28418(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28418   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                             Dra.  MARIA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                            Aprobado Acta Nº 193   

          Bogotá D.C., diez de octubre de dos mil siete.   

V I S T O S  

Dirime la Corte la colisión de competencias  negativa  suscitada  entre el Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado   y  el  Juzgado  3°  Penal del Circuito, ambos de Popayán, en virtud de la cual  las  citadas  dependencias  judiciales  rehúsan proseguir conociendo del juicio  que   se    adelanta   contra   JULIO   MAURICIO  ALVARADO,  en calidad de autor de los delitos de hurto  calificado  y  agravado  y  extorsión en grado de tentativa, y  NOBARDO  GUTIÉRREZ SOLIS, como cómplice  del delito de hurto calificado y agravado.   

ANTECEDENTES  

1.   El  día  18  de octubre de 1997, cuando se desplazaba  por  las  calles  de la ciudad de Popayán, al mando del automotor tipo taxi, de  placas  SYB  845,  Fernando  Alberto  Velasco,  fue  abordado  por  dos hombres,  quienes,  lo  amenazaron con armas de fuego,  obligaron a ocupar la cajuela  del automotor.   

Uno  de  los sujetos tomó el volante y tras  recoger  a  un  tercer  individuo,  se dirigieron a los municipios de El Tambo y  Timbío,  donde asaltaron varias viviendas, apoderándose de bienes por un valor  aproximado de dos millones de pesos.   

Finalmente, se dejó en libertad al conductor  del  vehículo,  exigiéndosele  el pago posterior de la suma de dos millones de  pesos,  so  pena  de dar muerte a él, su esposa o sus hijos,  para lo cual  oportunamente  se  le  haría  llegar  un sobre en el que se le indicaría cómo  hacer entrega del dinero.   

2.-Conocido que lo hurtado se hallaba en dos  residencias  de  la  ciudad de Popayán, fueron allanadas , recuperándose parte  de  lo sustraído y vinculándose a Alonso Valencia Yule, Rodolfo Tobar Guzmán,  MAURICIO  ALVARADO  RIVERA y NOBERTO GUTIÉRREZ SOLÍS, quienes fueron sometidos  a  diligencia  de  indagatoria,  resolviéndoles  su  situación  jurídica, con  providencia emitida el 31 de octubre de 1997.   

3.-La  Fiscalía  02-005  Delegada  ante los  jueces  penales  del  Circuito  de  Popayán  -Cauca-,  el  17 de abril de 2000,  formuló  resolución  de acusación en contra de JULIO MAURICIO ALVARADO por el  delito  de  hurto  y  extorsión  en  el  grado de tentativa, y  de NOBARDO  GUTIÈRREZ   SOLIS,   como   cómplice   del   delito   de  hurto  calificado  y  agravado.   

4.-  El 25 de mayo de 2000 el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  Popayán-  Cauca- avoca el conocimiento del asunto (f.  328).   

5.- El 20 de mayo de 2002, el Juzgado 5 Penal  del  Circuito  de  Popayán,  a  través de proveído sustanciatorio señala que  tratándose  del delito de extorsión, dado que el artículo 14 de la Ley 733 de  2002,   modificatorio   de   la   Ley   600   de  2000,   estableció  como  competencia    del   juez   Penal  del  Circuito  el  conocimiento  de  esa  específica  conducta,  se hace necesario remitir el expediente al juzgado penal  del circuito especializado de Popayán (f.  407,408).   

         6.-  Recibido  el  expediente, el Juzgado Primero Penal del Circuito especializado de  Popayán, asume conocimiento del asunto el 31 de julio de 2002.   

         Sin  embargo,  vigente  el  Decreto  2001  del  9  de  septiembre  de  2002, el 17 de  septiembre  de ese año, decide devolverlo al Juzgado Quinto Penal del Circuito,  por  competencia (f.416). Esta oficina asume conocimiento el 24 de septiembre de  esa anualidad (f.420)   

        7.-Los  días  31  de  marzo  y   21 de mayo de  2003, se realiza la audiencia  pública de juzgamiento.   

