25514(07-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25514  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  014   

Bogotá, D. C.,  siete (7) de febrero de  dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   CAMILO  ANDRÉS  ORTÍZ  ECHEVERRI, elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI06-9920-DIJ-0100  del  4  de  mayo  de  2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  0986 del 28 de abril del citado año, solicitó en extradición  al   ciudadano   colombiano   Camilo   Andrés  Ortiz  Echeverri,  capturado  el  2  de  marzo  de  2006,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  21  de febrero anterior, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio  número  OAJ.E. 0712 del 2 de mayo de 2006, quien además certificó que  la  documentación  del  expediente  procedente  de  la  Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  investigación  e  imputación de los cargos formulados en su contra, motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal número  0986 del 28 de abril de 2006 de la siguiente manera:   

“Los hechos de  este  caso  indican  que,  desde  aproximadamente agosto de 2004, Camilo Andrés  Ortiz-Echeverri,  Juan  Bernal-Palacios,  Ricardo Mauricio Bernal-Palacios y sus  co-asociados  han  utilizado  bancos y negocios de cambio de dinero en Colombia,  los  Estados  Unidos, España y México con el fin de lavar millones de dólares  de  los  Estados  Unidos correspondientes a utilidades provenientes del tráfico  de  narcóticos  en nombre de varios traficantes de narcóticos. La evidencia en  este  caso  se basa en información proporcionada por autoridades de las fuerzas  del  orden  colombianas  y  mexicanas,  incluyendo interceptaciones telefónicas  legales,  información  recibida  de  informantes  confidenciales  y  de agentes  encubierto,  y  análisis  de  documentos  financieros.   

“Entre agosto de  2004  y septiembre de 2005, durante una operación encubierta de las fuerzas del  orden  realizadas  por  la Agencia para el Control de Drogas (DEA), los acusados  hicieron  los arreglos para lavar aproximadamente USD $3 millones de dólares en  nombre  de  supuestos  traficantes  de  narcóticos, convirtiendo las utilidades  provenientes  del  tráfico  de  narcóticos de dólares de los Estados Unidos a  una  suma  equivalente en pesos colombianos. En particular, Juan Bernal-Palacios  y  Ricardo  Mauricio  Bernal-Palacios, quienes manejan varios negocios de cambio  de  moneda  en  México,  trabajaron  con  varias  fuentes  confidenciales  para  arreglar   el   envío   de  millones  de  dólares  de  los  Estados  Unidos  y  Eurodólares   -vía  transferencia  cablegráfica-  desde  los negocios de  cambio  de moneda a cuentas bancarias en los Estados Unidos. El dinero fue luego  transferido  ilegalmente  a  los  co-asociados  de  los  acusados,  incluyendo a  Ortiz-Echeverri,  en  Colombia.  En  varias  ocasiones,  las  autoridades de las  fuerzas  del  orden  colombianas  observaron  a  Ortiz-Echeverri  recibir dinero  lavado   en   Bogotá  y  entregar  el  dinero  a  otros  individuos.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano Camilo Andrés  Ortiz Echeverri, es la siguiente:   

4.1.   Copia de la Acusación Penal N°  06-20081  CR-GOLD  del 7 de febrero de 2006, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida, acusó a  Camilo    Andrés    Ortiz    Echeverri de los siguientes cargos:   

“El  Gran Jurado  acusa que:   

“CARGO   1   

“Comenzando en el  2002  o  alrededor de esa época y con continuación hasta la fecha del dictamen  de  esta acusación, siendo las fechas exactas desconocidas para el Gran Jurado,  en  el  Condado  de  Miami-Date  dentro  del Distrito Meridional de Florida y en  otras  partes, los acusados, …y CAMILO ANDRÉS ORTIZ  ECHEVERRI,        dolosamente       –es    decir,   con   la   intención  específica       de      promover      el      objeto      ilícito–   y   con   conocimiento   de  causa  combinaron,  concertaron,  y  concordaron  el  uno con el otro y con otros tanto  conocidos  como desconocidos para el Gran Jurado, con fines de perpetrar delitos  en  contra de los Estados Unidos en violación en violación a Sección 1956 del  Título 18 del Código de los Estados Unidos, concretamente:    

“(a)   con  conocimiento   de  causa  realizar  operaciones  financieras  que  afectaban  el  comercio  interestatal  y  con  el extranjero, las cuales operaciones implicaban  ganancias  provenientes  de una actividad ilícita especificada, con intenciones  de  promover  la  realización  de  una  actividad  ilícita especificada, y que  mientras  realizaban  las  operaciones, sabían que los bienes implicados en las  operaciones  financieras  consistían  de ganancias provenientes de alguna forma  de  actividad  ilícita,  lo  cual sería delito en contravención a la Sección  1956(a)(1)(A)(i)   del   Título   18   del   Código  de  los  Estados  Unidos;  y   

