25406(18-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25406   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado Acta No. 048.  

          Bogotá   D.C.,   mayo  dieciocho  (18)  de  dos  mil  seis  (2006).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en  punto  de  la  admisibilidad  formal  de  la demanda de casación presentada por el defensor de  la    procesada       YAMILE   DELGADO  HUESO  en  contra  de  la  sentencia  proferida por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  de  fecha  abril  7  de 2005, mediante la cual  confirmó  la  dictada por el Juzgado Octavo Penal del Circuito Especializado de  la  misma  ciudad,  por  cuyo  medio  condenó  a la mencionada y a Erasmo   Gómez   Triana  como  coautores  penalmente responsables del delito de secuestro extorsivo agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  3  de  enero  de  2002,  arribaron  a la  residencia    del   señor   Héctor   Darío   Reyes  Hernández y su familia, ubicada en el barrio Pablo VI  de  Bosa  de  esta  ciudad,  tres  individuos  provistos de armas de fuego en un  vehículo    Mazda   de   color   rojo,   quienes   obligaron   a   Reyes  Hernández  a  que  los acompañara  arguyendo  que  tenía  problemas  con  la  justicia.  Ante  esta situación, la  cónyuge  del  mencionado,   María Elisa Delgado  Rivas,    decidió   acompañarlo.  Los  retenidos  fueron  conducidos  a  las  afueras  de  la  capital,  en  donde  se  les  advirtió  que  se  trataba de un  secuestro.   

Luego,    forzaron    a    Héctor  Darío  Reyes  Hernández a que se  subiera   a   otro   vehículo   mientras   a   su   cónyuge  la  regresaron  a  la      vivienda.   De  este  último sitio, uno de los  individuos,           a           quien           llamaban          “Guillermo”,  se  llevó una camioneta  Chevrolet  Blazer,  de  placas  BJT-129, modelo 1998, de propiedad de la familia  Reyes,  y  joyas  por  valor  aproximado  de  siete  millones  de  pesos, pretextando se tenían como parte de  pago por el rescate del plagiado.   

Al  día  siguiente,  una mujer se llevó un  vehículo  Chevrolet  Steem de placas MQK 206, modelo 2001 y, el 5 de enero, los  despojaron  de  la  suma  de  4.000 dólares y diez millones de pesos, así como  joyas  avaluadas  en  tres  millones  de  pesos;   exigiendo  además, para  efectuar  la  liberación,  documentos  de  propiedades  inmuebles  a efectos de  realizar los respectivos traspasos.   

El  16  del  mismo  mes  y año, mientras se  llevaban  a  cabo  las gestiones de traspaso de los inmuebles, fueron capturadas  por     las    autoridades    de    policía    las    personas    identificadas  como         YAMILE  DELGADO   HUESO   y  Erasmo  Gómez  Triana,  lo que motivó a los demás integrantes del grupo de plagiarios a  liberar  al  cautivo, lo cual se verificó el 21 de enero siguiente.     

Con  base  en  los  sucesos  narrados,  se  declaró  abierta la instrucción penal y se vinculó  mediante  diligencia  de indagatoria a los capturados, a quienes se resolvió su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva por  el delito de secuestro extorsivo agravado.   

          Clausurada la instrucción, se calificó  el  mérito  del sumario el 1° de octubre de 2002 con resolución de acusación  en   contra   de  YAMILE  DELGADO  HUESO  y         Erasmo        Gómez  Triana,  como  presuntos  coautores  del  delito  por  el  cual  se  les dictó la medida  detentiva.   

          La  fase  del  juicio le correspondió adelantarla al Juzgado Octavo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bogotá despacho que, una vez surtida la  actuación  pertinente,  dictó  sentencia  de  primera instancia por cuyo medio  condenó  a  los  procesados  a  las  penas  principales de doscientos noventa y  cuatro  (294)  meses  de prisión y multa por valor de tres mil (3.000) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  a la accesoria de inhabilitación en el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por un período de veinte (20)  años,  al  pago  de  perjuicios  morales en suma equivalente a doscientos (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  materiales por un suma de $  10.250.000,oo,  al  encontrarlos coautores penalmente responsables del delito de  secuestro extorsivo agravado.   

Impugnada la anterior determinación por los  defensores    técnicos   de  los  procesados  y  el  representante  de  la  Fiscalía,  el Tribunal Superior de Bogotá, mediante providencia de fecha abril  7  de  2005,  declaró  desierto  el  recurso  de  apelación interpuesto por el  defensor   de   YAMILE   DELGADO  HUESO  y confirmó la sentencia de primer grado.   

