25850(23-11-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25850  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  133   

Bogotá, D. C., veintitrés (23) de noviembre  de dos mil seis (2006).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano RAMÓN        EUSTORGIO       MATAMBA       PORTOCARRERO.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El   Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América, mediante Nota Verbal  número 1663 del 14 de julio de  2006,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó formalmente la  extradición  del ciudadano colombiano Ramón Eustorgio  Matamba Portocarrero.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI06-16978-DIJ-0100  del  25  de julio de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación   relacionada   con  la  solicitud  de  extradición  presentada,  demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio   número   OAJ.E.   1217   del  17  de  julio  de  2006,  quien  además  certificó    que    la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue   presentada   “debidamente  autenticada”.   

SOLICITUD  DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  500   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  el  defensor  del  requerido  en  extradición,  en  escrito  presentado  dentro  del  término legal, solicita la  práctica de las siguientes pruebas:   

1.   Que   se   obtenga   “copia  o trascripción auténtica” de la  acusación  formulada  en  contra de su defendido y de las disposiciones legales  aplicables,  toda  vez  que  “las anexas no cumplen  esas  exigencias y, además, las normas fueron traducidas de manera parcial pues  no  incluyen, por ejemplo, las penas previstas, lo que impediría cotejarlas con  las vigentes en nuestra legislación”.   

2. Que se reclame copia del acto por el cual  se  comisionó  al  agente especial de la DEA para realizar las investigaciones,  ya  que,  según  afirmó,  algunas  fueron  cumplidas en territorio colombiano,  donde  se  llevaron a cabo interceptaciones telefónicas, elemento de juicio que  es  pertinente  con  el  fin de determinar si dicho agente estaba facultado para  efectuar esas operaciones y definir la legalidad de la prueba.   

3.  Que  se pida a la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   de   América,   Distrito  Sur  de  Florida,  los  documentos  “que   indiquen  los  actos  que  determinaron  la  solicitud    de   extradición   y   del   lugar   y   fecha   en   que   fueron  ejecutados”.   

4. Que el Ministerio de Relaciones Exteriores  certifique  si  “SUZETTE BARBOSA BARBOSA”  es  traductora al servicio de dicho Ministerio, toda vez que la  traducción   al  castellano  de  la  documentación  allegada  la  realizó  la  mencionada   señora.  En  caso  de  respuesta  negativa, que se realice la  traducción  por  un  traductor  oficial,  pues aquella no podría ser apreciada  como   prueba,   según   el   artículo   260   del  Código  de  Procedimiento  Civil.     

5.  Que  la  Fiscalía General de la Nación  certifique     si     Ramón    Eustorgio    Matamba  Portocarrero    “tiene  procesos  penales  en  su  contra,  o sentencias judiciales que pagar en nuestro  país,   esto   con   el   fin   de   evitar   la  doble  incriminación  de  mi  defendido”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Teniendo en cuenta que el concepto de la Sala  acerca  de  la  viabilidad  o  no  de  la  extradición,  se  fundamenta  en  la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  502 del Código de Procedimiento Penal, necesario es entonces que las  pruebas  solicitadas tengan estricta relación con dichos aspectos y que así lo  sustente el peticionario.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que  establecen  la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido  resolviendo  por la Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de  convicción  que  no  conduzcan  a  evidenciar  o  a enervar los fundamentos del  concepto  o  los  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y los  manifiestamente superfluos.   

Consecuente con lo anterior, la Sala negará  las  pruebas  solicitadas por el defensor del ciudadano  Ramón   Eustorgio   Matamba   Portocarrero,  por  las  siguientes razones:   

En  cuanto,  a  la  prueba  contenida  en el  numeral  1°,  esto  es,  que  se  obtenga  copia  de  la  acusación  y  de las  disposiciones   legales   aplicables   por   cuanto   que   las   allegadas   no  “incluyen    las    penas   previstas”,  observa la Sala que se trata de un elemento de juicio inútil,  toda  vez  que  la  actuación cuenta con la suficiente información sobre dicho  tema, el cual echa de menos el memorialista.   