“(b)   con  conocimiento   de  causa  realizar  operaciones  financieras  que  afectaban  el  comercio  interestatal  y  con  el extranjero, las cuales operaciones implicaban  ganancias  provenientes  de  una actividad ilícita especificada, a sabiendas de  que  las  operaciones  estaban  pensadas  completa o parcialmente para ocultar y  disfrazar  la naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad, y el control  de  ganancias  provenientes  de  una  actividad  ilícita  especificada,  y  que  mientras  realizaban  las  operaciones, sabían que los bienes implicados en las  operaciones  financieras  consistían  de ganancias provenientes de alguna forma  de  actividad  ilícita,  lo  cual sería delito en contravención a la Sección  1956(a)(1)(B(i)del Título 18 del Código de los Estados Unidos; y   

“(c)   con  conocimiento  de  causa transportar, transmitir y transferir recursos monetarios  y  fondos  desde  un  lugar  en los Estados Unidos hacia y a través de un lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos, y también hacia un lugar en los Estados Unidos  desde  y  a  través de un lugar fuera de los Estados Unidos, con intenciones de  promover  la realización de una actividad ilícita especificada, lo cual sería  delito  en contravención a la Sección 1956(a)(2)(A) del Título 18 del Código  de los Estados Unidos; y   

“(d)   con  conocimiento  de  causa transportar, transmitir y transferir recursos monetarios  y  fondos  desde  un  lugar  en los Estados Unidos hacia y a través de un lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos, y también hacia un lugar en los Estados Unidos  desde  y  a  través de un lugar fuera de los Estados Unidos, a sabiendas de que  los   recursos   monetarios  y  fondos  implicados  en  la  transportación,  la  transmisión  y la transferencia consistían de ganancias provenientes de alguna  forma  de  actividad  ilícita,  y  a  sabiendas  de  que la transportación, la  transmisión  y  la  transferencia estaban pensadas completa o parcialmente para  ocultar  y  disfrazar  la naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad y  el  control de ganancias provenientes de una actividad ilícita especificada, lo  cual  sería  delito  en contravención a la Sección 1956(a)(2)(B(i)del Título  18 del Código de los Estados Unidos.   

“Se alega otrosí  que  la actividad ilícita especificada a que se hace referencia ut supra es (1)  el  delito  mayor de fabricar, importar, recibir, esconder, comprar, vender y de  otra  manera  tratar con sustancias controladas; y (2) un delito contra un país  extranjero  relacionado con la fabricación, importación, venta y distribución  de sustancias controladas.   

“Todo   en  violación  a  las  Secciones  1956(h)  y  2  del  Título 18 del Código de los  Estados Unidos.   

“CARGOS   2  A  31   

“Alrededor de las  fechas  especificadas  y por los valores aproximados que se detallan en cuanto a  cada  cargo  listado  a  continuación,  en  el Condado de Miami-Date dentro del  Distrito   Meridional   de  Florida,  y  en  otras  partes,  los  acusados  …y  CAMILO    ANDRÉS    ORTIZ    ECHEVERRI,  con  conocimiento  de  causa  realizaron  e  intentaron  realizar  operaciones  financieras,  según  se  detalla a continuación, que afectaban el  comercio  interestatal  y  con  el extranjero, las cuales operaciones implicaban  ganancias  de  actividades  ilícitas  especificadas,  (a)  con  intenciones  de  promover  la  realización  de  una  actividad  ilícita  especificada;  y (b) a  sabiendas  de  que las operaciones estaban pensadas completa o parcialmente para  ocultar  y  disfrazar la naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad, y  el  control  de ganancias provenientes de una actividad ilícita especificada, y  que  mientras  realizaban  e  intentaban  realizar  operaciones, sabían que los  bienes  implicados  en  las  operaciones  financieras  consistían  de ganancias  provenientes    de    alguna    forma    de    actividad    ilícita.   

“Se alega otrosí  que  las  operaciones  financieras  implicaban  ganancias  provenientes  de  una  actividad  ilícita especificada, concretamente (1) el delito mayor de fabricar,  importar,  recibir,  esconder,  comprar,  vender  y  de  otra  manera tratar con  sustancias  controladas;  y (2) un delito contra un país extranjero relacionado  con   la   fabricación,  importación,  venta  y  distribución  de  sustancias  controladas.    

