25381(02-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23581   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado Acta No. 039.  

          Bogotá D.C., mayo dos (2) de dos mil seis (2006).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre la colisión  negativa  de  competencia suscitada entre el Juzgado Penal del Circuito de Funza  (Cundinamarca)  y  su  homólogo, el 36 Penal del Circuito de Bogotá, en virtud  del  cual  ambos despachos rehúsan continuar con el conocimiento del juicio que  por  el  delito  de  receptación   se  adelanta  en contra de JAIRO  PEÑA  SÁNCHEZ,  DIEGO  FERNANDO  VAHOS  MEDINA, JOHN JAIRO  NARANJO    SALDARRIAGA,    HÉCTOR   MAURICIO   DEVIA   MARTÍNEZ   y       JESÚS      ANTONIO      POLO  VILLANUEVA.   

ANTECEDENTES   

          El  15  de  junio  de  1999,  hacia  las  once  de  la noche, varios  individuos  provistos  de  armas  de  fuego,  sometieron  a los vigilantes de la  empresa  Helicentro  Ltda.,  ubicada  en  el  municipio  de  Cota y de inmediato  procedieron  a  sustraer  equipos  de oficina, herramientas, partes y maquinaria  para   helicópteros.    Por  estos  hechos  formuló  denuncia  el  señor  William  Fernely Sabogal, en  la cual especificó los bienes hurtados.   

Con base en informes de inteligencia, se tuvo  conocimiento  que  en el inmueble ubicado en la carrera 116 No. 36 A–45  del  barrio  Fontibón de Bogotá,  posiblemente  se encontraban algunos de los objetos hurtados. Por esa razón, se  dispuso  el  allanamiento y registro del aludido inmueble en donde funcionaba la  empresa  Aeroplantas  de  Colombia,  encontrándose allí dos de las maquinarias  materia  del  ilícito, por lo que se procedió a capturar a los propietarios de  esta  última  firma,  esto es, a JAIRO PEÑA SÁNCHEZ  y    DIEGO    FERNANDO  VAHOS;  así como a las personas que supuestamente les  habrían  vendido  la  referida maquinaria, JOHN JAIRO  NARANJO    SALDARRIAGA,    HÉCTOR   MAURICIO   DEVIA   MARTÍNEZ   y       JESÚS      ANTONIO      POLO  VILLANUEVA.   

Los   hechos  anteriores  determinaron  la  apertura   de  la  correspondiente  instrucción  penal  en  cuyo  marco  fueron  vinculados  mediante indagatoria todos los capturados, a quienes se les definió  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de carácter detentivo como  presuntos autores del delito de receptación.   

Clausurada la investigación, el 21 de marzo  de  2001  se  profirió  en  su  contra  resolución  acusatoria  por  el  mismo  comportamiento que sustentó la medida detentiva.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  36  Penal del Circuito de Bogotá, despacho que, una vez surtió la  actuación  pertinente,  el  30 de mayo de 2003 dictó sentencia de primer grado  por  cuyo  medio condenó a los procesados JAIRO PEÑA  SÁNCHEZ,  DIEGO  FERNANDO  VAHOS,   HÉCTOR  MAURICIO  DEVIA  MARTÍNEZ  y  JESÚS  ANTONIO  POLO  VILLANUEVA  a  las penas principales de  doce  (12)  meses  de  prisión y multa por valor de cinco (5) salarios mínimos  legales   mensuales  vigentes  y  a  JOHN  JAIRO  NARANJO  SALDARRIAGA   a  dieciocho (18) meses de  prisión  y  multa  por  valor  de  cinco y medio (5.5) salarios, así como a la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por un tiempo  igual al de la pena privativa de la libertad.    

Contra  la  sentencia anterior, se interpuso  recurso  de apelación, motivo por el cual se pronunció el Tribunal Superior de  Bogota  el 28 de agosto de 2003, decretando la nulidad de la actuación a partir  de   la   intervención   del  Fiscal  en  la  audiencia  pública  “para  que  proceda  a  variar  la  calificación jurídica de la  conducta  de  receptación  a  hurto  –calificado  y  agravado- y porte ilegal de armas, de acuerdo con lo  dispuesto    por    el    artículo    404    del   Código   de   Procedimiento  Penal”.   

