25278(29-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25278  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 61  

Bogotá,  D.C.,  veintinueve  de  junio  de  2006.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   Rosendo   Ortiz   Cortés,   contra   la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Bogotá el 7 de abril de 2005,  mediante  la  cual  confirmó  la  del  Juzgado décimo penal del circuito de la  misma  sede,  que lo condenó como coautor del delito de acceso carnal violento.   

HECHOS  

          Así    pueden    narrarse    los    hechos    juzgados    en   las  instancias:   

          En  la  noche  del  4  de  octubre  de 2003, Karen Lizeth Quiñonez  asistió  con  su  hermana  a una fiesta a la que igualmente concurrieron, entre  otros,     Rosendo    Ortiz    Cortés,  Hugo  Pino  Valencia  y Carlos Alberto Méndez Daza, con quienes  estuvieron hasta el nuevo día.   

          En  horas  de la mañana del día siguiente, Carlos Alberto Méndez  Daza  intimidó  a  Karen  Lizeth  con  un  cuchillo,  incluso causándole leves  heridas,  y  junto  con  sus  amigos  la  obligó  a  ir  a la casa de Hugo Pino  Valencia,     sitio    en    donde    la    intimidaron    y    la    accedieron  carnalmente.   

         

         

ACTUACION PROCESAL  

La  Fiscalía  290 seccional de la Unidad de  reacción  inmediata,  abrió  investigación  penal el 19 de octubre de 2003, y  ordenó  la  captura  y  vinculación  mediante  diligencia  de  indagatoria  de  Rosendo  Ortiz Cortés, Hugo  Pino   Valencia   y   Carlos   Alberto   Méndez  Daza  (fs., 46 y ss).   

La  fiscalía  230  de la Unidad de delitos  sexuales,  mediante providencia del 10 de noviembre siguiente, les impuso medida  de  aseguramiento  por  la  comisión  del  delito  de  acceso  carnal  violento  (fs., 73).   

          Después     de     cerrar     la    investigación    (fs.,  137),  el 6 de febrero de 2004 la  calificó,      acusando      a      Rosendo  Ortiz Cortés, Hugo Pino Valencia  y  Carlos Alberto Méndez Daza como autores del delito de acceso carnal violento  agravado,   en   concurso   con   el   de   lesiones   personales   (fs., 163).   

El  Juzgado  décimo  penal del circuito de  Bogotá  avocó el conocimiento, realizó las audiencias preparatoria y pública  (fs.,  27 y 84 cuaderno 2),  y  finalmente,  mediante  sentencia  del  2  de  septiembre  de  2004,  condenó  a  Rosendo  Ortiz  Cortés,  Hugo  Pino  Valencia  y  Carlos  Alberto  Méndez Daza,  a  la  pena  principal  de  128     meses  de  prisión  por  la  comisión del delito de acceso carnal  violento  agravado (fs., 168  cuaderno 2).   

          El  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa  y el fiscal de la causa, confirmó la  decisión  mediante  la  suya  del 7 de abril de 2005, pero modificando la pena,  que señaló en 150 meses de prisión.   

          Oportunamente,      contra     esta     decisión,     Rosendo  Ortiz  Cortés interpuso recurso  extraordinario   de   casación,  el  cual  fue  sustentando  por  su  apoderado  judicial.   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de  casación,  el  demandante  formula un solo cargo contra la sentencia de segunda  instancia.   

          Aduce  que  los  juzgadores  consideraron  en  la  decisión que la  declaración  de la ofendida era veraz, cuando lo cierto es que la violencia que  asegura  que  los  sindicados  ejercieron  contra  ella,  fue desmentida por los  testigos  Pablo,  Marlen,  Wilson  González,  Mary Cruz García, Martha Cecilia  Poveda y por la misma hermana de la denunciante.   

          Agrega  que tanto no es creíble la versión de la denunciante, que  no  puede  ser  cierto  que ella hubiese sido violada en un baño de la pieza de  Pino,  pues  la habitación de Pino no tiene baño, y si acaso existe uno, está  ubicado en un segundo piso que muchos inquilinos ocupan.   

