  pena  de  interdicción  de derechos y  funciones  públicas  a  la  manera como la determinó el Juez Segundo Penal del  Circuito    de   Ocaña   se   mantiene  en  los  términos  del  fallo  impugnado  por  tratarse  de  una  conducta que lesionó el patrimonio público, lo que  implica  que  la  inhabilitación  para  el  desempeño  de  funciones públicas  es   permanente,   de  conformidad  con  el  artículo  122  inciso  5  de  la Constitución Política.   

En  mérito  de  lo  dicho  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal y  administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  Ley,   

       RESUELVE   

1.-          CASAR  de  manera oficiosa la sentencia  del  16 de febrero de 2006 proferida por el Tribunal  Superior  de Cúcuta N. de  S.  En  razón  de  lo  anterior, se fija la pena de  prisión  en  seis  (6)  años,  nueve  (9)  meses y  veinticinco   (25)   días  que  deberá  pagar  en  definitiva     el     señor     SAID    SÁNCHEZ  LÓPEZ.   

No  casar  la  sentencia por razón de la única censura  propuesta.   

2.-         SOLICITAR al señor Juez Segundo Penal  del  Circuito  de Ocaña (de ejecución de la pena) que surta las comunicaciones  de   que   trata   el   artículo   472  del  la  Ley  600  de  200011 y que de  “estricta  aplicación  al  artículo 188 del C.P.P.”, de conformidad con el  numeral quinto de la parte resolutiva de la sentencia del Tribunal.   

Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                      MARIA DEL ROSARIO GONZALEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO   J.   IBAÑEZ   GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

       YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

                    

                                                                          

  TERESA RUIZ NÚÑEZ  

  Secretaria  

    

1Cfr.  Numeral    cuarto    de    la    parte   resolutiva   del   fallo   de   primera  instancia.   

2Los  trece  millones  seiscientos  cincuenta y dos mil novecientos cincuenta ($13 652  950)  pesos  equivalían  a  79.37  s.m.l.m.v. de la época;  en el año de  1997  el  salario  mínimo  era  igual a $172 005 (Decreto 2334 de 1996)… Cfr.  Página 19 del fallo de primera instancia.   

3Porque  la conducta tenía prevista una  pena  de  prisión  cuyo  mínimo  es de seis años -Art. 133 del Decreto 100 de  1980.   

4Cfr.  Art.  530  inc. Tercero de la Ley 906 de 2004: “…Los distritos judiciales de  Barranquilla,    Cartagena,    Cúcuta,  Montería,  Quibdo, Pamplona, Riohacha, Santa Marta, Sincelejo y  Valledupar,  y aquellos que llegaren a crearse, entrarán a aplicar el sistema a  partir del primero (1°) de enero de 2008).   

5Cfr.  Artículo 126 de la Ley 600 de 2000.   

6CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de casación penal, sentencia de Tutela Rad. núm.  25512 del 13 de junio de 2006.   

7Conc.  Auto   de  Segunda  Instancia  Rad.  núm.  24152  de  20/10/2005   

8En L.  600  la  definición de situación jurídica con detención preventiva la define  el  fiscal instructor mediante resolución interlocutoria (Artículo 354 y stes.  En  conc. con art. 169 –  4);   en la Ley 906 la imposición de medida de aseguramiento de detención  preventiva  opera por solicitud del fiscal al juez de control de garantías y se  define  en  audiencia preliminar (art. 306 en conc. con el art. 154 – 4).   

9Para  el   listado   de  conductas  referidas  en  el  parágrafo  del  artículo  314  (adicionado  por  el  artículo  27  de  la  Ley 1142 de 2007), entre las que se  encuentra  el  peculado  por apropiación superior a 50 s.m.l.m.v., no   procede  la  sustitución  de  la  detención    preventiva    en   establecimiento   carcelario   por   detención  domiciliaria.   

10Id.  Sentencia   del   18/04/2007   Rad.   Núm.   26388;    Rad.  Núm.  25889,  26/04/2007;    sentencia   del   03/05/2007,   rad.   Núm.   20809,  entre  otras.   

11Cfr.  Página 110 del fallo de primera instancia.     

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