25864(23-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25864   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 089.  

Bogotá D.C., agosto veintitrés (23) de dos  mil seis (2006).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en  punto  de  la  admisibilidad  formal  del  libelo  de  casación presentado por el defensor del  procesado    AVELINO    GIRALDO   GÓMEZ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal   Superior   de  Bogotá  el  9  de  marzo  del  año  que  transcurre,  confirmatoria  de  la dictada por el Juzgado 32 Penal del Circuito con funciones  de  conocimiento  de  la misma ciudad el 24 de enero anterior, por cuyo medio lo  condenó  como  autor  penalmente  responsable  del delito de actos sexuales con  menor de catorce años agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  supuesto  fáctico  que  dio origen a la  presente  actuación  procesal  fue  adecuadamente  compendiado  en la sentencia  impugnada de la siguiente forma:   

“AVELINO  GIRALDO GÓMEZ fue capturado por  agentes  de  la  Policía  Nacional  y  puesto  a  disposición  de la autoridad  judicial   respectiva,   el   24   de  agosto  del  cursante  año  (2005,  se  refiere),  porque  la  señora  MARLENY  VACA  GUZMÁN,  informó  que al interior de la frutería ubicada en la  calle    33   No.   17-21   sur   (de   Bogotá,   se  aclara),  había manoseado en sus partes íntimas a la  niña  NERIED  LORENA  ONATRA  GUTIÉRREZ de escasos diez años de edad, a quien  condujo  hasta  ese  sitio bajo la amenaza de que si no accedía a su pedimento,  mataría   a   su   padre   biológico,   quien   reside   en  el  municipio  de  Girardot”.   

Al  día  siguiente  de ocurridos los hechos  relatados,  ante  el  Juzgado  42  Penal  Municipal  con funciones de control de  garantías   de   Bogotá,   se   realizaron   las  audiencias  preliminares  de  legalización  de  la  captura,  formulación  de  la  imputación  -la  cual se  concretó  al  delito  de actos sexuales con menor de catorce años agravado, de  conformidad  con  los  artículos  209  y  211.4  de  la  Ley 599 de 2000-, y de  solicitud  de  medida  de aseguramiento –petición   a   la   cual  se  accedió  imponiendo  a  GIRALDO  GÓMEZ detención preventiva en el  lugar  de  residencia-.   Durante  la audiencia, el procesado se allanó al  cargo imputado.   

Remitida  la  actuación  a  los juzgados de  conocimiento,  le  correspondió  al  32  Penal del Circuito de la misma ciudad,  despacho  que  profirió  sentencia  de  primer  grado por cuyo medio condenó a  GIRALDO  GÓMEZ  a  la  pena  principal  de  cincuenta  y tres (53) meses y diez (10) días de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo término. En la misma decisión, le negó la suspensión  de  la  ejecución  de  la  pena  privativa  de la libertad y el sustituto de la  prisión domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por el defensor del procesado, el Tribunal  Superior  de  Bogotá  la  confirmó  mediante fallo del 9 de marzo del año que  transcurre.   

          En  contra  del  fallo  de  segundo  grado,  la  misma parte  interpuso recurso extraordinario  de casación.     

LA  DEMANDA   

A  través del libelo presentado a nombre de  AVELINO  GIRALDO  GÓMEZ se  formulan   dos   censuras.   La  primera,  tiene  sustento  en la causal contemplada en el numeral 2° del artículo 181 de la Ley  906  de  2004,  por  desconocimiento  del  debido  proceso  con fundamento en la  “violación  directa  por aplicación indebida de la  ley  sustancial”  y,  la  segunda,  se soporta en la  causal  prevista  en el numeral 3° ibídem,  por  “violación  directa  a  la  ley  procedimental    sustancial”,    por    error   de  hecho.   

Con   el   fin   de   evitar  repeticiones  innecesarias,  metodológicamente  se  optará  en el aparte siguiente por hacer  referencia  separada  a  cada  uno  de los cargos presentados por la defensa y a  realizar, acto seguido, su correspondiente estudio formal.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.            Primer   cargo.    “Causal  segunda  de casación prevista en el numeral ibídem del  artículo    181    del    Código    de    procedimiento   Penal”.      