En  efecto,  examinadas  las  normas penales  pertenecientes  a  la codificación penal del país requirente, allegadas a este  diligenciamiento,  y  que  fueron imputadas en la acusación proferida en contra  del  solicitado  en extradición, se  deduce  con  claridad   que   en  ellas   se   precisa  la  punibilidad  a  imponer   en  caso  de  proferirse  sentencia  condenatoria  por  las  conductas  punibles   atribuidas,   como  así  se  concluye   de   la  simple  lectura  del acápite iv) del literal b) de  la  Sección  960  del  Título  21  del  Código  de  los Estados Unidos, o del  apartado  II), literal b) de la Sección 841 del citado Título, preceptivas que  señalan   la  clase  y  cantidad  de  pena  en  cuanto  a  los  “actos  prohibidos”  relacionados con el  tráfico  de  estupefacientes,  sin  dejar  pasar  por alto que esa legislación  consagra     la     misma     punibilidad     respecto    del    “concierto”,   punible   atribuido   al  ciudadano      Matamba     Portocarrero,  según  así  lo  estipula  la  Sección 846 del Título 21 de la  mencionada legislación.   

Además,  para  una  mejor  comprensión del  tema,  el  expediente  cuenta con la declaración de apoyo rendida por Andrea G.  Hoffman,  Fiscal  Asistente  de  los  estados  Unidos  para el Distrito Judicial  Meridional  de  Florida,  quien  de  manera  clara  y  pormenorizada  explica el  contenido, alcance y punibilidad de los tipos penales imputados.   

Por consiguiente, la prueba solicitada será  negada.   

En  cuanto  hace  relación  a  las  pruebas  relacionadas  en  los numerales 2° y 3°, en los que solicita que se allegue el  pronunciamiento  por  el cual se comisionó al agente especial de la D.E.A. para  realizar  las investigaciones en territorio colombiano con el fin de precisar la  legalidad   del   mismo,   y  la  documentación  que  contenga  los  actos  que  determinaron  la  solicitud  de extradición y el lugar y la fecha en que fueron  ejecutados,     no     cumplen     los    presupuestos    de    conducencia    y  pertinencia.   

Surge  evidente  que la breve argumentación  que  sustenta  la  petición  de  la  defensa   está   dirigida   a   cuestionar   las   actividades   que   se  han  desarrollado  al  interior del proceso por el cual se solicita en extradición a  Ramón   Eustorgio  Matamba  Portocarrero,  aspecto  sobre  el  cual  la Sala no tiene competencia, ya que la  misma recae en los tribunales del país requirente.   

Sobre  estos  cuestionamientos, es necesario  recordar  que,  en pretéritas oportunidades, con criterio reiterado, la Sala se  ha  pronunciado,  en  el  sentido  de que su labor se  centra,  exclusivamente, en emitir el respectivo concepto dentro de los precisos  parámetros  que  estatuye  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  sin  que esté contemplado el de estimar y el de valorar los elementos de juicio  en  que  se apoya la petición de extradición y los cargos que se imputan en el  respectivo  indictment,  pues,  de  hacerlo,  se  estaría  entrometiendo  en la  soberanía  y  en la jurisdicción de los tribunales del Estado solicitante, por  lo que dichos aspectos deben discutirse al interior del proceso.   

De  otra parte, no surge duda alguna que la  acusación      emitida      en     contra     del  ciudadano    Matamba  Portocarrero,  las  declaraciones de apoyo y las notas  verbales  a  través de las cuales el Gobierno de los Estados Unidos solicita su  extradición,  contienen  la información suficiente relacionada con los lugares  y  las  fechas  en que se cometieron los hechos que son objeto de este trámite,  razón por la cual resulta superfluo recabar sobre tales aspectos.   

En  lo  atinente  a  la  traducción  de los  documentos  allegados  por  el  país requirente, prueba contenida en el numeral  4°  del  memorial  petitorio, también resulta inconducente, toda vez que no es  necesario  establecer  si  las  traducciones  fueron hechas por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  y,  específicamente, por qué persona, pues ello carece  de  importancia  y  no  guarda  relación  alguna  con  la  validez formal de la  documentación,  en  cuanto  el  inciso  final  del artículo 495 del Código de  Procedimiento  Penal únicamente exige que la traducción, cuando sea necesaria,  se  haga  al  castellano,  sin  señalar  ningún trámite especial, ni que debe  realizarla determinada entidad.   

