25707(21-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25707  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 042   

Bogotá D. C., veintiuno (21) de marzo de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La Embajada de los Estados Unidos de América  solicitó  la  extradición  de  la  ciudadana  colombiana MARÍA ISABEL BARBOSA  PEÑALOZA,  para  que  comparezca  en  juicio por delitos federales de lavado de  dinero y narcóticos.   

Surtido   el  traslado  que  establece  el  artículo  500  del  Código  de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, decide la  Sala  sobre  la solicitud de práctica de pruebas elevada por la defensora de la  ciudadana requerida.   

ANTECEDENTES   

1.  Con  la  Nota  Verbal No. 0926 del 18 de  abril  de  2006,  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América solicitó la  detención  provisional  con  fines  de extradición, de la ciudadana colombiana  MARÍA   ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA,  para  comparecer  en  juicio  por  delitos  federales de lavado de dinero y narcóticos.   

2. Recibida la Nota Verbal, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  remitió  copia  a  la  Fiscalía General de la Nación,  entidad  que  ordenó  la  captura  con  fines  de extradición de la requerida,  mediante  resolución  de abril 24 de 2006 y, ésta se materializó en la ciudad  de  Bogotá, el 25 de abril de 2006,  por funcionarios de policía judicial  adscritos al grupo de Extinción de Dominio y Lavado de Activos.   

3.  Con  la  Nota  Verbal No. 1530 del 22 de  junio  de  2006,  la  Embajada  de  los Estados Unidos de América formalizó la  solicitud  de extradición, en la cual se extractan los hechos y las pruebas que  fundamentan   las  imputaciones  delictivas  contenidas  en  la  Acusación  No.  1-06-Cr.  136,  dictada  el  15  de  marzo de 2006, en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos para el Distrito Norte de Georgia, indicando que la requerida es  socia  de  un testigo del gobierno, participa en una operación internacional de  lavado de dinero y está  ubicada en Colombia.   

Se  indica  que  desde el 9 de septiembre de  2003  y  continuando  de  ahí  en adelante hasta el 15 de marzo de 2006, MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA  participó en una operación internacional de lavado  de dinero.   

Específicamente  se señala como socia  de  un  testigo  del  gobierno  que trabaja con corredores de pesos en Colombia,  lava  las utilidades provenientes de la venta de narcóticos y, por ello, recibe  grandes  cantidades  de  moneda corriente en Estados Unidos,  el testigo se  queda  con los dólares y a cambio entrega pesos para lograr que se recojan y se  entreguen a los corredores de pesos y a sus socios.   

Agrega  que  en  una  reunión  con  agentes  encubiertos  en  Atlanta,  Georgia, MARÍA   ISABEL BARBOSA PEÑALOZA,  admitió  que  estaba  enterada del origen ilícito de la moneda recogida en los  Estados  Unidos.  En dicha reunión y posteriormente en conversaciones y correos  electrónicos   con   un  agente  encubierto,  ella  discutió  la  entrega,  al  agente,    de   sesenta   kilogramos   de  una  sustancia  controlada  para  transportarla y venderla en Estados Unidos.   

Afirma,  que  todas  las  acciones  fueron  ejecutadas   por   el   acusado   con   posterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997.   

En  relación  con  la  identidad  de MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA,  dice  que  es ciudadana de Colombia, nacida el 8 de  noviembre   de   1974,   en   Colombia   y   portadora   de   la   cédula   No.  52.156.676.   

Con la nota diplomática fueron remitidos los  siguientes  documentos,  autenticados y traducidos al castellano, para sustentar  la solicitud de extradición:   

3.1.  Declaración  jurada  rendida el 16 de  mayo  de  2006,  por Sandra E. Strippoli, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos,  Sección  Antinarcóticos  para el Distrito Septentrional de Georgia. Se refiere  al    procedimiento    cumplido    por    el    Gran  Jurado   para  dictar  la  acusación,  presenta  una  síntesis  de  los  hechos  que  dieron  lugar  a  la solicitud de extradición,  concreta   los  cargos  formulados  contra MARÍA ISABEL BARBOSA PEÑALOZA,  precisa  los elementos integrantes de cada delito y aporta los datos allegados a  la   investigación   sobre   la   identidad   de   la  requerida.  (Folios 94 y ss. cdno. anexo)   

3.2  Transcripción  de  las  disposiciones  penales   sustantivas   supuestamente   transgredidas   por   el   requerido  en  extradición  con  las  conductas  que se le endilgan.  (Folios 104 y ss.  cdno. anexo)   

3.3.  Acusación No. 1:06-CR-136, dictada el  15  de  marzo  de 2006, en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito  Septentrional  de  Georgia,  División  de  Atlanta.   Los cargos  formulados fueron los siguientes:   

“– Cargo Uno:  Concierto  para  participar  en transacciones monetarias con bienes derivados de  negocios  ilícitos,  en  violación  del  Título  18,  Secciones  1956 (a) (1)  (A)(i),  1956  (a)  (1)  (B)  (i),  1956  (h)  y 1957 del Código de los Estados  Unidos,   

—  Cargo  Dos:  Concierto  para  ayudar  y  facilitar  la distribución de cinco kilogramos o más de una mezcla y sustancia  que   contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  y  otras  sustancias  controladas  a  través del lavado de las utilidades provenientes de la venta de  cocaína  y  de  otras  sustancias controladas, lo cual es en contra del Título  21,  Sección  841 (a) (1) del Código de los Estados Unidos, todo en violación  del  Título  21,  Secciones 841 (b) (1) (A), 841 (b) (1) (c), y 846 del Código  de  los  Estados Unidos, y del Título 18, Sección 2 del Código de los Estados  Unidos, y   

–Cargos  Tres  al cincuenta y seis: En las  fechas  indicadas  a  continuación,  o alrededor de esas fechas, en el Distrito  Septentrional  de  Georgia  y en toros lugares, la acusada, MARIA ISABEL BARBOSA  PEÑALOZA,  ayudada  e  instigada  por  otros, tanto conocidos como desconocidos  para  el  gran  jurado,  con  conocimiento de causa realizó e intentó realizar  operaciones  financieras  que  afectaron  el  comercio  interestatal  y  con  el  extranjero,  (1)  operaciones  que  involucraron  el  producto  de una actividad  ilícita  especificada,  esto es, la importación, ocultamiento, compra, venta y  otras  negociaciones con sustancias controladas, conminada bajo las leyes de los  Estados  Unidos  de  América,  con la intención de promover la realización de  tal  actividad  ilícita  especificada;   y  (2)  ocultar  y  disfrazar  la  naturalezsa,  la ubicación, el origen, la titularidad y el control del producto  de   tal   actividad   ilícita  especificada,  a  sabiendas  que  la  propiedad  involucrada  en  las  operaciones financiereas consistía del producto de alguna  forma de actividad ilícita:   

( …)  

Todo   ello   en  violación  a  las  Secciones  1956  (a)  (1)  (A)  (i),  1956  (a)  (1) (B) (i), y 2 del Título 18  Código   de   los  Estados  Unidos.”  (Folios 117 y ss. cdno. anexo)   

3.4.  Copia  de la orden de captura expedida  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos.  Distrito Septentrional  de  Georgia  (fls. 128 cdno  anexo).   

3.5.  Declaración  jurada  rendida el 16 de  mayo   de   2006,   por                  PAUL          D.          O’BRIEN,  agente  especial de la Oficina  de  Inmigración  y  Aduanas  de  los  Estados  Unidos, en la que informa que ha  estado  a  cargo  de  la  investigación  que  se  adelanta contra MARÍA ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA,   señala  los  antecedentes  de la investigación, las  pruebas   que   comprometen   a   la  solicitada  (información  de  un  testigo  colaborador,   interceptaciones  telefónicas  autorizadas  por  los  Tribunales  Colombianos  y  grabaciones  de  una  reunión  secreta  que  sostuvo  un agente  encubierto   del   ICE   con   MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA,  en  Atlanta,  Georgia,   donde  ésta  admite  que  conocía  el  orígen ilícito de los  dineros   y   su  participación  en  el  tráfico  de  narcóticos.   (Folios   130   y   ss.   cdno.  anexo)   

3.6.   Fotografías  de  MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA.  (folio  138 cdno anexo)   

4.  El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que el expediente se encontraba completo y la solicitud de extradición  formalizada,  por  lo cual, lo envió a la Sala de Casación Penal para lo de su  competencia.   Adjuntó   el   concepto rendido por el Jefe de la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio Relaciones Exteriores, en el sentido que por  no  existir  tratado  de extradición aplicable entre Estados Unidos y Colombia,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  ordenamiento  jurídico penal colombiano.   

5.    La    requerida   designó  defensora   de   confianza   y   ésta   de  inmediato  presentó  solicitud  de  pruebas,   cuando  aún  no  se había corrido el traslado para ello.   Posteriormente,  en  la  oportunidad  legal,   presentó nueva solicitud de  pruebas, mientras que el Ministerio Público guardó silencio.   

DE   LAS   PRUEBAS  SOLICITADAS   

La  defensora  de  MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA  presentó  dos solicitudes de pruebas,  una en agosto 9 de 2006,  cuando  apenas  había  llegado  la  solicitud  de  extradición a la Sala y, la  segunda,   dentro   de   la  oportunidad  legal  prevista  para  ello;   en  consecuencia, se hará referencia a cada una de ellas así:   

1.  En el escrito de agosto 9 de 2006 la  defensa  hizo  alusión a la condición de madre cabeza de familia que tenía su  representada,  a la obligación de observar el debido proceso, a la inexistencia  de  delitos  cometidos en el exterior y finalmente solicitó la práctica de las  siguientes pruebas:   

1.1.   Solicitar a la Fiscalía General  de  la  Nación,  Asuntos  Internacionales, que envíe copia de las resoluciones  interlocutorias  donde se autorizaron las interceptaciones telefónicas y copias  de las transliteraciones de dichas interceptaciones.   

1.2.  Solicitar por vía diplomática, a  la  Embajada de Estados Unidos en Colombia, que aporte copias de las grabaciones  telefónicas  y  filmaciones  que  comprometan   a  MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA  con los cargos endilgados,  así como de las traducciones de las  grabaciones,  constancias de las consignaciones que tenga el Gobierno Americano,  con  el  fin  de acreditar que fueron realizadas a otra persona, que se acredite  cuál  es  el  titular  de  la  cuenta  bancaria  en Georgia (Atlanta) y, que se  establezca  a  través del Ministerio de Comercio Exterior, en la DIAN,  si  hay  registros de importaciones realizados por la requerida o por alguna empresa  en  la  que  ella  haya  sido  la representante legal (para desvirtuar el tercer  cargo).   

1.3.  Para acreditar que su representada  no  es  responsable  de  los  cargos  que se le imputan y que es madre cabeza de  familia,  pues tiene dos hijos menores,  solicita que se le reciba injurada  a  MARÍA ISABEL BARBOSA PEÑALOZA , y declaración jurada a Humberto Sacristán  Cuesta y José Rodolfo Rico Prada.   

1.4.  Como pruebas documentales señala  las  siguientes:   registro  civil de nacimiento de los menores hijos de la  ciudadana  requerida,  registro  de  defunción de su esposo, certificaciones de  escolaridad  y  rendimiento  académico  de los hijos, declaraciones extrajuicio  sobre   la   condición   de  comerciante  que  ostenta  MARÍA  ISABEL  BARBOSA  PEÑALOZA,    declaraciones   extrajuicio   de  sus  vecinos,  contrato  de  arrendamiento  de  vivienda  urbana,  certificación  de  la empresa de viajes y  contrato  de  bodegaje  firmado  por  ésta,  con  la  empresa  Diseños  Staff,  comercializadora de textiles.   

1.5.   Realizar  experticio  al sistema  financiero  de  la  solicitada  en  extradición,  que  la  DIAN  certifique  la  autenticidad  de  los  documentos  que  se aportan y que se verifique si existen  importaciones a nombre de su representada.   

Sobre  la  conducencia  y pertinencia de las  pruebas  solicitadas,  la  defensa manifestó que la extradición de colombianos  por  nacimiento  sólo se concederá por delitos cometidos en el exterior, y que  si  algún  ilícito  puede  endilgársele  a  su   poderdante,  éste  ocurrió en Colombia.   

2.   En  noviembre  17  de  2006,   durante  el  traslado  secretarial que se corrió para solicitar la práctica de  pruebas,  la defensa pidió las siguientes:   

2.1.  Escuchar  la versión de la sindicada,  quien  se  encuentra  privada  de  la  libertad  en la Cárcel El Buen Pastor de  Bogotá,    pues  nadie  la  ha  escuchado  y  las  acusaciones  del  país  solicitante carecen de veracidad.   

2.2.  Recibir  declaración  a los señores:  EDGAR  RINCÓN  CORTÉS,  ALEXANDRA  SEGOVIA  SUÁREZ,  JORGE  ENRIQUE  PALACIOS  PRIETO,  y  SANDRA  BRIYID  GARCÍA  OSORIO, a fin de acreditar que MARIA ISABEL  BARBOSA PEÑALOZA es madre cabeza de familia.   

2.3.  Recibir  declaración  de  la  señora  MARÍA  LEDA  PEÑALOZA,  madre  de  la  sindicada,   a fin de verificar la  situación actual de los menores.   

2.4. Tener como prueba los registros civiles  de   nacimiento   de   los   dos   hijos   menores   de   edad   que   tiene  la  solicitada.   

2.5.   Realizar inspección judicial en  relación  con las acusaciones que reposan en contra de su defendida,  para  determinar  que se han brindado las garantías al debido proceso y el derecho de  defensa.   

El  memorial  incluye la solicitud de que se  otorgue  a  su  representada  la  detención domiciliaria, de conformidad con lo  dispuesto en la Ley 750 de 2002 y la sentencia C-184 de 2003.   

Para sustentar esta petición, señala que se  cumplen  las  exigencias,   toda  vez que MARIA ISABEL BARBOSA PEÑALOZA es  viuda,   madre  cabeza  de  familia,  tiene hijos menores de edad,  no  reviste peligro para la comunidad y reúne los requisitos legales.   

Destaca  que  la  Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior de Cundinamarca  ha concedido la detención domiciliaria  cuando  los  hijos  dependen de su madre, no sólo económicamente, sino para su  cuidado y protección real.   

Agrega  que su defendida es requerida por un  país   extranjero,  que  hasta  el  momento  no  ha  formulado  cargos  y,  sin  embargo,   sigue  privada  de la libertad aunque no existe certeza sobre la  existencia de las imputaciones, ni registra antecedentes penales.   

Luego  hace alusión a la prevalencia de los  derechos  de  los  niños,  relaciona como anexos unas declaraciones extrajuicio  donde  se  acredita la personalidad y conducta de la sindicada, su condición en  el  seno  de su hogar como madre cabeza de familia, el registro de defunción de  su esposo y los registros de nacimiento de los menores.   

Finalmente  indica  que  las  peticiones  de  prueba  pretenden  hacer  valer  la  condición  de  mujer  cabeza  de familia y  evidenciar   la   existencia   de   irregularidades  dentro  del  proceso  como:  imputaciones  irreales y la imposibilidad de controvertir legalmente las pruebas  que obran en su contra.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Debido   a   que   no  existe  tratado  de  extradición  aplicable  entre  los  Estados Unidos de Norteamérica y Colombia,  según  lo  informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, y porque los hechos  ocurrieron  hasta marzo de 2006 inclusive, como se afirma en la acusación, este  trámite  de  extradición  se  rige  por  Código  Penal,  Ley 906 de 2004, que  empezó a regir a partir del 1° de enero de 2005.   

1.  De  conformidad con el artículo 502 del  Código  de  Procedimiento  Penal, Ley 906 de 2004, la Corte Suprema de Justicia  debe  fundamentar  su  concepto  exclusivamente  en: (i) la validez formal de la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración  plena  de la identidad del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia  de  la  providencia  dictada en el extranjero y, (v) cuando fuere el caso, en el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

Lo anterior significa que el análisis sobre  la  pertinencia  y conducencia de los medios probatorios solicitados,  debe  dirigirse  exclusivamente  a  demostrar  los  aspectos  relacionados  con dichos  temas,   pues  cualquier  otro  aspecto  que  se  quiera acreditar, resulta  impertinente.   

Es  que el trámite de extradición no tiene  carácter   jurisdiccional  y,  por  ello,  la  gestión  de  la  Corte  se  circunscribe  a  la  confrontación  objetivo  formal de la documentación   recibida,   a  fin  de  establecer  si se acreditan los elementos  que  fundamentan el concepto.   

2.  No corresponde entonces a la Sala en  el  trámite  de  extradición,  evaluar  los aspectos relacionados con  la  validez  y  mérito  de  las  pruebas, la verificación de las circunstancias de  tiempo,  modo  y  lugar en que ocurrieron los hechos investigados,  tampoco  debe  decidirse  sobre  la  tipicidad o antijuridicidad  de la conducta, ni  sobre  la responsabilidad del ciudadano requerido,  pues ello corresponde a  las  autoridades  judiciales  del  país  extranjero  en  el  que se adelanta el  proceso penal.   

El  trámite de extradición en Colombia, no  es  jurisdiccional,   sino  mixto,  pues  intervienen las autoridades de la  Rama  Judicial  y Ejecutiva, con el fin de establecer únicamente, si se cumplen  los  requisitos  formales  que  permiten  la  aplicación de este instrumento de  cooperación  internacional;     por  tanto,   se insiste en  que  los  elementos  de  la conducta delictiva y de la responsabilidad penal, no  son  objeto  de  análisis,  porque adentrarse en esos aspectos implicaría  desconocer la soberanía del país requirente.   

Sobre  la  diferencia entre el  proceso  penal  y  el trámite de extradición,  señaló la Corte Constitucional en  sentencia C-700 de 2000:   

“La persona requerida en extradición, que  puede  ser  nacional  o extranjera, no está sujeta, en cuanto al juzgamiento de  su  conducta,  a  las  normas  de  nuestra  legislación, puesto que no va a ser  procesada  ni  juzgada  por  autoridades nacionales. Además, dentro del proceso  que  ya  se  adelantó  y  culminó  el  Estado  requirente,  o  que  cursa  con  resolución   de   acusación   en   su   contra,   ha   dispuesto  –se  presume-  o  deberá disponer, de  oportunidad  para su defensa y de todas las garantías procesales, como también  las    tiene    en    Colombia    al    ser    solicitada    y    tramitada   la  extradición.   

….  

La  extradición  demanda  un procedimiento  diferente  al  ordinario,  pues  es claro que el individuo reclamado no va a ser  juzgado  en  Colombia,  ni  con  nuestra legislación, ni se le va a evaluar, en  consecuencia,  su  responsabilidad penal por parte de autoridades nacionales. Se  trata  de  delitos  cometidos  en  el exterior, cuyos juicios se adelantan o han  adelantado en otro Estado”.   

3.    Efectuadas   las   anteriores  precisiones,   surge  evidente que no es pertinente ordenar que se alleguen  las  grabaciones,  filmaciones y documentos que obran en contra de la requerida,  tal   como   lo   solicita   la   defensa,    pues  la  evaluación  de  su  responsabilidad,  la  verificación  de  que  se han garantizado tanto el debido  proceso  como  el  derecho  de defensa y, el cuestionamiento sobre la validez de  las   interceptaciones   telefónicas,   son   aspectos  que  debe  resolver  el  funcionario    que    adelanta    la    investigación   penal   en   el   país  extranjero.   

Además,   la  pretensión de demostrar  que  los hechos ocurrieron exclusivamente en Colombia, tampoco constituye uno de  los  aspectos  que  deben dilucidarse en el trámite de extradición,  dado  que  conforme  a  lo expuesto en precedencia,  la verificación de la Corte  es  meramente formal,  con miras a establecer que se encuentran acreditados  los  aspectos que fundamentan el concepto;  de ahí que la discusión sobre  el  lugar  donde  ocurrieron los hechos y los elementos de juicio, debe darse al  interior   de   la   actuación   penal   que   dio   origen   al   trámite  de  extradición.   

4.  También se negará la solicitud de  acreditar  la  condición  de  madre  cabeza de familia que ostenta la ciudadana  requerida,   dado  que   la  Sala,  en anterior oportunidad y frente a  idéntica petición sostuvo:   

“De  la  misma  manera, no satisfacen los  presupuestos  de  procedencia  y  pertinencia las pruebas que demanda la defensa  con  el  propósito  de  demostrar que la señora … es madre cabeza de familia  porque  no  se trata de un tema de aquellos sobre los cuales ha demarcado la ley  la  emisión  del  concepto  por  parte  de la Corte y tampoco hace referencia a  ninguno  de  los  requisitos  establecidos  para determinar la procedencia de la  extradición en un caso determinado.   

Las condiciones personales de la solicitada  en  extradición, o su particular situación familiar no puede de ninguna manera  convertirse  en  obstáculo  para  que  el  Estado  y sus organismos ejerzan sus  funciones  en  el  marco  de  las  competencias  asignadas  para  cada  caso  en  particular.  Además,  atendida  la naturaleza de este instrumento internacional  de  lucha contra el delito, es claro que las razones que inspiran su aplicación  no  tienen  que  ver  con  política  criminal internacional, sino estatal en el  campo   de   las   relaciones   internacionales”.1   

En  relación con la solicitud de detención  domiciliaria,  se  aclara  que es un tema extraño al trámite de extradición y  que  MARÍA  ISABEL  BARBOSA PEÑALOZA fue capturada en virtud de orden expedida  por  el  Fiscal  General de la Nación, en uso de la facultad que le confiere el  Código  de  Procedimiento  Penal, artículo 509;  por tanto,  es ante  dicho  funcionario,  a cuya disposición se encuentra la requerida,  que se  debe  elevar  cualquier  solicitud relacionada con la libertad o sustitución de  la misma.   

Acorde  con lo  expuesto, se negará la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa,  para  demostrar  la  inocencia   de   su   representada   y,   la   condición  de  madre  cabeza  de  familia.    Por  la  misma  razón,  se  ordena  la devolución de las  pruebas allegadas al expediente.   

De  oficio  se ordena solicitar, por la vía  diplomática,  copia  de  la  disposición  penal  prevista  en  el  Título 21,  Sección  841  (b)  (1)  (c),  con su correspondiente traducción al idioma  español,   toda  vez  que  el  cargo  2  formulado  a  la   ciudadana  requerida,   se   sustentó   en   dicha   norma  y  la  misma  no  obra  en  el  expediente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.  Negar   la   práctica   de  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensora de la ciudadana colombiana MARÍA ISABLE BARBOSA  PEÑALOZA.   Devuélvanse  los  documentos  que  aportó  en el memorial de  petición de pruebas.   

2.  De oficio  se  ordena  solicitar,  por la vía diplomática, copia de la disposición penal  prevista   en   el   Título   21,  Sección  841  (b)  (1)  (c),   con  su  correspondiente traducción al idioma español.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

EXCUSA JUSTIFICADA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                         ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                      

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                             JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

         Excusa justificada   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                JULIO  ENRIQUE   SOCHA   SALAMANCA                

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  de  julio 14 de 2004,  radicado No.22216     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *