25635(12-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25635   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 115.  

Bogotá  D.C.,  octubre doce (12) de dos mil  seis (2006)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en  punto  de  la  admisibilidad  formal  del  libelo  de  casación presentado por el defensor del  procesado       XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  Militar el 6 de febrero de 2006, confirmatoria de la dictada  por  el  Juzgado  Ciento  Veintiuno  de  primera  instancia  de Bogotá el 20 de  octubre  de  2005,  por cuyo medio lo condenó como autor penalmente responsable  del delito de concusión.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Aproximadamente  en  el  mes  de junio de 2001, cuando el Suboficial  Técnico     Cuatro     XXXXXXXXXXXXXXXX  se  desempeñaba  como Comandante del puesto de seguridad del Club  de  Suboficiales  y  Casas  Generales, exigía contraprestaciones a los soldados  que  incurrían  en  faltas  al servicio de guardia, a cambio de no efectuar los  reportes e informes correspondientes a sus superiores.   

          Con  fundamento  en  información  suministrada por varios soldados,  quienes  relataron  los  referidos  hechos,  el  Juzgado  Ciento  Veinticinco de  Instrucción  Penal Militar de Bogotá declaró abierta la instrucción, en cuyo  desarrollo       vinculó       mediante       injurada      a      XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX,  resolviéndole  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  sin  beneficio  de  libertad  provisional,  como  posible  autor  del  delito de  concusión.   

Contra  la  decisión  anterior  la defensa  interpuso  sin  éxito  recurso  principal  de  reposición,  pero al conocer el  Tribunal  Superior  Militar  del  recurso  subsidiario  de  apelación, mediante  proveído  del  19 de mayo de 2003 decretó la nulidad de lo actuado a partir de  los oficios por cuyo medio el procesado fue citado a indagatoria.   

Rehecha  la  actuación, el 1º de agosto de  2003  el  Juzgado  de  primera  instancia  resolvió la situación jurídica del  incriminado  con  medida  asegurativa  de  detención  preventiva  sin derecho a  libertad  provisional,  como  posible  autor del delito de concusión, decisión  que  al  ser  impugnada  por  le  defensa  fue revocada por el Tribunal Superior  Militar    mediante    auto    del   17   de   septiembre   de   la   mencionada  anualidad.   

          Cerrado  el ciclo instructivo, la Fiscalía Ciento Veintiuno ante el  Comando  Aéreo  de  Bogotá calificó el mérito del sumario el 16 de diciembre  de   2003   con   resolución   de   acusación   en   contra   de  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX,   como   presunto  autor  del  delito  de  concusión,  providencia  que  al  ser  impugnada por la  defensa,  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  Tercera  ante  el  Tribunal Penal  Militar, a través de resolución del 7 de julio de 2005.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Ciento  Veintiuno  de  Instancia  del  Comando Aéreo de Transporte  Militar  de  Bogotá,  despacho que una vez surtido el rito pertinente profirió  fallo  el  20  de  octubre  de  2005,  por  cuyo  medio  condenó a XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a la pena principal  de  cuatro  (4)  años de prisión, multa en cuantía de cincuenta (50) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  pena privativa de libertad, como autor  penalmente responsable del delito de concusión.   

          Igualmente  lo  condenó a la pena accesoria de separación absoluta  de las fuerzas armadas.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  Militar  lo  confirmó  mediante sentencia proferida el 6 de  febrero  de  2006,  misma  que  ahora  es  objeto  de  recurso extraordinario de  casación interpuesto por el mismo sujeto procesal.   

LA DEMANDA  

El censor presenta dos cargos contra el fallo  del  ad quem, el primero, por  violación  directa  de la ley sustancial por aplicación indebida del artículo  410  de  la  Ley  600  de 2000. Y el segundo, por violación indirecta de la ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  del artículo 7º del estatuto procesal  penal.   

Con   el   fin   de   evitar  repeticiones  innecesarias,   metodológicamente   se  optará,  a  continuación,  por  hacer  referencia  separada  a  cada  uno  de los cargos presentados por la defensa y a  realizar acto seguido el correspondiente estudio formal del libelo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Inicialmente  es  oportuno puntalizar que el  recurso    de    casación,    en    cuanto    juicio    técnico   –  jurídico,  cuenta  con una serie de  reglas  señaladas por el legislador y desarrolladas por la jurisprudencia a fin  de    que    no   se   convierta   en   una   tercera  instancia,  las  cuales no pasan de ser un conjunto de  postulados  orientados a conseguir que el demandante se sujete en la confección  de  su  libelo  a  unos  mínimos  lógicos y de coherencia en la postulación y  desarrollo  de  sus  reparos,  de  suerte  que  resulten  inteligibles en cuanto  precisos   y  claros,  dado  que  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función  constitucional   y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   recurrentes   en  casación.   