Al respecto ha dicho la Corte:  

“Las  pruebas  atinentes  a verificar el procedimiento seguido para realizar la traducción del  inglés  al  castellano del “afidivid” y de los demás documentos que sirven  de  soporte  a  la  petición de extradición por un perito oficial designado en  desarrollo  del  presente  trámite  ha  sostenido  la  Corte  que  son  pruebas  irrelevantes  para cuestionar la validez   formal de la documentación  aportada,  ya   que según el inciso final del artículo 513 del Código de  Procedimiento  Penal,  la  traducción de la documentación solo  exige que  se  haga  al  idioma  castellano,  es  decir, que no impone ninguna exigencia en  cuanto  a  las  formalidades  que  deben cumplirse ni a  que la traducción  provenga  de  un  funcionario   del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores,  basta,  entonces,  que  la  traducción haya sido realizada al idioma castellano  por    una   persona   reconocida   como    traductor   oficial”.1   

Por  consiguiente,  las  citadas  pruebas se  negarán.   

Por último, en lo relativo a que se solicite  a  la Fiscalía General de la Nación certificación sobre la existencia o no de  investigación  penal  alguna  en  contra  del requerido en extradición (prueba  5ª),  tampoco se decretará, pues entendiendo que la solicitud está encaminada  a  demostrar  que  a  su  representado  se  le  está investigando o juzgando en  Colombia  por  los  mismos  hechos  sobre  los  cuales  se apoya la solicitud de  extradición,  la misma no es procedente, toda vez que la eventual transgresión  del  principio non bis in idem no es tema que le corresponda examinar a la Corte  en  el  concepto  que habrá de emitir, en la medida en que, como lo tiene dicho  la  Jurisprudencia  de  esta  Corporación,  su  estudio  concierne  al Gobierno  Nacional  para  decidir  si  concede  o  no la extradición, en el evento de que  dicho concepto sea favorable.    

Sobre este puntual tema la jurisprudencia de  la Corte ha indicado:   

“…si bien es  cierto  que  el  principio  del non bis in idem es regulado por el artículo 565  del  Código  de  Procedimiento  Penal derogado, pero aplicable a este asunto en  razón  del efecto de la inexequibilidad del artículo 527 del actual Código de  Procedimiento  Penal, al prever que no habrá lugar a la extradición cuando por  el  mismo  delito  la persona cuya entrega se solicita, esté investigada o haya  sido  juzgada  en  Colombia;  también  lo  es  que la Sala tiene establecido de  tiempo  atrás  que  este  principio debe ser en su aplicación estudiado por el  Gobierno  Nacional  al  decidir  si  concede  o  no  la extradición”.2   

En    esas    condiciones,   los   medios   de   prueba   solicitados   no   se  decretarán.   

5.  Finalmente,  conforme  lo  dispone  el  artículo  518  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  una  vez  se allegue la  documentación  a  que  se  hace  referencia en el numeral anterior, se correrá  traslado  por el término de 5 días, para que las partes, si lo estiman a bien,  presenten las alegaciones respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR  la práctica de las pruebas pedidas  por   el  defensor  del  ciudadano  colombiano  RAMÓN  EUSTORGIO   MATAMBA   PORTOCARRERO,   solicitado   en  extradición.   

2.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo  dispone  el  último  inciso  del  artículo 500 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  córrase  traslado  de 5 días, para que las  partes, si lo estiman conveniente, presenten alegaciones.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

       Comisión    de  servicio   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                              TERESA RUIZ NUÑEZ   

                                                          Secretaria   

    

1 Ver  autos  radicaciones  20288  del  18 de marzo de 2003 y 21500 del 4 de febrero de  2004, entre otros.   

2 Ver,  entre  otros,  rad.  19963, auto del 21 de enero de 2003; rad. 21989, auto del 9  de  junio  de  2004;  rad. 22072, auto del 1° de septiembre de 2004.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *