25271(25-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25271   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 051.  

         

Bogotá  D.C.,  mayo veinticinco (25) de dos  mil seis (2006)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  del  libelo  de  casación presentado por el defensor del procesado OSCAR  VALERO  PRIETO, contra la sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Buga el 18 de  octubre  de  2005,  confirmatoria de la dictada por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de la misma ciudad el 25 de febrero de la referida anualidad, por cuyo  medio  lo  condenó como autor penalmente responsable del delito de tentativa de  acceso carnal violento.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente a las 11:30 de la mañana del  4  de  mayo  de 2001, cuando la niña Carolina Grajales  Martínez, quien tenía catorce (14) años de edad, se  transportaba  en un bus de la empresa Petecuy de Buga, el conductor OSCAR  VALERO  PRIETO se desvió de la ruta  establecida  aprovechando que no transportaba más pasajeros y luego de parquear  el  vehículo  y  cerrar  las ventanas y puertas intentó a través de la fuerza  accederla   sexualmente,   hechos   que   la   menor   contó   a   Ana  María  Martínez Hernández, amiga de  la  familia,  quien formuló la correspondiente denuncia ante la Fiscalía de la  mencionada ciudad.   

Con  fundamento en la denuncia presentada la  Fiscalía  Seccional  de  Buga dispuso la respectiva investigación preliminar y  luego  de  practicadas  algunas diligencias declaró abierta la instrucción, en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  a  OSCAR  VALERO  PRIETO, resolviéndole su situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad  provisional  como  posible  autor  del  delito  de  tentativa  de  acceso carnal  violento,   providencia  confirmada  en  segunda  instancia  por  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Buga al conocer del recurso de  apelación interpuesto por la defensa.   

Clausurada  la  instrucción, el sumario fue  calificado  el  4  de  marzo de 2002 con resolución de acusación en contra del  procesado   como   presunto   autor  del  delito  que  sustentó  la  medida  de  aseguramiento.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Buga, despacho que una vez surtido el  rito  correspondiente  profirió  fallo el 25 de febrero de 2005, por cuyo medio  condenó    a    OSCAR   VALERO   PRIETO  a  la  pena  principal  de  cuatro  (4)  años  de  prisión, a la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso  y  al  pago  de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios, como autor  penalmente responsable del delito por el cual fue acusado.   

          Impugnada  la sentencia por la defensa, el Tribunal Superior de Buga  la  confirmó  mediante fallo del 18 de octubre de 2005, el cual es ahora objeto  de    impugnación    extraordinaria    interpuesta    por   el   defensor   del  procesado.   

LA DEMANDA  

El  censor  presenta cuatro cargos contra la  sentencia  del  ad  quem, el  primero,  por  nulidad de la actuación a partir de la resolución de situación  jurídica,  en  cuanto  estima  que  su  asistido no fue juzgado “de  acuerdo al acto que se le imputa”. El  segundo,  orientado  a  conseguir  la  nulidad  de  la  sentencia de condena por  violación  del  derecho  al debido proceso de su representado al estimar que no  fue  juzgado  “de  acuerdo  a la ley preexistente al  acto que se le imputa”.   

El  tercero,  por  la  presencia de error de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  respecto  del  dictamen médico legal  CBU-CF-2001-0895  y  el cuarto, por violación indirecta de la ley sustancial al  ser  ignorada  la  duda razonable que se presentó en la actuación y que debía  ser resuelta en favor del incriminado.   

Con  el  propósito  de  evitar repeticiones  innecesarias,   metodológicamente   se  optará,  a  continuación,  por  hacer  referencia  separada  a  cada  uno  de los cargos presentados por la defensa y a  realizar acto seguido el correspondiente estudio formal del libelo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Inicialmente  es oportuno puntualizar que el  recurso    de    casación,    en    cuanto    juicio    técnico   –    jurídico    de    legalidad    y  constitucionalidad   del  fallo,  cuenta  con  una  serie  de  reglas  técnicas  señaladas  por el legislador y desarrolladas por la jurisprudencia a fin de que  no  se  convierta  en una tercera instancia,  las cuales no pasan de ser un conjunto de postulados orientados a  conseguir  que  el demandante se sujete a unos mínimos lógicos y de coherencia  en  la  postulación  y  desarrollo  de  sus  reparos,  de  suerte  que resulten  inteligibles  en  cuanto precisos y claros, dado que no corresponde a la Sala en  su  función  constitucional  y  legal  develar  o  desentrañar  el  sentido de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los recurrentes en  casación.   

