24217(10-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24217  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 44   

Bogotá,  D.C.,  diez (10) de mayo de dos mil  seis (2.006)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  RODRIGO  OBANDO VIVAS contra la sentencia proferida el 30 de marzo de  2005  por  el  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de Viterbo, mediante la cual  confirmó   la  emitida el 6 de septiembre de 2004 por el Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  esa  misma  ciudad,  que  lo  condenó a la pena de  trescientos  setenta  y  cinco  (375) meses de prisión como autor del delito de  secuestro extorsivo agravado.   

LOS HECHOS:  

El  7  de  noviembre  de 2001 después de las  siete  de  la  mañana  en  el  sitio la Frontera de la vereda San Antonio de la  jurisdicción  municipal  de  Duitama,  tres  desconocidos  obligaron  a  Sergio  Andrés  Felipe Alvarado y a su madre María Leonor quien lo acompañaba a tomar  el  colectivo que lo transportaría al colegio, a subir al vehículo que tenían  estacionado  sobre  la vía, desde el cual posteriormente arrojarían a la mujer  vendada  y  atada  de pies y manos y se llevarían al menor por cuya liberación  producida  el  14  del  año  siguiente se exigiría dinero. Como partícipe del  hecho se vinculó a RODRIGO OBANDO VIVAS.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Dos       cargos       –principal y subsidiario- se postulan en  la  demanda  con  sustento  en  la causal 3ª del artículo 207 de la ley 600 de  2000,  al aducirse como motivos de nulidad la violación del debido proceso y el  derecho a la defensa.   

Primer Cargo:  

Se  solicita  declarar  la  nulidad  de  la  actuación     por     violación     del     debido     proceso    –artículos  29  Carta  Política,  306  numeral  2º  ley  600  de 2000- al desconocerse la prohibición contenida en el  artículo 11 de la ley 733 de 2002.   

A  partir  de  la  naturaleza de la sentencia  anticipada  y  el  beneficio punitivo para quien se somete a ella establecido en  el  artículo  40  de  la ley 600, se expresa en la censura que la discusión no  tiene  que  ver  con la autonomía y libre determinación del procesado sino con  la  remisión  que  hace  el  artículo  11  de  la  ley 733 a los mecanismos de  colaboración eficaz.   

Conforme a ella se violó el debido proceso al  proferirse  sentencia  anticipada,  ya  que  al prohibir la ley 773 la rebaja de  pena  para  el  inculpado  de un delito de secuestro que se acoge a ella la vía  adecuada  era  acudir  a  los  beneficios  consagrados  por colaboración eficaz  previstos  en  el  artículo  413  y ss de la ley 600, puesto que en ese caso la  renuncia  al  debate  y  controversia  probatoria  se hace sin contraprestación  alguna.   

Segundo Cargo:  

Se  denuncia  que la sentencia anticipada fue  dictada  en  un  proceso  viciado de nulidad a partir del acta de aceptación de  cargos    por    violación    del    derecho    a   la   defensa   –artículos   29  de  la  Constitución  Política y 306 numeral 3 de la ley 600 de 2000-.   

En  la  censura  se  advierte  que  como  el  procesado  en  su indagatoria no aceptó su responsabilidad en el secuestro y en  el  acta  de  aceptación  de cargos se le puso en conocimiento el contenido del  artículo  11  de la ley 733 de 2002, el defensor fue negligente cuando indujo a  OBANDO  VIVAS  a  renunciar  al juicio y a su defensa con la ilusión de obtener  una rebaja de pena sin considerar si era culpable o inocente.   

El  actor señala que se lesiona la garantía  fundamental  al  derecho  a  la  defensa  cuando  el abogado de confianza con su  actuación  demuestra  ignorancia  y  no  capacidad  como en este caso, con cuya  actitud finalmente le causa perjuicio grave al inculpado.   

CONSIDERACIONES:  

La Sala ha sostenido que la proposición en la  demanda  de  la  causal  tercera no es de libre alegación así se admita cierta  flexibilidad  en  su  formulación y desarrollo, en razón de la naturaleza y la  especialidad   de   la  impugnación  extraordinaria  que  hacen  ineludible  la  observancia    de    las    exigencias    técnicas    que    gobiernan   a   la  casación.   