        8.-   Al  finalizar  la  diligencia, el titular del despacho emitió proveído en el cual,  de  conformidad  con  la  declaratoria de inexequibilidad que efectuara la Corte  Constitucional  respecto  del  Decreto  245 de 2003, prorrogatorio del Estado de  Conmoción  Interior,  estimó  recobrar vigencia lo consignado en la Ley 733 de  2002,  en  punto  de la competencia de la justicia especializada para conocer de  todos  los  delitos  de  extorsión,  razón por la cual, proponiendo de entrada  colisión  negativa  de  competencias,  en  caso de no atenderse sus argumentos,  envió  el  expediente  al  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de  Popayán.   

     9.- El 31 de agosto  de  2004,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado, declara la  nulidad  de  lo  actuado,  desde el auto de 6 de febrero de 2003, que fijó  fecha  para  la  audiencia  pública,  por  cuanto, previamente no se citó para  audiencia preparatoria.(f.452)   

    10.- Rehecha la actuación  espuria,  el  15 de agosto de 2006, se dio comienzo a la audiencia preparatoria,  pero  hubo  de  suspenderse la diligencia porque no comparecieron los defensores  de los procesados.   

      11.-   No  se  culminó  el  trámite,  dado  que  el  12  de  marzo  de  2007,  el funcionario  consideró  que con ocasión de la expedición de la ley 1121 de diciembre 29 de  2006,  articulo  23  inc.  3,  se  reformó   el  artículo  5 transitorio,  numerales  6  y  7  de la ley 600 de 2000, por virtud de lo cual, finalmente, la  justicia  especializada  sólo  conoce  de los delitos de extorsión en cuantía  superior  a  ciento cincuenta salarios mínimos legales mensuales, suma bastante  superior    a    la   que   regula   la   investigación   adelantada   por   su  oficina.   

    En consecuencia, se ordenó el  envío de lo actuado a la justicia ordinaria.   

          12.-  Repartido el  asunto  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de Popayán, esta judicatura  avocó    conocimiento   del   trámite   procesal,   el  26  de  marzo  de  2007.   

       Empero,  mediante  auto  del  28  de  agosto  del año en curso, advirtió el titular del  despacho,  que  si  bien,  la  nueva  normatividad  entrega  la competencia para  conocer  del  asunto,  a  la  justicia ordinaria, ello no implica que el Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado se sustraiga del adelantamiento del trámite,  pues,  opera  aquí la figura de la prórroga de competencia, en cuya virtud, si  ya  se  inició  la  etapa  del juicio –y  para  ello  se  cita  jurisprudencia  reciente  de  la Corte-, el  juzgado   que   asumió   competencia   debe  continuar  hasta  la  emisión  de  sentencia.   

         Por   ello,   dispuso   que  se  enviara  de  nuevo  el  expediente  al  juzgado  Especializado,  proponiendo,  en  el  evento de que no se comparta su posición,  colisión negativa de competencias.   

        13.-   Finalmente,  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado,  admite   la   colisión   de   competencia   propuesta,  significando  que  esta  Corporación,  en  autos del 21 de marzo de 2007, 9 de mayo de 2007 (radicación  27059),  y  4 de mayo de 2007, al analizar la operatividad de las modificaciones  de  competencia introducidas en la ley 1121 de 2006, destaca que el artículo 23  adjudica  a los jueces Penales del Circuito Especializados el conocimiento de la  extorsión  en  cuantía  superior  a  150  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes.   

A su vez, que la Corte Suprema de Justicia,  tomando  en  consideración el artículo 40 de la Ley 153 de 1887, así como los  principios  de  celeridad  y  eficiencia  contemplados  en  la  ley 270 de 1996,  determinó  posible  la  prórroga  sólo: “…cuando  empieza  a  correr  el término dispuesto en la ley para proferir fallo luego de  culminada  la  audiencia  pública o de recibido el diligenciamiento después de  realizarse  la diligencia de formulación y aceptación de cargos…”.   

