25849(07-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25849  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  014   

Bogotá,  D. C., siete (7) de febrero de dos  mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte las solicitudes de pruebas  elevadas  en  el  trámite de extradición del ciudadano colombiano DEGUIS  DAVID  ROMERO  ACOSTA y la renuncia  de términos presentada por el requerido.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El   Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América, mediante Nota Verbal  número 1667 del 14 de julio de  2006,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó formalmente la  extradición  del  ciudadano  colombiano   Deguis  David Romero Acosta.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI06-16974-DIJ-0100  del  26  de  julio  del  citado  año,  el  Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  presentada, demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio   número   OAJ.E.   1225   del  17  de  julio  de  2006,  quien  además  certificó    que    la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue   presentada   “debidamente  autenticada”.   

SOLICITUD  DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  500   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  el  defensor  del  requerido  en  extradición,  en  escrito  presentado  dentro  del  término legal, solicita la  práctica de las siguientes pruebas:   

1.  Que  se  oficie  a  la  Superintendencia  Financiera  y a ASOCAMBIOS a fin de que estas entidades requieran a las diversas  casas  de  cambio  que  operan  en  Bogotá,  Cali  y Cartagena, a efecto de que  certifiquen  si  su  defendido, entre enero de 2003 y mato de 2005, ha enviado o  recibido  giros  internacionales.  En caso afirmativo, que indiquen el monto, la  fecha, el lugar de origen y de destino y el destinatario.   

2. Que se oficie a la Dirección de Impuestos  y  Aduanas  Nacionales,  Personas  Naturales, con el fin de que certifique si su  procurado  ha  declarado renta. En caso positivo, informará si en la actualidad  es deudor del Estado por dicho concepto.   

3. Que se oficie a las empresas DISTA LTDA. y  SUBASTA   con  el  objeto  de  que certifiquen qué tipo de vinculación ha  tenido  su procurado con esas entidades. En caso afirmativo, desde qué época y  qué labores desarrolló.   

Con  dichas  pruebas  pretende  demostrar la  defensa  “la incongruencia de los cargos formulados  por  el  Estado  requirente  en  contra de la persona que represento”.   

   

SOLICITUD     DEL     REQUERIDO     EN  EXTRADICIÓN   

En  memorial  suscrito  por  el  ciudadano  Deguis  David  Romero Acosta,  manifestó  que  es  “mi  voluntad  renunciar a los  términos  procesales previstos dentro del trámite de extradición que se surte  en   mi   contra”,  toda  vez  que  “deseo  aclarar  mi  situación jurídica en el país del norte más  temprano  que  tarde,  en  el  entendido  de  que  en  Colombia  es improcedente  cualquier   actuación   dirigida   a  demostrar  nuestra  inocencia”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Sobre  la  petición  de  pruebas.   

Teniendo en cuenta que el concepto de la Sala  acerca  de  la  viabilidad  o  no  de  la  extradición,  se  fundamenta  en  la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  502  de  la  Ley  906  de 2004, necesario es entonces que las pruebas  solicitadas  tengan  estricta  relación  con  dichos  aspectos  y  que así los  sustente el peticionario.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que  establecen  la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido  resolviendo  por la Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de  convicción  que  no  conduzcan  a  evidenciar  o  a enervar los fundamentos del  concepto  o  los  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y los  manifiestamente superfluos.   

Consecuente  con  lo  anterior,  las pruebas  solicitadas    por    la    defensa   serán   negadas   por   impertinentes   e  inconducentes.   

En  efecto, los medios de convicción que la  defensa  solicita  sean  allegados  al  diligenciamiento,  con  los que pretende  básicamente  demostrar  “la  incongruencia  de los  cargos  formulados  por  el  Estado requirente” y, de  esa  manera,  poner  en  tela de juicio la responsabilidad penal de su procurado  frente  a los hechos imputados que dieron origen a la solicitud de extradición,  no  son aspectos sobre los cuales la Sala debe emitir su concepto, pues la Corte  no  actúa  como  juez  de  juzgamiento,  ni puede reemplazar en su autonomía y  soberanía  al  juez  extranjero,  por  lo que en este trámite no tienen cabida  cuestionamientos relativos a dicha responsabilidad.   

