25864(12-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25864   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 115.  

Bogotá  D.C.,  octubre doce (12) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Procede  la Sala a pronunciarse en relación  con  la  petición  de  insistencia  elevada por la defensa técnica  a través del Procurador Cuarto Delegado  para  la  Casación  Penal,  contra  el numeral primero de la decisión de fecha  agosto  23  del año que trascurre, por cuyo medio se inadmitió el primer cargo  de  la  demanda  interpuesta  por  el  aludido  defensor  contra la sentencia de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Bogotá el 9 de marzo  anterior,  confirmatoria de la dictada el 24 de enero anterior por el Juzgado 32  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  la misma ciudad, que  condenó   a   AVELINO   GIRALDO   GÓMEZ  como autor penalmente responsable del delito de actos sexuales con  menor de catorce años agravado.   

ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE   

El  señalado juzgado de conocimiento, en la  sentencia   de   primer   grado,  condenó  a  GIRALDO  GÓMEZ  por  el  delito aludido a la pena principal de  cincuenta  y  tres  (53) meses y diez (10) días de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término,  al  tiempo  que le negó la suspensión de la ejecución de la  pena    privativa   de   la   libertad   y   el   sustituto   de   la   prisión  domiciliaria.   

          Contra  la  anterior  decisión, el defensor del procesado interpuso  recurso  de  apelación,  motivo  por el cual el Tribunal Superior de Bogotá la  confirmó, mediante fallo del 9 de marzo del año que transcurre.   

El  defensor  entonces  interpuso  recurso  extraordinario    de    casación   contra   la   sentencia   del   ad-quem,   impugnación   que   sustentó  mediante  demanda  oportunamente  allegada durante el traslado legal previsto en  el  artículo  183  de  la  Ley  906  de 2004, a través de la cual formuló dos  cargos contra la sentencia impugnada.   

La  Sala,  mediante  auto  del  pasado 23 de  agosto,  en  forma  unánime inadmitió las dos censuras contenidas en el libelo  al  encontrar  que no reunían los requisitos establecidos en los artículos 180  y ss. de la Ley 906 de 2004.   

PETICIÓN DE INSISTENCIA  

          A     través     de     escrito     dirigido     al    “Honorable   Procurador-   Corte  Suprema  de  Justicia-  Sala  de  Casación   Penal-”   el   defensor  del  procesado  AVELINO   GIRALDO   GÓMEZ  manifiesta acudir al mecanismo de insistencia.   

Sostiene dicho profesional, con el objeto de  motivar  su  petición,  que  “compete entonces a su  despacho   conocer   de  plano  que  en  la  audiencia  preliminar  se  practico  (sic)  exactamente  en  la  solicitud   de   medida   de  aseguramiento  la  propia  Fiscalía  (sic),  pide que se adelante la detención  en  su  lugar  de residencia por encontrar, al imputado con arraigo residencial,  reconociéndole  desde  entonces  la  mayoría  de  edad,  la  familiaridad o el  arraigo  familiar,  el  no tener antecedentes judiciales y penales y además con  un   trabajo   de   comerciante   que   no   permitía   la   evasión   de   la  justicia”.   

Señala,  a  continuación,  que  durante la  misma  audiencia  preliminar  el  juez  con  funciones  de control de garantías  concedió   a  su  prohijado  “el  beneficio  de  la  detención  domiciliaria  de  que  trata el art. 314 de la ley 906 del 2004, por  encontrar  adecuada, proporcionada y razonable la petición que hiciera tanto la  Fiscalía  para  obtener  el beneficio de detención domiciliaria, razón por la  cual    DON   AVELINO   GIRALDO   GÓMEZ   se   encontraba   gozando   de   este  beneficio”.   

          Indica  que sobre este tema no se interpuso el recurso de apelación  contra  el  fallo  de  primer  grado “porque el mismo  señor   Juez  de  primera  instancia  concede  la  prisión  domiciliaria  tras  verificase  unos  exámenes  médicos  que practicaría el INSTITUTO DE MEDICINA  LEGAL    Y    CIENCIAS    FORENSES    del    estado    grave    de   salud   del  condenado”.   

Luego    destaca,    que    “lo  que  este  casacionista  trata  de demostrar no es mas que se  registre  por  intermedio  de  este  recurso extraordinario y por la necesidad e  identidad  temática  para  satisfacer el art. 38 de la ley sustancial penal 890  del  2004  el  de la PRISIÓN DOMICILIARIA COMO SUSTITUTIVA DE LA PRISIÓN, tema  absolutamente   claro   concreto   de  atención  como  inpugnante  (sic)”,  sobre  el  cual,  agrega, se pronunció el Tribunal “y en el  debate oral el abogado defensor”.   

