24796(16-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24796  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 047  

Bogotá,     D.    C.,    diecisiete (17) de mayo de dos mil seis (2006).   

V I S T O S :  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por la defensora del procesado DIEGO  FERNANDO  HINCAPIE  VEGA  quien  fuera  condenado  por  la  conducta  punible de  abandono  del  puesto,  en  sentencias  proferidas  por  el  Juzgado  de Primera  Instancia  del Departamento de Policía de Cundinamarca, el 23 de marzo de 2005,  y  por  el Tribunal Superior Militar que confirmó aquella en providencia del 22  de junio del mismo año.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN  PROCESAL  :   

1.            Los primeros tuvieron ocurrencia el 9 de  abril  de  2001,  cuando  los  agentes  DIEGO  FERNANDO  HINCAPIE  VEGA y Ángel  Parmenio  Torres  Suárez,  adscritos  a  la  Estación  de  Policía  de Tausa,  Cundinamarca,  abandonaron  dicho  lugar  a  las 14:55 con el fin de atender una  solicitud  de  protección  de  un  habitante  de  dicho  poblado,  ocasión que  aprovecharon  para  consumir  licor  según  pudo  constatarlo el Comandante del  Quinto  Distrito de Policía de Zipaquirá, pues cuando regresaron los agentes a  la  Estación  a  las  16:50,  sitio  éste en donde estaban obligados a prestar  servicio,  presentaban  signos  de  embriaguez alcohólica y una vez sometidos a  los  exámenes  de laboratorio respectivos se pudo establecer que era de segundo  grado.   

2.            Vinculado legalmente mediante indagatoria  DIEGO       FERNANDO       HINCAPIE       VEGA1,    el    Juzgado   151   de  Instrucción  Penal  Militar  del  Departamento  de  Policía de Cundinamarca en  providencia    del    11    de   abril   de   20022,   le   impuso   medida   de  aseguramiento  de detención preventiva, sin derecho a libertad provisional, por  el delito de abandono del puesto.   

3.            Cerrada la instrucción el mismo Juzgado  el  29  de  octubre  de  2004  profirió  resolución  de  acusación  contra el  mencionado  procesado y Ángel Parmenio Torres Suárez como presuntos autores de  la  conducta  punible  castrense  antes  mencionada3.   

4.            Al  Juzgado  de  Primera  Instancia  del  Departamento  de Policía de Cundinamarca le correspondió adelantar el juicio y  celebrada  la  corte  marcial  el 10 de marzo de 2005, profirió sentencia trece  días  después4  mediante  la cual impuso a los dos acusados un (1) año de arresto  y les negó la condena de ejecución condicional.   

5.            El  fallo anterior fue recurrido por los  defensores  de  los  procesados y el Tribunal Superior Militar el 22 de junio de  2005  lo  confirmó,  pronunciamiento  contra  el  cual la apoderada especial de  DIEGO  FERNANDO HINCAPIE VEGA interpuso y sustentó el recurso extraordinario de  casación.   

  LA    DEMANDA  :   

La  defensora  del  procesado DIEGO FERNANDO  HINCAPIE  VEGA  advirtió en la demanda que propone la casación discrecional en  atención  a  que  el  proceso se adelantó por un delito sancionado con pena de  arresto  sanción  de  menor  drasticidad  que el tope punitivo mínimo previsto  para  la  casación  común,  y  porque  el  yerro  judicial en que incurrió el  Tribunal  Superior  Militar  vulneró  el  principio  de  legalidad  al  aplicar  indebidamente  una  norma  y  producir,  en  consecuencia, una sentencia injusta  llamada a ser casada por la Corte.   

          A  continuación  la  libelista  formuló  un   cargo   único   contra   el   fallo  impugnado,  por     violación     directa     de     la    ley  sustancial.    

Comenzó  por  señalar  que  su representado fue condenado a un  año  de  arresto por el delito de abandono del puesto, definido y sancionado en  el artículo 124 del Código Penal Militar.   

Y,  en seguida, sin especificar el motivo de  violación  directa de la ley sustancial, cuestionó la sentencia por haber sido  proferida  exclusivamente  con  base  en  el  resultado  positivo arrojado en la  prueba  de  alcoholemia  practicada  a DIEGO FERNANDO HINCAPIE VEGA, a su juicio  insuficiente  para  concluir  con  certeza  el  estado  de  embriaguez que se le  endilga en desarrollo de este proceso.   

Aludió,  además, a la ausencia de dolo del  actuar  de  su prohijado en cuanto nunca abandonó el servicio militar, y llamó  la  atención  sobre  la  hoja  de vida intachable conformada en la institución  policial  durante  los  20  años  que estuvo vinculado a ella, que riñe con el  comportamiento  por  el cual ha sido sancionado debido a que no podía correr el  riesgo  de  perder  “su  pensión”  por este tipo de actuaciones, sobre todo  cuando está tan próximo de su reconocimiento.   