Por  eso  es  imperativo que en la censura se  identifique  la clase de vicio, ya sea que la irregularidad denunciada afecte la  estructura  del proceso o desconozca las garantías fundamentales del procesado,  se  proponga  de  acuerdo  a  su alcance y autonomía invalidatoria y se haga en  cargos  separados  ante  la  pluralidad de violaciones alegadas, se expresen sus  fundamentos  y se señalen las normas que se estiman lesionadas, se demuestre de  qué  manera la irregularidad repercute en su trámite y cómo ella trasciende a  la sentencia impugnada conduciendo a su anulación.   

Le       será       –asimismo-  imprescindible  indicar  la  etapa  procesal  a partir de la cual se debe invalidar la actuación y demostrar  que  no  existe  otro  medio  para  subsanar  la  irregularidad sustancial   distinto  que  proceder  a  su reconocimiento, según los principios legales que  orientan la declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

Con  las  anteriores  exigencias  se pretende  impedir  que  en  esta  sede  cualquier  irregularidad se convierta en motivo de  nulidad  y asimismo se discuta y controvierta la sentencia amparada por la doble  presunción  de acierto y legalidad, mediante alegaciones cuyo único propósito  se  orienta  a  la  simple  revisión  del  proceso a partir del rechazo que las  mismas han tenido en las instancias ordinarias.   

El   casacionista   no   cumplió  con  sus  obligaciones  en  el  desarrollo  de  las  reparos.  Así  en  principio omitió  identificar  o precisar si la nulidad propuesta en el cargo primero se relaciona  con  un  vicio  de estructura o de garantía, sin percatarse que la norma en que  lo  sustenta  no  es  de carácter instrumental puesto que lo que consagra es la  exclusión  de  beneficios  y  subrogados  para quienes son investigados por los  delitos expresamente señalados en ella.   

Como lo discutido son las consecuencias que se  derivan  de  la  aplicación  de  esa  norma,  la  censura  se relaciona con los  supuestos  de infracción directa de la norma de derecho sustancial que debe ser  propuesta  al  amparo  de  la causal primera y no con motivos que conduzcan a la  invalidación de la actuación conforme se propone en la demanda.   

En el cargo segundo se enuncia la vulneración  al  procesado  de  la garantía constitucional del derecho a la defensa, en cuyo  caso       era       obligación      del      recurrente      –además-  de  demostrarle a la Corte en  qué  consistió la irregularidad y la manera en que su actividad perjudicó los  intereses  del  procesado,  cómo  influyó  en  el  sentido  del  fallo para la  admisión de la demanda.    

El reparo lo hace consistir en un mero juicio  especulativo  acerca  de  la actitud que debió adoptar el defensor cuando se le  explicaron  al  procesado  los  alcances del artículo 11 de la ley 733 de 2002,  que  conforme  a  su  percepción  enseña  ignorancia  del  apoderado antes que  capacidad  y  diligencia  sin  que  precise el perjuicio que le ocasionó con la  misma.   

Consideraciones   de   esa  naturaleza  son  inadmisibles  como  sustento  de  la  nulidad  que  se  predica, cuyo propósito  perseguido  es  la  retractación  de  un  acto  que  voluntariamente asumió el  procesado  después de la ilustración de sus consecuencias y alcance, finalidad  para  la  cual  no  está prevista la casación en tanto que con la impugnación  extraordinaria  lo  que  se persigue es el enjuiciamiento de errores de juicio o  de procedimiento.   

En  consecuencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  por  hallarse  impedida para subsanar, enmendar o corregir los defectos  anotados  a  la  demanda  en  virtud  del  carácter  rogado  de la impugnación  extraordinaria,  si –de otro  lado-   no  se  evidencian  violaciones  de  las  garantías  fundamentales  que  permitieran  disponer  su  trámite  oficioso  conforme  a  lo  dispuesto  en el  artículo 216 de la ley 600 de 2000.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por la apoderada del procesado RODRIGO OBANDO VIVAS.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN    

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN            JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                 

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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