Cargo             

Fecha             

Valor  

2             

15.X.04             

US$38.011,00  

3             

15.X.04             

US$61.980,00  

4             

29.X.04             

US$56.011,85  

5             

2.X.04             

US$43.988,15  

6             

10.XI.04             

US$38.050,00  

7             

10.XI.04             

US$61.950,00  

8             

26.XI.04             

US$23.145,00  

9             

26.XI.04             

US$38.945,25  

10             

26.XI.04             

US$64.695,65  

11             

26.XI.04             

US$73.214,10  

Cargo             

Fecha             

Valor  

12             

15.XII.04             

US$35.574,12  

13             

15.XII.04             

US$42.825,30  

14             

15.XII.04             

US$57.174,00  

15             

15.XII.04             

US$64,425,88  

16             

26.I.05             

US$29.402,00  

17             

26.I.05             

US$40.498,11  

18             

26.I.05             

US$70.856,64  

19             

26.I.05             

US$74.128,15  

20             

26.I.05             

US$85.115,10  

21             

4.III.05             

US$50.000,00  

22             

7.III.05             

US$72.500,00  

23             

6.IV.05             

US$45.809,80  

24             

6.IV.05             

US$54.190,20  

25             

21.IV.05             

US$30.000,00  

26             

22.IV.05             

US$57.301,37  

27             

22.IV.05             

US$72.698,63  

28             

25.IV.05             

US$43.211,00  

29             

25.IV.05             

US$46.789,00  

30             

2.V.05             

US$12.106,00  

31             

2.V.05             

US$40.000,00  

“Todo   en  violación  a  las  secciones 1956(a)(1)(A)(i), 1956(a)(1)(B)(i) y 2 del Título  18  del Código de los Estados Unidos y la Sección 2 del Título 18 del Código  de los Estados Unidos.   

“CARGOS   32  A  47   

“Alrededor de las  fechas  especificadas  y por los valores aproximados que se detallan en cuanto a  cada  cargo  listado  a  continuación,  en  el Condado de Miami-Date dentro del  Distrito   Meridional   de  Florida,  y  en  otras  partes,  los  acusados  …y  CAMILO    ANDRÉS    ORTIZ    ECHEVERRI,   con   conocimiento   de  causa  transmitieron,  transfirieron  e  intentaron  transmitir  y transferir recursos monetarios y fondos hacia un lugar  en  los Estados Unidos desde y a través de un lugar fuera de los Estados Unidos  (a)  con  intenciones  de  promover  la  realización  de una actividad ilícita  especificada;  y  (b)  a  sabiendas  de  que  los  recursos  monetarios y fondos  implicados  en  la  transmisión  y  la  transferencia constituían de ganancias  provenientes  de  alguna  forma  de  actividad ilícita, y a sabiendas de que la  transmisión  y  la  transferencia estaban pensadas completa o parcialmente para  ocultar  y  disfrazar la naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad, y  el    control    de   ganancias   provenientes   de   una   actividad   ilícita  especificada.   

“Se alega otrosí  que  la  actividad  ilícita especificada que está relacionada con el delito es  (1)  el delito mayor de fabricar, importar, recibir, esconder, comprar, vender y  de  otra  manera  tratar  con  sustancias controladas; y (2) un delito contra un  país   extranjero  relacionado  con  la  fabricación,  importación,  venta  y  distribución de sustancias controladas.   

Cargo             

Fecha             

Valor  

32             

20.V.05             

US$15.688,00  

33             

20.V.05             

US$63.211,00  

34             

23.V.05             

US$60.203,41  

35             

24.V.05             

US$60.897,47  

36             

28.VII.05             

US$69.428,00  

37             

28.VII.05             

US$87.500,00  

38             

29.VII.05             

US$26.000,00  

39             

29.VII.05             

US$43.072,00  

40             

8.VIII.05             

US$86.521,92  

41             

24.VIII.05             

US$80.000,00  

42             

6.IX.05             

US$89.500,00  

43             

7.IX.05             

US$48.183,84  

44             

7.IX.05             

US$62.315,93  

45             

26.IX.05             

US$80.000,00  

46             

28.IX.05             

US$60.000,00  

47             

28.IX.05             

US$60.000,00  

“Todo  esto  en  violación  a   las  Secciones  1956 (a)(2)(A), 1956 (a)(2)(B)(i) y 2   del    Título18    del    Código    de    los    Estados    Unidos.   

“CARGO   48   

“Comenzando  el  1°  de marzo de 2005 o alrededor de esa fecha y con continuación hasta el 9 de  marzo  de  2005  o  alrededor  de  esa  fecha, en el en el Condado de Miami-Date  dentro  del Distrito Meridional de Florida, y en otras partes, los acusados …y  CAMILO    ANDRÉS    ORTIZ    ECHEVERRI,   con   conocimiento   de   causa   transportaron,  transmitieron,  transfirieron,   intentaron  transportar,  intentaron  transmitir  e  intentaron  transferir  recursos  monetarios  y  fondos,  concretamente 399.060 Eurodólares  (511.993.98  dólares  estadounidenses)   hacia  un  lugar  en  los Estados  Unidos  desde  y  a  través  de un lugar fuera de los Estados Unidos (a) con la  intenciones  de  promover la realización de una actividad ilícita especificada  y  (b)  a sabiendas de que los recursos monetarios y los fondos implicados en la  transportación,   transmisión   y   transferencia  constituían  de  ganancias  provenientes  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita y a sabiendas de que la  transportación,  transmisión  y  transferencia  estaban  pensadas  completa  o  parcialmente  para  ocultar y disfrazar la naturaleza, la ubicación, el origen,  la  titularidad y el control de ganancias provenientes de una actividad ilícita  especificada.   