Concluye  señalando, entonces, que la Corte  ha  puntualizado  cómo  no  hay  lugar  a  variar  la  competencia  por el  advenimiento  de  una  ley  procesal, únicamente en los casos en los cuales han  empezado  a  correr  los  términos  propios  de  la  audiencia de juzgamiento y  consecuente  fallo, pero no respecto de toda la etapa del juicio. Además, no se  puede  desconocer  que la ley 1121 trae una situación sustantiva más favorable  a  los  procesados,  ya  que  el  procedimiento  que  se atribuye a los juzgados  especializados,  tal  como  advierte la Corte Constitucional en sentencia C 1064  de    2002    “…es    más   gravoso”, en cuanto que, existen limitantes en  la  aplicación  de  los  beneficios  liberatorios,  así  como la extensión de  términos para alcanzar beneficios de  excarcelación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Corresponde a la Sala de Casación Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, conocer de los conflictos de competencia que  se  susciten  en  asuntos  de la jurisdicción penal entre los Jueces Penales de  Circuito   Especializados   y  Penales  del  Circuito,  de  conformidad  con  lo  establecido en el Art. 18 transitorio de la Ley 600 de 2000.   

   2.  El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Popayán Cauca, ha venido conociendo de este asunto  inicialmente  desde  el 31 de julio de 2002 y luego a partir del 31 de agosto de  ese  año del 2004, cuando declaró nulidad de lo actuado estando para audiencia  pùblica,    por   no   haber    previamente   citado  para  audiencia  preparatoria.(f.452)   

               Rehecha  la actuación espuria, el 15 de agosto de 2006,  dio comienzo a la  audiencia   preparatoria,   que  se  suspendió  ante  la  inasistencia  de  los  defensores de los procesados.   

     De manera que el Juzgado  Primero  Penal  Especializado de Popayán venía conociendo de este asunto desde  hace   más  de  tres  años  y  actualmente  esta  desarrollando  la  audiencia  preparatoria,  en este orden  de  ideas, independientemente del juzgado al que le competa conocer el delito de  extorsión  de acuerdo a lo establecido en la Ley 1121 de 2006, debemos tener en  cuenta  que  la  Sala  en  forma  mayoritaria  ha propugnado por la vigencia del  principio de prórroga de competencia.   

En    efecto,   en   pronunciamiento  reciente1,  a  fin  de  resolver controversia similar, señaló que    el  artículo  40  de  la  Ley  153  de  1887  establece  que  “Las  leyes  concernientes  a  la  sustanciación  y  ritualidad  de  los  juicios prevalecen sobre las anteriores desde el momento en  que  deben  empezar  a  regir.  Pero los términos que  hubieren  empezado  a  correr,  y  las  actuaciones  y  diligencias  que  ya estuvieren iniciadas, se regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de su iniciación”  (subrayas fuera de texto).   

         Por  tanto,  es  claro  que  si  en este asunto el Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Popayán,  ha venido adelantando la fase del juicio, dado que  la  Ley  733  de  2002  le otorgaba competencia para ello, no hay duda de que el  término  que para adelantar el juicio esta corriendo en vigencia de la referida  legislación,  en  consecuencia,  conforme  con el artículo 40 de la Ley 153 de  1887,  será  el   Juez  Especializado  quien  debe  no  solo  terminar  la  diligencia   iniciada  y  suspendida,  audiencia  preparatoria,  sino  el  mismo  juicio.   

El aserto anterior cobra especial sentido si  se  tiene en cuenta que en virtud de los principios de celeridad (artículo 4º)  y  eficiencia  (artículo 7º) señalados en la Ley 270 de 1996, “La  administración  de  justicia  debe  ser  pronta y cumplida. Los  términos  procesales serán perentorios y de estricto cumplimiento por parte de  los   funcionarios   judiciales”,   amén   de  que  “La  administración de justicia debe ser eficiente.  Los   funcionarios   y   empleados   judiciales   deben  ser  diligentes  en  la  sustanciación      de      los      asuntos      a     su     cargo”.   

         Mucho  más  en  el  presente caso, donde se advierte una enorme dilación en la  tramitación  propia  del  juicio,  al punto que la resolución de acusación se  profirió desde el 17 de abril del año 2000.   