Inconforme  con  la  anterior  sentencia, el  defensor    de   YAMILE   DELGADO   HUESO  interpuso  recurso  extraordinario de casación, el cual sustentó  mediante   demanda  sobre  cuya  admisibilidad  formal  se  pronuncia  la  Sala.   

LA DEMANDA  

El censor formula dos cargos contra el fallo  recurrido.  En  el primero, propuesto como principal, se formula nulidad y en el  segundo,  se invoca, subsidiariamente, violación indirecta de la ley sustancial  por   inaplicación   del   principio   in  dubio  pro  reo.     Los    reparos   son   del   siguiente  tenor:   

1.  Primer  cargo. Causal tercera, sentencia  dictada en un juicio viciado de nulidad:   

En  sustento  de  su  pretensión señala el  casacionista  que  en  el proceso se vulneraron los derechos de contradicción y  la  necesidad  de condenar con base en prueba que conduzca a la certeza sobre la  existencia de la conducta punible.   

A  renglón  seguido, advierte que el reparo  por  nulidad  “se hará siguiendo los lineamientos de  la  violación indirecta de la ley por errores de derecho y de hecho en subsidio  a  esta  argumentación,  el  ataque  por  juicio viciado de nulidad se apoyará  además  en:  violación indirecta del principio in dubio pro reo por error  de derecho”.   

Indica  que  respecto  de su defendida no se  demostraron  los presupuestos referentes a la coautoría, de modo que la condena  no  se  ajusta  a  los  parámetros  legales  de interpretación, razonamiento y  “subsumisión”,  incurriéndose  así  en  una “nulidad por violación indirecta de la  ley   por   errores   de   derecho   y   de  hecho  en  la  apreciación  de  la  pruebas”;   yerros   que,   a   su   juicio,   son  trascendentes.   

Tales errores, agrega, se concretaron en dos  dimensiones.  Por  una parte, en cuanto a la calificación dada a la imputación  fáctica  objetiva, toda vez que no se probó debidamente el delito de secuestro  y,  de  otra, en cuanto a la imputación fáctica subjetiva, porque no se probó  que  la  procesada  hubiera  sido coautora o hubiera actuado por acuerdo previo,  concomitante  o posterior al delito, o como cómplice para recibir los bienes, o  que   conociera   de  la  conducta  punible,  de  lo  cual  colige  “que  en  todo  el  proceso  respecto de ella brilla la duda de su  responsabilidad”.   

En cuanto a la denominada primera dimensión,  advierte  que  se  configuró por un error de derecho al apreciar el informe del  GAULA,  en  uno  de  hecho  por  falso juicio de existencia al tenerse  por  demostrada  la ocurrencia material de secuestro con base en una filmación y por  no determinar los hechos indicadores que estructuran los indicios.   

Luego    de    referirse    in  extenso  sobre  el último aspecto, el  casacionista  expone  una  fundamentación  subsidiaria  del cargo, la cual a su  juicio  se  concretó  por un error de derecho en la inaplicación del principio  in dubio pro reo, consistente  en  haberse  reconocido  en  los fallos la existencia de duda razonable, pues se  “dejó  de  aplicar el valor asignado en la ley a la  incertidumbre,  es  tal  su  duda,  que  incurre  en tautologías sucesivas para  apoyar su discurso argumentativo”.   

De  esa  forma,  indica  que en razón a los  múltiples  errores  en  la  apreciación  de las pruebas se colige que el fallo  debe  quebrarse  “y  en  reemplazo sentenciar que no  está      probada      la     materialidad     del     secuestro”.   

A  continuación,  el  actor  refiere  a  la  “segunda  dimensión” de  la  censura  que  se  presentó  a consecuencia de un error de derecho por falso  juicio  de  legalidad en la valoración del informe del GAULA, y en uno de hecho  por  falsos  juicios  de  existencia  y  de  identidad;   este  último, en  relación con los hechos indicadores.   

De  lo  expuesto  concluye  que “la   imputación  fáctica   subjetiva  endilgada  a  YAMILE  DELGADO  HUESO, desconoció en forma flagrante los derechos de contradicción de  YAMILE,  su  derecho  a la presunción de inocencia, a un personalísimo juicio,  al  in  dubio  pro  reo,  a  la  igualdad  a no ser discriminada y conforme a la  demostraciones  de los yerros aquí planteada, la casación impetrada por YAMILE  de  prosperar  cuando menos en lo que respecto a ella se hizo en el juicio y por  lo  tanto  debe  ser  favorecida con ser declarada no responsable o en subsidio,  ser   favorecida   por   el   principio   de  IN  DUBIO  PRO  REO”.           

