25849(07-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25849  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  031   

Bogotá,  D. C.,  siete (7) de marzo de  dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   DEGUIS  DAVID ROMERO ACOSTA, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI06-16974-DIJ-0100  del  25  de julio de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  1667 del 14 de julio del citado año, solicitó en extradición  al   ciudadano   colombiano   Deguis   David   Romero  Acosta,  capturado el 16 mayo de 2006, en cumplimiento  de  la resolución del 15 de mayo anterior, expedida por la Fiscalía General de  la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio  número  OAJ.E.  1225  del 17 de julio de 2006, quien además certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 1667 del 14 de julio de 2006 de la siguiente manera:   

“Los hechos del  caso  indican  que  desde 2004, la Agencia para el Control de las Drogas (DEA) y  el  grupo  multi-institucional llamado ‘Organized  Crime  Drug  Enforcement  Task Force -OCDETF-’  (Grupo de Trabajo de las Fuerzas del  Orden  contra  los Narcóticos y el Crimen Organizado) han adelantado la llamada  ‘Operación    Twin  Oceans’   (‘Operación           Océanos  Gemelos’), investigación  cuyo  objetivo  es  la  organización de tráfico de cocaína y lavado de dinero  liderada   por   el   ciudadano  colombiano  Pablo  Joaquín  Rayo-Montaño.  La  organización  de  Tráfico de Narcóticos  de Rayo-Montaño es responsable  de  despachar anualmente múltiples toneladas de cocaína a los Estados Unidos y  a  Europa.  Rayo-Montaño  es un traficante bien reconocido que se inició en el  negocio  de  los  narcóticos  como  transportador  en  Buenaventura,  Colombia.  Rayo-Montaño  se convirtió en un narcotraficante importante que cuenta con una  completa  infraestructura  que abarca la producción/conversión de la cocaína,  su  transporte  dentro  del  país, el transbordo marítimo entre embarcaciones,  conexiones  internacionales (con traficantes mexicanos y con redes de transporte  en  el  Caribe),  células  de distribución doméstica, y una complicada red de  lavado de dinero.   

“Debido  a  la  presión  de  las  fuerzas  del orden sobre Rayo- Montaño y su Organización de  Tráfico   de  Narcóticos,  éste  se  vio  forzado  a  trasladar  su  base  de  operaciones  y  a emigrar de Colombia a Panamá, y ahora a Sao Paulo, Brasil, en  donde   actualmente  reside.  Rayo-  Montaño  estableció  su  actual  base  de  operaciones  en  Sao  Paulo, Brasil, desde donde maneja y dirige sus actividades  de      tráfico      de     narcóticos     a     nivel     mundial.   

“Rayo-Montaño  actualmente  tiene  a sus principales coordinadores de transporte operando desde  Cartagena,  Colombia.  Ellos  son  dirigidos  por  el traficante colombiano Mars  Micolta-Hurtado  y  por  miembros de su familia. Dicha Organización de Tráfico  de  Narcóticos  es  una  de  las  organizaciones  más  importantes  que  opera  actualmente.  La  importancia  de la Organización de Rayo-Montaño se demuestra  por  su  habilidad para coordinar despachos simultáneos de cocaína totalizando  25  toneladas  métricas  de cocaína: un despacho en el Océano Pacífico de 10  toneladas,  un  despacho  que  salió  de  Panamá  con 5 toneladas, y un tercer  despacho  en  el  Atlántico Este con 10 toneladas adicionales. La Organización  de  Rayo-Montaño  está  actualmente  operando  y continúa planeando despachos  adicionales      de     múltiples     toneladas     de     cocaína.   