          Concluye  que el Tribunal incurrió en errores de hecho al apreciar  las   declaraciones   de   los  testigos  ya  citados,  de  quienes  dijo,  para  desestimarlos,  que  declararon  acerca  de  situaciones  que antecedieron a los  hechos   y   no   sobre   el   momento  mismo  del  ataque  contra  la  libertad  sexual.   

            En fin, sólo de esa manera podía el Tribunal pasar por alto que  no  se puede dictar sentencia condenatoria sin que obre en el proceso prueba que  conduzca   a   la  certeza  del  hecho  punible  y  de  la  responsabilidad  del  procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La demanda se inadmitirá por las siguientes razones:   

En  sede  del  recurso  extraordinario,  el  artículo  212  de  la  ley  600  de  2000  le  impone al demandante el deber de  expresar  inequívocamente la causal seleccionada y de exponer clara y coherente  los  cargos  que  con  fundamento  en  ella  se  postulan contra la sentencia de  instancia,  con  el  fin  de  garantizar el principio de autosuficiencia y el de  limitación  que  le  corresponde  observar  a la Corte a la hora de resolver el  recurso.   

En ese orden, cuando la causal seleccionada  es  la  del cuerpo segundo de la causal primera, se debe señalar si el juzgador  incurrió   en  un  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  o  de  convicción,  o de hecho por falso juicio de existencia, identidad o raciocinio,  los  cuales, dependiendo de la vía que se adopte, requieren de precisos modelos  de exposición y argumentación.   

No  obstante,  pese  a  que ese supuesto es  esencial,  el  demandante  olvidó señalar la modalidad de error en que habría  incurrido  el  juzgador,  la  trascendencia  del  mismo  y  su  influencia en la  construcción  de la decisión final. En su lugar, expuso su particular criterio  acerca  de las bondades de los testimonios de algunas personas que declararon en  el  proceso,  para a partir de allí decir que la declaración de la ofendida no  resulta veraz, como si las de los otros.   

Con  alguna amplitud podría decirse que en  el  fondo,  con  ese  planteamiento, se trata de denunciar un error de hecho por  falso  raciocinio, el cual en todo caso le imponía al demandante, con el objeto  de  que  la  Corte asuma su estudio, el deber de señalar en concreto cómo y de  qué  manera  el  tribunal  infringió  las  reglas  de  la  sana  crítica y en  particular  cuál  máxima  de  la  experiencia  desconoció  al  creerle  a  la  denunciante y no a los testigos de descargo.   

Por lo expuesto es fácil comprender que se  trata  de  una  demanda  que  desdice  abiertamente  de las formas que impone la  sistemática  del  recurso.  Es,  por lo tanto, si se quiere, un ensayo libre en  donde  se  manifiestan  opiniones  en  torno  a  las  conclusiones tomadas en la  sentencia  y  no  una  acabada  argumentación en la que se destaquen errores de  hecho  o  de  derecho en que el tribunal habría incurrido y la trascendencia de  los mismos en la aplicación de la ley sustancial.   

En la demanda, por lo visto, no se postulan  los  cargos  con  las  exigencias  técnicas  de claridad y coherencia, hasta el  punto  que  la Corte tendría que admitirla, lo cual solo sería posible pasando  por   alto   el  principio  de  limitación  y  sustituyendo  al  actor  en  sus  propósitos.   

          Por  esa  razones,  que  dicen relación con la forma de la demanda  (artículos   207,   212   y   213   del  código  de  procedimiento  penal), y además porque no se observan  violaciones  a  las  garantías  fundamentales que la Corte esté en el deber de  remediar, se inadmitirá.   

          En  consecuencia,  La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación  penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada     a    nombre    de    Rosendo    Ortiz  Cortés.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

     Permiso  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO  O  PEREZ  PINZON                

MARINA         PULIDO        DE  BARON             JORGE  QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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