Segundo  cargo  (subsidiario).  Violación  indirecta  de  la  ley sustancial por error de derecho:   

A fin de sustentar este segundo reproche, el  libelista  aduce  que  los sentenciadores estimaron que las pruebas relacionadas  con  la captura de la procesada “están revestidas de  plena   legalidad,   y   ello   no   fue   así,   conforme  a  sus  errores  de  juicio    respecto  a  la  captura  y  lo  que de ella se probó en el  proceso”.   

Así  fue  como,  arguye, se le dio valor de  plena  prueba  al  informe  del  GAULA, a pesar de que no tiene tal carácter y,  además,  se incurrió en errores de hecho por falsos juicios de existencia y de  identidad   “respecto   a   hechos   indicadores  y  testimonios”,  tales  como,  expone,  la  escritura  pública,  el  haber  dado un nombre falso, a lo que se suma que se incurrió en  un  error  de  hecho por error de apreciación al considerarse que la captura de  su defendido se dio en flagrancia.   

Tras  una  extensa  disertación,  solicita  “REVOCAR, respecto de la sentencia casada, el juicio  de  responsabilidad  contra  YAMILE DELGADO HUESO, como coautora de secuestro, y  en   su   lugar   absolverla   por   aplicación  del  principio  In  Dubio  Pro  Reo”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Aclaración previa:   

Impera  precisar, en primer término, que en  este  caso  por  razón  de que los hechos tuvieron ocurrencia durante el mes de  enero  de  2002,  no  se  remite a duda que la normativa aplicable en punto  del  recurso  extraordinario  de casación es la Ley 600 de 2000, la cual prevé  en  el  inciso  1º  del artículo 205, que este medio impugnaticio “procede  contra  las  sentencias  proferidas en segunda instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial y por el Tribunal Penal  Militar,  en  los procesos que se hubieran adelantado por los delitos que tengan  señalada   pena   privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años”,  presupuestos que, frente a la propuesta del  casacionista, no  presentan objeción alguna.   

          Interés para recurrir:     

         

No  obstante lo señalado en precedencia, la  Sala  pronto advierte que es evidente la falta de interés jurídico para acudir  al   recurso   de  casación  por  el  defensor  de  la  procesada  YAMILE  DELGADO  HUESO, razón por la cual  se  procederá  a  inadmitir  el  libelo,  en  tanto es la consecuencia procesal  prevista  para  dicha  circunstancia,  de  conformidad  con lo establecido en el  artículo  213  ibídem,  al  señalar   que   “si   el   demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne los requisitos se  inadmitirá  y se devolverá el expediente al despacho de origen” (subrayas fuera de texto).   

Ciertamente, sin dificultad alguna se arriba  a  la  conclusión  anterior, habida cuenta que, como se reseñó en el acápite  de  la  actuación procesal de esta providencia, el recurso de apelación que se  interpuso  en  contra  de  la  sentencia  de  primer grado por el defensor de la  aludida   sindicada,   fue  declarado desierto por el Tribunal Superior de Bogotá.   

Ha   precisado   la  Sala  que  constituye  presupuesto  del  derecho  a  la  impugnación  el interés jurídico del sujeto  procesal  que  pretende, a través del ejercicio de los recursos, la reparación  de  un  desmedro  causado  con  una decisión judicial, por manera que lo que se  persigue  es  remover,  mejorar  o atemperar una situación que resulta gravosa,  criterio desde luego extensivo y aplicable a la casación.   

También  se ha expuesto reiteradamente, que  no  agotar  la  segunda  instancia,  implica carencia de interés jurídico para  acudir  al  recurso  extraordinario  de  casación, porque no se puede invocar a  última  hora un agravio que no fue objeto del recurso de apelación interpuesto  contra el fallo de primer grado.   

La  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  sido  unánime  en  señalar  sobre  la  carencia de interés para acudir en casación  respecto  de  aquellos  casos  en  que no se agota el recurso de apelación, que  sólo    se   puede   prescindir   de   tal   exigencia,   en   los   siguientes  casos:   

1.-             Cuando   aparezca   demostrado   que  arbitrariamente    se    le    impidió    el    ejercicio    del   recurso   de  instancia.   

2.-             Cuando   el  fallo  de  segundo  grado  modifique  su  situación  jurídica,  de  manera  negativa, desventajosa o más  gravosa.   

3.-            Cuando  se  trate de fallos consultables  que causen perjuicio.   

4.-    Cuando  el  sujeto procesal  proponga  nulidad  por  la vía extraordinaria, siempre que medie una demanda en  forma,  pues  “la aceptación del contenido material  del  fallo,  revelada  a través del silencio de la parte, sólo resulta válida  si  el  procedimiento que lo sustenta es legítimo, y en la circunstancia de ser  la    casación    en    nuestro    medio,   fundamentalmente   un   juicio   de  validez”1   

.  

