25395(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25395   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  Aprobado   acta   N°  028   

Bogotá,  D. C., veintiocho (28) de febrero  de dos mil siete (2007).   

         V I S T O S   

Sería del caso que la Corte se pronunciara  sobre   la   admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por el defensor de CARLOS ALBERTO GRAJALES  AGUDELO,  si  no  fuera porque observa que la acción  penal   del  delito  por  el  que  cual  se  profirió  sentencia  se  encuentra  prescrita.   

A     N  T     E  C     E  D     E  N     T  E     S   

1.   Los  hechos  fueron sintetizados por el juzgador de segunda instancia de la siguiente  manera:   

“Tienen  su  génesis  en  el  informe  que  da  cuenta  que  la  señora  ROSA ELVIRA MEDINA  RODRÍGUEZ  fue  víctima reiterada de maltratos por espacio de algo más de dos  años  por  parte  del  señor CARLOS ALBERTO GRAJALES  AGUDELO,  su  cónyuge,  que  la  golpeaba  de manera  brutal,  originándole traumatismos tales que la debían hospitalizar, siendo al  parecer,  el  último  día  de  ellos  el  21 de septiembre de 1998.   

“Agrega  la  denunciante   y  víctima  que  en  tres  oportunidades  más  recibió  golpes,  ocasionándole  moretones  en  la cara, los ojos y diferentes partes del cuerpo,  la  uña  del  dedo  meñique  fue  arrancada  y cuando la estaba maltratando le  ponía  un revólver en la cabeza, intimidándola para que no gritara y nadie la  pudiera    auxiliar,   conducta   que   realizaba   delante   de   sus   menores  hijos”.   

2.   Adelantada  la  investigación  y  clausurada  la  misma, la Fiscalía Treinta y Dos de la Unidad de Delitos contra  la  Libertad  Sexual, Dignidad Humana y Violencia Intrafamiliar de Cartagena, el  4  de diciembre de 2000, profirió resolución de acusación contra Carlos  Alberto  Grajales  Agudelo por el  delito  de  violencia  intrafamiliar, el cual era contemplado en el artículo 22  de  la  Ley  294  de  1996  con pena de prisión de 1 a 2 años, providencia que  quedó  ejecutoriada  el  28  de diciembre del citado  año.   

3.  La etapa del juicio la tramitó el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal de Cartagena que, luego de dar cumplimiento a  lo  dispuesto  por el artículo 400 del Código de Procedimiento Penal, donde se  decretaron  pruebas, y de superar múltiples inconvenientes procesales, celebró  la  diligencia de audiencia pública, dentro de la cual, una vez practicados los  medios  de  convicción,  la  Fiscalía  Cuarenta  Local  de  la  citada  ciudad  varió  la  calificación jurídica provisional de la  conducta  punible,  imputándole  al  acusado el doble  delito  doloso  de  “lesiones personales    con    deformidad    física    permanente    que   afecta   el  rostro” que tipificaba el artículo 333 del Decreto  100  de  1980,  según así quedó constatado en la respectiva acta de audiencia  pública  fechada  el  20  de  agosto  de  2004.  Cabe  agregar que al procesado  no  se  le  imputó ninguna  circunstancia específica de agravación punitiva.   

Finalizado  el  debate público y superadas  otras  contingencias  procesales,  el  juzgado  dictó,  el 30 de junio de 2005,  sentencia  de  primera  instancia, en la cual absolvió al procesado   Grajales   Agudelo   “de   los   cargos  formulados  de  LESIONES  PERSONALES”.      Del      mismo     modo,     declaró     “prescrita  la  acción  penal  dentro  del presente proceso, por la  conducta    punible   de   LESIONES   PERSONALES”.   

4.   Apelado el fallo por el apoderado  de  la  parte  civil,  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Cartagena,  el  9 de noviembre de 2005,  lo   revocó   en  su  integridad  y,  en  su  lugar,  condenó  a  Carlos  Alberto  Grajales  Agudelo  a la  pena  principal  de  80  meses  de  prisión, a la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad  y  al  pago  de  los  perjuicios  morales,  como  autor  del delito de  “LESIONES   PERSONALES  dolosas    con    incapacidad    y    perturbación   funcional   de   carácter  permanente”.   Así   mismo,   le  fue  negada  la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  Pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

5.   Contra  la  anterior decisión el  defensor   del  procesado  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación  excepcional,  argumentando  que requiere la intervención de la Corte Suprema de  Justicia  con  el fin de garantizar la efectividad de los derechos fundamentales  de  su  procurado,  en  especial el debido proceso, el cual, en su criterio, fue  conculcado en este caso.   

