25851(30-11-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25851   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA      Aprobado   Acta  No.139   

          Bogotá   D.C.,   treinta   (30)   de  noviembre  de  dos  mil  seis  (2006).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  el recurso de queja interpuesto por el defensor de  LIMEDES  JOSÉ  ROMERO  OSPINO  contra  el auto del Tribunal Superior de Bogotá  mediante  el  cual  decidió no dar trámite al recurso de casación elevado por  el  mismo  sujeto procesal contra la providencia mixta de 30 de marzo de 2005 en  la  que,  entre  otras  determinaciones,  cesó  procedimiento  en  su favor por  prescripción  de  la  acción  penal  derivada  del delito de cohecho por dar u  ofrecer.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

Por  el  ofrecimiento y entrega de cincuenta  millones  de pesos ($50.000.000,oo) que el 27 de agosto de 1998 hicieran LIMEDES  JOSÉ  ROMERO  OSPINO,  Alfonso  Rafael  Tapia Salcedo y Manuel Mauricio de Alba  Montalvo,  con  intermediación  de  Carlos Arturo Contreras, miembro del Cuerpo  Técnico   de   Investigación   de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  a  funcionarios   de   dicho  ente  investigador,  con  el  fin  de  suspender  las  diligencias   penales   relacionadas   con   cobros   laborales  a  FONCOLPUERTOS,  mediante  fallo  de  9  de  junio  de  2004  el  Juzgado  Treinta  y  Uno  Penal del Circuito de Bogotá los  condenó  como responsables del delito de cohecho por dar u ofrecer, a las penas  principales  de  cuarenta (40) meses de prisión y multa equivalente a cincuenta  y  un  (51)  salarios  mínimos legales mensuales, así como a las accesorias de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas, y prohibición de celebrar  contratos  con  la  Nación  por  el  mismo  término de la pena privativa de la  libertad.  También  se   ordenó el comiso definitivo del dinero incautado  representado  en  el  título judicial N° 400100000029569 del Banco Agrario por  la    suma    de    cincuenta    millones    quinientos    ochenta   mil   pesos  ($50.580.000,oo)   

En   virtud   del  recurso  de  apelación  interpuesto      a      nombre      de     los     enjuiciados,     —excepto   de   Alfonso   Rafael  Tapia  Salcedo—,   el  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial de Bogotá por providencia  mixta de 30 de  marzo  de 2005 decretó la prescripción de la acción penal derivada del delito  de  cohecho  por  dar  u ofrecer y por ende, cesó todo procedimiento a favor de  LIMEDES  JOSÉ  ROMERO OSPINO y Alfonso Rafael Tapia Salcedo, en tanto que   confirmó  el  fallo  de  condena  respecto  de  Carlos Arturo Contreras Díaz y  Manuel Mauricio de Alba Montalvo.   

Aunque  se  había  concedido  el recurso de  casación  formulado  por  los defensores de éstos últimos, (contra quienes se  confirmó  el  fallo),  por  auto de 10 de julio de 2006 también se decretó la  prescripción  de la acción penal por el delito en cuestión y por lo tanto, se  cesó todo procedimiento en su favor.   

El  defensor  de LIMEDES JOSÉ ROMERO OSPINO  con  el  argumento de ser un punto nuevo, no objeto del recurso de apelación lo  relacionado  con  la  cesación  de  procedimiento de su representado, interpuso  recurso  de  reposición  contra  la  sentencia  en  lo que tiene que ver con la  confirmación  de  la  incautación y comiso de los $50.580.000,oo y anunció la  interposición  del  recurso  de  casación  sobre  tal  aspecto,  en caso de no  prosperar la impugnación horizontal deprecada.   

Por  proveído  de  16  de  mayo  de 2006 el  Tribunal  Superior  negó  la  reposición al considerar la carencia de interés  para  recurrir  del  letrado,  toda  vez  que  la  cesación de procedimiento no  afectó  o perjudicó a su representado, además, el comiso del dinero no era un  punto  nuevo,  pues  procedía  por  la confirmación de la sentencia de primera  instancia,  a  su  turno,  ordenó  no  dar  trámite al recurso de casación al  estimar  que  no  era  dable  su  concesión  de  manera subsidiaria frente a la  reposición.   

El mismo sujeto procesal formuló el recurso  de  queja  con el argumento de que el recurso de casación lo interpuso no   residualmente,  sino  de forma autónoma e insiste en la devolución del título  judicial  ya  que considera un contrasentido entre el cese de procedimiento y la  orden  de  comiso,  situación  que  en su parecer lo legitima para acceder a la  impugnación  extraordinaria  al  asimilarse  con  la  naturaleza  de  pena,  la  restricción  de  derechos  de contenido patrimonial o la pérdida de dominio de  bienes.  En  consecuencia, solicita acceder al recurso de queja y conceder el de  casación   que   le   fuera   negado   por   el   ad  quem.    