“Se alega otrosí  que  la  actividad  ilícita especificada que está relacionada con el delito es  (1)  el delito mayor de fabricar, importar, recibir, esconder, comprar, vender y  de  otra  manera  tratar  con  sustancias controladas; y (2) un delito contra un  país   extranjero  relacionado  con  la  fabricación,  importación,  venta  y  distribución de sustancias controladas.   

“Todo  esto  en  violación  a  las  Secciones  1956  (a)(2)(A),  1956 (a)(2)(B)(i) y 2  del  Título18      del     Código     de     los     Estados     Unidos…”.   

         “CARGO   49   

“Comenzando  en  2004  o alrededor de esa época, y con continuación hasta la fecha del dictamen  de  esta acusación, siendo las fechas exactas desconocidas para el Gran Jurado,  hasta  alrededor  de  la  fecha  de  hoy, en el Condado de Miami-Date dentro del  Distrito   Meridional   de  Florida,  y  en  otras  partes,  los  acusados  …y  CAMILO    ANDRÉS    ORTIZ    ECHEVERRI,   con   conocimiento   de  causa  e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  concordaron  el  uno  con  el  otro,  y con otros  conocidos  como  desconocidos con fines de distribuir una sustancia controlada y  poseer  una  sustancia controlada con intención de distribuirla, lo cual sería  delito  en  contravención a la Sección 841(a)(1) del Título 21 del Código de  los  Estados  Unidos;  todo  en  violación a la Sección 846 del Título 21 del  Código de los Estados Unidos.   

“Para los efectos  de  la  Sección  841(b)(1)(A) del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  se  alega  otrosí que este delito involucró cinco (5) kilogramos o más de una  mezcla    y    sustancia    que    contenía   una   cantidad   perceptible   de  cocaína”.   

4.2.  También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de  Anthony  W. Lacosta, Asistente Fiscal de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional  de  Florida,  y de Thomas K. Aiu, Agente  Especial  de  la Administración Antinarcóticos de los Estados Unidos (D.E.A.),  las  que  respaldan la acusación contra Camilo Andrés  Ortiz Echeverri.   

El   primero   de  los   nombrados,      esto      es,     Asistente     Fiscal   Anthony     W.    Lacosta   ,    incorpora    en    su   declaración   la   descripción  y  vigencia  de   los  tipos  penales  imputados  en  el  pliego acusatorio y una síntesis de los  hechos,   de  la  actuación   procesal  y  de  los  cargos  atribuidos  al  solicitado en extradición.   

Por  su parte, el Agente Especial Thomas K.  Aiu  relata,  de manera pormenorizada,  los  hechos  objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo, se informó que el  solicitado,  Camilo Andrés Ortiz Echeverri,  “es  ciudadano de Colombia, nacido el  10 de diciembre de 1969,   

Colombia.   Es  portador  de  la  cédula  colombiana   N°   16.771.563”,  y  se  allegó  la  correspondiente fotografía.   

4.4.     Se    adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del    Código   de  los   Estados   Unidos   que   se    afirman    fueron    infringidas   por   el   solicitado    en     extradición     y     que     se   encontraban   vigentes   para  la  época  de  los  hechos.   

4.5.   Finalmente,  se  incorporó  al  expediente  copia  de  la  correspondiente   orden  de captura proferida en  contra  del  requerido  en extradición y dictada por el Tribunal de Distrito de  los Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Las  partes  no  solicitaron  pruebas ni la  Corte consideró necesario decretar ninguna de oficio.   

ALEGATO   DEL   REQUERIDO   EN  EXTRADICIÓN   

Camilo  Andrés Ortiz Echeverri  manifiesta  que  es inocente de los cargos que la Fiscalía de los  Estados  Unidos le imputa, además de que no cree que sea cierto que autoridades  colombianas  lo  hubieran  seguido  en  sus  desplazamientos, pues de ser cierto  habrían  filmaciones  y  fotografías  que lo comprometerían, medios de prueba  que,  en  su  criterio,  no  existen,  razón  por  la  cual solicita a la Corte  desestime     la     sindicación     que     sustenta     la    petición    de  extradición.   

Afirma    que    el    “giro  habitual  de  mis  negocios  se enmarca en tareas particulares  totalmente  lícitas  que  me  proporcionan  una  congrua  subsistencia.  No  he  incursionado  en  los  bajos  fondos  ni  he  desempeñado  papel  alguno  en la  delincuencia.  No  la conozco, además porque jamás he contemporizado con ella.  Soy  y  seré  un hombre de Dios, un hombre de bien y rechazo que la justicia de  mi  patria de crédito a incriminaciones, que infundadas y corrompidas, alcanzan  mi  reputación  y  el  buen  nombre  de mi familia para mancillarlo”.   