Recibida  la  actuación  por  el Juzgado 36  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  mediante  auto de fecha noviembre 6 de 2003,  ordenó  su  envío  al  reparto de los Juzgados de Zipaquirá.  El Juzgado  Penal  del  Circuito  de  dicha  localidad,  a  su  vez, dispuso su remisión al  circuito  de Funza, en tanto “el delito de hurto fue  cometido   en   el   municipio  de  Cota”,  el  cual  corresponde             a             esa             jurisdicción.      

Una vez fue allegada la actuación al Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Funza,  mediante  proveído  de fecha marzo 25 de 2004  declaró  la  nulidad  de  todo  lo  actuado a partir del auto por cuyo medio el  Juzgado  36  Penal  del  Circuito de Bogotá avocó conocimiento de la causa. De  esa manera, se tramitó nuevamente la causa.   

Llegado  el  día  y  hora señalado para la  realización  de  la  diligencia  de  audiencia  pública  y específicamente el  momento  en  que correspondía intervenir al señor Fiscal, dicho funcionario se  abstuvo  de  variar la calificación jurídica en los términos indicados por el  Tribunal,    al    estimar    que    la   correcta   es   por   el   delito   de  receptación.   

Lo  anterior  condujo a que el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Funza,  en  el  mismo  acto de audiencia, expresara que no le  asistía  competencia  y  ordenó  el  regreso  de las diligencias al Juzgado 36  Penal  del  Circuito  de Bogotá, “proponiendo desde  ya  la  colisión  de  competencia negativa y que sea la Honorable Corte Suprema  quien   dirima   este   conflicto   en   el   evento   que  no  compartan  estos  argumentos”.   

Remitida   la  actuación  al  Juzgado  en  mención,  mediante  auto  de  fecha  marzo  13  del  año  en curso, aceptó la  colisión  negativa  y  ordenó  el  envío de la actuación a esta Sala para su  resolución.   

      

EL  CONFLICTO   

          Considera  el  Juez Penal del Circuito de Funza, como así lo expuso  en  desarrollo  de  la audiencia pública, que “como  la  fiscalía  no  efectuó  variación  de  la calificación este juzgado no es  competente  para  el  hurto”. Además, indica que si  llegara    a    dictar    el    fallo    correspondiente    éste   “sería  nulo y la competencia sería y estaría radicada aún en  Bogotá”.      

          A  la  par  sostiene  que  aun  con  la  variación propuesta por el  Tribunal  carece  de  competencia  porque “dentro de  los   hechos   que   hace   alusión   la   segunda  instancia  hace  referencia  ametralladoras  (sic) de uso  privativo  de  las  fuerzas  militares  lo  cual  no  es  de competencia de este  despacho pues sería el juzgado especializado el competente”   

          Por   su  parte,  el  Juzgado  36  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  manifiesta  que  no  existe duda para colegir que los hechos tuvieron ocurrencia  en  el  municipio  de  Cota  (Cund.), jurisdicción del municipio de Funza, como  así  lo  expuso  el  Juzgado  de este último municipio en el auto por medio el  cual  decretó  la  nulidad  de  todo  lo  actuado desde el momento en que éste  avocó  competencia,  de  modo  que  “no se explica  …cual  es  el criterio tenido en cuenta para que el Juzgado Penal del Circuito  de  Funza  en diligencia de audiencia pública manifieste que si la Fiscalía no  varía  la  calificación  jurídica  entonces  dicho  despacho  judicial  no es  competente  para  conocer  del  hurto  cuando  una  y otra cosa son dos aspectos  diferentes”.   

          Así  mismo,  agrega  que tampoco entiende la razón por la cual ese  despacho  judicial se pronuncia sobre delitos no contenidos en la resolución de  acusación,  como  el  porte  ilegal  de  armas  de uso privativo de las Fuerzas  Militares,  “que  si es del caso y en su momento se  habría de compulsar copias”.   

          Igualmente,  argumenta  que el hecho de que la Fiscalía sostenga la  calificación  dada  al punible contraviniendo la decisión de segunda instancia  “no     es     causal     que    determine    la  competencia”,  pues  “en  los  términos  del  artículo 402 del C.P.P. dicho despacho judicial aceptó la  competencia  procediendo  a  declarar la nulidad de la actuación y ordenando su  reposición,  luego  entonces en este momento de la actuación revive un tema ya  terminado”.   