ESCRITO   PRESENTADO   POR  EL  PROCURADOR  DELEGADO   

Comienza por señalar que el defensor insiste  en  la  selección  de  la  demanda “porque se violó  directamente  el  artículo  38  de  la ‘Ley     890    de    2004’  y  en  el debate oral del juicio como también ante el Tribunal se  solicitó la prisión domiciliaria”.   

Luego   de   transcribir   un  aparte  del  “resumen  de  la  sentencia de segunda instancia”,  infiere  que el defensor cuando apeló la sentencia de  primer  grado  se  refirió  al  tema de la prisión domiciliaria, sobre el cual  también  se  pronunció el Tribunal “resultando cosa  muy   distinta   que   lo  hiciera  en  forma  desfavorable”      

Acto   seguido,   acota  que  “es     sabido     que     la    solicitud    debe    tener    dos  finalidades”:    de  una  parte,  rebatir  los  argumentos  sobre  los cuales se decidió inadmitir la demanda  y, de otra,  demostrar  que  no  obstante  los  defectos que presenta, era preciso superarlos  para decidir de fondo el asunto.   

En  el presente caso, sostiene, no es cierto  lo  que  señala el defensor en la petición de insistencia cuando afirma que el  juez  de  primer  grado  concedió la prisión domiciliaria, pues en realidad la  negó  por “expresa prohibición del artículo 38 del  Código  Penal,  y  todo  indica  que  se  refiere  el letrado a la ‘detención   domiciliaria’    que    se    le    otorgó    al  procesado”.   

Sobre  ese  punto,  aduce  que  el  Tribunal  coincidió  con  su  inferior  en  el  sentido  de  colegir la improcedencia del  sustituto  de  la  prisión  domiciliaria  para el procesado, con base en que la  pena  mínima  señalada por el legislador es superior a 5 años, situación que  hacía  inoficioso  el  análisis  del  requisito  subjetivo  previsto  para  su  concesión.   

Para  el  Procurador  Delegado, “el  defensor  al igual que en la demanda se entiende que propende  por  la  prisión  domiciliaria,  pero  no cuestiona el razonamiento de estricto  orden  legal de los juzgadores.  Sólo se refiere a los aspectos subjetivos  del  instituto  que considera cumple el sentenciado, y entre ellos, en especial,  al  estado  grave  de  salud  de  AVELINO  GIRALDO  GÓMEZ  según exámenes que  practicó  el  Instituto  de  Medicina  Legal y Ciencias Forenses”.   

De  ese  modo,  añade,  de  la  petición  contenida  en  la primera censura de la demanda se infiere que el censor alude a  una  de  las  causales de sustitución de detención preventiva por domiciliaria  “y  también  se  debe  considerar  que  es  de  la  ejecución  de la pena si se interpretan armónicamente los artículos 314 y 461  de la Ley 906 de 2004”.   

Acto  seguido, expone que de acuerdo con los  antecedentes  de  esta  última figura, para lo cual remite a lo que se preveía  en  los  Decretos 409 de 1971, 050 de 1987, 2700 de 1991 y a lo estipulado en la  Ley  600  de  2000, se colige que los requisitos previstos para la concesión de  una tal figura se han preservado en todas estas codificaciones.   

Advierte que la Sala, mediante fallo de fecha  junio  1  de  2006, precisó que la nueva legislación no modificó el artículo  38  de  la  Ley 599 de 2000 “y sostuvo, por ende, que  la  prisión  domiciliaria  está restringida a los delitos cuya pena mínima no  sea  superior  a  cinco años, a diferencia de la detención domiciliaria que no  tiene  restricción  ninguna en cuanto a la pena por ser diferentes los fines de  la   detención   preventiva   y   la   prisión   como  pena  privativa  de  la  libertad”,  lo  cual,  añade,  no  se puede afirmar  “respecto  de  las  situaciones de enfermedad grave,  edad    avanzada    o    estado    de    gravidez,    porque   la   ‘ratio         legis’  de  las  mismas  obedece al principio  republicano  de humanidad que obviamente debe estar desligado de la gravedad del  delito y el monto de la pena”.   

Así  mismo,  aduce  que  como  el procesado  además  de  su  grave estado de salud supera los 65 años, ello por si sólo es  suficiente  para  que  se  estudie  la  posibilidad  de  la  suspensión  de  la  ejecución de la pena.   

Concluye  su exposición señalando que para  poder  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  sentenciado  es  necesario  admitir  el  primer  cargo de la demanda, máxime “si  en  verdad  en  la  sustentación  del  recurso  se  demuestra  que  su  vejez y  enfermedad  grave  no  le  permiten  soportar  la  privación  de la libertad en  prisión,  y  la unificación de la interpretación de las normas sobre el tema,  cuya  escasez  de desarrollo es patente, siendo menester que dilucide además si  la  competencia  que  el artículo 461 de la Ley 906 de 2004 le atribuye al Juez  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad para la ejecución de la prisión  excluye al Juez de Conocimiento”.   