Mediante    auto    del    24  de  enero  de  2005  el  juzgado  de  segunda  instancia  concedió al mencionado impugnante el recurso extraordinario  de  casación y dentro del término legal presentó la respectiva demanda, en la  cual  formuló  tres  cargos  basados  en  las  causales  segunda  y  tercera de  casación.   

6.   Las  diligencias  llegaron a esta  Corporación el 18 de abril de 2006.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Luego del correspondiente estudio,  observa  la Sala que la acción penal del delito de lesiones personales imputado  al   procesado   Carlos   Alberto  Grajales  Agudelo  se  encuentra prescrita, no quedando otra alternativa  jurídica distinta a la de su declaración.   

En   efecto,   recuérdese  que  mediante  resolución  de  acusación  fechada  el  4 de diciembre de 2000, la cual quedó  ejecutoriada el 28 de diciembre siguiente,      al      procesado     Grajales  Agudelo  se  le  imputó  el  ilícito  de  violencia  intrafamiliar  que  era contemplado en el artículo 22 de la Ley 294 de 1996 con  pena  de  prisión  de  1  a  2  años,  calificación jurídica provisional que  posteriormente,   de  conformidad  con  el  artículo  404  de  la  Ley  600  de  2000,   la   Fiscalía   varió  en  la audiencia   pública   (20  de agosto de 2004) por  el  delito  de   “lesiones         personales     con    deformidad   física  permanente  que  afecta el rostro” conducta  punible  que  se  encontraba  prevista  en  el  artículo  333, inciso 2°   (“Deformidad    física    permanente”   y   en   el  “rostro”),  del Decreto 100 de 1980, normatividad vigente para la época  de los hechos.   

Frente  a  la  mencionada preceptiva y para  efectos  de los respectivos cómputos, no está de más indicar que comparada la  citada  norma  con  aquella  que  se  encuentra  tipificada en el artículo 113,  incisos   2°   y   3°,  de  la  Ley  599  de  2000  (lesiones  personales  con  “deformidad    física    permanente”,      con      afectación      en      el      “rostro”),  se  concluye  que  mantiene  idéntica   pena   mínima    y    máxima   e   igual   proporción     en     cuanto     al     aumento    por  afectación   en   el  rostro,  por  lo  que   resulta    indiferente    la    adopción   de  una  u  otra  normatividad.  Sin  embargo,  se tendrá en cuenta la norma del derogado Código  Penal de 1980, por haber ocurrido los hechos bajo su vigencia.   

Así,  entonces,  para  la conducta punible  imputada  al  acusado y por la cual se le dicto sentencia condenatoria, esto es,  lesiones  personales  consistente  en deformidad   física  permanente,  el inciso 2° del artículo 333  contemplaba  pena  máxima  de 7 años de prisión (o lo que es igual 84 meses),  monto  que al adicionarle la tercera parte que establecía el apartado final del  citado  inciso  2°  por  razón de la afectación del  rostro,     se     obtiene     una    sanción  máxima de 9 años y 4 meses de  prisión  (112 meses), lapso que se constituye en el tiempo que debe transcurrir  para  que  opere  el fenómeno de la prescripción en la fase instructiva.    

Sin   embargo,   como   se   produjo   la  interrupción  del término prescriptivo de la acción penal con la ejecutoria    de    la    resolución   de   acusación,  caso  en el cual principia a correr de nuevo por un tiempo igual  a  la mitad de los máximos indicados, pero en ningún caso puede ser inferior a  cinco  (5)  años, en este caso se tendrá éste último como lapso para efectos  de  la  prescripción, según el artículo 84 del Decreto 100 de 1980 (artículo  86 de la Ley 599 de 2000).   