          A  lo anterior se suma, a su juicio, que al habérsele dado trámite  a  lo  dispuesto  en  el artículo 404 del estatuto procesal penal el Juzgado ha  debido   proceder   de   conformidad   con   su  numeral   segundo,  inciso  ibídem,  según  el  cual  “si  el  fiscal  admite  variar  la  calificación  jurídica,  se  dará aplicación al numeral primero de este artículo.  Si  persiste  en  la  calificación jurídica, el juez podrá decretar la nulidad de  la resolución de acusación”.   

          De   ahí   que,   culmina,   como   dicho   despacho   “le  dio  un  alcance diferente a la posición de la Fiscalía en  la  calificación  que  nada  tiene  que  ver  como  se  dijo con la competencia  territorial  que  le asiste en este asunto”, traba la  correspondiente colisión negativa de competencias.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         

          1.  Es  competente  la  Sala  para  dirimir el presente conflicto de  competencias,  por  suscitarse  entre juzgados de diferente distritos judiciales  (Bogotá  y  Cundinamarca)  de  conformidad con lo normado en el numeral 4° del  artículo 75 del estatuto procesal penal.   

          2.  Estima  la  Corte  que  la  competencia  para  proseguir  con el  trámite  de  esta causa adelantada contra JAIRO PEÑA  SÁNCHEZ,  DIEGO  FERNANDO VAHOS MEDINA, JOHN JAIRO NARANJO SALDARRIAGA, HÉCTOR  MAURICIO     DEVIA    MARTÍNEZ    y    JESÚS  ANTONIO  POLO VILLANUEVA se radica  en   el  Juzgado   Penal  del  Circuito  de  Funza.       

          A   la   anterior  conclusión  se  llega  de  conformidad  con  los  siguientes razonamientos:   

          La  problemática que plantea el presente conflicto se origina en el  hecho  de que el Tribunal de Bogotá mediante decisión del 28 de agosto de 2003  al  conocer  del  recurso de apelación interpuesto contra el fallo condenatorio  de  primer  grado  proferido por el Juzgado 36 Penal del Circuito de Bogotá por  el  delito  de receptación, decretó la nulidad de la actuación a partir de la  intervención  del  Fiscal  en la diligencia de audiencia pública con el objeto  de  que  este  último  funcionario  variara  la  calificación  jurídica de la  conducta,  pues a su juicio no era correcta la que motivó la condena sino la de  hurto  calificado  agravado  en concurso con porte ilegal de armas, pero llegado  el  momento  de  la  intervención del Fiscal, luego de que se rehiciera toda la  actuación  de  la  causa por disposición del Juez Penal del Circuito de Funza,  no  accedió  a  variarla,  al  considerar  que  la calificación atinada era la  inicial,  lo cual motivó a que este despacho judicial se declarara incompetente  por  el  factor territorial teniendo en cuenta que la receptación tuvo lugar en  Bogotá,  mientras  el  hurto  se  produjo en Cota, municipio perteneciente a su  jurisdicción.   

          Prima  facie  resulta preciso señalar que  con  la  entrada  en vigor de la Ley 600 de 2000, se introdujeron modificaciones  trascendentes  en  punto de la variación en la calificación jurídica frente a  la  prácticamente intangibilidad que ostentaba la calificación contenida en la  resolución  de  acusación  con  el  ordenamiento  procesal previo.  Tales  novedades,  como  se  plasmara  en  decisión  de la Sala de fecha febrero 14 de  febrero  de 20021,      se      pueden      concretar      en      los     siguientes  puntos:        

                   

          a.   La variación la efectúa el Fiscal en la fase del juicio,  bien    a   su  propia  iniciativa  o  a  petición  del  juez.     

          b.   Sólo  se  permite  cambiar la imputación jurídica de la  conducta,  no  así  la  imputación  fáctica  en  lo  que tiene que ver con su  núcleo central o aspecto objetivo.   

          c.  La  modificación de la adecuación típica puede hacerse dentro  de  todo  el  Código  Penal,  sin  que  esté  limitada  por  el  título  o el  capítulo.    

          d.   Procede  tanto  a  consecuencia de prueba antecedente como  sobreviniente.   

       

          e.   Sólo  es viable para hacer más gravosa la situación del  procesado  y  no  en  los  casos  de degradación de la responsabilidad, para lo  cuales no es necesaria la variación.    

