24792(16-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24792  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta No. 057  

Bogotá, D. C., dieciséis de junio del año  dos mil seis.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación   que presenta el defensor de los procesados  PEDRO  NEL OCAMPO BORRERO y  JUAN  CAMILO  ISAZA  ORTIZ,  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  en segunda instancia el trece de  mayo  de  dos  mil cinco  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Santa  Marta (como Tribunal de Descongestión), mediante la cual confirmó en lo  sustancial  la dictada por el Juzgado Veintiséis Penal del Circuito de Bogotá,  en  la  que  los condenó a veintiocho (28) años de prisión por el concurso de  delitos  de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal  de armas de fuego de defensa  personal.   

1.- Antecedentes.  

La  cuestión fáctica, ocurrida en Bogotá,  fue declarada por el juzgador de la manera siguiente:   

“La  tarde  del 25 de marzo de 2003, en la  vía  pública  de  la  carrera  30  frente al número 3 b 05 de esta ciudad, le  dispararon  a  Yilber  Alfonso  Arias  Pedroza quien se desplazaba en moto, y le  causaron   la   muerte   por   laceración  cerebral  secundaria  a  traumatismo  cráneo-encefálico  por  herida  de  proyectil  de  arma  de  fuego; actuación  desplegada  por  dos  sujetos  que  se  desplazaban en una moto, emprendieron la  huida  y  fueron  capturados  minutos  después  por  la  policía, luego de una  persecución   en  la  cual  uno de ellos arrojó una chaqueta dentro de la  cual  los  uniformados hallaron el revólver marca Indumil Llama Scorpio calibre  38    Especial,    identificado   con   número   de   serie   IM0810   H,   sin  salvoconducto.   

   

“Como autores responsables de los ilícitos  referidos   fueron   vinculados   PEDRO   NEL   OCAMPO  BORRERO  y  JUAN  CAMILO  ISAZA”.   

2.-   Abierta  la  investigación  por  la  Fiscalía  Trescientos Veintisiete Delegada ante los Jueces Penales del Circuito  de  Bogotá (fl. 44-1), vinculó mediante indagatoria a PEDRO NEL OCAMPO BORRERO  (fls.  45  y  ss.)  y JUAN CAMILO ISAZA ORTIZ (fls. 50 y ss), a quienes la   Fiscalía  Cuarenta  y  Cinco  Delegada de la misma especialidad, a donde fueron  reasignadas  las diligencias (fls. 63), les definió su situación jurídica con  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva por el concurso de  delitos  de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal  de armas de fuego de defensa  personal (fls. 133 y ss.-2).   

3.- Posteriormente, previa clausura del ciclo  instructivo  (fl.  33  cno.  2),  el  veintitrés  de  julio  de dos mil tres se  calificó  el  mérito  probatorio  del sumario con resolución de acusación en  contra  de  los  procesados  PEDRO  NEL OCAMPO BORRERO y JUAN CAMILO ISAZA ORTIZ  como  presuntos  coautores  de concurso de delitos de homicidio agravado y porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal (fls. 70 y ss. – 2), mediante  determinación  que  adquirió ejecutoria en esa instancia al haberse presentado  desistimiento  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa (fls.  116).   

     

4.- La etapa de juicio correspondió asumirla  al  Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito de Bogotá (fls. 12 cno. original  juicio),  en  donde se llevó a cabo la vista pública (fls. 98 y ss.) y el tres  de  noviembre  de  dos  mil cuatro  se puso fin a la instancia condenando a  los  procesados  PEDRO  NEL  OCAMPO  BORRERO y JUAN CAMILO ISAZA ORTIZ a la pena  principal   de   veintiocho   (28)   años   de  prisión,  y  la  accesoria  de  inhabilitación  del ejercicio de derechos y funciones públicas por el término  de  veinte  años,  a  consecuencia  de  hallarlos  penalmente  responsables del  concurso  de  delitos  de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal (fls. 221y ss.).   