Por  lo mismo, dice que se resiste a que la  Corte  ignore  su inocencia y proceda a extraditarlo, lesionando así su derecho  constitucional  a  presumírsele inocente, máxime cuando el supuesto informante  no   precisa   ninguna   circunstancia   que   lo   ubique   cometiendo   delito  alguno.   

En  consecuencia,  solicita a la Sala emita  concepto desfavorable a su extradición.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

El defensor del solicitado en extradición,  luego  de  hacer  una  breve  referencia  sobre  el  concepto  jurídico  de  la  extradición,  afirma  que  en  este caso no aparece demostrado que Camilo   Andrés   Ortiz   Echeverri  haya  delinquido  en  los  Estados  Unidos, siendo evidente que para que prospere este  instrumento  de  solidaridad  se  requiere  que  el  solicitado  delinca  en  el  extranjero.   

Agrega      que     “cualquier  actuación  realizada por Ortiz  Echeverri   y  que  pudo  estar  relacionada  con  lo  mencionado  en la acusación hecha por el país del Norte se realizó en nuestro  país,  lo  cual  por  principios de soberanía nacional debe ser juzgado dentro  del mismo”.   

Finalmente,  considera  que   dentro    de   los   documentos   allegados   por  vía  diplomática  no se precisa con claridad el lugar y la fecha donde se cometieron  los   hechos,   razón   por   la   cual  solicita  a  la  Sala  emita  concepto  desfavorable.   

ALEGATO   DE   LA  PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

La    representante   del   Ministerio   Público,   después   de   relacionar  de  manera       detallada       los      hechos,      los   antecedentes,    el   trámite   adelantado  y  los  instrumentos  allegados  a  este diligenciamiento, así como los preceptos legales que regulan  el  asunto,  dice  que, en lo relacionado  con  la  validez   formal  de los documentos, el Estado solicitante aportó, debidamente traducidas  y  autenticadas,  la  correspondiente pieza acusatoria,  en  las   que    se   reseñaron   el   lugar   y   la   fecha   donde   ocurrieron  los   hechos   y  los   delitos   imputados,   las   distintas  normas  penales  y    las   declaraciones    de    apoyo    a   la   solicitud   de   extradición, motivo por el cual se cumple cabalmente  con esta exigencia legal.   

En  cuanto  a  la demostración plena de la  identidad  del  requerido, asevera que tampoco encuentra objeción, toda vez que  los  datos  suministrados por las autoridades del país requirente coinciden con  los  de  la  persona  que  fue  notificada  de  la  resolución  expedida por la  Fiscalía  General  de  la Nación, por medio de la cual se ordenó su captura y  que    en    este    momento    se    encuentra    detenida    con    fines   de  extradición.   

Agrega  que en las Notas Verbales allegadas  al  presente  trámite  se  consignaron  sus  datos personales, es decir, que se  trata  de  un  ciudadano   colombiano  y  que  es portador de la cédula de  ciudadanía  número 16.771.563, datos que confirman dicha identidad, los cuales  coinciden  con los que suministró Camilo Andrés Ortiz  Echeverri al momento de su captura.    

En lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados a Ortiz   Echeverri  encuentran  adecuación  típica  en  los artículos 340, inciso 2°, y 376 del Código Penal, los cuales  consagran  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  para cometer delitos de  narcotráfico   y  lavado  de  activos  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  cuya  pena  privativa de la libertad no es inferior a 4 años,  lo   que   le  permite  concluir  que  este  postulado  también  se  satisface.   

De  otro  lado,  en  lo  que  respecta a la  equivalencia  de  la providencia dictada en el país solicitante, manifiesta que  ninguna  objeción  le merece, por cuanto la acusación dictada en el extranjero  contiene  los cargos de los cuales se debe defender el acusado en el juicio, sin  olvidar    que    dicha    pieza    se   constituye  en  presupuesto procesal para la iniciación de la etapa  de  juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,  además  de que  contiene   una   relación  detallada  de  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de la conducta, con  indicación de las disposiciones sustanciales aplicables.   