          Ahora  bien,  como se señaló en precedencia, el Juez al momento de  la  intervención del Fiscal en la audiencia pública, o como ocurre con el caso  sub  examine  el Tribunal al  decretar  la  nulidad  de  la actuación procesal a partir de ese momento, puede  expresar  su  criterio en relación con los motivos que le conducen a considerar  la  variación  de  la  calificación jurídica.  En tales eventos, como se  ilustra      en      la      decisión     aludida,     puede     ocurrir     lo  siguiente:         

“3.7.4.  Si  el  fiscal  admite  que  hay  necesidad  de  reformarla,  procederá  a  hacerlo.  Si no, deberá expresar las  razones  para oponerse. Pero, de todos modos, expuesto  el  criterio  del  juez, éste será considerado como materia del debate y de la  sentencia,  para efectos de la consonancia entre ésta y la acusación, debiendo  el   juez  instruir  a  los  sujetos  procesales   al  respecto.   

3.8.   Ni  la  variación hecha por el  fiscal  de  la calificación provisional, ni la manifestación del juez sobre la  necesidad  de  hacerlo,  son  providencias  o  actos  decisorios,  sino  simples  posiciones  jurídicas  que  en  guarda  del  derecho  de defensa, de la lealtad  procesal  y de la estructura lógica del proceso, se les ponen de presente a los  sujetos  procesales,  para  que  conocidas  puedan debatirlas, por lo que no son  recurribles.   

3.9. La oportunidad procesal para trocar la  calificación,  es  la intervención del fiscal en la audiencia, porque al haber  concluido  con  antelación a ella la práctica de pruebas, ya se cuenta con los  elementos  de  juicio suficientes para determinar si la dada es la adecuada o si  se debe cambiar. Además, porque así lo dispone la ley.   

3.10.  Sólo  una  vez  se  puede variar la  calificación,  pues  debe  llegar  un  momento en que la imputación devenga en  definitiva  e  intangible,  en  guarda  del  derecho  de  defensa, de la lealtad  procesal, del orden del proceso y del principio de preclusión.   

Así  mismo,  como  se dijo, únicamente en  esta  oportunidad  procesal puede exponer el juez su criterio sobre la necesidad  de modificarla.   

3.11.  La  resolución  de  acusación,  su  mutación  y  la  manifestación  del  juez  sobre la necesidad de hacerlo no se  excluyen  para  efectos  de  la  congruencia,  por  lo  que  la  sentencia puede  armonizarse  con cualquiera de ellas” (subrayas fuera  de texto).   

         Con  sujeción a las anteriores pautas, resulta diáfano colegir que  al  haber  precisado  el Juez (el Tribunal en este caso) su criterio en punto de  la  necesidad de variar la calificación jurídica, independientemente de que el  Fiscal  no  haya  accedido  a  variarla  al  momento  de  su intervención en la  audiencia   pública,   es   aquélla  la  que  debe  considerarse  “como  materia  del  debate y de la sentencia, para efectos de la  consonancia  entre  ésta  y  la acusación”, como lo  señaló  la  Sala  en  el  pronunciamiento   jurisprudencial  que viene de  transcribirse  en  lo pertinente y que ahora se reitera.  Si lo anterior es  así,  como  en  efecto  lo  es,  el  presente  conflicto se dirime asignando la  competencia  al  Juzgado  Penal del Circuito de Funza, sin que encuentre la Sala  razón  válida  alguna  para  que  dicho  despacho  judicial se desprenda de su  conocimiento.      

3.    En   consecuencia,  al  Juzgado  señalado  se  le  remitirá  el  expediente,  para  que  adelante  el  trámite  subsiguiente.   Así  mismo,  copia  de  esta  providencia será enviada al  Juzgado 36 Penal del Circuito de Bogotá, para su información.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-  DIRIMIR el  conflicto  de  competencias planteado, asignando el conocimiento de este proceso  al  Juzgado Penal del Circuito de Funza, a donde se remitirá la actuación para  lo de su cargo.   

          2.- COMUNICAR lo  aquí  decidido al Juzgado 36 Penal del Circuito de Bogotá, remitiéndole copia  de la presente decisión.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

Excusa justificada  

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1 Auto  de   colisión   de   competencias   de   fecha   febrero   14   de  2002.  Rad.  18457.     

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