Así  mismo,  importa  dejar en claro que la  falta  de  interés  para recurrir, cuando se ha dejado de impugnar la sentencia  de  primera  instancia,  con  las salvedades planteadas, se predica de todos los  sujetos   procesales,   sin   privilegio   distinto   del   que   pueda   surgir  normativamente.   

A partir del anterior marco conceptual, debe  precisar  la Sala que como la defensa de YAMILE DELGADO  HUESO  no  cumplió  con  la  obligación de agotar la  segunda  instancia  previa  al recurso de casación y tampoco se verifica alguna  de  las  excepciones  señaladas  que  la legitimarían para acudir a esta sede,  dicha  circunstancia  evidentemente  la  margina  de  la posibilidad de efectuar  reproche  sobre  los  temas que por vía del recurso extraordinario de casación  ventila en la demanda.   

En  efecto, se observa que el fundamento del  medio  extraordinario  de  impugnación  de  las  dos  censuras contenidas en la  demanda  radica  en  atribuir  al  sentenciador  eventuales  yerros  en la labor  apreciativa  de  las pruebas, discusión que tiene arraigo exclusivo en terrenos  la  causal  primera  de casación, prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000, por violación indirecta de la ley sustancial.   

Es  necesario puntualizar que lo anterior es  predicable  respecto de los dos reparos, independientemente de que el primero de  ellos  se  haya  propuesto  con  sustento  en  la  causal  tercera  de  la misma  disposición,  alegándose  que  la  sentencia habría sido dictada en un juicio  viciado  de  nulidad,  pero  que  en  realidad  plantea  errores  de valoración  probatoria,  al  punto  de que en uno de los enunciados que componen la censura,  de  una manera impropia y confusa se endilga “nulidad  por    violación   indirecta   de   la   ley   por   errores   de   derecho   y  hecho”, y en tanto su contenido evidencia múltiples  puntos  en común con la propuesta desarrollada en el segundo cargo, en donde el  actor  se decide por seleccionar la causal que compagina con su propósito, esto  es, la violación indirecta de la ley sustancial.   

Ahora bien, como el censor no cumplió con el  deber  de  agotar la segunda instancia, de suerte que la apelación se concretó  a  los  puntos  planteados  por  la  defensa  del  cosindicado     Erasmo  Gómez Trina y por el  representante  de la Fiscalía, así como a los que resultaban inescindiblemente  vinculados  a  ellos,  de conformidad con lo establecido en el artículo 204 del  estatuto   procesal  penal,  tal  situación  trajo  como  consecuencia  que  en  definitiva   no   se   abordara  la  situación  de  la  procesada  DELGADO HUESO.   

Pero  tampoco  podía  el  Tribunal tocar su  situación,  dada  su  limitada  competencia  funcional  prevista en el precepto  indicado,  por  lo  que  inoportuno  resulta  en  este  momento de la actuación  procesal,  intentar  revivir  una  posibilidad  que  feneció por haberse podido  discutir  como  fundamento  de  un  recurso  de  apelación  que no se promovió  adecuadamente.         

Por  tanto,  considera  la  Sala  que  si la  sindicada  se  mostró  conforme  con  lo  decidido en el fallo de primer grado,  carece   ahora   de   interés   para   habilitarse  en  sede  de  este  recurso  extraordinario,   pues   esa  omisión  privó  al  ad  quem de pronunciarse y, por ello, resulta improcedente  que  ahora  se  proponga en la demanda de casación, circunstancia que impone la  inadmisión de la demanda por falta de interés del impugnante.   

Lo   anterior   se  constituye  en  razón  suficiente  para inadmitir la demanda presentada por el defensor de la procesada  YAMILE   DELGADO   HUESO  y  devolver  el  expediente al despacho de origen, tal como lo señala el artículo  213   de   la   Ley   600  de  2000.   Además,  porque no se advierte que dentro del presente trámite y  en  la sentencia se haya incurrido en violación de garantías fundamentales que  haga necesaria la intervención oficiosa de la Sala     

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el defensor de la procesada YAMILE     DELGADO    HUESO,  por las razones expuestas en la anterior  motivación.   

         

Contra  este  proveído  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Excusa justificada  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Entre  otros,  auto  de  feb.11/99,  Rad.  9998;  casación de feb.24/2000, Rad. 10809;  casación  de  feb.13/2001,  Rad.  14370  y  auto  de  jun.  2/2004, Rad. 21159.     

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