Ahora, conforme se anunció, serán abordados  cada  uno  de  los reproches postulados por el recurrente para dar sustento a su  pretensión casacional, de la siguiente manera:   

1.            Primer  cargo:  Nulidad de la actuación  porque  el  procesado  no fue juzgado “de acuerdo al  acto     que     se     le     imputa”.   

          Aduce   el   impugnante   que  si  el  dictamen  de  medicina  legal  estableció  que  la víctima no presenta huellas externas de lesiones en áreas  paragenital  y extragenital y que sus órganos genitales presentan una equimosis  leve  y edema leve a nivel de horquilla vulvar, eritema (enrojecimiento) a nivel  vulvar,  himen  de forma anular, íntegro, no elástico y llega a la conclusión  que  no  hay desfloración, el procesado no realizó el delito por el cual se lo  condenó,  sino  el establecido en el artículo 206 del estatuto Penal, esto es,  acto  sexual  diverso  al  acceso  carnal  mediante  violencia, dado que no hubo  penetración del miembro viril.   

Por  tanto, considera que tanto la Fiscalía  como  los  falladores erraron en la adecuación típica de la conducta realizada  por  el acusado a fin de perjudicarlo con una sanción más grave y por ello, se  impone  de  conformidad con el principio de favorabilidad aplicar a su procurado  la  pena  establecida  en  el  artículo 205 del estatuto penal y no la sanción  dispuesta  en  el  artículo  206  del  mismo ordenamiento, pues le resulta más  beneficiosa.   

          Señala  como  normas  infringidas  los artículos 6º, 9º y 10 del  Código Penal y 29 de la Carta Política.   

Finalmente   solicita   se   declare   la  invalidación   de   lo  actuado  a  partir  de  la  resolución  de  situación  jurídica.   

Habida  cuenta  que el cargo es planteado al  amparo  de  la  causal  tercera de casación, oportuno se ofrece señalar que de  tiempo  atrás  ha  puntualizado  la  Sala que si bien la acreditación de dicha  causal  es  menos exigente que la demostración de las otras causales, lo cierto  es  que  impone  al  demandante  proceder  con  precisión, claridad y nitidez a  identificar   la   clase   de   irregularidad   sustancial   que   determina  la  invalidación,  plantear  sus  fundamentos  fácticos, indicar los preceptos que  considera  conculcados  y  expresar  la  razón  de su quebranto, especificar el  límite  de  la  actuación  a partir del cual se produjo el vicio, así como la  cobertura  de  la  nulidad, demostrar que procesalmente no existe manera diversa  de  restablecer  el  derecho  afectado  y,  lo más importante, acreditar que la  anomalía  denunciada  tuvo injerencia perjudicial y decisiva en la declaración  de  justicia  contenida en el fallo impugnado (principio de trascendencia), dado  que   este   recurso   extraordinario   no  puede  fundarse  en  especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones carentes de demostración o en situaciones ausentes de  quebranto.   

Advertido  lo  anterior  se  observa  que el  recurrente  no procede a señalar la incorrección constitutiva de quebranto del  derecho  de  defensa  o  del derecho al debido proceso de su procurado, pues sin  más,  plantea  su  personal valoración del dictamen médico legal practicado a  la  menor  para  concluir  que  se trata de un delito de acto sexual diverso del  acceso  carnal  y  no,  de  un  delito  de  tentativa de acceso carnal violento,  proceder  inadmisible  en este mecanismo impugnaticio extraordinario, el cual no  se  encuentra  instituido  para  reabrir  debates  librados  al  interior de las  instancias,  ni para oponer el criterio de los demandantes al de los falladores,  dada  la  dual  presunción  de  legalidad  y  acierto  de  la cual se encuentra  revestido    el    fallo    proferido   por   el   ad  quem.   

          Ahora,  si  bien afirma que la invalidación solicitada debe cobijar  la  resolución  de situación jurídica, no procede a explicar de manera alguna  el motivo de un tal aserto.   

          Es  necesario  indicar  que  el  censor  solicita la aplicación del  principio   de   favorabilidad,   sin   percatarse  que  éste  tiene  operancia  únicamente  cuando  se trata de tránsito o coexistencia de leyes penales y no,  en   tratándose  de  tipos  penales  que  se  encuentran  dentro  de  un  mismo  ordenamiento,  como ocurre en este asunto respecto de los delitos de acto sexual  diverso del acceso carnal y acceso carnal violento.   