5.- Recurrida esta decisión por la defensa y  el  Ministerio  Público  quien  mostró  inconformidad  respecto  de la persona  beneficiaria  con  la condena al pago de perjuicios (fl. 255 y ss.), el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Santa Marta -que  para  este  caso  actuó  como  Tribunal de descongestión de conformidad con lo  dispuesto  por  el Acuerdo 2776 del 23 de diciembre de 2004, emanando de la sala  Administrativa    del    Consejo    Superior    de   la   Judicatura-,   por  medio  del  fallo  de segunda instancia proferido el  dieciséis  de  diciembre  de dos mil cuatro, la confirmó en lo sustancial, con  la  sola  modificación en el sentido de “que la condena en perjuicios morales  tasada  se  fija  a  favor de la señora María Ayde Pedroza Paredes. Revocar la  condena por perjuicios materiales” (fls. 7 y ss. cno. Trib.).   

6.- Contra la sentencia de segunda instancia,  los  procesados  oportunamente interpusieron recurso extraordinario de casación  (fls.  33  y  ss.),  el que fue concedido por el ad quem (fl. 36), y su defensor  común  presentó  la  correspondiente  demanda  (fls.  44  y  ss.),  sobre cuya  admisibilidad se pronuncia la Corte.   

La demanda.  

Después   de   identificar   los  sujetos  procesales  y  la  sentencia  demandada,  y  luego de hacer una síntesis de los  hechos  materia  de  juzgamiento  y  de  la  actuación  llevada  a  cabo en las  instancias  ordinarias  del  trámite,  con apoyo en la causal primera, apartado  segundo,  de  casación,  un  solo  cargo  postula el censor contra el fallo del  tribunal  en  el  que  lo  acusa  de  ser  violatorio,  por  vía  indirecta, de  disposiciones  de  derecho  sustancial,  por  incurrir el juzgador en errores de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  y  de  existencia  en  la apreciación  probatoria.   

Sostiene al efecto que “existe falso juicio  de  identidad  por  desconocer el afinador (sic) de segundo grado, la existencia  procesal  de  la prueba y, es  (sic) falso juicio de identidad por creer el  juzgador  que  reposa  en  el  proceso  la  prueba necesaria o requerida como lo  contempla el artículo 323 del Estatuto Procesal Penal”.   

Anota que los juzgadores de primera y segunda  instancia  hicieron  una  apreciación  falsa  de la existencia jurídica de las  pruebas que acreditaban la inocencia de sus representados.   

En  el  acápite que en la demanda el censor  denomina  “la  situación  de  facto  enunciada”, manifiesta que el juzgador  toma  como  fundamento  de  su  decisión  la declaración rendida por el Agente  Torres  López  quien   dijo  haber  capturado a dos personas porque iban a  gran  velocidad  en  actitud  sospechosa.  Esta  afirmación,  en  opinión  del  demandante,  resulta  contradictoria,  toda  vez  que  va  en  contravía  de lo  afirmado  por  PEDRO NEL OCAMPO BORRERO, quien sostiene en su injurada que no se  desplazaba   a  alta  velocidad  por  no  tener  experiencia  en  el  manejo  de  motocicletas.   

Considera,   además,   que   la   citada  declaración  carece  de  respaldo probatorio en el proceso, no obstante lo cual  el  juzgador  le  confiere  el  mérito  de plena prueba con transgresión de lo  establecido por el artículo 314 de la ley 600 de 2000.   

Esto  significa,  dice,   “que  las  exposiciones  dadas  en  los  informes policiales, sólo sirven para orientar al  funcionario  judicial  en su investigación y éste deberá realizar las pruebas  necesarias  para  confirmar  los  dichos  y  aseveraciones  dados  en el informe  policivo”.   Agrega  que  de  no  proceder  de  este  modo,  “los  dichos  o  exposiciones     de     los     policiales    no    tendrán    ningún    valor  probatorio.”.   

Agrega  que el juzgador de segunda instancia  no  tuvo  en  cuenta los resultados de las pruebas ordenadas y  practicadas  por  el  organismo  acusador,  las  cuales arrojaron resultados negativos,   como  así  aconteció  con  la  de  “absorción  atómica”, en la que no se  hallaron  residuos de pólvora en las manos de los procesados PEDRO NEL OCAMPO y  JUAN  CAMILO  ISAZA,  con  lo  que  se  demuestra que éstos no hicieron disparo  alguno antes de ser aprehendidos.   