Luego  de  transcribir  el  contenido de la  causal  enunciada señala el actor que “ha sostenido  reiteradamente   la   Honorable   Corte   Suprema   de   Justicia   – Sala de Casación Penal que  la  vía  adecuada para plantear en casación la figura jurídica del debido proceso  en  la  que fundamento este cargo VIOLACIÓN DIRECTA POR APLICACIÓN INDEBIDA DE  LA LEY SUSTANCIAL”.   

Lo anterior, agrega, porque si bien el yerro  no  constituye  un  vicio  procedimental  de  forma  o  ritualidad que afecte la  estructura  externa  del  proceso,  quebranta  normas  y principios “que  afectan  la  legitimad del juicio y del derecho de defensa,  amparados por la Constitución”.   

Colige  que técnicamente es posible alegar  violación  directa  por  aplicación indebida de la ley sustancial, en tanto su  reclamo   se  dirige  a  la  aplicación  del  artículo  314  de  la  Ley  906,  “haciendo  claridad  que  es  del  resorte del juez  conceder  y  aplicar  la  sentencia  sin  que ello implique violación al debido  proceso”.      

Acto  seguido,  aduce  que  en la sentencia  impugnada  “se dictó juicio de valor viciado por el  factor   subjetivo   pues  este  señor  no  es  lo  que  se  aprecia  en  dicho  fallo”,  por  lo que advierte una irregularidad que  se  prueba  con  el  dictamen  pericial  rendido  por  la sicóloga Ángela      Romero      “para     lo     cual     me     permito  adjuntar      12 folios de 12, con el cual se puede apreciar  la  personalidad,  su  historia familiar y personal, su estado mental y 9 folios  de  la  entrevista  y labores de investigador al servicio de la defensa en donde  se  le  hace  una  grabación  a  la  menor  con  lo cual se puede probar que no  existió  el  delito de acto sexual abusivo con menor de 14 años”.   

Lo  expuesto,  desde  su  punto  de  vista,  corrobora  que  se  incurrió  en una irregularidad que afecta el debido proceso  porque  “al  momento  de  proferirse  el respectivo  fallo  no  se  le  concedió  el  beneficio  por  tratarse de una persona de las  calidades  que  anotan  los dos falladores el a-quo y el ad-quem sin reconocerle  su   estatus   de   persona   y   de   igualdad   ante   la   ley”.   

En  el  siguiente  acápite  del reparo que  denomina  “demostración  del  cargo”,  añade que  “siguiendo  con  las argumentaciones  se puede  probar  que  el  artículo  314  numeral  1,  2  y  4  no  se convalidan con los  requisitos  del  artículo  308,  311  y  312 de que trata el arraigo y la parte  subjetiva   del   individuo   para   concedérsele  el  beneficio”.   

Y en posterior aparte, que dedica a elaborar  una  síntesis  de  sus  argumentos,  sostiene  que  el fallo impugnado contiene  “un  juicio  viciado por la ausencia del estudio de  las  pruebas  como el examen sexológico, la declaración del agente que realiza  la  captura   y con ocasión a que por el transcurso del tiempo del sistema  acusatorio,  la  Administración  de  justicia no indaga en debida forma por los  antecedentes propios de la persona”.   

Con  fundamento en lo anterior, solicita se  case  el  fallo  impugnado  y se conceda “de TAJO el  beneficio  de  que  trata  el  artículo  314  de  sustitución de la detención  preventiva…pues  se  trata  de una persona que no representa obstrucción a la  justicia,  peligro  para  la comunidad, peligro para la víctima, la comparencia  del  juicio,  que es mayor de 65 años y que se encuentra enfermo”.   