1.          Primer  cargo: Violación directa de la  ley  sustancial  por  aplicación indebida de los artículos 232 y 410 de la Ley  600 de 2000   

          Afirma  el  censor  que  los falladores no tuvieron en cuenta que de  conformidad  con  el  artículo  232  del  Código  Procesal Penal, es necesario  arribar  a  la  certeza  para proferir fallo de condena, dado que la carga de la  prueba  recae  en  el  Estado a fin de garantizar el principio de presunción de  inocencia del incriminado.   

Y   concluye,   sin  hacer  explícita  su  pretensión  con  esta censura, indicando que en un Estado social y democrático  de  derecho, el proceso penal tiene como objetivo principal el descubrimiento de  la  verdad  histórica  de los hechos, a fin de determinar la responsabilidad de  los  autores  y  partícipes,  motivo  por  el  cual  la  certeza  se  erige  en  presupuesto para proferir sentencia condenatoria.   

Dado  que el demandante invoca la violación  directa  de la ley sustancial, pertinente resulta precisar que al respecto tiene  dicho  la  Sala  que  aquella  sólo se refiere al yerro en el cual incurren los  sentenciadores  cuando  a  partir  de  la  ponderación  de los hechos objeto de  juzgamiento  legal  y  oportunamente allegados a la actuación, dejan de aplicar  la  disposición  que  se  ocupa  de la situación en concreto, en cuanto yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o exclusión evidente), realizan  una  equívoca  adecuación de los hechos probados a los supuestos que contempla  el  precepto (aplicación indebida), o le atribuyen a la norma un sentido que no  tiene   o   le   asignan   efectos   diversos   o   contrarios  a  su  contenido  (interpretación errónea).   

Por  tanto,  cualquiera  sea la modalidad de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  necesaria  e inmediatamente sobre la normatividad, circunstancia que traslada el  debate  a  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea porque se deja de lado el  precepto  regulador de la situación específica demostrada, ora porque el hecho  se  adecua a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos  o  bien  porque  se desborda la intelección propia de la disposición aplicable  al  caso  concreto,  todo lo cual exige como punto de partida, la aceptación de  la  realidad  fáctica  definida  en  las  instancias e inmodificable dentro del  proceso.   

En  el caso objeto de estudio se observa que  el  defensor deja por completo ayuno de demostración el cargo que formula, pues  no  encamina esfuerzo alguno a explicar de qué manera se produjo en concreto la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  es  decir,  no plantea discusión  jurídica  alguna  en  punto  de  la exclusión evidente, aplicación indebida o  interpretación errónea de preceptos de índole sustancial.   

          Además,  si  bien  el recurrente estima violados los artículos 232  (necesidad  de la prueba) y 410 (decisiones diferidas, comunicación del fallo y  sentencia)  de  la  Ley  600 de 2000, sin dificultad encuentra la Sala que tales  normas  no  tienen la condición de sustanciales, en cuanto no definen conductas  delictivas  o hacen referencia a la punibilidad o a la responsabilidad, sino que  sólo  sirven  como  medio  o  instrumento  para  arribar  a  los  fines  de las  disposiciones   sustantivas,  falencia  que  se  desentiende  de  la  preceptiva  contenida  en  el  numeral  1º  del  artículo 207 de la referida legislación,  según  la  cual,  la  casación  procede  “cuando la  sentencia  sea  violatoria  de  una  norma de derecho  sustancial”   (subrayas  fuera  de  texto),  cuya  cita resulta imprescindible (numeral 3º del artículo  212  ejusdem), razón de más  para   advertir   falencias   lógicas   en   la  presentación  de  la  censura  analizada.   

         Las  razones  expuestas  emergen como suficientes para inadmitir el  reproche objeto de estudio en su aspecto formal.   

2.            Segundo cargo: Violación indirecta de la  ley  sustancial por falta de aplicación del artículo 7º del estatuto procesal  penal   

          Aduce  el  recurrente  que el Tribunal no tuvo en cuenta en el fallo  atacado  el  principio  in  dubio  pro reo.   Destaca   que   a  folio  10  del  referido  pronunciamiento  el  ad  quem  manifestó  que no  hubo   testigos   presenciales   del  requerimiento  del  procesado  al  soldado  xxx,   pero   que  era  de  conocimiento        de        los        soldados        que        XXXXXXXXXX  les solicitaba dádivas cuando  cometían   irregularidades,   todo   lo   cual   fue   corroborado   por  otros  soldados.   