Tampoco  se  valoró  por  el  juzgador  el  resultado  del  informe  de  balística  en  el  que  se  establece  que el arma  incautada  a  los procesados con la cual presumiblemente se disparó al obitado,  no  fue usada en el insuceso lo que llevó al ente acusador a suponer que debió  existir  otra  arma  de  fuego  con  la  que  se ultimó a la víctima, pero tal  suposición carece de respaldo probatorio alguno.   

Considera,  por  tanto,  que  el  ad  quem  incurrió   en  manifiesto  falso  juicio  de  existencia  y  de  identidad  por  desconocer  pruebas  existentes  en el proceso que acreditan la inocencia de sus  prohijados  en los cargos que se les formulan, y dar por cierta la existencia de  pruebas  que  materialmente  no  obran  para  proferir sentencia de condena. Con  fundamento  en  lo  anterior,  solicita casar la sentencia demandada, revocar el  fallo  de  condena,  y  proferir  el  que  “en  derecho  corresponda”.    

Seguidamente,    como    “fundamentos  jurídicos”  de  su  pretensión  señala  el  artículo  207  del  Código de  Procedimiento  Penal,  y   enuncia  algunos  pronunciamientos  de  la Corte  Suprema  de  Justicia,  pero  sin  mencionar  a qué temas corresponden ni cuál  sería la pertinencia al caso (fls. 45 y ss.).   

SE CONSIDERA:  

Como   ha   sido   establecido   por   la  jurisprudencia   de  esta  Corte,  cuando  en  sede  de  casación  se  denuncia  violación  indirecta  de  la  ley  por  errores  en la apreciación probatoria,  compete  al  demandante  concretar  la prueba o pruebas sobre las que predica el  yerro,  indicar  a  qué  género  corresponde éste -si de hecho o de derecho-,  señalar  su  especie, y demostrar no sólo su configuración sino la definitiva  incidencia  en  las  conclusiones  del  fallo,  y por tanto, en la transgresión  indirecta  de  las  normas  de  derecho  sustancial;  siendo  su deber, además,  demostrar  si  ello  tuvo  lugar  por  aplicación  indebida  o  por  exclusión  evidente,  es  decir,  integrar  la  proposición  del  cargo  y la formulación  completa de éste.   

En  orden  a hacer evidente la trascendencia  del  error,  es  deber  del  casacionista indicar cómo habría de corregirse el  yerro  probatorio  que  denuncia, modificando tanto el supuesto fáctico como la  parte  dispositiva  de  la sentencia, lo que implica tener que realizar un nuevo  análisis  del  acervo  probatorio, valorando las pruebas omitidas, cercenadas o  tergiversadas,  o  apreciando acorde con las reglas de la sana crítica aquellas  en  cuya  ponderación  fueron  transgredidos  los postulados de la lógica, las  leyes  de la ciencia o los dictados de experiencia; y excluyendo las supuestas o  las    ilegalmente    allegadas    o    valoradas;    tanto    particular   como  contextualizadamente  con  lo que se acredita por las apreciadas con acierto por  el  juzgador,  bajo  los  criterios  establecidos por las normas procesales para  cada  medio  probatorio  en  particular,  y las que refieren el modo integral de  valoración,  a fin de poner de resalto la falta de aplicación o la aplicación  indebida   de   un   concreto   precepto  de  derecho  sustancial,  pues  es  la  demostración  de  la  transgresión  de  la  norma de derecho sustancial por el  fallo, el ejercicio en casación de su motivo primero.   

Este derrotero, ampliamente desarrollado por  la  doctrina  de  esta  Corporación,  no  es  acatado  por  el  defensor de los  procesados PEDRO NEL OCAMPO GUERRERO y JUAN CAMILO ISAZA ORTIZ.   

No  obstante  sugerir  que acude a la causal  primera  de  casación,  cuerpo  segundo, y denunciar violación indirecta de la  ley  sustancial a consecuencia de errores en la apreciación probatoria, deja de  indicar  la  norma  o  normas  de  derecho  sustancial aplicadas indebidamente o  excluidas  por  el  juzgador  la  declaración de justicia contenida en la parte  dispositiva  del  fallo.  Es  decir,  el  enunciado  de  la  censura  se  ofrece  incompleto,  toda  vez  que  no  integra  lo  que  se  conoce  como proposición  jurídica del cargo y la formulación completa de éste.   