En  criterio  de  la  Sala resulta evidente  que la decisión que corresponde adoptar en relación  con  este  primer  cargo  es  la de su inadmisión, a lo cual se procederá, con  sustento en las razones que a continuación se exponen:   

De  conformidad  con  el inciso segundo del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004 “No será  seleccionada,  por  auto  debidamente motivado que admite recurso de insistencia  presentado  por  alguno  de  los  magistrados  de  la  Sala  o por el Ministerio  Público,   la   demanda   que   se   encuentre  en  alguno  de  los  siguientes  supuestos:    Si   el   demandante   carece  de  interés,   prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación,  o cuando de su contexto se advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  del recurso” (subrayas fuera de texto).   

Pues  bien,  impera  precisar,  en  primer  término,  que el casacionista lo que pretende es que se reconozca a favor de su  defendido,  como  así  lo consigna en su solicitud final, la sustitución de la  detención  preventiva  por cumplirse los presupuestos previstos en el artículo  314 de la Ley 906 de 2004.   

Definido  lo  anterior,  se  tiene  que  al  demandante  no  le  asiste interés para impugnar la sentencia a través de esta  forma  extraordinaria  de  impugnación  en  relación con el aspecto referido y  que,  por  ende,  el  cargo  se  debe  desestimar  de  plano,  en atención a la  preceptiva transcrita.   

Para  proveer  en  el  sentido  indicado  es  necesario tener en cuenta las razones siguientes:   

Constituye  presupuesto  del  derecho  a la  impugnación,  el interés jurídico del sujeto procesal que pretende, a través  del  ejercicio  de  los  recursos, la reparación de un desmedro causado con una  decisión  judicial,  por  manera  que  lo que se persigue es remover, mejorar o  atemperar  una  situación que resulta gravosa, criterio desde luego extensivo y  aplicable a la casación.   

La  jurisprudencia  de  la Sala ha expuesto  reiteradamente,  de  modo  general,  que  la  no  interposición o sustentación  debida  del  recurso  de  apelación respecto de la sentencia de primer grado es  señal  de  conformidad del sujeto procesal con el contenido de tal providencia,  razón  por  la cual carecerá de interés jurídico para impugnar la de segunda  instancia  que  no  reforme  aquélla  en  perjuicio  de  la  situación  del no  recurrente,  quien  invoque a última hora un agravio, con el fin de legitimarse  en casación.   

En  otras  palabras,  si  cualquiera  de las  partes  se abstiene de interponer o sustentar en tiempo el recurso de apelación  contra  la sentencia de primera instancia, estando en condiciones de hacerlo, se  ha  de  entender  que  se  muestra  conforme  con  la  decisión  proferida y el  ad  quem  no  puede,  por su  iniciativa, entrar a examinar su situación.   

La  Corte  ha  precisado  que sólo se puede  prescindir    de    la     exigencia    señalada,    en   los   siguientes  casos:   

1.-             Cuando   aparezca   demostrado   que  arbitrariamente    se    le    impidió    el    ejercicio    del   recurso   de  instancia.   

2.-             Cuando   el  fallo  de  segundo  grado  modifique  su  situación  jurídica,  de  manera  negativa, desventajosa o más  gravosa.   

3.-            Cuando  se  trate de fallos consultables  que    causen    perjuicio,    para    los   eventos   en   que   aún   resulte  procedente.   

4.-     Cuando el sujeto  procesal proponga nulidad por la vía extraordinaria.   

La falta de interés para recurrir, cuando se  ha  dejado  de  impugnar  la  sentencia de primera instancia, con las salvedades  planteadas,  se predica de todos los sujetos procesales, sin privilegio distinto  del que pueda surgir normativamente.   

A  partir  del  anterior  marco  conceptual,  precisa  la  Sala  que  la  defensa no cumplió con la obligación de interponer  recurso  de  apelación contra el fallo de primer grado en relación con el tema  específico  que  ahora plantea atinente al reconocimiento a favor del procesado  de  la sustitución de la detención preventiva, circunstancia que evidentemente  lo  margina  de la posibilidad de efectuar reproche alguno sobre ese aspecto por  vía del recurso extraordinario de casación.   