“Rayo-Montaño  tiene  unja  poderosa  célula  de  transporte  que opera en Panamá. La célula  panameña  es  crucial  para  el  éxito  de  los  despachos  de  narcóticos de  Rayo-Montaño  cuyo destino son los Estados Unidos, e igualmente ejerce un papel  clave  en  el  lavado  de  las  utilidades  provenientes  de  la  venta  de  los  narcóticos.  La Oficina de la DEA con sede en Panamá, trabajando conjuntamente  con  la Policía Nacional de Panamá, ha identificado a numerosos miembros de la  Organización  de  Rayo-Montaño.  La investigación panameña ha identificado a  numerosos  miembros  más  de la Organización  y a millones de dólares en  activos.   

“Los  detalles  específicos  sobre  la  participación  de  los  acusados  que  aparecen  en la  acusación se suministran a continuación.   

“…”.  

“A  Deguis David  Romero-Acosta  se  le  ha  escuchado en más de 40 interceptaciones telefónicas  colombianas  legalmente  autorizadas.  Estuvo  involucrado  en  el cargamento de  cocaína   que  llevaba  la  embarcación  Bahía  Bonita  y  la  investigación  confirmó   que   desempeñaba   un   papel  significativo  en  organizar  otros  cargamentos     de     cocaína     para     Mars    Micolta-Hurtado.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano   Deguis  David Romero Acosta, es la siguiente:   

4.1.  Copia  de  la  Acusación  Sustitutiva  número  06-20139-CR-MIDDLEBROOK(s)   del  5  de  mayo   de   2006,   por   medio   de   la   cual  el  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida,  acusó   a   Deguis  David  Romero  Acosta de los siguientes cargos:   

“El  gran jurado  acusa que:   

“CARGO   1   

“Comenzando  aproximadamente  en  enero de 2003 con continuación hasta la fecha del dictamen  de  esta acusación de reemplazo, siendo las fechas exactas desconocidas para el  Gran  Jurado,  en  el  Condado  de  Miami-Date dentro del Distrito Meridional de  Florida  y  en  otras  partes, los acusados…, DEGUIS  DAVID  ROMERO  ACOSTA…,  con conocimiento de causa e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  confederaron,  y concordaron el uno  con  el otro y con otras personas tanto conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado  para importar una sustancia controlada hacia los Estados Unidos desde un  lugar  fuera  del  país, en contravención de la Sección 952(a) del Título 21  del  Código  de  los  Estados  Unidos, todo en violación a la Sección 963 del  Título     21     del     Código    de    los    Estados    Unidos.   

“Para los efectos  de  la  Sección  960(b)(1)(B) del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  se  alega  otrosí que este delito involucró cinco (5) kilogramos o más de una  mezcla    y    sustancia    que    contenía   una   cantidad   perceptible   de  cocaína.   

“CARGO   2   

“Comenzando  aproximadamente  en  enero de 2003 con continuación hasta la fecha del dictamen  de   esta   acusación   de   reemplazo,   siendo   las   fechas   exactas   desconocidas    para    el    Gran   Jurado,   en   el   Condado   de   Miami-Date, dentro del Distrito Meridional de  Florida,  y  en  otras partes, los acusados…, DEGUIS  DAVID  ROMERO  ACOSTA…,  con conocimiento de causa e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  confederaron,  y concordaron el uno  con  el otro y con otras personas tanto conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado    para    poseer    una   sustancia    controlada    con   intenciones   de  distribuirla,  en  contravención  de  la    Sección    841(a)(1)    del   Título   21   del    Código   de   los   Estados   Unidos;  todo  en  violación  a  la  Sección  846  del  Título  21  del  Código  de los Estados  Unidos.   

“Para los efectos  de  la  Sección  841(b)(1)(A)(ii)  del  Título  21  del Código de los Estados  Unidos,  se alega otrosí que este delito involucró cinco (5) kilogramos o más  de   una   mezcla   y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína.   