Entonces,  el  censor  afirma que el soldado  xxxxxx dijo que el compañero  xxxxx   le  pidió  una  noche   que   lo   acompañara   a   la   habitación   del   Cabo  XXXXX  para entregarle una plata. Además,  refiere  que  xxxxx  aseveró  que  XXXXXX no exigió nada y  que   quien   le   exigió   entregar   su   sueldo  fue  el  Cabo  Aguilar.   

          También   resalta   el   defensor   que   el  soldado  xxxxx  no  comprometió en su declaración  la     responsabilidad     de     su     procurado     y     que    xxxx  es enfático al exponer que no vio a  ninguno de sus compañeros entregar dinero al procesado.   

Acerca  de  la  declaración  rendida por el  soldado  xxxxx  Bocanegra, el  casacionista  manifiesta  que  incurrió en contradicciones pues dijo que había  entregado  el  dinero  a  XXXXXXXXXXXXXXXX  de  manera  voluntaria, pero luego afirmó que éste le pidió que  se  lo entregara a cambió de no pasar informe alguno pro encontrarlo dormido en  el puesto de guardia.   

          Igualmente  el  censor manifiesta que la  valoración       del       testimonio       del       soldado      xxxxx  debe  efectuarse de conformidad con  las  reglas  de  la  sana crítica, pues incurrió en múltiples contradicciones  dentro  de  sus diversas intervenciones en este diligenciamiento, en cuanto dijo  que  el  procesado  le  exigió  el dinero a cambio de no reportar que se había  quedado  dormido en el puesto de guardia, luego manifestó que el incriminado le  solicitó  que  no  pasara  el  informe  sobre el dinero solicitado y que por el  contrario,  dijera  que  se  trató de un préstamo, además, en algunos apartes  mencionó  que  entregó  veinte mil pesos, pero en otros dijo que se trataba de  diez mil pesos.   

          Añade  que  el  soldado  xxxxx       confirmó       que,       en       efecto,      XXXXXXXX  le  había  prestado  veinte mil  pesos  a  xxxxx y que éste se  los  había  pagado,  motivo por el cual reclama que debe otorgarse credibilidad  al  informe  rendido  por  el  soldado xxxx       en       el       cual      expone      que      XXX     le   prestó   veinte   mil  pesos.   

Acerca  de las declaraciones de xxxx,    xxxx,    xxxx   y   xxxx,  el  recurrente  manifiesta  que  no  señalan  de  manera  alguna  a  su representado como autor del delito objeto de  acusación,  pues  se  refieren al Cabo xxx   o   sólo   son   testigos  de  oídas  que  nada  aportan  a  la  investigación.   

A  partir  de  lo  anterior,  el  defensor  considera  que  el  ad quem no  tuvo  en  cuenta  las  contradicciones  de los testigos de cargo y las dudas que  surgían  dentro  del  averiguatorio,  circunstancia  que le imponía aplicar el  principio  in dubio pro reo y  concluye  que “al apreciar las pruebas en conjunto se  puede  llegar  al  convencimiento  que  todo  comenzó  por los rumores que hizo  circular  el  soldado  xxxxxxx, quien reconoce personalmente ese hecho y que era  falso  que  el  técnico XXXXXXXX le hubiera hecho una exigencia, retractándose  así  de  lo  afirmado  en  su  informe, señalando que todo lo había hecho por  rencor;   éste   declarante  presentó  informe  en  contra  de  mi  defendido,  asegurando  que  a  él le había pedido plata y que por temor había accedido a  ello,  sin embargo dentro de la diligencia de declaración y ampliación bajo la  gravedad  del  juramento  se  retractó  de  todas  las  acusaciones  que había  presentado”.   

          Acto  seguido,  el  impugnante  cita  apartes de otras declaraciones  rendidas   dentro  del  proceso,  como  son  las  del  Dragoneante  xxxx,   y   los   Soldados   xxx,    xxx,    xxx,    xxx,    xxxx,   xxxx   y   xxxxx.   

          Sin  más,  el  censor  afirma  que  se  encuentra demostrado que el  Tribunal  incurrió  en error de hecho por falso juicio de identidad que condujo  a  la  violación indirecta de la ley sustancial, motivo por el cual solicita la  casación  del  fallo  atacado,  para  que se profiera en su reemplazo sentencia  absolutoria  en  favor de XXXXXXXXXXXXXXXXX.   