Por consiguiente, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  Camilo    Andrés    Ortiz    Echeverri.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, la  representante  del  Ministerio  Público solicita a la Corte exhorte al Gobierno  Nacional  para  que, en caso de que se conceda la extradición, se condicione la  misma  en  el  sentido de que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores  ni  distintos  a  los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a prisión  perpetua, ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

I.  Acotación  previa   

Antes  de  emitir  el  concepto  de  rigor,  procede  la  Sala  a  responder los planteamientos expuestos por el requerido en  extradición y su defensor:   

1.   Resaltar,  como lo hace el señor  Camilo   Andrés   Ortiz   Echeverri,   que  es  inocente  de  los  ilícitos  que  se le atribuyen, que los  hechos  señalados  por la Fiscalía de los Estados Unidos carecen de veracidad,  que  el  informante no hace ninguna precisión que lo involucre en delito alguno  y   que    se   trata   un   ciudadano   honesto,   trabajador   y   ajeno   a   cualquier tipo de delincuencia,  para  de  esa manera negar su participación y responsabilidad  penal   frente     a    los    cargos    imputados    que   dieron   origen  a  la solicitud de extradición, no son aspectos sobre los  cuales  la  Sala  debe  emitir su concepto, pues la Corte no actúa como juez de  juzgamiento,  ni  puede  reemplazar  en  su  autonomía  y  soberanía  al  juez  extranjero,  por  lo  que  en este trámite no tienen cabida cuestionamientos de  esa naturaleza.   

Como lo tiene dicho la jurisprudencia de la  Sala,  “la  extradición no corresponde a la noción  de  un  proceso  judicial  en  el que se juzgue la conducta de aquél a quien se  reclama  en  extradición,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o ley, según el caso), con la finalidad de evitar la evasión de  la  acción  de  la  justicia  por  parte  de quien ha realizado comportamientos  delictivos  escondiéndose  en  territorio  sobre el cual carecen de competencia  las  autoridades  jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder  personalmente  por  los  cargos  que  le  son  imputados  y por los cuales se le  convocó a juicio criminal.   

“Debido a ello,  en  su  trámite  no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos a la validez o  mérito  de  la  prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre la  ocurrencia  del  hecho, el lugar de su realización (en  principio),  la  forma de participación o el grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.1   

En    esas   condiciones,   es   claro  observar  que  lo  expuesto  por   el         ciudadano        Ortiz   Echeverri   no  guarda  relación   con   el   concepto   que   la   Corte  debe   emitir,   sino  que  pretende  que  la  Sala   suplante   los  tribunales  extranjeros en lo relativo a su juzgamiento por  los  cargos formulados  en  su  contra,  lo  que,   como  queda  visto,  resulta improcedente.   

2.   De   otra  parte,   en   cuanto   al  reparo  planteado  por  el   señor   defensor,    según    el   cual,   “cualquier      actuación     realizada     por   Camilo        Andrés         Ortiz   Echeverri     y     que    pudo   estar   relacionada   con   lo mencionado  en  la   acusación     hecha    por    el    país    del   Norte    se    realizó   en    nuestro    país”,   es    otro    argumento    que    tampoco   tiene   vocación  de éxito.   

En  efecto,  frente  a  cualquiera  de  las  hipótesis  establecidas por la jurisprudencia y la doctrina como criterios para  determinar  el  sitio  de  ocurrencia  del  hecho,  como  son  i)  el  lugar  de  realización  de  la acción, según el cual el hecho se entiende cometido en el  lugar  donde  se  llevó  a  cabo total o parcialmente la exteriorización de la  voluntad,  ii)  la  del resultado que estima realizado el hecho donde se produjo  el  efecto  de  la  conducta,  y  iii)  la  teoría  de la ubicuidad o mixta que  considera  cometido  el  hecho  donde  se  efectuó la acción de manera total o  parcial,  como  en  el  sitio donde se produjo o debió producirse el resultado,  observa  la Sala que las conductas atribuidas por el Tribunal de Distrito de los  Estados    Unidos,    Distrito    Meridional    de   Florida,   a   Camilo  Andrés Ortiz Echeverri traspasaron  las  fronteras colombianas, de lo cual surge que, contrario a lo afirmado por la  defensa,  se satisface la condicionante constitucional de que el hecho haya sido  cometido        en        el        exterior.2   

Finalmente, examinada la documentación que  acompaña  la  solicitud  de  extradición,  especialmente  la  acusación y las  declaraciones  que  bajo  juramento  la  apoyan,  se observa que, contrario a lo  manifestado  por  la  defensa,  en  tales  instrumentos se precisan con claridad  tanto  el  lugar  como las fechas en que se dice se cometieron los hechos objeto  de imputación.   

En  efecto,  en  los  cargos  formulados al  requerido  en extradición se menciona de manera clara que los hechos sucedieron  entre  el  mes  de  mayo  de  2004  y  febrero  de  2006,  lapso durante el cual  presuntamente  se  realizaron las distintas transacciones financieras tendientes  a  lavar  los  dineros  productos  de  actividades ilícitas relacionadas con el  narcotráfico,  al  punto  que se relacionan las fechas y las cantidades de cada  una  de  las  transferencias  electrónicas  realizadas,  conductas que, como se  indica  en  dichos  documentos,  se  llevaron  a cabo en los Estados Unidos y en  Colombia,  información  que  de manera pormenorizada explica en su declaración  jurada   el  señor  Thomas  K.  Aiu,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos  (D.E.A.),  razón por la cual resulta  improcedente la solicitud del memorialista.   

