24742(25-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24742  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  076   

Bogotá,  D.  C.,   veinticinco (25) de  julio de dos mil seis (2006).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  WENCESLAO  FIGUEROA  BEDOYA, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.   Mediante  oficio  número  OFI05-  20197-DIJ-0100  del  29  de  noviembre  de 2005, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  2897 del 22 de noviembre de ese año, solicitó en extradición  al    ciudadano    colombiano    Wenceslao   Figueroa  Bedoya,  capturado  el  28  de  septiembre de 2005, en  cumplimiento  de  la  resolución  del 21 de septiembre del mismo año, expedida  por la Fiscalía General de la Nación.   

2.  La  normatividad  que  rige  al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Título I, Libro V del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004, en la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores.   

3.   Los  acontecimientos  fácticos  objeto  de  la  investigación  e imputación de los  cargos  formulados  en su contra, motivo de la solicitud de extradición, fueron  sintetizados  en  la  Nota Verbal número 2897 del 22 de diciembre  de 2005  de la siguiente manera:   

“Los  hechos del  caso  indican que, aproximadamente entre enero de 2000 y marzo de 2005, miembros  de   la   organización   de  Escobar  –   Orejuela   y  Figueroa  –    Bedoya,    que    incluye    a    José   Escobar   –   Orejuela,  Jorge  Figueroa,  Grecia  Escobar  – Orejuela, Jesús  Antonio   Tobar  –  Villa,  Gustavo  Figueroa – Bedoya y  Wenceslao   Figueroa   –  Bedoya,  trabajaron juntos para importar cargamentos de múltiples kilogramos de  cocaína  al  Distrito Este de Nueva York en agosto de 2003 y diciembre de 2003.  La  cocaína  fue  escondida  en  bolsas  de café, las cuales fueron puestas en  contenedores  de  carga y transportada a puertos de los Estados Unidos en buques  de  carga. Los cargamentos de cocaína de agosto de 2003 y de diciembre de 2003,  los  cuales  consistían  cada uno de más de 100 kilogramos de cocaína, fueron  enviados  al Terminal Howland HooK Marine, el cual es un puerto en Staten Island  en  Nueva  York. Los miembros de la organización, que supuestamente recogerían  cocaína,  perdieron el cargamento de agosto de 2003. El cargamento de diciembre  de  2003  de  aproximadamente  156  kilogramos de cocaína fue incautado por las  fuerzas  del  orden.  Grecia  Escobar  –  Orejuela le maneja las propiedades y el dinero en Colombia a José  Escobar  – Orejuela, y es la  que  envía y recibe utilidades provenientes de la venta de narcóticos mediante  transferencia cablegráficas.   

“Después  de que la organización perdió  los   cargamentos  de  agosto  de  2003  y  diciembre  de  2003,  José  Escobar  –   Orejuela   y   Jorge  Figueroa,  quienes  se  encuentran  actualmente  en  prisión  en  Pennsylvania,  empezaron  a  planear  el contrabando de cocaína a un puerto en el área de San  Francisco.  Llamadas  y reuniones grabadas, así como también cartas, revelaron  que   Gustavo  Figueroa  –  Bedoya,     Wenceslao    Figueroa    –  Bedoya,  Pedro  Figueroa  –  Bedoya, y Basilio Caicedo –   Ramírez,   entre   otros,  participaron  en  el  concierto  para  delinquir.  El  concierto  no  tuvo finalmente éxito, ya que los miembros de la  organización  tuvieron  conocimiento  de que los barcos que venían de Colombia  estaban siendo objeto de una fuerte seguridad.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición   del   ciudadano  colombiano  Wenceslao  Figueroa  Bedoya,  es  la  siguiente:   

4.1.   Copia  de la Acusación  04  Cr.  515  (5-4)  (DGT)  150  del  23  de  mayo  de 2005, por medio de la cual el  Tribunal  de   Distrito  de los Estados Unidos Distrito Este de Nueva York,  acusó,  entre otros, a  Wenceslao Figueroa Bedoya  de los  siguientes cargos:   