Así  las  cosas, sin dificultad advierte la  Sala  que  al  armonizar  el  citado artículo 40 de la Ley 153 de 1887, con los  referidos  principios  que  gobiernan  la administración de justicia, se impone  concluir  que  con  el  propósito  de evitar la migración de expedientes de un  despacho  judicial  a  otro con ocasión de los frecuentes cambios legislativos,  en  seguro  desmedro de la celeridad y eficiencia debidas tanto al usuario de la  administración  de  justicia  como  a la sociedad, se tiene que, en situaciones  como  la  que  aquí  ocupa  la atención de la Sala, esto es, cuando se ha dado  comienzo  a  un  diligenciamiento,  no  hay lugar a variar la competencia por el  advenimiento  de  una  ley  procesal  que  la  modifique,  pues  “los  términos  que hubieren empezado a correr (…) se regirán por  la     ley     vigente     al     tiempo     de    su    iniciación”.   

            Son  estas  las  razones  que  llevan  a  la Corte -no  obstante  que  se  trata  de  una extorsión en cuantía inferior a 150 salarios  mínimos  legales vigentes-  a asignar la competencia en el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Popayán,   acogiendo –como  se  dejó  visto en precedencia-  los razonamientos del juez  del Circuito  colisionante.   

3.  Esta  determinación  se  comunicará al  Juzgado   3°   Penal   del   Circuito  de Popayán – Cauca.     

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal,   

  RESUELVE   

1.  DECLARAR que la competencia para conocer  del  presente  asunto  es  del  Juez  1°  Penal  del  Circuito  Especializado de Popayán -Cauca-, a donde se  dispone remitirlo.   

           2.   Comunicar  lo  aquí decidido al Juzgado 3° Penal del  Circuito de Popayán- Cauca,  remitiéndole copia de la decisión.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase,  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

        Salvamento de voto   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                             JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

         Con  el  respeto que siempre profeso por las decisiones de la sala,  presentó  a  continuación  las  razones  de  mi  disenso con la determinación  adoptada  por  la  mayoría en el asunto de la referencia, que corresponde, a lo  consignado en el proyecto derrotado:   

De conformidad con lo estipulado en el Art.  23  de la Ley 1121 de 2006, la competencia para conocer del delito de extorsión  en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta  (150)  salarios  mínimos  legales  mensuales   vigentes,  quedó  radicada  en  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados.   

Como el Art. 14 de la Ley 733 de 2002,   modificó  el  art.  78  de la Ley 600 de 2000, en la actualidad, en tratándose  del  delito  de  extorsión,  no  existe norma que señale el funcionario al que  corresponde  su  conocimiento cuando el hecho  que  lo  configura  no  supera  el  monto  establecido  en  el Art. 23 de la citada Ley 1121/06 -150  s.m.l.m.v., como ya se anotó-.   

Por   lo   tanto,  debe  acudirse  a  las  preceptivas  consagradas  en el Art. 77, numeral 1º, literal b) de la  Ley  600   de   2000,    C.   de   P.   Penal,  según  el cual, los jueces penales del circuito conocen en  primera   instancia   “…de   los   delitos  cuyo  juzgamiento no esté atribuido a otra autoridad”.   

Dado  que  en  este caso la cuantía de las  exigencias  extorsivas,  de  acuerdo  con  la  resolución  acusatoria, fue de 2  millones  de  pesos,  que  equivalen  a 11.6 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  para  el año 1997($ 172.005), época en que ocurrieron los hechos, le  corresponde   al   Juez   Penal  del  Circuito   conocer  del  asunto,  comoquiera  que  en tratándose de los factores de competencia,  las normas  que  los  modifican,  por  ser  de  orden  público,  devienen  de obligatorio e  inmediato cumplimiento.   

