24887(10-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24887  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta No. 084  

Bogotá,  D. C., diez de agosto del año dos  mil seis.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal   de   la   demanda   de   revisión   presentada  por  el  defensor  del  sentenciado  BERNARDO  MARULANDA  CORREA,  contra  el  fallo proferido el quince de enero de dos mil cuatro  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Pasto, mediante el cual  confirmó  el de primera instancia dictado por el Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Puerto  Asís, en el que lo condenó a la pena principal de veintinueve (29)  años  y  seis  (6) meses de prisión a consecuencia de hallarlo responsable del  delito  de homicidio agravado.      

Hechos.-   

La  cuestión  fáctica fue declarada por el  juzgador de la manera siguiente:   

“A  eso de las cinco y cuarenta y cinco en  la  tarde  del 29 de Enero de 1996, cuando Jaime Duarte Hermida, María Berenice  Rojas  Caicedo  y Luis Carlos Hurtado departían frente al almacén ‘Nueva       Frontera’,  de  propiedad  del  primero de los  citados,  fue  éste  inusitadamente  objeto  de  ataque  armado por parte de un  sujeto  que  le  disparó  repetidamente,  haciendo  blanco:  1)  A  nivel   ‘…  DEL BORDE ANTERIOR  DE  LA  RAMA  ASCENDENTE  DERECHA  DEL MAXILAR INFERIOR … ORIFICIO DE SALIDA A  NIVEL    DE    MENTÓN.    2)    A   ‘…  4 CMS POR DETRÁS DEL PABELLÓN AURICULAR DERECHO … ORIFICIO  DE  SALIDA  2  CMS  POR  DETRÁS  DEL  PABELLÓN  AURICULAR  IZQUIERDO …; 3) A  ‘…  4 CMS DE LA LÍNEA  MEDIA  A  NIVEL DE LA QUINTA COSTILLA AXILAR ANTERIOR ORIFICIO DE SALIDA A 2 CMS  DE   LA   LÍNEA   AXILAR  ANTERIOR  DERECHA  CON  SEGUNDA  COSTILLA’    lesiones   que   desencadenaron  ‘…  HEMOTÓRAX  MASIVO  CON   COLAPSO   PULMONAR   DERECHO…’, como reza el protocolo de necropsia.   

“Efectuados  los  disparos,  es  visto  un  sujeto,  a  quien  se señala como autor material del atentado, arribar en forma  precipitada  al  muelle  y  abordar un bote en el que se encontraban dos sujetos  más que lo esperaban.   

“Las  autoridades de policía, igualmente,  montaron  un  operativo  a  fin  de  aprehender  a  los  autores  del  atentado,  interceptando     a     la     altura     de     la    fracción    ‘El        Saladito’,  el  bote, conducido por quien hubo  de identificarse como Adolfo Correa Oliveros.   

“”El  bote  fue  ocupado  y su conductor  aprehendido”.   

          La demanda.   

Con  apoyo en la causal tercera, el defensor  del  sentenciado BERNARDO MARULANDA CORREA solicita la revisión de la sentencia  proferida por el Tribunal.   

Sustenta  su petición en sostener que en el  curso  de  la  actuación  su  asistido “no pudo ejercer su defensa material y  tampoco  su defensa técnica en lo que respecta a un defensor por él designado,  llegándolo  a hacer, sólo en la audiencia pública, etapa procesal en donde es  imposible solicitar pruebas”.   

Anota  que  el  hoy  sentenciado  MARULANDA  CORREA,  “estuvo  ausente  durante toda la etapa instructiva, siendo imposible  ejercer  como  se  ha  dicho,  su  defensa técnica y más aún para su defensor  oficioso,  solicitar  a  su  favor pruebas que demostraran su inocencia, ante la  falta de comunicación entre éste y aquél”.   

Considera, entonces, que “fue así como se  dejaron  de  recibir testimonios de personas, que sabían y tenían conocimiento  de  que  era inocente frente a los cargos que se le imputaban testimonios que de  conocersen  (sic)  dentro  del  instructivo  o  en la etapa del juicio, hubieran  cambiado  radicalmente  la  decisión  tomada  y  que  tiene entre rejas a quien  represento”.   

A  continuación,  en  el  acápite  que  el  libelista   destina   a   las   “PRUEBAS”    manifiesta  lo  siguiente:  “Solicito  se  ordene  la  recepción  de  los  testimonios  de las siguientes  personas,  que  como  se  ha  venido afirmando, saben y les consta que Marulanda  Correa  es  inocente,  pues así lo conocieron y tuvieron conocimiento, personas  que  de haber intervenido dentro del proceso, hubieran declarado a favor del hoy  condenado y las sentencia hubiese sido a su favor”.   

En tal sentido menciona los nombres de Carmen  Ángel  Durán,  Jairo Cuellar Perdomo, Jaime Murcia Correa, y Orlando Cerquera,  de  quienes suministra la dirección en donde pueden ser localizados  (fls.  1 y ss. cno. Corte)”.   

    

Adjunta  el  poder en cuyo ejercicio actúa,  fotocopia  de  los  fallos  de  primera y segunda instancias y de la providencia  proferida  el  quince  de  junio  de  dos  mil  cinco, mediante la cual la Corte  resolvió    inadmitir    la   demanda   de   casación   presentada   en   este  asunto.      

                         SE  CONSIDERA:   

Por incumplir los requisitos establecidos por  el  artículo  222  del  Código  de Procedimiento Penal, la Corte no tiene más  alternativa   que  inadmitir  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  sentenciado BERNARDO MARULANDA CORREA.   

La  jurisprudencia  tiene establecido que el  ejercicio  de  la  acción con fundamento en la causal tercera del artículo 220  del  estatuto  procesal penal, exige acreditar el cumplimiento de los siguientes  presupuestos:  a)  surgimiento  de  hechos  nuevos  o de pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates  en  las  instancias ordinarias del trámite; b) que el  acontecer  fáctico esté ligado a la conducta punible materia de investigación  y  juzgamiento;  y  c)  que  las  pruebas aducidas sean aptas para establecer en  grado  de  certeza  la inocencia del procesado o su inimputabilidad, o de tornar  cuando  menos  discutible la verdad declarada en el fallo, haciendo que no pueda  probatoriamente mantenerse.   

Como presupuesto de admisibilidad del libelo  demandatorio  de  la  revisión, cuando de la causal tercera se trata, establece  la  ley  la  obligación  para el accionante de relacionar “las pruebas que se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos  de  la  petición”,  esto es,  allegarlas  con  la  demanda  y acreditar al tiempo que tienen la virtualidad de  modificar  el  sentido  del  fallo,  es  decir,  que  reúnen  los  dos extremos  mencionados  en  precedencia:  la  novedad y trascendencia, pues de no cumplirse  esta carga se impone como consecuencia la inadmisión del libelo.   

Esto  no lo satisface en la demanda. Si bien  anuncia  que  con  posterioridad al fallo aparecieron unas pruebas que apuntan a  demostrar  la  inocencia  del  sentenciado MARULANDA CORREA, como así lo afirma  respecto  de  los  testimonios  de  Carmen Ángel Durán, Jairo Cuellar Perdomo,  Jaime  Murcia  Correa y Orlando Cerquera,  por parte alguna precisa qué se  establece  de  dichos  medios,  por  qué  son  novedosos,  y  de qué manera su  apreciación  tiene  entidad  suficiente  para  modificar  el  fallo  en sentido  sustancialmente distinto y opuesto al que se persigue derruir.   

Así,  desconoce  el carácter rogado que la  revisión  ostenta,  y  traslada  a  la  Corte  el  deber  para el demandante en  revisión  de  acreditar  la pertinencia y conducencia de la prueba que aduce en  orden  a  demostrar  la  inocencia  o  la inimputabilidad del procesado, lo cual  resulta inadmisible.         

De  otra  parte,  la demandante pretende que  durante  el período probatorio se recauden los aludidos medios, incumpliendo de  este  modo   la  obligación  prevista por la ley procesal penal de aportar  las    pruebas   con   que   se   demuestran   los   hechos   básicos   de   la  pretensión.   

No  se percata que precisamente a propósito  de   facilitar  la  satisfacción  de  este  requisito,  el  ordenamiento  civil  establece  los  mecanismos  a  los  que puede acudirse para lograr el recaudo de  aquellas   pruebas   anticipadas   que  se  consideren  indispensables  para  la  iniciación  de  un  proceso  judicial,  sin  que  en ejercicio de la acción de  revisión   resulte   procedente   solicitar   que   su   recaudo   se  produzca  posteriormente,  puesto  que  con  dicha postura no logra saberse de antemano lo  que podría aportar el medio para los fines del motivo aducido.   

En estas condiciones, resulta evidente que la  Corte  se encuentra imposibilitada de conocer el contenido de las pruebas que el  demandante  indica,  su  real incidencia en orden a establecer la posibilidad de  levantar  los  efectos  de  la  cosa juzgada judicial y, de contera, remediar la  injusticia material en que se afirma incurrió el sentenciador.   

       

Como  quiera  entonces,  que el libelo no se  aviene  a  las exigencias normativamente previstas, no cabe más alternativa que  inadmitirlo.   

Es  de  advertirse,  finalmente que en este  caso  no  concurre el motivo de impedimento automático en los Magistrados de la  Corte,  previsto  por  el artículo 228 del Código de Procedimiento Penal, dado  que  el  objeto  de  la  acción  no  es sentencia dictada por la Corte, sino la  proferida  por un Tribunal Superior de Distrito Judicial. Y si bien contra dicha  decisión  se  interpuso  la  casación,  la  intervención  de  algunos  de los  actuales  integrantes de esta Sala se circunscribió a calificar la idoneidad de  la  demanda, sin que para ello tuviera que referirse a los fundamentos fácticos  o jurídicos del fallo proferido.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el defensor del sentenciado           BERNARDO          MARULANDA          CORREA.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN             MARINA      PULIDO     DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS           YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

Excusa justificada  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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