24852(04-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24852  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta #  46   

Bogotá D.C., mayo cuatro (4) de dos mil seis  (2006).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala el recurso de reposición  interpuesto  por  la  defensora del condenado EURÍPIDES ANTONIO SANDOVAL ORTEGA  contra  la  providencia  de  la  Sala  de  febrero  23  de  2006, por la cual se  inadmitió la demanda de revisión presentada a su nombre.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  sentencias  de  octubre  19 de 2004 y junio 29 de 2005, expedidas por el Juzgado  42  Penal del Circuito de Bogotá y por el Tribunal Superior de la misma ciudad,  respectivamente,  el  mencionado  fue  condenado  como  autor de  homicidio  agravado  a 300 meses de prisión, inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  y  al pago en concreto de los  perjuicios materiales y morales causados con el delito.   

2. En contra de ese  pronunciamiento,   no  impugnado  en  casación,  se  presentó  la  demanda  de  revisión  con  fundamento  en  el  numeral 3º del artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal y la Sala la inadmitió a través del auto recurrido porque  le  bastó  a  la  demandante,  como  si la acción de revisión fuera una etapa  adicional  del  proceso, con solicitar la práctica de algunas diligencias y con  aportar  el  testimonio  extraproceso  de Pedro Hans Gómez, una de las personas  que  acompañaba a la víctima al momento del crimen y quien dijo encontrarse en  condiciones  de  reconocer  al  agresor, afirmación que ni siquiera remotamente  lleva a pensar que se condenó a un inocente.   

EL RECURSO:  

1.  Expresó  la  impugnante    que    con    la    declaración    del   condenado   –una  de  las  que solicitó—   se   iba   a   tener   acceso  “a  muchas   pruebas  nuevas”  demostrativas  de  su inocencia e igualmente a  conocer  las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar que originaron que hiciera  la   reclamación  del  vehículo  en  el  que  se  movilizaba  “el  verdadero  homicida”, la cual fue apoyo  fundamental de la condena.   

2.  La pretensión  perseguida  con  la  presentación de la declaración extraproceso de Pedro Hans  Aguasco  Gómez  fue  la  de  demostrarle  a  la  Corte  que no obstante hacerse  referencia  a  él  en  el expediente, no fue tenido en cuenta en la sentencia y  sí  Germán Barón Rojas, quien señaló que la persona con la cual la víctima  tuvo  el  incidente  en  el Piqueteadero La Mona, y que es la misma que hizo los  disparos, es de acento costeño.   

Era  importante haber insistido en conseguir  la  declaración  de  Aguasco  Gómez, quien participó en la elaboración de un  retrato  hablado  del  homicida  y  respecto  del  cual aparecían en el proceso  mencionados  su  lugar  de residencia y número telefónico. El Juez de la causa  lo  citó  en  varias  oportunidades  a  la  diagonal  69  #21B-25  sur  y no le  merecieron   importancia   la   descripción   que   hizo   del  agresor  ni  el  retrato.   

Ahora  bien:  si  se  tiene en cuenta que la  captura  del  procesado  se produjo el 9 de septiembre de 2004 y la sentencia de  primera  instancia  se expidió el 19 de octubre siguiente, se contó con tiempo  suficiente  para  que  el  Juez  constatara  las  características  físicas  de  SANDOVAL    ORTEGA,    “en    aras    de    la    recta   administración   de  justicia”.   

Se  repite, entonces, que la declaración de  Pedro  Hans  Aguasco  Gómez sobre los hechos habría variado sustancialmente la  orientación de la sentencia.   

A  través  de familiares del condenado pudo  conocer  fotografías de éste y no lo reconoció como el que disparó en contra  suya y del occiso.   

3.   Son  hechos  nuevos,  en  síntesis,  la  obtención  de  la  dirección  del  testigo  y  su  manifestación  ante  la  abogada  demandante,  luego  de  ver  fotografías  de  SANDOVAL ORTEGA, de que no es autor de los hechos.   

La solicitud de la impugnante es, en fin, que  se   revoque   la   decisión   recurrida   y   se   ordene   la  revisión  del  proceso.   

         

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  El  remedio  de  errores  judiciales por causas que no se conocieron  durante  el  desarrollo del proceso, es la finalidad de la de la revisión y eso  significa  que  no  es  una  acción instituida para reabrir el debate sobre los  mismos   hechos   y   circunstancias   que  fueron  objeto  de  la  controversia  procesal.   