“CARGO   3   

“Comenzando  aproximadamente  en  enero de 2003 con continuación hasta la fecha del dictamen  de  esta acusación de reemplazo, siendo las fechas exactas desconocidas para el  Gran  Jurado,  en  el  Condado  de Miami-Date, dentro del Distrito Meridional de  Florida,  y  en  otras partes, los acusados…, DEGUIS  DAVID  ROMERO  ACOSTA…,  con conocimiento de causa e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  confederaron,  y concordaron el uno  con  el otro y con otras personas tanto conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado  para poseer una sustancia controlada a bordo de motonaves sometidas a la  justicia  de  los  Estados  Unidos,  con  intenciones de distribuir la sustancia  controlada,  en  contravención  a la Sección 1903(a) del Apéndice del Título  46  del  Código de los Estados Unidos; todo en violación a la Sección 1903(j)  del    Apéndice    46   del   Código   de   los   Estados   Unidos.   

“Para los efectos  de  la  Sección 1903(g) del Apéndice del Título 46 del Código de los Estados  Unidos  y  la  Sección  960(b)(1)(B)  del Título 21 del Código de los Estados  Unidos,  se alega otrosí que este delito involucró cinco (5) kilogramos o más  de   una   mezcla   y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína.   

4.2.  También se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  Andrea  G.  Hoffman,  Asistente  Fiscal  de  la  Fiscalía  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Meridional de Florida, y de  James  M. Mcgovern, Agente Especial de la Administración Antinarcóticos de los  Estado  Unidos  (D.E.A.),  las  que  respaldan  la acusación contra Deguis David Romero Acosta.   

La  primera  funcionaria, esto es, Andrea G.  Hoffman,   incorpora  en  su declaración la descripción y vigencia de los  tipos  penales  imputados  en  el  pliego  acusatorio, explica el alcance de una  acusación   sustitutiva   y   realiza  una  síntesis  de  los  hechos,  de  la  actuación    procesal   y  de  los  cargos  atribuidos  al  solicitado  en  extradición.   

Por  su  parte,  el Agente Especial James M.  Mcgovern   relata,   de   manera   pormenorizada,   los   hechos   objeto   de   juzgamiento   ante  el  citado Tribunal y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  del  requerido en extradición,  respecto    de   quien   suministra   la   información   necesaria   sobre   su  identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  Deguis  David  Romero  Acosta  “es ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  9  de  febrero  de  1957.  Es  portador de la cédula  colombiana  N° 7.928.456”. Así mismo se allegó una  fotografía de su rostro.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del    Código   de  los   Estados   Unidos   que   se    afirman    fueron    infringidas   por   el   solicitado    en     extradición     y     que     se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional  de Florida.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Mediante  providencia  del  7  de febrero de  2007,  la Sala no ordenó la práctica de las pruebas solicitadas por la defensa  ni  consideró  necesario   decretar ninguna de oficio. Igualmente, aceptó  la  renuncia  de  términos hecha por el solicitado en extradición Deguis  David  Romero  Acosta,  negando la  renuncia al trámite de extradición por él presentada.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

La      defensa     no     presentó  alegaciones.   

ALEGATO   DE   LA  PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL   

La  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las  normas  aplicables  la caso , dice que, en lo relacionado con la  validez  formal  de  los  documentos, el Estado solicitante aportó, debidamente  traducidas  y  autenticadas,  la  providencia  acusatoria,  en  la  cual se  reseña   el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y  el   delito   imputado, las distintas normas penales, las declaraciones de apoyo  a  la   solicitud de extradición y la orden de captura, motivo por el cual  se cumple cabalmente con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad  del  requerido,  asevera  que  es  otra  exigencia  que  se encuentra  satisfecha,  toda  vez que los datos suministrados por las autoridades del país  requirente  coinciden con los de la persona que fue notificada de la resolución  expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por medio de la cual se  ordenó  su  captura  y  que en este momento se encuentra privada de la libertad  con fines de extradición.   