3. De esta manera me aparto de la decisión  que    mayoritariamente  ha  adoptado  la  Sala  en  virtud  del  fenómeno  jurídico-procesal   de   prórroga   de  competencia,  con  fundamento  en  las  preceptivas  contenidas en el artículo 40 de la Ley 153 de 1887, según el cual  “…las  leyes  concernientes a la sustanciación y  ritualidad  de  los  juicios prevalecen sobre las anteriores desde el momento en  que  deben empezar a regir. Pero los términos que hubieren empezado a correr, y  las  actuaciones  y  diligencias que ya estuviesen iniciadas, se regirán por la  ley   vigente   al   momento  de  su  iniciación”,  ha    atribuido    el  conocimiento  de  asuntos similares al que hoy ocupa la atención de la Corte, a  los  Juzgados  Penales del Circuito Especializados, cuando  estos despachos  han dado inicio a la etapa del juicio.   

4.    Ciertamente,    si   proceso  en  sentido  estricto  -al  que  Carnelutti  ha  denominado proceso procesal- es el conjunto de actos coordinados  y  sucesivos  realizados  por  los  órganos  investidos  de jurisdicción y los  demás  sujetos  que  actúan  al  interior  del  mismo,  a  fin  de  obtener la  aplicación  de  la  ley  sustancial  o  material a un caso concreto2,   no   es  posible,  dentro de una fundamentación legal de lo que consagra el artículo 40  de  la  Ley  153 de 1987, referenciar que a partir de allí se habilita que toda  una  etapa  procesal  -en  este  caso  la  fase  del  juicio del proceso penal-,  representa  o  consagra  un  término  que  se  estime  hubiese  “empezado  a correr” y, en consecuencia,  deba  extenderse  hasta  su finalización para la determinación de la prórroga  de competencia.   

En  preciso  sentido,  en materia penal el  juicio  es  el  proceso  mismo,  que  nace  a  partir  de  la formulación de la  pretensión  punitiva  estatal,  consignada  en la resolución de acusación. De  ahí  que,  conforme con la  noción  conceptual vista con antelación acerca del proceso como un conjunto de  actos  coordinados  y  sucesivos,  ello  significa,  de  una  parte, que guardan  estrecha  relación  entre  sí,  puesto que, si bien son independientes, están  vinculados  en cuanto al resultado perseguido, que es uno mismo, la sentencia; y  de  otra  parte, envuelven un orden riguroso, pues uno necesariamente constituye  premisa  esencial  del  siguiente,  el  cual,  por  su parte, es presupuesto del  posterior.   

Es así como la estructura fundamental del  juicio  se  muestra  como  una etapa del proceso delimitada por actos procesales  que  se  concretan en la audiencia preparatoria, debate oral que se lleva a cabo  en  la  audiencia  de  juzgamiento,  y  culmina  con  el proferimiento del fallo  pertinente.   

    

Por ello, mal puede hablarse de un término  que  corre  para una actuación procesal, cuando, como aquí ocurre, se reitera,  esa actuación es el proceso mismo.   

En  aras  de  un  cabal  entendimiento  y  aplicación  de  las preceptivas contenidas en el Art. 40 de la Ley 153 de 1887,  es  preciso  acudir a la noción de “compartimientos  estancos”, para referir con ellos a cada una de las  etapas  o  fases  que  componen  el trámite procesal y que, dentro del espectro  antecedente-consecuente,  demandan  el  cierre  del  anterior, para legitimar la  apertura del siguiente.   

Así,  se  repite,  el  trámite  de  la  audiencia  preparatoria configura uno de esos compartimientos que estructuran el  juicio,  y  sólo  hasta  que  se  culmina ella, se abre el otro compartimiento,  referido  a  la  celebración  de  la audiencia de juzgamiento y su consecuencia  natural: el fallo.   

Entonces,  los  términos  a que apunta el  citado  artículo  40, aluden al espacio temporal que el legislador ha diseñado  para  que  se  abra,  adelante  y  culmine  cada  uno  de  esos compartimientos.   

           De  esta  forma, para que pueda hablarse de prórroga  de  competencia,  es  menester  que  durante  ese  lapso el funcionario que deba  continuar  conociendo  de  la  actuación,  sea  el  mismo  que participó en su  apertura.   