Las   razones   expuestas   irrumpen  como  suficientes para inadmitir la censura así presentada.   

2.            Segundo cargo: Nulidad de la sentencia de  condena  porque  el  incriminado  no fue juzgado “de  acuerdo   a   la   ley   preexistente  al  acto  que  se  le  imputa”.   

          Al  amparo de la causal tercera de casación, el defensor manifiesta  que  se  violó  el  derecho al debido proceso de OSCAR  VALERO  PRIETO, en cuanto no fue juzgado de conformidad  con la ley preexistente a la conducta imputada.   

En  punto  de  la  demostración  del reparo  asevera  que  si  la  Ley  599 de 2000 entró a regir el 24 de julio de 2001, es  claro  que  no  se  encontraba  vigente  para el 3 de mayo de 2001, fecha en que  ocurrieron  los  hechos investigados y que por tanto, se imponía aplicar a este  asunto  las  normas  contenidas en el Decreto 100 de 1980, en cuyo artículo 303  se  establecía  para  el  delito  de acceso carnal abusivo con menor de catorce  (14)  años una pena de uno (1) a seis (6) años de prisión, mientras que en el  artículo  205  de  la  Ley  599 de 2000 señala para el delito de acceso carnal  violento  una  sanción  de ocho (8) a quince (15) años de prisión, la cual es  posterior  a  la  conducta  investigada  y  resulta  desfavorable a OSCAR VALERO PRIETO.   

          Concluye  el  recurrente  que en el fallo atacado se incurrió en un  grave  error al aplicar una ley posterior a la comisión del delito que además,  es  más  gravosa que la vigente para cuando ocurrieron los hechos investigados,  circunstancia  que  impone  anular  “todo lo actuado  hasta    el    momento    mismo    en    que    se    profirió   la   sentencia  condenatoria”.   

          En  punto  del  análisis formal de la censura encuentra la Sala que  el  censor  se  desentiende  por  completo  de  la  estructura de la providencia  atacada,  pues  en  ella se precisa que en virtud del principio de favorabilidad  se  debe  dar aplicación al artículo 205 de la Ley 599 de 2000, pues aunque es  posterior,  comporta  una  sanción  menos  gravosa  que  la  establecida  en el  artículo  298  del  derogado  estatuto  punitivo, el cual fue modificado por el  artículo 5º de la Ley 360 de 1997.   

Además, olvida el impugnante que se procede  por   el   delito   de  acceso  carnal  violento,  motivo  por  el  cual  en  su  argumentación  no  puede  traer a colación la pena dispuesta para el delito de  acceso  carnal abusivo con menor de catorce (14) años, con lo cual, es evidente  que    el    cargo   resulta   ayuno   de   demostración   y   conduce   a   su  inadmisión.   

3.            Tercer  cargo:  Error de hecho por falso  juicio     de     existencia     respecto    del    dictamen    médico    legal  CBU-CF-2001-0895.   

          Afirma  el  defensor  que en el referido dictamen se estableció que  OSCAR  VALERO tenía carrera  en  su  cuero cabelludo en la región parieto-temporal, es decir, que se peinaba  de  lado y no por la mitad y que además, carecía de vellos en el pecho, brazos  y antebrazos, contrario a lo expuesto por la denunciante.   

          Entonces,  sin  hacer  explícita  su pretensión con este reproche,  asevera  que los falladores profirieron la sentencia atacada sin tener en cuenta  tal  prueba técnica, con la cual se acredita que OSCAR  VALERO  no  fue  el  autor  de  la  conducta delictiva  investigada,  circunstancia que “conduce a enmarañar  las    conclusiones    del    fallo    emitido   por   el   Tribunal”.   

Tiene dicho la Sala que el error de hecho por  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  tiene  lugar cuando la providencia  judicial   se   estructura   con  total  marginación  de  un  medio  probatorio  válidamente  practicado  o  aducido  al  proceso que resulta trascendente en el  sentido  de  la  decisión, caso en el cual corresponde al demandante indicar la  prueba  no  valorada,  cuál  es  la información que objetivamente brinda, qué  mérito  demostrativo debe serle asignado y cómo su estimación conjunta con el  resto  de  elementos  que integran el acervo probatorio conduce a trastrocar las  conclusiones del fallo censurado.   