En  efecto, la revisión de los registros de  la  audiencia de sustentación oral del recurso de apelación interpuesto por la  defensa  contra  el  fallo  de  primer  grado  permite advertir que no existe la  necesaria  identidad  temática  para  tener  como satisfecho el presupuesto del  interés  que  franquee  el acceso al medio extraordinario de impugnación, pues  en  aquella  oportunidad  los  puntos  a  que  se  concretó  la  atención  del  impugnante  y,  por  ende,  del  Tribunal  al resolverlo, se relacionaron con la  dosificación punitiva contenida en el fallo de primer grado.   

Así  las  cosas,  como la inconformidad del  impugnante  en  casación  radica en un aspecto que no fue objeto del recurso de  apelación  que  el defensor instauró contra la sentencia de primer grado y por  lo  mismo  tampoco  de  pronunciamiento en la sentencia de segunda instancia, es  evidente su falta de interés jurídico para acudir en casación.   

Ahora,  es  claro,  además,  que  no  le es  permitido  alegar  en  su  favor la conjugación de una cualquiera de las cuatro  hipótesis  referidas  en  precedencia como excepción a la carga de impugnar la  sentencia  de  primer  grado  sobre  el  mismo  tópico  que es ahora objeto del  recurso  extraordinario  de  casación, en cuanto la de segundo grado confirmó,  en lo que fue objeto de impugnación, el fallo recurrido.   

Lo  anterior, porque si bien el casacionista  afirma  de  manera  confusa  que  el  motivo  de  su inconformidad encaja en una  vulneración  de  garantías  fundamentales,  lo que en principio permitiría el  acceso  al  medio  extraordinario  por  constituirse  en  una de las excepciones  vistas,  ello  no  deja de ser más que una afirmación carente de soporte, pues  el  punto  que  en concreto pretende, según ya se dijo, es el reconocimiento de  la  sustitución de detención preventiva prevista en el artículo 314 de la Ley  906  de  2004,  el cual no guarda relación, ni tampoco así lo logra evidenciar  el  actor, con la eventual afrenta de alguna garantía y que, dicho sea de paso,  tampoco  corresponde  a  una temática que se pueda discutir en sede del recurso  extraordinario de casación, sino al interior de las instancias.   

Como el requisito del interés para recurrir  es  un  presupuesto  para  acceder  al  medio extraordinario de impugnación, de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  referido artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  la  decisión que en derecho corresponde adoptar, de acuerdo con la misma  preceptiva, es la de inadmitir la demanda.   

1.           Segundo   cargo.    “Causal  tercera  de casación prevista en el numeral ibídem del  artículo    181    del    Código    de    procedimiento   Penal”.      

A  través de este cargo, el censor comienza  por  señalar  que de conformidad con la causal referida el recurso de casación  procede  ante  “el desconocimiento del debido proceso  por  afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida a  cualquiera de las partes”.   

Agrega,  a  continuación,  que la sentencia  “es  también  objeto de impugnación con fundamento  en   la   CAUSAL   TERCERA  DE  CASACIÓN-  POR  VIOLACIÓN  DIRECTA  A  LA  LEY  PROCEDIMENTAL  SUSTANCIAL,  artículo  293  de la Ley 906 de 2004”.          

Luego sostiene, en el capítulo que denomina  “enunciación del cargo”,  que  en  el  fallo  se  incurrió  en “quebrantación  (sic) de los artículos 1, 4,  5,   13,   29,  33,  93  y  228  de  la  Constitución  Política”.   Así  mismo,  aduce  que  se violaron los artículos 14 del  Pacto  Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, 8° de la Convención  Americana  sobre  Derechos Humanos y 6° del Convenio para la Protección de los  Derechos          Humanos          y          de          las         Libertades  Fundamentales.         