         En el evento que aquí se ventila, desde  el  31  de  julio  de  2004  el  Juez  primero Penal del Circuito especializado,  declara  la  nulidad de lo actuado,  desde el auto de 6 de febrero de 2003,  que  fijó fecha para la audiencia pública, por cuanto, previamente no se citó  para audiencia preparatoria. (f.452, 455,468).   

Esta   audiencia  es  uno  de  los   “compartimiento        estanco”  del  proceso  que superado habilita el siguiente, la audiencia de  Juzgamiento.   

Si  se  tratase  de  ser  literalistas, la  práctica  jurídica  ha  dado  un  entendimiento  común  y  reiterado al   término  “diligencia”,  que  es  el  utilizado  por  el  artículo  40 de la Ley 153 de 1887, de ninguna  manera  similar  o  emparentado  con la fase del juicio y todo lo que en ella se  tabula  –hasta ahora, que  se     sepa,     no     se     ha    oído    hablar    de    la    “diligencia”   de   enjuiciamiento,  aunque sí de la diligencia de audiencia- .   

Dicho de otro  modo,  el  sentido  natural  y  obvio del término en cuestión indica, palabras  más,  palabras  menos,  que  el  juicio  es  el  continente  y la diligencia su  contenido,  o  mejor,  en relación de la parte al todo, la etapa de juzgamiento  se   compone   de   varias   diligencias,   o   actos  procesales,  es  a  estos  compartimientos  o elementos estructurantes a los que hace alusión el artículo  40 reseñado.    

La norma en cuestión referencia de manera  conjunta  tanto los términos, como las diligencias, por la potísima razón que  los  primeros,  por  lo  general,  operan  con antelación o posterioridad a las  segundas,  pero  tienen una inocultable relación de dependencia entre sí, a la  manera  de  entender  que las diligencias se realizan armónica y sucesivamente,  dentro  del  principio  antecedente  –  consecuente  de  los actos procesales, a  través   del   hilo   conductor   de   los términos.   

Y  es  este  el  entendimiento  que  desde  antiguo  ha  dado  la  Corte  al tema, pues, para citar apenas un ejemplo, en el  caso     de     sucesión     de     leyes    en    el    tiempo    –particularmente  lo  ocurrido  con el  Decreto   2700   de  1991  y  la  Ley  600  de  2000-,  cuando  la  normatividad  procedimental   establece  nuevas  diligencias,  las  elimina,  o  modifica  los  términos  corren  para  estas, no se ha dicho que toda la fase del juicio,  si  ya  se  inicio el mismo, se siga rituando por la normatividad derogada, sino  que  se  respetan  los  términos  empezados  a  circular  para  una específica  diligencia  –dígase  la  audiencia  preparatoria-,  o se debe culminar la diligencia iniciada en vigencia  de ese plexo normativo que se ha dejado sin efecto.     

              De   esta  manera,  en  correcto  entendimiento  del  artículo  40  de  la  Ley  153  de 1887, resulta que, en razón a no haber dado  comienzo   al   término   de   la   audiencia   de   juzgamiento   –  “diligencia”  a la que alude la  norma  en  cita- y consecuente fallo, y como quiera que con la expedición de la  Ley  1121  de  diciembre  29  de 2006, art. 23 inc.3, son los jueces penales del  circuito     quienes     conocen     en     primera    instancia    “…de  los  delitos  cuyo  juzgamiento no esté atribuido a otra  autoridad”, el competente para continuar conociendo  de  este  asunto es el Juzgado Penal del Circuito ordinario, pues, no es posible  acudir,  en  el  caso  concreto,  a  la  figura de la prórroga de competencia y  recalco,  la  normatividad vigente no tiene de manera específica qué juez debe  adelantar  el  juzgamiento del delito de extorsión cuando la cuantía no supera  los   150   s.  m  .l  .m.  v.,  por  lo  que  entonces,  opera  la  competencia  residual.   

De los Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÈREZ  

Magistrado  

Fecha ut supra  

    

1 Auto  del 3 de mayo de 2007, Rad. 27.131   

2 Azula  Camacho,  Manual de Derecho Procesal Civil, Tomo I, Teoría General del Proceso,  Cuarta Edición, Editorial Temis S.A., 1993, pág. 33.      

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