Ahora bien, en los casos en que se varió la  calificación  jurídica  de  la  conducta punible imputada en la resolución de  acusación,  como  sucedió  en este asunto, cabe precisar que no es la fecha de  aquél  acto  la  que  se tiene en cuenta para efectos de la prescripción de la  acción  penal,  sino  la correspondiente a la ejecutoria del pliego acusatorio,  toda  vez  que  la variación de la calificación llevada a cabo en la audiencia  pública  no  se  constituye  en la elaboración de una nueva acusación. Por el  contrario,   siendo   claro  que  la  resolución  de  acusación  comporta  una  calificación   jurídica  “provisional”,  su  posterior  variación  se  erige en objeto mismo del acto  calificatorio,  según  así  lo  establece  el  artículo  404 de la Ley 600 de  2000.    

Sobre   este   específico   tema,   la  jurisprudencia de la Sala ha indicado:   

“Como   el  Ministerio  Público,  insta  a  la Corte para que determine la incidencia de la  variación   de  la  calificación  jurídica  en  la  diligencia  de  audiencia  pública,  es  decir,  en  relación  con el hito que marca la interrupción del  ciclo  prescriptivo  y  la  iniciación  del  nuevo  término.  Al respecto debe  considerarse  que  el  artículo  86 del Código Penal, determina con suficiente  claridad  que  la  interrupción  del  término  de la prescripción tiene lugar  cuando  la  resolución  de  acusación adquiere su ejecutoria, en esto el texto  legal   es   suficientemente  claro.  Por  consiguiente,  la  variación  de  la  calificación  jurídica  provisional  de la conducta punible, llevada a cabo en  la   diligencia  de  audiencia  pública,  por  error  en  la denominación  jurídica  o  por prueba sobreviniente, no comporta la elaboración de una nueva  resolución  de acusación, sino, que, como ya la Sala lo ha precisado, para los  efectos  de  la  calificación  jurídica,  la  resolución  de acusación ya no  constituye,  en  el  nuevo estatuto procedimental, una ley inmodificable para el  juicio,  y  sí  un objeto más de éste, es decir, pasible de controversia y de  modificación,  pero,  como  del texto del artículo 404 se infiere, únicamente  para  los  efectos  de  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  punible.  Significa  lo  anterior,  que dentro del proceso sólo es permitido edificar una  resolución  de acusación, susceptible de variar la imputación jurídica en la  diligencia  de  audiencia  pública,  sin  que  ello  implique,  se  repite,  la  prolongación  de la interrupción del ciclo prescriptivo o la iniciación de un  nuevo   término,   que    el   legislador   no   ha   previsto”.1   

Significa  lo  anterior  que  dentro  del  presente   asunto   la   acción   penal  se  ha  extinguido  por  causa  de  la  prescripción,  pues  no  hay  duda que desde el 28 de  diciembre   de   2000,  fecha  de  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación,  a hoy han transcurrido más de cinco años, por lo  que  se  impone la declaratoria de tal fenómeno procesal, el cual se consolidó  en  el  transcurso  del término con que contaba el impugnante para presentar la  demanda  de  casación,  y,  en consecuencia, se dispondrá la cesación de todo  procedimiento   contra   Carlos   Alberto   Grajales  Agudelo  respecto  del  citado punible, razón por la  cual  la Sala se abstendrá de pronunciarse sobre la admisibilidad de la demanda  de casación.   

2.   Ahora  bien,  como  quiera que la  acción  civil  se ejercitó al interior del presente diligenciamiento, al tenor  de  lo  que  disponía el artículo 108 del antiguo Código Penal, hoy artículo  98 de la Ley 599 de 2000, también se declarará su prescripción.   

El  juzgado  de primera instancia adoptará  las medidas relacionadas con lo decidido en esta providencia.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   Abstenerse   de   emitir  pronunciamiento  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  CARLOS    ALBERTO    GRAJALES   AGUDELO.   

2.  DECLARAR  que  las  acciones  penal  y civil adelantadas por el  delito  de  lesiones  personales  a  que  se contrae este expediente y en el que  aparece      como      procesado     CARLOS   ALBERTO  GRAJALES  AGUDELO,  se  encuentran  prescritas.  En  consecuencia,  decretar en su favor la cesación      de      la      actuación      procesal.   

3.   El  juzgado  de primera instancia  deberá adoptar todas las medidas atinentes a esta decisión.   

Notifíquese,  cúmplase y devuélvase a la  oficina de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                             

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO  ENRIQUE  SOCHA         SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

                                                                  Secretaria     

1  Sentencia de casación 19960 del 20 de marzo de 2003.     

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