          Precisado  lo  anterior  se  advierte  sin  dificultad que el censor  incumple  tales  deberes,  pues  en  la  demostración del cargo no se detiene a  demostrar  que  la  valoración  de  la  prueba  que echa de menos junto con los  demás  medios  probatorios  obrantes  en  la  actuación conduce a conclusiones  diversas  que  benefician  a  su  asistido,  pues  es  claro que la ponderación  fragmentaria  del  recaudo  probatorio  no  se corresponde con la pretensión de  trastocar  el  fallo  objeto  de  impugnación  en  todos los pilares que le dan  fundamento, motivo por el cual la queja deviene en intrascendente.   

          Así  las  cosas,  a la Sala no le queda camino diverso a seguir que  inadmitir la censura.   

4.            Cuarto cargo: Violación indirecta de la  ley  sustancial  al  ser  ignorada  la  duda  razonable  que  se presentó en el  diligenciamiento.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, el  casacionista  aduce que los falladores “desconocieron  la  duda razonable y manifiesta dada en las pruebas recogidas en el plenario, la  injurada    de    mi    representado    que    dijo    que    el    (sic)  no  había  sido el responsable del  hecho,  la  prueba  técnica  de  medicina  legal  donde  se  demuestra  que  mi  representado   no   era  la  persona  descrita  por  la  denunciante”.   

          Cuestiona  que  se  haya  otorgado  credibilidad  a  la  menor, pues  considera   que   como   lo   afirma  Jean  Piaget,  las  aseveraciones  de  los  “menores mayores de 12 años son mentirosas y que en  su    mayoría,   persiguen   como   objetivo   el   hacerse   notar”.   

          Concluye   que  con  las  pruebas  obrantes  en  la  actuación  los  sentenciadores  no  pudieron  arribar  a  la certeza exigida para proferir fallo  condenatorio  en  contra  de  su  representado,  es  decir, se encontraban en un  estado  de  duda en punto de la responsabilidad del incriminado al no desvirtuar  lo  expuesto  por  éste  en  su injurada, circunstancia que imponía aplicar el  principio     in    dubio    pro    reo.   

          Como  normas  violadas  indica  los  artículo  12  y 22 del Código  Penal, 2º, 7º, 232, 238, 284 y 286 del estatuto procesal.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto,  el demandante solicita a la Sala  casar  el  fallo  atacado,  para  en  su lugar proferir sentencia absolutoria en  favor    de    OSCAR    VALERO    PRIETO.   

En   cuanto  se  refiere  a  la  falta  de  aplicación  del principio in dubio pro reo,  es  evidente que el casacionista únicamente procede a plasmar su  criterio  personal  y llega a afirmar sin demostración alguna, que no se obtuvo  la   certeza   necesaria   para  condenar  a  su  procurado,  sin  adentrarse  a  especificar,  como  es  su  obligación,  qué  aspectos  no  fueron debidamente  dilucidados  y probados en la actuación y dan lugar a la conformación de dudas  trascendentes  sobre  la  materialidad  del  ilícito  o  la responsabilidad del  incriminado,  teniendo en cuenta para ello el acervo probatorio en su integridad  y no fragmentos de algunas pruebas.   

Finalmente,  si  bien  el  recurrente estima  violados  los  artículos 232 (necesidad de la prueba), 238 (apreciación de las  pruebas),  284 (elementos del indicio) y 286 (prueba del hecho indicador), de la  Ley  600 de 2000, observa la Sala que tales preceptos no tienen la condición de  normas   sustanciales,  en  cuanto  no  definen  conductas  delictivas  o  hacen  referencia  a  la punibilidad o a la responsabilidad, sino que sólo sirven como  medio  o  instrumento para arribar a los fines de las disposiciones sustantivas,  falencia  que  se  desentiende  de la preceptiva contenida en el numeral 1º del  artículo  207 de la referida legislación, según la cual, la casación procede  “cuando   la   sentencia   sea  violatoria  de  una  norma     de     derecho    sustancial”  (subrayas fuera de texto), cuya cita  resulta   imprescindible   (numeral   3º   del   artículo   212   ejusdem),  razón  de  más  para advertir  falencias lógicas en la presentación de la censura analizada.   

Así las cosas, encuentra la Sala que si el  impugnante  no  ajusta  su  demanda  a  las  reglas  dispuestas  para postular y  demostrar  el  reproche  que  presenta  contra  el  fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano  la inadmisión del libelo.   

          Para   concluir   es   necesario   señalar  que  no  se  observa  dentro  del  trámite  o en el fallo objeto del recurso,  violación    de    derechos    o    garantías   del   procesado   OSCAR  VALERO  PRIETO, como para que tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor del procesado OSCAR   VALERO  PRIETO,  por  las  razones  expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso  

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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