Agrega  que  en  la  Nota Verbal allegada al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un ciudadano colombiano, nacido el 9 de febrero de 1957 y que es portador de  la   cédula  de  ciudadanía  número  7.928.456,  datos  que  confirman  dicha  identidad,   los   cuales   coinciden   con  los  que  suministró  Deguis  David  Romero  Acosta al momento de  su captura, sin que al respecto se haya mostrado objeción alguna.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la   doble   incriminación,  sostiene  que  los  tres  cargos  imputados  a  Deguis  David  Romero  Acosta encuentran adecuación típica en  los  artículos 340, inciso 2°, y 376 del Código Penal, el  cual consagra  el  delito de concierto para delinquir con el fin de cometer delitos de tráfico  de  estupefacientes  o  sustancias sicotrópicas, cuya pena mínima privativa de  la  libertad es superior a 4 años, aspecto que conlleva a concluir que también  se cumple con este postulado.   

En  lo  que respecta a la equivalencia de la  providencia  dictada  en  el  país solicitante, tampoco encuentra inconveniente  alguno,  por cuanto la acusación dictada en el extranjero contiene el cargo del  cual  se  debe  defender  el acusado, sin olvidar que dicha pieza se  constituye  en presupuesto procesal para  la  iniciación  de  la  etapa  de  juzgamiento,  que  culmina con la respectiva  sentencia,   además   de  que  contiene  una  relación  detallada  de los hechos, con especificación de las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar en que ocurrieron y la calificación  jurídica  de  la  conducta,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables,   lo   cual   permite   colegir  que  dicha  pieza  procesal  guarda  correspondencia   con   la  acusación  prevista  en  nuestro  sistema  procesal  penal.   

En consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  colombiano  Deguis  David  Romero  Acosta.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, la  Procuradora  Delegada  sugiere a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que  el  solicitado  no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  prisión perpetua, ni a tratos  crueles, inhumanos o degradantes.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal  2004 estatuye que el  concepto que emite la Sala debe  estar  centrado  en  establecer  la  validez   formal  de la documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de los previstos en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Deguis  David  Romero  Acosta, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los cuales obra la copia de la Acusación Sustitutiva  número  06-20139-CR-MIDDLEBROOK(s)  del  5  de  mayo  de  2006,  dictada por el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida, la  cual  fue  firmada  por el Presidente del Gran Jurado y la Asistente Fiscal para  el  Distrito  Meridional  de  Florida, señora Andrea G. Hoffman, documento cuya  autenticidad   de  su  contenido  fue  certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes    al    Secretario    de   dicho   Tribunal,   señor   Clarence  Maddox.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Andrea  G.  Hoffman, Asistente Fiscal de la Fiscalía de los Estados Unidos para  el  Distrito  Meridional  de Florida, y de James M. Mcgovern, Agente Especial de  la  Administración  Antinarcóticos de los Estado Unidos (D.E.A.), rendidas, el  16  de  junio  de  2006, ante el Magistrado Juez de los Estados Unidos, Distrito  Meridional      de      Florida,      señor      John      J.     O’Sullivan,    cuyos    contenidos   y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados,  el  6  de  julio  de dicho año, por Jason E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso,  esto  es,  Título  18,  Secciones  2 (de la  autoría),   982   (extinción   de   dominio),  1956  (lavado  de  instrumentos  monetarios)  y  3282  (delitos no conminados con la pena de muerte), Título 21,  Secciones  812  (tabla  de  sustancias controladas), 841 (actos prohibidos [A]),  846   (tentativa   y   concierto),   853  (extinción  penal  de  dominio),  952  (importación   de   sustancias  controladas),  960  (actos  prohibidos)  y  963  (tentativa  y  concierto)  y  Título  46,  Secciones  1903  (apéndice)  y 1904  (incautaciones) del Código de los Estados Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E. Carter fueron certificados por el señor Alberto R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe la Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina, Joan C. Hampton.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  María de los Ángeles Barraza, como así lo constató y lo avaló  la   Oficina   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989  que  dice:  “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero   por  funcionario  de  éste  o  con   su  intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 1225  del  17  de  julio  de  2006,  certificó  que  la documentación del expediente  procedente  de  la Embajada de los Estados Unidos fue presentado “debidamente autenticado”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Deguis  David  Romero  Acosta  se  hizo  por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano  Deguis  David  Romero  Acosta,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,   que   se  trata  de  Deguis  David  Romero  Acosta,  pues basta observar que el número de cédula  de  ciudadanía que suministró la Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  las  Notas  Verbales números 1006 y 1667 del 2 de mayo y del 14 de  julio  de  2006,  concuerda  con  el  que  aparece  en  el acta de notificación  personal  de  la  providencia por medio de la cual se dispuso su captura y en la  diligencia   mediante  la  cual  se  le  comunicó  sus  derechos  de  capturado  (7.928.456),  además  de  que  dicho  aspecto  no  ha  sido  por el solicitado.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los  que obran en la documentación, es decir, que nació en San  Juan  de  Nepomuceno  (Bolívar)  el 9 de febrero de 1957 y se identifica con la  cédula  de  ciudadanía  N°  7.928.456  expedida  en  San  Juan de Nepomuceno,  información  que  concuerda integralmente con aquella que aparece registrada en  la  ficha  técnica  elaborada por Registraduría Nacional del Estado Civil, sin  dejar pasar por alto que se aportó una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida    es    Deguis   David   Romero  Acosta,  de  nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo en cuenta la Acusación Sustitutiva  número   06-20139-CR-MIDDLEBROOK(s)   del    5   de   mayo   de   2006,  dictada por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida, se sabe que a se le acusó de “concertarse”    para   “importar    a   los   Estados   Unidos”  (cargo     1),    para  “poseer  con la intención de distribuir”  (cargo  2) y  para    “poseer”   a  “bordo  de  motonaves sometidas a la justicia de los  Estados   Unidos”  (cargo  3) “cinco kilogramos o más  de  una sustancia controlada que contenía cocaína”,  según    las    normas    penales   del   país   requirente   en   precedencia  citadas.   