Como  reiteradamente  lo  ha  indicado  la  jurisprudencia  de  la  Sala,  “la  extradición no  corresponde  a la noción de un proceso judicial en el que se juzgue la conducta  de  aquél a quien se reclama en extradición, sino que obedece a un instrumento  de  cooperación  internacional  previsto  normativamente (Convención, Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución  o  ley, según el caso), con la finalidad de  evitar  la evasión de la acción de la justicia por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos  escondiéndose  en territorio sobre el cual carecen  de  competencia  las  autoridades jurisdiccionales que solicitan su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales se le convocó a juicio criminal.   

“Debido a ello,  en  su  trámite  no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos a la validez o  mérito  de  la  prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre la  ocurrencia  del  hecho, el lugar de su realización (en  principio),  la forma de participación o el grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.1   

En  esas condiciones, es  claro  observar que las pruebas solicitadas por el defensor no guardan relación  con  el  concepto  que  la  Corte  debe  emitir,  sino  que pretende que la Sala  suplante   los   tribunales   extranjeros   en  lo  relativo  a  que  juzgue  la  responsabilidad  del  solicitado en extradición por los cargos formulados en su  contra,  lo que, como quedó expuesto, resulta improcedente, razón por la cual,  se reitera, las mismas serán negadas.   

Sobre la renuncia a términos  

Es  evidente  que,  por  regla  general, los  sujetos  procesales en cuyo favor se consagren términos para el ejercicio de un  derecho  puedan  renunciar  a ellos. Esto significa, entonces, que el solicitado  en  tradición  puede  renunciar  únicamente  a las oportunidades que la ley le  otorga  para  pedir  pruebas y presentar alegatos de conclusión como expresión  de disponibilidad del ejercicio del derecho a la defensa.   

No   obstante,  dicha  potestad  no  puede  extenderse  al  derecho  que  tiene  el  Ministerio Público de intervenir en el  trámite  de  extradición pasiva, pues la Constitución  y  las   leyes     le     asignan     funciones     tendientes,   entre   otras,  a  vigilar el cumplimiento de las decisiones judiciales y a  la protección de los derechos fundamentales.   

Por  consiguiente,  la  Corte,  según  la  solicitud  que  eleva  el  solicitado  en   extradición,  entendiendo  los  propósitos  que  sustenta  la misma y dado el  estado actual del trámite,  aceptará  la  renuncia  que  hace  de  los términos para  presentar   la   correspondiente  alegación,  la  que,  como   se   indicó, no se  extenderá al derecho que le asiste al Ministerio  Público para tales efectos.   

Ahora   bien,   como  lo  ha  indicado  la  jurisprudencia  de  la  Sala  “si  lo  que el   reclamado  quiere  es  renunciar a todo el trámite, es una pretensión de   imposible    aceptación,    pues    siendo    éste   de   carácter   público  internacional   es  indispensable  e  irrenunciable, de ahí que el Código  Procesal   Penal  en   el  Capítulo   III  ,  Título   I,   del   Libro   V   no  contemple  esa  hipótesis,   y   que   de  admitir  agraviaría  la  garantía  superior del debido  proceso”.2   

En    consecuencia,    la   Corte     no    aceptará    la    renuncia    al   trámite     de   extradición    elevada    por    el   requerido.   

Por  último,  como  la  Corte no observa la  necesidad  de  ordenar  pruebas  de oficio, dispondrá que se dé traslado a los  intervinientes  por  el término de cinco días, para que presenten alegatos, de  conformidad   con   el  inciso  final  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR    la    práctica   de     las     pruebas     pedidas     por     el   defensor    del  ciudadano  DEGUIS  DAVID  ROMERO  ACOSTA, solicitado en extradición.   

2.          ACEPTAR la renuncia de términos hecha por  el  solicitado  en  extradición  DEGUIS  DAVID ROMERO  ACOSTA.       Así       mismo,      NEGAR   la   renuncia   al   trámite  de  extradición por él presentada.   

3.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                             

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO  ENRIQUE  SOCHA         SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Ver,  entre otros, concepto del 8 de agosto de 2000.   

2  Extradición  22394, auto del 6 de octubre de 2004, extradición 22744, auto del  20 de octubre de 2004, entre otros.     

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