El Juez colegiado por auto del 26 de julio de  2006  estimó  que  la  cesación de procedimiento a favor de los enjuiciados no  implicaba  la  devolución  del  dinero por ser el objeto material del delito, y  que  corresponde  a  la  Fiscalía  General  de la Nación iniciar la respectiva  acción  de  extinción  de  dominio,  de  acuerdo  con  las  previsiones de los  artículos  1°,  2°  y  4°  de  la  Ley 793 de 2002, por lo tanto, ordenó al  a    quo   compulsar  copias  de  los  fallos  para  ante la Unidad Nacional de  Extinción  de  Dominio  para  sus  fines  pertinentes y referente al recurso de  queja   dispuso   también   compulsación   de   copias   con  destino  a  esta  Corporación.   

El traslado que se surtió a partir del 3 de  agosto    de   2006   en   la   Secretaría   de   la   Sala   transcurrió   en  silencio.   

CONSIDERACIONES DE LA  CORTE  

Ante la declaratoria de inconstitucionalidad  de  varias  normas  de  la  Ley  600  de 2000, la Sala ha entendido que recobran  vigencia  las  disposiciones del Decreto 2700 de 1991, entre ellos el inciso 2º  del  artículo  207,  que señala como viable el recurso de queja contra el auto  que        deniega        la        casación1   

.  

          El  carácter  teleológico  del recurso de queja, tratándose de la  impugnación  extraordinaria,  es  obtener  que el superior funcional conceda el  recurso  de  casación  cuando  ha  sido  negado por el inferior, pero de manera  obvia  debe versar sobre providencias susceptibles de ser atacadas por esa vía,  esto es, sentencias de segundo grado.   

Ello es así porque el instituto procesal de  la  casación  busca  a  través  de un juicio lógico jurídico de la sentencia  enmendar  su  ilegalidad por errores de juicio o de actividad, de ahí que sólo  proceda  contra  fallos de segundo grado entendidos como los actos que ponen fin  al  proceso  o  resuelven  definitivamente  el  asunto,  ora  condenando  o bien  absolviendo  al enjuiciado (artículo 169 de la ley 600 de 2000), de ahí que si  la  decisión que se recurre no cumple tales condiciones básicas al no contener  un  pronunciamiento  expreso sobre la responsabilidad penal del sujeto pasivo de  la  acción  penal  judicial,  carecerá  del  carácter de sentencia y no será  viable la impugnación extraordinaria.   

Así  mismo,  es  claro que para llegar a la  emisión  de  fallo  se deben superar una serie de etapas procesales y como acto  que  da  culminación  al  juicio  tal camino ha de estar despejado de cualquier  circunstancia  objetiva  de  improseguibilidad  de  la  acción  penal, como por  ejemplo,  prescripción  de  la  misma,  muerte  del  procesado,  desistimiento,  conciliación,  etc.,  porque  de  ocurrir  esto  lo  procedente será emitir la  respectiva cesación de procedimiento.   

Pese a lo anterior, puede ocurrir que dentro  del  texto  de  la  sentencia  se  adopten  otras  determinaciones  como  v.gr.,  declarar   una nulidad o cesar procedimiento por algún delito o a favor de  algún  enjuiciado,  sin  que estas se consideren decisiones sobre el objeto del  proceso,   pues  mantienen  simplemente  su  carácter   interlocutorio  de  resolver algún incidente o aspecto sustancial del proceso.   

Hechas   las   anteriores   precisiones  y  entendiendo  suficiente la sustentación que expuso el defensor de LIMEDES JOSÉ  ROMERO  OSPINO  al  momento de interponer el recurso de queja, la Sala abordará  desde   dos   aristas   su   estudio:   i)  si  el  Tribunal    tenía  competencia  para  negar  la  concesión  del recurso de casación, o si por el contrario se la abrogó al ser  un   aspecto   que  correspondía  exclusivamente  a  la  Corte  y  ii) si la decisión atacada es susceptible  de impugnación extraordinaria.   

1.           Competencia del Tribunal   

La Corte ha precisado que el examen sobre la  procedencia  del  recurso  de  casación es de su competencia exclusiva y que el  Tribunal  sólo  puede  negar  su  concesión  por  razones  relacionadas con su  interposición  extemporánea,  ya que en los demás casos debe concederlo. Así  se  puntualizó:  “interpuesto  el  recurso, bien se  trate  de la casación común o de la discrecional, el  ad  quem  debe  resolver si lo concede o no teniendo únicamente como referencia  la   oportunidad  en  su  ejercicio;  de  negarlo  por  considerar  que  fue  interpuesto  extemporáneamente, al interesado le queda la  posibilidad   de   promover   ante   el   mismo   funcionario   el   recurso  de  reposición.   

“Empero,  cuando  el  ad  quem  toma  la  determinación  de  rehusar  su  concesión, alegando la  insatisfacción  de  otros requisitos de procedibilidad  -interés,  legitimidad,  monto  de la pena señalada  para  el delito, etc.,- está  arrogándose  una  competencia  que no le corresponde, y que el artículo 213 ya  citado   fija   en   esta  Corporación”2.   