II. Cumplimiento de  los requisitos legales   

El  artículo  502  de   la    Ley   906   de   2004   estatuye   que   el   concepto   que   emite   la  Sala  debe   estar   centrado   en   establecer   la   validez   formal   de   la  documentación  presentada,  en   la   demostración   plena  de la  identidad  del   solicitado,     en    el    principio    de    la   doble   incriminación,  en  la  equivalencia  de   la   providencia   proferida   en  el  extranjero   y,  cuando  fuere  el  caso, en el cumplimiento de los previstos en los tratados  públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Observa  la  Sala  que  la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Camilo  Andrés Ortiz Echeverri, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales obran la copia de la Acusación Penal N°  06-20081  CR-GOLD  del  7 de febrero de 2006,dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados,  Distrito  Meridional  de  Florida, la cual fue firmada por el  Presidente  del Gran Jurado y por el Asistente Fiscal de los Estados Unidos para  el  Distrito  Meridional  de  Florida, señor Anthony W. Lacosta, documento cuya  autenticidad   de  su  contenido  fue  certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes    al    Secretario    de   dicho   Tribunal,   señor   Clarence  Maddox.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Anthony  W.  Lacosta,  Asistente  Fiscal  de los Estados Unidos para el Distrito  Meridional   de   Florida,   y   de   Thomas  K.  Aiu,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  de los Estados Unidos (D.E.A.), rendidas, el 5  y  18  de abril de 2006, ante el Magistrado Juez de los Estados Unidos, Distrito  Meridional  de Florida, señor Theodore Klein, cuyos contenidos y traducción al  español,  junto  con  el  resto  de la documentación que las acompaña, fueron  certificados,  el  20  de  abril  de  dicho  año, por Jason E. Carter, Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del  Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables al caso, esto es, Título 18, Secciones 2 (autores), 982  (extinción  penal del derecho de dominio), 1956 (lavado de recursos monetarios)  1957  (operaciones  monetarias  con  bienes procedentes de actividades ilícitas  especificadas)  y  3282  (delitos no conminados con la pena de muerte) y Título  21,  Secciones  812  (tabla  de sustancias controladas), 841 (actos prohibidos),  846  (tentativa y concierto) y 853 (extinción penal del derecho de dominio) del  Código de los Estados Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E. Carter fueron certificados por el señor Alberto R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina, Patrick O. Hatchett.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  María de los Ángeles Barraza, como así lo constató y lo avaló  la   Oficina   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D. E. 2282 de 1989 que dice:   “Los       documentos       públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0712  del  2  de  mayo  de  2006,  certificó  que  la  documentación  del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los Estados Unidos de América, fue presentado  “debidamente         autenticado”.   

Por  lo tanto, teniendo en cuenta  que  la  solicitud  de  extradición de Camilo Andrés Ortiz  Echeverri se hizo por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación   plena  del  solicitado  en  extradición   

No  hay  duda que el colombiano  Camilo  Andrés  Ortiz Echeverri, a quien  se  refiere  este  trámite,  es  la  persona  solicitada en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,   que  se  trata  de  Camilo  Andrés  Ortiz  Echeverri. Basta observar que el número de cédula de  ciudadanía  que  suministró  la  Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  las  Notas Verbales números 0387 y 0986 del 10 de febrero y del 28  de  abril  de  2006,  concuerda  con  el que aparece en el acta de notificación  personal  de  la  providencia por medio de la cual se dispuso su captura y en la  diligencia   mediante  la  cual  se  le  comunicó  sus  derechos  de  capturado  (16.771.563),  además de que ni el solicitado en extradición ni el profesional  del  derecho  que  lo  representa  no  ha  cuestionado  el tema de la identidad.   

Igualmente,  todos  los datos suministrados  coinciden  con  los  que obran en la documentación, es decir, que se identifica  con  la cédula de ciudadanía N° 16.771.563 de Cali, nacido en dicha ciudad el  10  de  diciembre  de 1969, información que concuerda integralmente con aquella  que  aparece  registrada  en  la  ficha técnica correspondiente a su cédula de  ciudadanía,  la  cual  obra  en fotocopia en este diligenciamiento, habiéndose  aportado también una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida    es    Camilo   Andrés   Ortiz  Echeverri,   de   nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano   requerido   en   extradición   por   el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en cuenta la Acusación Penal N°  06-20081  CR-GOLD  del 7 de febrero de 2006, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de Florida, se sabe que a   Camilo    Andrés   Ortiz   Echeverri   se  le  acusó de “concierto para cometer  el   delito   de   lavado  de  dinero  proveniente  de  una  actividad  ilícita  especificada”    (cargo  1)   y   “concierto  para  distribuir   cinco   kilogramos  o  más  de  cocaína  (cargo 49), según las normas  penales del Estado requirente en precedencia citadas.    