Y,  en  acápite  siguiente,  precisa que en  contra  de su defendido “se dictó juicio de valor”  y se incurrió “en ERROR DE  HECHO  por  apreciación  errónea  de  la  circunstancia de que al partir de la  expresión   ‘sin  que  a  partir   de   entonces   sea   posible   la   retractación  de  alguno  de  los  intervinientes’  existen  ritualismos  preestablecidos  para que las partes acepten tanto uno como el otro  circunstancias   de  extremo  privilegiando  entonces  al  procedimiento  de  la  audiencia  de  aceptación de cargos en la imputación que formula la Fiscalía,  pero  no  está claro que al señor AVELINO GIRALDO GÓMEZ se le haya demostrado  la  responsabilidad  en  los  hechos  que  obran en los cuadernos tanto del juez  a-quo  y  ad-quem,  y  sobre  todo de que trata los exámenes practicados a esta  menor”.      

Añade  así que a su defendido “no     se     le     concedió     el     derecho    ‘A   LA   ÚLTIMA  PALABRA’  pues la defensa incipiente, falta de  técnica  jurídica no obró en debido de derecho (sic)  y  se  allanó  a  las  pretensiones  de  la Fiscalía  olvidándose  de  que (sic) el  Letrado  es  el  consejero  máximo,  atendiendo  a  un procedimiento de acuerdo  interno   propio   entre   de  la  (sic)  Fiscalía  y  la  Defensa,  en  donde acuerdan que si se acoge a los  cargos   entonces   solicitar   comúnmente   ante  el  Juez  de  Garantías  la  sustitución      de      la      medida     de     aseguramiento”.   

Con fundamento en lo expuesto, afirma que se  vulneraron  la  libertad,  la  protección  de los derechos del hombre civiles y  políticos   y   “se   quebranta  la  constitución  política   (sic),  pues  al  verificarse  por  el  juez  de  conocimiento  lo  que  antecede  con  el juez de  garantías,  es  decir  la  aceptación de cargos o el acuerdo voluntario con la  Fiscalía,  no  hay  lugar  al  a  (sic)  retractación,  pues  el  individuo  en este caso se le (ilegible)    toda    posibilidad    de  retractación”.   

Acota  que,  por  consiguiente, “queda    demostrada   la   existencia   del   ERROR   DE   HECHO,  trascendentes   y  manifestos  (sic), en  los  cuales incurrió el sentenciador, al apreciar los elementos  de  prueba  referidos  al  aspecto  subjetivo del delito, vulnerándose en forma  inmediata  las  normas  que  regulan  la  actividad  probatoria”  y,  además,  que  no es posible desarrollar un debate probatorio si  no  ha  existido  un  juicio  público, concentrado y con inmediación del juez.   

En  la parte final del reparo indica que en  el  proceso  obra  como prueba “lo que posteriormente  se  recauda,  examen  psicológico,  de  valoración  personal al señor AVELINO  GIRALDO  GÓMEZ,  investigación,  indagación  a  la  menor objeto víctima del  asunto  en  cuestión,  declaración  juramentada  por  parte  de la madre de la  menor”.  Medios,  a  su  juicio,  determinantes para  demostrar    la    inocencia    de    su    defendido,    dada   su   condición  personal.   

Por lo anterior, solicita de la Corte casar  totalmente  el  fallo  recurrido  y  dictar “en forma  sustitutiva   SENTENCIA  ABSOLUTORIA,  a  favor  de  mi  mandante”.   

Para la Sala es absolutamente claro que este  reparo   debe   correr   la   misma   suerte   del   anterior,   según  pasa  a  precisarse:   

Lo  primero  que  se  observa  y que según  reiterado  criterio de la Sala es suficiente para su desestimación, es también  la   falta   de   interés   jurídico   del  censor  para  acceder  al  recurso  extraordinario  de  casación  al  demandar  la  absolución  de su defendido en  relación  con  una  conducta  punible  respecto  de  la  cual  éste aceptó su  responsabilidad  al  allanarse  a los cargos desde la diligencia de formulación  de la imputación.   