Con  fundamento  en lo anterior, solicita se  case   la   providencia   recurrida   y,   en   su   lugar,  se  absuelva  a  su  defendido.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

El Decreto 2700 de 1991, en el artículo 218  -norma  por la cual se rige  este  asunto- señalaba que  el  recurso  extraordinario  de  casación  procedía  contra  las sentencias de  segunda  instancia proferidas por los Tribunales Superiores de Distrito Judicial  y  el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  asuntos  adelantados  por delitos que  tuvieran  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo sea o exceda de  seis  (6)  años, aunque se haya impuesto como sanción una medida de seguridad.  Es esta la casación común.   

El  inciso  3º  de  la  citada disposición  regula  la  denominada  casación  discrecional  o  excepcional,  la  cual opera  también  frente  a  sentencias  de  segunda  instancia,  pero  distintas  a las  mencionadas,  es  decir,  las dictadas por esos estrados en procesos adelantados  por  delitos cuya pena máxima sea inferior a aquel término, o por los juzgados  penales  del  circuito.  En  estos  casos  la Corte, de modo discrecional, puede  admitir  la  demanda  de  casación,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que el libelo reúna los requisitos previstos en la ley.   

La  sentencia  de  segunda instancia en este  caso  fue  proferida  dentro  de un proceso adelantado por el delito de abandono  del  puesto  el  cual  sanciona el Código Penal Militar en el artículo 124 con  pena  de  arresto  de uno (1) a tres (3) años, de modo que aparece evidente que  no  tiene cabida la casación común, tanto en vigencia de la derogada Ley 81 de  1993  que  imponía  como  tope  punitivo para su procedencia la barrera de seis  años,  como bajo el imperio de la Ley 600 de 2000 que exige en su artículo 205  una penalidad máxima que supere los ocho años.   

Así las cosas, lo procedente en este caso es  la  casación  excepcional  y se abre así la posibilidad de que la Corte admita  una  demanda  de  casación  extraordinaria,  siempre  y  cuando  el  demandante  justifique  la  necesidad  del  pronunciamiento, en forma tal que si se trata de  reclamar  la garantía de un derecho fundamental, al casacionista le corresponde  precisar   los   derechos   que   fueron   desconocidos,   indicar   las  normas  constitucionales  y  legales  que  los  protegen  y  la  determinación que debe  adoptarse  para  su salvaguarda. Y, si el motivo invocado es el desarrollo de la  jurisprudencia,   tendrá   que  puntualizar  el  tema  jurídico  que  requiere  definición  o  precisión,  sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones  opuestas   que   deben   ser   unificadas,   según  criterio  decantado  de  la  Sala5.   

La  recurrente  advirtió  que  no  obstante  haberse  adelantado  proceso  por un delito sancionado con pena de arresto, como  ya   se   indicó,  proponía  la  casación  excepcional  y  para  provocar  el  pronunciamiento  de  la  Corte  adujo  como razón la necesidad de garantizar el  principio  de legalidad, violado a su juicio por el Tribunal Superior Militar al  aplicar   una   norma  -sin  embargo,  no  la especificó-  en   detrimento   de   su   representado  a  quien  se  le  impuso  una  condena  injusta.   

Es evidente, entonces, que la censora omitió  la  obligación que se le imponía de persuadir a la Corte sobre la necesidad de  obtener   un   pronunciamiento   indispensable   para   el   desarrollo   de  la  jurisprudencia  o en procura de la garantía de los derechos fundamentales en la  forma como se precisó previamente.   

El  incumplimiento  de  la  demanda  de  los  condicionamientos  exigidos por el inciso 3º del artículo 205 de la Ley 600 de  2000  para  su  admisión  excepcional y la ausencia de violación de garantías  fundamentales  dentro  del  presente  trámite  o  en  la  sentencia  que  fuera  necesario  conjurar  por  la vía de la casación oficiosa, impone su rechazo de  conformidad  con  el  artículo  213  ibídem,  sin que la Sala entre siquiera a  revisar  si  el  cargo único formulado contra la sentencia de segunda instancia  atacada  se  ajusta  a  las   exigencias  técnicas  propias  de esta sede.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E  :   

    

1. INADMITIR    la  demanda  de  casación interpuesta por  la defensora de DIEGO FERNANDO HINCAPIE VEGA. Y,     

2.             ADVERTIR  que  contra  este proveído no procede ningún recurso, acorde con lo dispuesto en el  artículo 187 de la Ley 600 de 2000.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                              ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

  MARINA   PULIDO   DE  BARÓN           JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS   

  YESID RAMÍREZ BASTIDAS                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.   

    

1 Fols.  73-76.   

2 Fols.  84A – 88.   

3 Fols.  457-469.   

4 Fols.  5-22-530.   

5  En  este  sentido  se  ha  pronunciado la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, en Auto  del  13 de julio de 2005, rad. N°  22.667.     

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