          Pese   a   lo   anterior,   posteriormente   la  Sala  destacó  que  “el  acto  de  concesión  del  recurso  no  es  una  decisión  carente  de  contenido  (en blanco), como ha venido siendo entendido,  sino  un  acto  dotado  de  sustancialidad,  en el que el Tribunal debe analizar  distintos  presupuestos  requeridos  para la procedencia del recurso, con el fin  de  determinar  si  debe o no concederlo, excepción hecha de aquellos que sólo  pueden  ser  determinados frente al contenido de la demanda, como sería el caso  de  la  Unidad  temática,  o  del  interés  para  recurrir  en  razón  de  la  pretensión,  o  en  razón del sujeto procesal que impugna. En estos supuestos,  la  llamada  a  pronunciarse  sobre el cumplimiento del requisito de procedencia  del  recurso  es  la  Corte,  en  el  momento de analizar la demanda.   

“No  se  trata  [la    concesión    del    recurso]    de  un  acto  formal,  de  simple mecánica procesal, como ha venido  siendo  entendido  después  de  la  declaratoria  de inexequibilidad de los dos  primeros  incisos del artículo 210 de la ley 600 de 2000, sino de una decisión  de  contenido material, que implica examinar si se cumplen o no los presupuestos  que  la  ley  impone  para declarar en trámite la impugnación. Esta noción es  unánime  a  nivel  de  doctrina, y además  la que impone la teoría de la  casación,  pues  de no ser así se incurriría en el contrasentido de tener que  correr  traslado  para  la  presentación de una demanda que de antemano se sabe  improcedente,  con  pérdida  de  tiempo  para  los sujetos procesales, desgaste  innecesario  para  la  administración  de  justicia, y dilación perniciosa del  procedimiento”  3.   

En  este orden, resulta diáfano que para la  concesión  del  recurso por parte del Tribunal también es necesario el estudio  de los presupuestos procesales o condiciones de admisibilidad.   

2.           Naturaleza de la decisión   

En  el caso de la especie, el Tribunal negó  en  primer lugar la reposición que se intentó contra la decisión de cesación  de  procedimiento  ya  que  no tenía interés el defensor al no sufrir con ella  algún  perjuicio  su representado, en tanto que negó la concesión del recurso  de  casación por no ser viable su planteamiento de manera subsidiaria frente al  recurso de reposición.   

Aunque  el  letrado  luego  aclaró  que  el  recurso  extraordinario  lo  formulaba  de  manera  autónoma,  es  claro que la  decisión  de  cesación de procedimiento carece de las características propias  de  lo  decidido  en  una  sentencia  y  por ello la impugnación extraordinaria  deviene a todas luces en improcedente.   

Por  lo  anterior,  las  consideraciones del  Tribunal  para  negar el recurso ante la falta de interés e improcedibilidad de  impugnación  extraordinaria  pertenecen al ámbito de su competencia, lo que se  corrobora  con la naturaleza de la providencia impugnada, específicamente en el  punto  atacado  acerca  de  la  cesación  de procedimiento, pues al no caber la  casación,  no  requiere  del  análisis  del  contenido  de  la demanda para su  determinación.   

En  efecto, la providencia de 30 de marzo de  2005  que  ataca  extraordinariamente  el defensor tiene doble naturaleza: la de  sentencia  respecto  de  los  procesados cuyo fallo condenatorio inicialmente se  confirmó  (Carlos  Arturo Contreras Díaz y Manuel Mauricio de Alba Montalvo) y  la  de  decisión  interlocutoria en relación con la cesación de procedimiento  que  se  decretó  a favor de dos enjuiciados (LIMEDES  JOSÉ ROMERO ROMERO  OSPINO y Alfonso Rafael Tapia Salcedo).   

Y  si  bien  finalmente a favor de todos los  procesados  se  decretó  la  cesación de procedimiento por prescripción de la  acción  penal  del  delito  de  cohecho  por  dar  y  ofrecer por el que fueron  acusados,  el  mantenimiento  del  comiso del dinero no constituye decisión que  amerite   el  recurso  de  casación,  pues  para  ello  se  ordenó  ponerlo  a  disposición  de  la  Fiscalía General de la Nación para la respectiva acción  de  extinción  de  dominio,  trámite en el cual el defensor podrá ejercer sus  derechos.   

Así  las  cosas,  se declarará ajustada la  decisión   del   Tribunal   de   no   dar  trámite  al  recurso  de  casación  interpuesto.     

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Declarar   bien   denegado   el recurso de casación interpuesto   

por  el defensor del procesado LIMEDES JOSÉ  ROMERO   OSPINO  contra  la  decisión  de  cesación  de  procedimiento  de 30 de marzo de 2005 del Tribunal  Superior de Bogotá.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

Permiso  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Crf.  Providencia  de  23  de  julio  de  2002  Rad.  19638.   

2  Providencia  del  6  de  agosto  de  2003.  Rad  21017.  M.P.  Dr. Mauro Solarte  Portilla.   

3  Providencia del 22 de junio de 2005. Rad. 23701.     

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