En esas condiciones, advierte la Sala que los  tres  cargos, de acuerdo con  los  hechos  que  se  imputan  y  las  normas  allegadas, encuentran adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal  en  lo reglado en el artículo 340, inciso  segundo,  del  Código Penal, modificado por el artículo 8° de la Ley 733  del  29  de enero de 2002 y por el art. 19 de la Ley 1121 del 29 de diciembre de  2006,  que  prevé  el  concierto  para  delinquir  relacionado con el delito de  narcotráfico,    habida   cuenta   que,   como   quedó   visto,   Deguis     David     Romero     Acosta,  “junto  con  otros”, con  conocimiento     de     causa     e     intencionalmente,     se    concertó     para     “importar”      y     “poseer”  una sustancia que contenía una  cantidad perceptible de cocaína.   

Cabe  agregar  que  el  mencionado delito de  concierto  para  delinquir  (relacionado con el tráfico de estupefacientes), de  acuerdo  con  la  legislación nacional anteriormente citada, contempla una pena  privativa  de  la  libertad  que oscila entre ocho (8) y dieciocho (18) años de  prisión.   

Así, entonces, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos,   Distrito   Meridional   de   Florida,  “acusó”   a  Deguis  David  Romero  Acosta  por la conducta punible  señalada  en  precedencia,  mediante  acto procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia  que  emerge  de las  siguientes  similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Deguis  David  Romero  Acosta  no  será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Finalmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  DEGUIS  DAVID ROMERO ACOSTA,  en    cuanto    tiene    que   ver   con   los   tres  cargos  que  le  fueron  imputados  en  la  Acusación  Sustitutiva   número   06-20139-CR-MIDDLEBROOK(s)  del   5   de   mayo   de   2006,   dictada  por  el  Tribunal de Distrito de los  Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,    ciudadano    Deguis    David    Romero  Acosta, quien se encuentra recluido en el Centro   Penitenciario      de     Máxima     Seguridad     de   Cómbita,   a   su   defensor, al Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

        Aclaración de voto   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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