Con  sustento  en lo anterior, el Procurador  Delegado  solicita de la Sala “revoque su decisión e  insistir  en  la  admisión  del  cargo  primero  de  la  demanda”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Impera  precisar, en primer término, que no  por  razón  de  que el recurso extraordinario de casación haya sufrido algunas  modificaciones  con  la  entrada  en vigencia de la Ley 906 de 2004, mediante la  cual  se  adopta  en  forma  progresiva  y  gradual en el territorio nacional el  sistema  penal acusatorio, al   concebirlo como control constitucional  y  legal de las sentencias proferidas en segunda instancia, según lo señala su  artículo  181,  o  por  haber  incorporado  una figura como la del mecanismo de  insistencia  contra  la  decisión de la Sala de inadmitir el libelo casacional,  acorde  con  lo  señalado en el inciso segundo del artículo 184, ello implique  necesariamente,  como lo ha señalado en forma reiterada la Sala, que se le haya  despojado  de  su  esencia  de  constituir un juicio técnico y formal contra el  fallo  impugnado  o  que  ahora pueda entendérselo como una instancia más a la  cual  se  pueda  acudir  para cuestionarlo libremente, a la manera que se atacan  decisiones de instancia.   

Sobre  ese  particular, la Sala tiene dicho  que  el recurso extraordinario en el nuevo sistema preserva su naturaleza rogada  y  continúa  rigiéndose  por los principios que tradicionalmente han gobernado  su   ejercicio,  entre  otros,  los  de  taxatividad,  limitación,  autonomía,  prioridad,           no          agravación,          debida          técnica,  etc.              

A  partir  del  anterior  marco  conceptual  razonable  se  impone  colegir  que carece de razón el señor Procurador Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal  al  insistir,  a  través  del escrito que  presenta    a    instancia    del    defensor    del    procesado   AVELINO  GIRALDO  GÓMEZ, en la admisión  del   primer   cargo   de   la   demanda   de   casación   presentada   por  el  letrado.   

A  tal  conclusión  se  llega porque, como  incluso  lo  reconoce el Procurador en el escrito que concita la atención de la  Sala,  una de las finalidades de este novedoso instituto consiste en  “rebatir los argumentos sobre los cuales se decidió no admitir  el  recurso”, teleología que se concluye a partir,  incluso,    del    mismo    significado    de    la    acepción    “insistir”,   la  cual,  según  lo  señala  la  Real  Academia  de  la  Lengua  Española, consiste en “instar   reiteradamente  //  persistir  o  mantenerse  firme  en  algo”1.    

En otras palabras, la figura no puede servir  de  excusa  para introducir temas que no fueron abordados en la demanda inicial,  pues  ello,  además de contrariar el objetivo que condujo a su creación por el  legislador  y  de  desconocer  su  propia  esencia,  supondría otorgar un nuevo  espacio  para  impugnar  el  fallo  que,  de acuerdo con el denominado principio  preclusivo  de  los  actos  procesales,  ya  se  ha superado a esta altura de la  actuación.             

Adicionalmente,  importa  advertir  que  de  conformidad  con los argumentos expuestos por la Sala en el auto de fecha agosto  23  del  año  que  transcurre  para  inadmitir  el  primer reparo de la demanda  presentada    por    el    defensor    de    GIRALDO  GÓMEZ,  a  cuya  revisión  se  contrae  el presente  análisis  como  quiera que la petición del Ministerio Público está orientada  exclusivamente  a la admisión de este cargo en particular, se encuentra que una  tal  decisión  se  basó  en  la  falta  de identidad temática entre los temas  planteados  para sustentar el recurso de apelación y los expuestos en el primer  cargo  de  la  demanda de casación, lo que a la postre también ocurrió con el  segundo  reparo  contenido  en la demanda, situación que permitió concluir que  el   defensor   carecía   de   interés   para   recurrir  en  punto  de  tales  aspectos.     

Fue así como a través del primer cargo de  la  demanda  el  casacionista en forma expresa abogó  por  el  reconocimiento  en  favor de su prohijado del beneficio contenido en el  artículo    314   de   la   Ley   906,    esto    es,    de   la  sustitución  de la detención preventiva, tema que no se abordó  en  la  impugnación  que  promovió  contra el fallo de primer grado y que, por  consiguiente,   tampoco   fue   tocado   por   el   Tribunal   al   decidir   el  recurso.   