2. Ahora bien: si la  idea  de  prueba  nueva  no  se encuentra limitada a la circunstancia de que sea  posterior  a  la  sentencia,  sino  que  se exige demostrar que con seguridad el  procesado  habría  sido  absuelto si el juzgador la hubiera conocido al momento  de  dictar la sentencia –que  es  de  donde  precisamente  el  medio  de  convicción  deriva  el carácter de  novedoso—,    resulta  manifiesto  que  las  presentadas  como  tales  en  la  demanda  no alcanzan esa  condición  y que se debe mantener la decisión de inadmitirla, contrariamente a  lo  que  pretende la recurrente, que impropiamente, en lugar de acreditar que la  Sala  se equivocó al adoptar esa determinación y que entonces la debe reponer,  aprovechó  el  escenario del recurso para complementar el libelo, introduciendo  explicaciones  orientadas  a  demostrar  el carácter de novedosos de los medios  probatorios.   

3.  Más allá  de  esa  incorrección,  aún considerando los nuevos argumentos, ni la versión  del  condenado  SANDOVAL  ORTEGA  ni  la  de Pedro Hans Aguasco Gómez se pueden  considerar como pruebas nuevas.   

3.1. La del primero  no  se allegó al proceso porque eludió presentarse a responder por la conducta  que  se  le imputó.  Según la sentencia condenatoria, el carro en el cual  se  desplazaba el homicida era de su propiedad y es la condición que invocó al  presentarse  ante las autoridades de Policía a reclamarlo debido a que el mismo  apareció  abandonado  con posterioridad al crimen, proporcionando en el acto la  dirección   a   la  que  se  le  citó  en  varias  ocasiones  y  que  resultó  inexistente.   

“La  ausencia del procesado durante la  actuación  penal –concluyó  el   juzgador   de   segunda  instancia  apoyado  en  lo  precedente—, no obedeció a la falta de diligencia  del  investigador, pues es clara la intención del señor EURÍPIDES SANDOVAL de  evadirse  del  proceso,  pues  de  lo  contrario  no  hubiera  proporcionado una  dirección  equívoca  a  las  autoridades  de Policía, si estaba interesado en  aclarar  su  situación  jurídica,  mucho  más cuando su calidad de escolta le  permitía  comprender  la gravedad de los hechos investigados y el compromiso en  su  contra  que  implicaba  el que su vehículo estuviera seriamente involucrado  con   el   delito,   siendo  precisamente  éste  el  motivo  que  llevó  a  su  localización”.   

Así  las  cosas,  no  puede  considerarse  novedosa  la diligencia de indagatoria, que era el mecanismo principal dispuesto  por  la  ley  no sólo para vincular al imputado al proceso sino para permitirle  las  explicaciones  que  renunció  a dar en su momento y que no puede aspirar a  que  se  le  escuchen  ahora  tras  la reapertura de un debate que finalizó con  sentencia ejecutoriada.   

3.2. Aguasco Gómez,  por  su  parte,  dijo  en  la  declaración  notarial  que está en capacidad de  reconocer  al  homicida  y la demandante, en la sustentación de la reposición,  agregó  que  los  familiares  de  su  defendido  le mostraron fotos de él y el  testigo no lo reconoció como el agresor.    

Aún en la hipótesis de que declarara en el  sentido  que  lo  precisó  la  letrada,  esa  prueba no tendría capacidad para  desvirtuar  los  fundamentos de la sentencia condenatoria y en esa medida carece  del carácter de novedosa.   

Concretamente  no  dejaría  sin  piso  la  siguiente  cadena indiciaria que apoyó la declaración de responsabilidad penal  de  SANDOVAL  ORTEGA:  a)  El  carro  del  que  se  bajó el homicida, según la  identificación  que  del  mismo  suministraron testigos a la Policía, resultó  ser  de propiedad del acusado; b) Días después el bien apareció abandonado en  la  vía  pública y SANDOVAL se lo reclamó a la Policía, suministrando en ese  acto  datos personales equivocados que impidieron localizarlo para vincularlo al  proceso  mediante indagatoria; c) Nunca más intentó recuperar el automotor; y,  d) Agresor y condenado tenían acento costeño.   

Es   indudable   que  esas  evidencias  de  responsabilidad  no  se  disolverían  por  el  simple  hecho  de que Pedro Hans  Aguasco  Gómez declarara, sin más, que no reconoce a SANDOVAL como el homicida  y en esa medida no hay lugar a revocar la determinación impugnada.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

NO REPONER  la  providencia  del  23 de febrero de 2006, por la cual se inadmitió la demanda de  revisión   presentada  a  nombre  del  condenado  EURÍPIDES  ANTONIO  SANDOVAL  ORTEGA.   

Contra    la   presente   decisión   no  proceden  recursos.   

CÚMPLASE.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                              

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN               

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JAVIER   ZAPATA   ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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