En  esas  condiciones, advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro  sistema penal en lo reglado en el  artículo  340,  inciso  segundo,  del   Código  Penal,  modificado por el  artículo  8°  de  la  Ley 733 del 29 de enero de 2002, que prevé el concierto  para   delinquir   relacionado   el   lavado   de   activos  y  el  tráfico  de  estupefacientes,   habida   cuenta   que,   como   quedó   visto,  Camilo        Andrés       Ortiz       Echeverri       “dolosamente         –es    decir,   con   la   intención  específica       de      promover      el      objeto      ilícito–     y    con    conocimiento    de  causa”           se           concertó     para     “realizar   operaciones   financieras   que   afectaban  el  comercio  interestatal     y    extranjero”    y  “que implicaban ganancias provenientes de una actividad ilícita  especificada”    (cargo  1),  y  para  “distribuir y  poseer  una  sustancia  controlada, delito que involucró cinco (5) kilogramos o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad perceptible de  cocaína”     (cargo  49) .   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir, en nuestra legislación contempla una pena privativa  de  la  libertad  que  oscila  entre  seis  (6)  y  doce (12) años de prisión,  punibilidad  que  se  aumentó  en la tercera parte respecto del mínimo y en la  mitad  en  cuanto  al máximo por disposición del artículo 14 de la Ley 890 de  2004,  quedando en definitiva una sanción entre ocho (8) y dieciocho (18) años  de prisión.   

En   lo   relativo   a  los  cargos  2 a 31, 32 a 47 y 48, se sabe que a  Ortiz  Echeverri se le imputa  haber   “realizado”  e  “intentado   realizar”  “operaciones  financieras  que afectaban el comercio  interestatal  y  con  el extranjero, operaciones que involucraron el producto de  una  actividad  especificada,  esto  es,  la importación, ocultamiento, compra,  venta  y  otras negociaciones  con  sustancias  controladas   con    la    intención   de  promover  la  realización  de  tal  actividad   ilícita   especificada;   y   ocultar  y  disfrazar   la   naturaleza,   la   ubicación,   el   origen,  la   titularidad   y   el  control   del  producto  de   tal   actividad   ilícita  especificada,  a  sabiendas  de    que    la    propiedad    involucrada    en   las      operaciones      financieras    consistía     del   producto    de    alguna   forma   de   actividad   ilícita”,     conductas   que   en   nuestra  legislación   penal   encuentran  adecuación  típica  en  el  artículo   323    del    Código   Penal,   modificado   por   el    artículo    8°   de   la   Ley   733   del    29    de    enero    de    2002,   el   cual    contempla   el   delito   de  lavado   de   activos    relacionado   con   el   tráfico   de   estupefacientes   con pena que oscila entre seis (6) a quince (15) años de  prisión,  quantum  punitivo  que  por  virtud del artículo 14 de la Ley 890 de  2004  queda  en  ocho  (8) años como mínimo y veintidós (22) años y seis (6)  meses como máximo.     

Así  las  cosas,  resulta  evidente que se  cumple con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En     efecto,     el   Tribunal   de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito        Meridional        de        Florida,        “acusó”      a     Camilo   Andrés   Ortiz   Echeverri   por    las    conductas    punibles    señaladas    en  precedencia,    mediante    acto    procesal  que   en   nuestra   legislación equivale a la acusación, equivalencia que emerge de  las  siguientes similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia de nuestro sistema judicial con tendencia  acusatoria,   pudiéndose   concluir   que  esta  exigencia  legal  también  se  satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en el sentido de que Camilo  Andrés  Ortiz  Echeverri no será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por señor Presidente como supremo director de la política exterior  y  las relaciones internacionales, para que efectúe el respectivo seguimiento a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la concesión de la extradición y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su eventual incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal  2° del artículo 189 de la Carta  Política.   

Finalmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano  CAMILO ANDRÉS ORTIZ ECHEVERRI, en cuanto  tiene   que   ver   con   los   cargos  1,   2   a   31,  32   a   47,  48          y         49   que   le   fueron  imputados  en  la  Acusación  Penal  N° 06-20081 CR-GOLD del 7 de febrero de 2006, dictada por el  Tribunal   de   Distrito   de   los   Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido  Camilo  Andrés Ortiz Echeverri,  quien se encuentra recluido en el Centro Penitenciario de Máxima  Seguridad  de  Cómbita,  a  su  defensor,  al  Ministerio  Público y al Fiscal  General de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN           

Aclaración de voto  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

                                                                 Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes3 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”4   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce5,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Ver,  entre otros, concepto del 8 de agosto de 2000.   

2  Conceptos 24071 y 24879 del 21 de febrero y 14 de marzo de 2006.   

3 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

4  Sentencia C-1106/00.   

5 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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