En  momento alguno el censor se refirió al  instituto  jurídico  de la prisión domiciliaria previsto en el artículo 38 de  la  Ley  599  de  2000,  como  lo supone el Procurador Delegado y ahora pretende  demostrarlo  el  casacionista  a través de su escrito de insistencia.  Tan  es  evidente  ello  que, como sin dificultad  alguna se puede constatar, ni  siquiera  se  cita  en el reparo dicha preceptiva como para así deducirlo y, si  bien  es  verdad  las  dos figuras tienen algunas similitudes es claro que, como  también  lo  reconoce el Procurador Delegado al citar jurisprudencia de la Sala  sobre  el  tema,  responden  a una filosofía totalmente distinta, que impide su  equiparación.   

La   naturaleza   rogada   del   recurso  extraordinario  y  el  principio  de limitación que se mantienen vigentes en el  nuevo  sistema  procesal  adoptado  con la Ley 906 de 2004, impiden corregir los  defectos  que  exhibe  el  libelo  y  mucho  menos  asumir  y presentar la carga  argumentativa,  como aquí lo hace el Procurador, habida cuenta que ésta es una  labor que compete al casacionista.   

Menos aún puede la Sala entrar a revocar su  decisión  de  inadmisión  cuando  se advierte que, aprovechando la oportunidad  que  brinda  el  mecanismo  de  insistencia,  el  Procurador  Delegado  pretende  introducir  una  temática  que  no  fue  planteada  en  la demanda y tampoco se  incluyó  por  el defensor en el escrito mediante el cual promovió el mecanismo  especial  de  insistencia,  en tratándose de la suspensión de la ejecución de  la  pena  prevista  en  el artículo 461 del nuevo estatuto procesal penal, cuyo  fin   es   totalmente   diverso   al  de  las  figuras  jurídicas  aludidas  en  precedencia.        

Es que, bien está precisarlo, la petición  de  insistencia  no  constituye  medio  expedito para introducir nuevos temas al  debate  casacional, pues para ello cuentan las partes dentro del proceso con las  oportunidades   previstas   legalmente,   de   suerte   que  también  surge  la  acreditación   de   la  indispensable  identidad  temática  entre  los  puntos  abordados  en  la  demanda  de  casación, los que fueron objeto del estudio que  concluyó  con  la  inadmisión  y los que originan la insistencia, en tanto que  precisamente  lo  que  se  pretende a través de ella es evidenciar con claridad  que    las   razones   en   que   se   fundamentó   la   inadmisión   no   son  acertadas.   

Ahora,  que  se  precise del fallo de fondo  para  realizar alguno de los fines del recurso extraordinario contemplados en el  artículo  180  de  la  Ley 906 de 2004, es asunto que también debe aflorar del  contenido  de  la  demanda,  lo  cual no encontró acreditado la Sala en el caso  sub  examine, circunstancia  que  tornó  innecesario  acudir  al  evento legal previsto en el inciso 3° del  artículo  184 ejusdem, esto  es, a superar los defectos de la demanda, para decidir de fondo.   

    

Por último, bien está señalar que frente  a  la  petición  del  señor  Procurador  Delegado orientada a que se admita el  primer   cargo   de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  con  el  objeto  de     estudiar  la  posibilidad de suspender la ejecución de la  pena     al     sentenciado     AVELINO    GIRALDO  GÓMEZ,   es  de  meridiana  claridad  que  una  tal  solicitud  bien  puede elevarse ante el juez de ejecución de penas y medidas de  seguridad  una  vez  cobre  ejecutoria  el  fallo,  a  quien  compete adoptar la  respectiva  decisión     conforme lo señala el artículo 461 de  la  Ley  906  de  2004,  lo  cual  garantiza,  además, el principio de la doble  instancia.   

Lo  expuesto,  constituye razón suficiente  para  no  acceder  a  la  petición  de  insistencia  incoada por el defensor de  AVELINO  GIRALDO  GÓMEZ a  través  del  Procurador Cuarto Delegado para la Casación Penal, orientada a la  revocatoria  del  numeral  primero de la decisión de  fecha  agosto  23  de  2006,  por cuyo medio se inadmitió el primer cargo de la  demanda de casación interpuesta por el aludido defensor.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          NEGAR  la  revocatoria del numeral primero  de  la  parte  resolutiva  del  auto de fecha agosto 23 del año que transcurre,  solicitada  mediante el mecanismo de insistencia por el defensor del procesado a  través  del Procurador Cuarto Delegado para la Casación Penal, por las razones  consignadas en la anterior motivación.   

          En  consecuencia,  se  ordena  devolver la actuación al Tribunal de  origen.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Comuníquese  y cúmplase,  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES             YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

Excusa justificada  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER           ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Diccionario  de  la Lengua Española, Real Academia Española, vigésima segunda  edición Ed. Espasa. 2001.      

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