En forma reiterada ha sostenido la Sala que  cuando  el  procesado  en  forma  libre,  informada  y consciente se acoge a los  mecanismos  previstos  legalmente  para  terminar  anticipadamente la actuación  mediante  la  aceptación  de  su  responsabilidad,  como  ocurre  frente  a  la  modalidad  contemplada  en  el inciso primero del artículo 351 de la Ley 906 de  2004,   opera  el  denominado  principio  de  no  retractación  que  trae  como  consecuencia  inmediata  la  imposibilidad  procesal  de continuar la discusión  sobre  la  responsabilidad penal admitida, salvo que pueda demostrarse que en el  desarrollo  del  acto se incurrió en vicios de consentimiento o en vulneración  de  garantías  fundamentales,  según  lo  prevé  el inciso cuarto de la misma  disposición referida.   

Principio   que,   además,   encuentra  consagración  expresa  en  el  inciso  segundo  del artículo 293 de la última  normatividad,  cuando  al  regular  lo  concerniente  al  procedimiento  en caso  de  aceptación de la imputación prescribe lo que sigue:   

“Si  el imputado por iniciativa propia o  por  acuerdo  con  la  fiscalía  acepta  la  imputación,  se entenderá que lo  actuado es suficiente como acusación.   

Examinado  por  el juez de conocimiento el  acuerdo  para  determinar  que  es voluntario, libre y espontáneo, procederá a  aceptarlo  sin que a partir de entonces sea posible la  retractación  de  alguno  de  los  intervinientes, y  convocará   a   audiencia   para   la   individualización   de   la   pena   y  sentencia”. (subrayas fuera de texto).   

En  la presente actuación, se tiene que el  indiciado   AVELINO   GIRALDO   GÓMEZ   durante  la  diligencia  de formulación de la imputación realizada  ante  el  Juzgado  42  Penal Municipal con funciones de control de garantías de  Bogotá,  se  allanó al cargo atribuido por la fiscalía por el delito de actos  sexuales  con  menor de catorce años agravado, previsto en los artículos 209 y  211.4 de la Ley 599 de 2000.   

Por tanto, razonable se impone concluir que  tal  aceptación  impide  que  en  forma  posterior  proceda propiciar un debate  jurídico  orientado  a  que  se  reconozca  su  inocencia,  como lo pretende su  defensor  en  esta  sede  al  aducir  -entre  muchos  aspectos  contenidos en la  censura-  que  se  incurrió  en  el  fallo impugnado en errores de apreciación  probatoria,  cuando  se tiene dicho que acudir a este tipo de mecanismos implica  para  el  procesado renunciar a una de las etapas del proceso, como en este caso  lo  es  el juicio, así como a la controversia que dentro de sus cauces normales  se  generaría,  en  cuanto  estos  mecanismos  están basados en una filosofía  premial,  esto  es, que frente al acto de conformidad del procesado en beneficio  de  la  celeridad  procesal y del ahorro de esfuerzos para la Administración de  Justicia,  se  le otorga un incentivo punitivo significativo, dependiendo, claro  está,  del  momento  procesal en que se produzca, por lo que no resulta posible  frente  a  esta  clase  de instituto jurídico acudir al fácil expediente de la  retractación posterior.   

Ninguna duda, por ende, existe para colegir  que,  de  conformidad  con  lo  dicho,  el  actor  carece  de  interés  en esta  censura.         

Así,  pues,  esa  circunstancia  impone la  inadmisión  del  reparo,  de  conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo  del artículo 184 de la Ley 906 de 2004   

Resta  señalar  que  la  Sala no encuentra  procedente  en este caso la necesidad de intervenir en procura de cumplir alguno  de  los fines del recurso extraordinario previstos en el artículo 180 de la Ley  906  de  2004,  esto  es, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  éstos y la unificación de la jurisprudencia.    

         Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación1,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –siempre que el recurso de  casación  no  hubiera  sido  interpuesto por un Procurador Judicial–,   el   Magistrado   disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates o suscrito la providencia  inadmisioria.   

         

ii)           La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

         

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

        En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  defensor     del     procesado    AVELINO    GIRALDO  GÓMEZ,  por  las  razones  consignadas en la anterior  motivación.   

         Contra  esta  decisión procede el mecanismo de insistencia, en los  términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                           MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES             YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER           ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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