Tampoco  indica y menos demuestra el tipo de  error  probatorio  en  que  incurrió  el  juzgador  respecto de la declaración  rendida  por  el  Agente  Torres  López,  desconociéndose si fue de hecho o de  derecho,  y la especie a que corresponde, ya que ni siquiera coteja su contenido  con  las  declaraciones del fallo, y al no hacerlo, deja de acreditar el error y  su  incidencia  en  la  violación  de  la  ley.  Por  el  contrario, en muestra  elocuente  del  particular  entendimiento  que  se  tiene  del instrumento a que  acude,  pretende  que  en  sede extraordinaria, acorde con su opinión que tiene  del  caso,  se  le  confiera un mérito persuasivo a la indagatoria de Pedro Nel  Ocampo  Borrero  por fuera del otorgado en las instancias, lo cual no constituye  error  alguno  denunciable en casación, por la libertad relativa que tienen los  juzgadores  para  apreciar  la  prueba  y asignarle valor demostrativo, limitada  sólo  por  las  reglas de la sana crítica cuya transgresión, a más de no ser  enunciada expresamente, tampoco se demuestra en la demanda.    

   

Omite  indicar  cuáles  son los informes de  policía  y  las  pruebas  “ordenadas  y  practicadas por el ente acusador”.  Tampoco  concreta  el  tipo  de  error  probatorio  que  respecto de ellos y del  dictamen  de balística cometió el juzgador, al punto que ningún esfuerzo hace  por  mencionar  su  contenido  y,  dependiendo  del  tipo  de  error  que quiera  denunciar, cotejarlo con el mérito atribuido en el fallo.   

En  últimas,  en total desconexión con las  declaraciones  fácticas  de  la  sentencia que pretende combatir, no precisa en  qué  consistió  el  desacierto,  ni  cómo  habría de verse corregido en sede  extraordinaria,  pues  a  más  de  lo  anterior  deja  de abordar el proceso de  valoración  conjunta  de  los  medios de convicción que incluya aquellos sobre  los  que  no concurre ningún tipo de error probatorio, con lo que en definitiva  deja  sin  demostración  la  configuración  de los yerros, y, por supuesto, su  repercusión  trascendente  en la declaración de justicia contenida en la parte  resolutiva de la sentencia que impugna.     

Acontece de otra parte, que la demandante no  indica  el  sentido  en  que  la Corte habría de proferir el fallo de reemplazo  para  el  evento  de  prosperar la solicitud de casar la sentencia impugnada, ni  las   razones  fácticas  o  jurídicas  en  que  habría  de  apoyarse  un  tal  pronunciamiento.    

Con la pretensión por que se desentrañe el  sentido  y  fin  de  la  demanda,  y  oficiosamente  la  Corte  revise  el fallo  impugnado,  se  dedica  el demandante a atribuir particular mérito persuasivo a  algunos  de  los medios allegados, pero sin demostrar que ellos hubieren sido el  fundamento  de  la  decisión  que  combate,  ni  que al apreciarlos el juzgador  hubiere   incurrido  en  errores  de  hecho  o  de  derecho,  y  por  tal  vía,  transgredido  la ley sustancial por falta de aplicación o aplicación indebida,  que es el objeto del juicio en casación.   

Entonces, siendo ostensibles los defectos que  la  demanda  acusa,  pues,  como  se  deja  expuesto,  de ella no se desentraña  precisa  y  claramente  los  fundamentos de la causal invocada, y no pudiendo la  Corte   corregirla   por  virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  su  actuación,  lo  procedente  será  inadmitirla,  declarar desierto el recurso y  ordenar  la  devolución  del expediente al despacho de origen, conforme así se  establece  de los artículos 197 del decreto 2700 de 1991 y 213 de la ley 600 de  2000.   

Esto  último, si se da en considerar que de  la  revisión  de  lo  actuado  tampoco  se  observa  violación  de  garantías  fundamentales  que  tornen viable el ejercicio de la oficiosidad por parte de la  Sala.   

Contra  estas  decisiones no procede recurso  alguno.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR  la  demanda   de   casación  presentada  a  nombre  de  los  procesados  PEDRO NEL OCAMPO BORRERO y  JUAN  CAMILO ISAZA ORTIZ,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia    se   DECLARA   DESIERTO el recurso.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                 ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                  JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS         

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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