En  atención  a  que el defensor postula en  este  reproche  un  error  de  hecho  por falso juicio de identidad, oportuno se  ofrece  precisar  que  tal  especie  de  yerro tiene lugar cuando el juzgador se  equivoca  al  apreciar  la prueba, dado que, obrando en el proceso, al valorarla  distorsiona  su contenido cercenándola, adicionándola o tergiversándola, caso  en  el  cual  el demandante está llamado a señalar mediante el cotejo objetivo  de  lo  dicho  en  el medio probatorio y lo asumido en el fallo, qué aparte fue  omitido  o  añadido a la prueba, qué efectos se produjeron a partir de ello y,  lo  más  importante,  cuál es la trascendencia del yerro en la declaración de  justicia  contenida  en la parte resolutiva de la sentencia atacada, tópico que  no   puede  ser  demostrado  con  la  exposición  subjetiva  del  criterio  del  impugnante  acerca  del  valor  que  corresponde  al  medio de prueba que estima  tergiversado,  pues  menester  resulta  que  materialmente acredite que el error  condujo  a  la  falta  de  aplicación  o  a  la  aplicación indebida de la ley  sustancial  en  la  sentencia,  esto  es,  que  corregido  el  yerro,  la prueba  debidamente  valorada  en  conjunto  con  las demás modifica sustancialmente el  sentido de la decisión reprochada.   

En  el  análisis  formal  de  este cargo se  encuentra  que el demandante no emprendió tal actividad, pues por el contrario,  como  si  se  tratara  de  un  escrito  informal, dirigió su labor a exponer su  personal  ponderación  de  algunos  medios de prueba obrantes en la actuación,  tales  como  los  testimonios  de Juan xxx, xxxx, xxxx,  xxx,  xxx, xxx y xxxx, planteamiento ajeno por completo  a  la  técnica  casacional  y  a  la  estructura lógica y discursiva del error  postulado.   

En  efecto,  el  impugnante no identifica la  prueba  cuyos  apartes  fueron  cercenados  o  adicionados,  qué  consecuencias  desfavorables  al procesado se produjeron, motivo por el cual no logra demostrar  objetivamente  la  presencia del error y tanto menos, acreditar su injerencia en  el  sentido  del  fallo,  más  aún,  cuando  no  realiza  esfuerzo  alguno por  acreditar  que  las  demás  pruebas  que  dan soporte a la sentencia de condena  quedan  desvirtuadas  con el yerro denunciado, como para que se imponga casar el  proveído impugnado y adoptar una decisión diversa de reemplazo.   

Es  claro  que  si el libelo de casación no  corresponde  a  un  alegato de libre confección, su presentación sin sujeción  alguna  a las reglas lógicas que lo gobiernan y con base en meras apreciaciones  personales  del casacionista, comporta el desconocimiento de la dual presunción  de acierto y legalidad del fallo atacado.   

En   cuanto  se  refiere  a  la  falta  de  aplicación  del principio in dubio pro reo,  advierte  la  Sala  que  el demandante no atina a identificar las  dudas  trascendentes en punto de la materialidad del delito o la responsabilidad  del  procesado,  como  para  que  resultara  viable  dar aplicación al referido  principio,  omisión  que  a  la  postre  le  impide  establecer  si  la alegada  violación  indirecta  de la ley sustancial se produjo por un error de hecho por  falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o falso raciocinio, o en  razón  de un error de derecho por falso juicio de convicción o falso juicio de  legalidad,  amén  de  que  tampoco acredita que la correcta apreciación de las  pruebas  sobre  las cuales recayó el yerro al ser valoradas en conjunto con las  demás,   introducen   una   duda   razonable   sobre   las   temáticas  atrás  señaladas.   

Finalmente  se  tiene  que  si el recurrente  cuestiona  el  fallo  por  el  quebranto de las reglas de la sana crítica en la  apreciación  de  los testimonios, le correspondía plantear el cargo como error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  debiendo entonces señalar con precisión el  principio  lógico,  el  postulado  científico  o  la máxima de la experiencia  desconocida  por  los  juzgadores,  con  la  obligación  de exponer a la par su  correcta  aplicación y alcance, así como su definitiva injerencia favorable al  incriminado  en las conclusiones del fallo impugnado, proceder que no acometió,  razón de más para que el cargo no sea admitido.   

Así las cosas, encuentra la Sala que si el  impugnante  no  ajusta  su  demanda  a  las  reglas  dispuestas  para postular y  demostrar  los  reproches  que  presenta  contra el fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano  la inadmisión del libelo.   

          Para  concluir  es  necesario  señalar  que la Sala no observa  dentro  del  trámite  o  en  el fallo objeto del recurso,  violación    de    derechos    o    garantías   del   procesado   XXXXXXXXXX,    como   para   que   tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   XXXXXXXXXXXXX,  por  las razones expuestas  en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                              MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

Excusa justificada  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA            JAVIER  ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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