“EL GRAN JURADO ACUSA QUE  

(Concierto para importar cocaína)  

“l.  De  aproximadamente  enero  de 2000 a  aproximadamente  marzo  de  2005,  siendo ambas fechas aproximadas e inc1usivas,  dentro  del  Distrito  Oriental  de  Nueva  York y en otras partes, los acusados  JOSÉ  ESCOBAR  OREJUELA,  alias  “Tabla”,  “Robles”,  y “Doctor Robles”, GRECIA  ESCOBAR,  alias  “La  Tía”,  JESÚS TOVAR alias “Chucho”, JORGE FIGUEROA, alias  “Nacho”,  GUSTAVO FIGUEROA BEDOY A, alias “Doctor Meneses”, “Meneses” y “Gordo”,  WENCESLAO;   FIGUEROA,  PEDRO  FIGUEROA  BEDOY  A,  alias  “El  Indio”,  WILLIAM  FIGUEROA,  alias  “Memo”,  GEITHNERT THORP, alias “Alex”, y ”Néstor Vázquez”,  JOSEPH  ESCOBAR,  hijo,  CENIDE  TOV  AR,  alias “Cenia”, MANUEL LLANOS ESCOBAR,  LUZDARI  COMORI,  JULIO  GÓNGORA,  JOSÉ M. ESCOBAR, hijo, alias “Joey”, CARMEN  RODRÍGUEZ  DE  SALINAS, LUIS IBARGUEN, JOSÉ GUERRERO, alias “Jarry”, y ALBERTO  BRENS,   junto   con  otros,  con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  concertaron  para  importar  una  sustancia  controlada hacia los Estados Unidos  desde  un  lugar  fuera  del país, el cual delito involucró cinco kilogramos o  más  de una sustancia que contenía la cocaína, una sustancia controlada de la  Tabla  II,  en contravención a la Sección 952(a) del Título 21 del Código de  los Estados Unidos   

“Secciones    963,    960(a)(1)    y  960(b)(1)(B)(ii)  del  Título  21 del Código de los Estados Unidos y Secciones  3551 y ss del Título 18 del Código de los Estados Unidos).   

“CARGO DOS  

(Concierto      para     distribuir  cocaína)   

“2.  De  aproximadamente  enero  de 2000 a  aproximadamente  marzo  de  2005,  siendo ambas fechas aproximadas e inc1usivas,  dentro  del  Distrito  Oriental  de  Nueva  York y en otras partes, los acusados  JOSÉ  ESCOBAR  OREJUELA,  alias  “Tabla”,  “Robles”,  y “Doctor Robles”, GRECIA  ESCOBAR,  alias  “La  Tía”,  JESÚS TOVAR alias “Chucho”, JORGE FIGUEROA, alias  “Nacho”,  GUSTAVO FIGUEROA BEDOY A, alias “Doctor Meneses”, “Meneses” y “Gordo”,  WENCESLAO  FIGUEROA,  PEDRO FIGUEROA BEDOYA, alias “El Indio”, WILLIAM FIGUEROA,  alias  “Memo”,  GEITHNERT  THORP,  alias  “Alex”,  y  “Nestor  Vázquez”, JOSEPH  ESCOBAR,  hijo,  CENIDE  TOV  AR’  alias “Cenia”, MANUEL LLANOS ESCOBAR, LUZDARI  COMORl,  JULIO GÓNGORA, JOSÉ M. ESCOBAR, hijo, alias “Joey”, CARMEN RODRÍGUEZ  DE  SALINAS,  LUIS  IBARGUEN,  JOSÉ  GUERRERO,  alias “Jarry”, y ALBERTO BRENS,  junto  con otros, con conocimiento de causa e intencionadamente concertaron para  distribuir  y  poseer con intenciones de distribuir una sustancia controlada, el  cual  delito  involucró  cinco kilogramos o más de una sustancia que contenía  la  cocaína,  una  sustancia  controlada de la Tabla II, en contravención a la  Sección   841(a)(1)   del   Título   21del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

“Secciones  846 y 841(b)(1)(A)(ii)(Il) del  Título  21 del Código de los Estados Unidos y Secciones 3551 y ss. del Título  18 del Código de los Estados Unidos).   

“CARGO TRES  

(Importación de cocaína)  

“3.  Entre  el  20  de  agosto  de  2003 o  alrededor  de  esa  fecha  y  el  28 de agosto de 2003 o alrededor de esa fecha,  siendo  ambas  fechas  aproximadas e inc1usives, dentro del Distrito Oriental de  Nueva  York  y  en  otras  partes,  los  acusados  JOSÉ ESCOBAR OREJUELA, alias  “Tabla”,  “Robles”,  y  “Doctor Robles”, GRECIA ESCOBAR, alias “La Tía”, JESÚS  TOV  AR alias “Chucho”, JORGE FIGUEROA, alias “Nacho”, GUSTAVO FIGUEROA BEDOY A,  alias  “Doctor  Meneses”,  “Meneses”  y  “Gordo”,  WENCESLAO  FIGUEROA,  WllLIAM  FIGUEROA,  alias  “Memo”,  GEITHNERT  THORP,  alias “Alex”, y “Nestor Vázquez”,  JOSEPH  ESCOBAR,  hijo,  CENIDE  TOVAR,  alias “Cenia”, MANUEL LLANOS ESCOBAR, Y  ALBERTO  BRENS,  junto  con otros, con conocimiento de causa e intencionadamente  importaron  una  sustancia  controlada a los Estados Unidos desde un lugar fuera  del  país,  el  cual delito involucró cinco kilogramos o más de una sustancia  que   contenía   la   cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la  Tabla  II.   

“Secciones    952(a),    960(a)(l)   y  960(b)(l)(B)(ii)  del Título 21 del Código de los Estados Unidos y Secciones 2  y 3551 ~ del Título 18 del Código de los Estados Unidos).   

“CARGO CUATRO  

(Distribución de cocaína)  

“4.  Entre  el  28  de  agosto  de  2003 o  alrededor  de  esa  fecha  y  el  mes  de  octubre  de 2003, siendo ambas fechas  aproximadas  e inc1usives, dentro del Distrito Oriental de Nueva York y en otras  partes,  los acusados JOSÉ ESCOBAR OREJUELA, alias “Tabla”, “Robles”, y “Doctor  Robles”,  GRECIA  ESCOBAR,  alias “La Tía”, JESÚS TOV AR alias “Chucho”, JORGE  FIGUEROA,  alias  “Nacho”,  GUSTAVO  FIGUEROA  BEDOY  A, alias “Doctor Meneses”,  “Meneses”  y  “Gordo”,  WENCESLAO  FIGUEROA,  WILLIAM  FIGUEROA,  alias  “Memo”,  GEITHNERT  THORP,  alias  “Alex”,  y  ”Nestor  Vázquez”, JOSEPH ESCOBAR, hijo,  CENIDE  TOV AR, alias “Cenia”, MANUEL LLANOS ESCOBAR, y ALBERTO BRENS, junto con  otros,  con  conocimiento de causa e intencionadamente distribuyeron y poseyeron  con   intenciones  de  distribuir  una  sustancia  controlada,  el  cual  delito  involucró  cinco  kilogramos o más de una sustancia que contenía la cocaína,  una sustancia controlada de la Tabla II.   

“Secciones     84l(a)(1)    y    841  (b)(l)(A)(ii)(II)  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados Unidos y las  Secciones   2   y   3551   ~   del   Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos).   

“CARGO CINCO  

(Importación de cocaína)  

“5.          Entre  el  30  de  noviembre  de  2003 o  alrededor  de  esa  fecha  y el 5 de diciembre de 2003 o alrededor de esa fecha,  siendo  ambas  fechas  aproximadas e inc1usives, dentro del Distrito Oriental de  Nueva  York  y  en  otras  partes,  los  acusados  JOSÉ ESCOBAR OREJUELA, alias  “Tabla”,  “Robles”,  y  “Doctor Robles”, GRECIA ESCOBAR, alias “La Tía”, JESÚS  TOV  AR alias “Chucho”, JORGE FIGUEROA, alias “Nacho”, GUSTAVO FIGUEROA BEDOY A,  alias  “Doctor  Meneses”,  “Meneses”  y  “Gordo”,  WENCESLAO  FIGUEROA,  WILLIAM  FIGUEROA,  alias  “Memo”,  JOSEPH  ESCOBAR,  hijo, CENIDE TOV AR, alias “Cenia”,  LUZDARI  COMORI  y  LUIS  BARGUEN,  junto con otros, con conocimiento de causa e  intencionadamente  importaron  una  sustancia  controlada  a  los Estados Unidos  desde  un  lugar  fuera  del país, el cual delito involucró cinco kilogramos o  más  de una sustancia que contenía la cocaína, una sustancia controlada de la  Tabla II.   

“Secciones    952(a),    960(a)(1)   y  960(b)(1)(B)(ii)  del Título 21 del Código de }os Estados Unidos y Secciones 2  y 3551 ~ del Título 18 del Código de los Estados Unidos).   

“CARGO SEIS  

(Distribución de cocaína)  

“6.          El 5 de diciembre de 2003 o alrededor de  esa  fecha,  dentro  del  Distrito Oriental de Nueva York y en otras partes, los  acusados  JOSÉ  ESCOBAR  OREJUELA,  alias “Tabla”, “Robles”, y “Doctor Robles”,  GRECIA  ESCOBAR,  alias “La Tía”, JESÚS TOV AR alias “Chucho”, JORGE FIGUEROA,  alias  “Nacho”,  GUSTAVO  FIGUEROA  BEDOY A, alias “Doctor Meneses”, “Meneses” y  “Gordo”,  WENCESLAO  FIGUEROA,  WILLIAM  FIGUEROA, alias “Memo”, JOSEPH ESCOBAR,  hijo,  CENIDE  TOV  AR,  alias “Cenia”, LUZDARI COMORI y LUIS IBARGUEN junto con  otros,  con  conocimiento de causa e intencionadamente distribuyeron y poseyeron  con   intenciones  de  distribuir  una  sustancia  controlada,  el  cual  delito  involucró  cinco  kilogramos o más de una sustancia que contenía la cocaína,  una sustancia controlada de la Tabla II.   

“Secciones     841(a)(I)    y    841  (b)(I)(A)(ii)(1I)  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados Unidos y las  Secciones   2   y   3551y   ss  del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos).   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de Carrie Capwell, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos  de  América,   en  la  Fiscalía de los Estados Unidos de América para el  Distrito  Este  de  Nueva  York,  y  de  Jasón  Samuels,  Agente  Especial  del  Departamento  de  Seguridad  del  Territorio  Nacional  de  los  Estados Unidos,  Servicio  de  Inmigración  y  Aduanas  (ICE)  las  que  respaldan la acusación  contra    Wenceslao    Figueroa   Bedoya.   

La   primera   de   los   nombrado,   esto   es,   Carrie Capwell,  incorpora en   su   declaración   la  descripción  y  vigencia   de    los    tipos   penales  imputados   en   el   pliego   acusatorio   y   una  síntesis  de  los   hechos,    de    la    actuación    procesal   y   de   los  cargos  atribuidos  a la  solicitada  en  extradición.   

Por  su  parte,  el  Agente  Jasón  Samuels  relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,   Wenceslao  Figueroa  Bedoya,  “es  ciudadano de Colombia, nacido el  28  de  septiembre  de 1947, en Cali, Valle, Colombia. Es portador de la cédula  colombiana N° 14.941.987”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del    Código   de  los   Estados   Unidos   que   se    afirman    fueron    infringidas   por  el  solicitado  en    extradición    y    que   se   encontraban   vigentes      para      la      época      de      los  hechos.   

4.5.  Finalmente, se incorporó copia de  las  órdenes de arresto proferidas en contra el  requerido en extradición  y  dictada  por  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito  Este de Nueva York.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Las partes no solicitaron pruebas ni la Corte  consideró necesario  decretar alguna de oficio.   

ALEGATO DEL DEFENSOR  

El  defensor del solicitado en extradición,  luego  de relatar los cargos formulados en los tribunales extranjeros, considera  que  la  documentación  allegada  al  trámite  no  cumple con los presupuestos  formales,  toda  vez  que  no  se  encuentra  autenticada  por cónsul o agentes  diplomáticos  en  la  ciudad  de  Nueva York y tampoco contiene “la    firma    abonada    por    el    Ministerio    de   Relaciones  Exteriores”.   

Así   mismo,   considera   que  en  dicha  documentación  no  obra  la indicación exacta de los actos que determinaron la  solicitud  de  extradición,  de acuerdo con lo previsto en el artículo 495 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  otras palabras, no especifican los actos  que  desplegó  su  poderdante  que  sustente el pedido de extradición, máxime  cuando  no  hay  “constancia  de  viaje alguno de mi  defendido  y  mucho  menos  de  conversaciones  telefónicas o personales que le  vinculen  con  la  organización  del  narcotráfico  a  que  hace  alusión los  documentos”.   

Advierte  que no está debatiendo el mérito  probatorio  sino  que  se  está  refiriendo a uno de los presupuestos en que la  Corte debe sustentar el concepto de extradición.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte emitir  concepto negativo al pedido de extradición de su defendido.   

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL   

Después de reseñar la actuación surtida en  el  este  trámite,  manifiesta que las conductas atribuidas al procesado fueron  realizadas  desde enero de 2000, esto, con posterioridad al Acto Legislativo N°  01  de  1997  que  reformó  el artículo 35 de la Constitución Política. Así  mismo,  se  advierte  que  los  delitos  sobrepasan  las  fronteras nacionales y  adquieren un evidente carácter transnacional.   

Del  mismo  modo,  anota que como quiera que  entre  Colombia  y los Estados Unidos de América no hay tratado de extradición  vigente,  el  presente  asunto  debe  regirse  a  través de lo consagrado en el  Código de Procedimiento Penal.   

En  cuanto  a  la  validez  formal  de  la  documentación   aportada,   que   reseña,   dice  que  cuenta  “con  la  validez  formal  para  dar  por establecidas las exigencias  previstas  en  el  artículo  513  del Código de Procedimiento Penal, ya que no  sólo  contiene  la  información  legalmente requerida, sino que respecto de la  misma   se   cumplió   el  trámite  inherente  a  su  autenticidad”.   

En lo atinente a la demostración de la plena  identidad  del  requerido  en  extradición, anota que las piezas procesales que  obran  en  el  informativo se observa que el solicitado en extradición  se  “identificó   con   la   cédula   de  ciudadanía  mencionada,  circunstancias  de  univocidad que permiten evidenciar que se trata  de  la  misma  persona  y  que  acredita  la  plena  identidad del solicitado en  extradición”.   

Respecto    del   principio   de   doble  incriminación,   sostiene   que   las  conductas  imputadas  al  solicitado  en  extradición  encuentran adecuación típica en   los artículos 340 y  376    del    Código   Penal,   motivo   por   el   cual   se   “evidencia  así  la identidad entre la descripción de las conductas  a  que se contraen los cargos con la legislación penal patria, al tiempo que en  el  marco punitivo fijado se satisface el límite mínimo de la pena de prisión  exigido,   por   lo   que   al  operar  plenamente  el  principio  de  la  doble  incriminación hace viable la extradición del solicitado”.   

Finalmente,  destaca  que el postulado de la  equivalencia  de  la  providencia  dictada  en  el país solicitante también se  cumple  a  cabalidad.  Por  consiguiente,  luego  de  informar  que la Sala debe  realizar  condicionamientos  en  el  evento  de  que  emita  concepto favorable,  referidos   a  que  Figueroa  Bedoya  no  podrá  ser juzgado por conductas  distintas  a  las  estudiadas en el este trámite  y que no “podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada, torturas, tratos o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni las penas de destierro, prisión  perpetua y confiscación”.   

En  esas condiciones, depreca a la Corte que  emita  concepto  favorable  al  pedido  de  extradición  de  Wenceslao Figueroa  Bedoya,  por  los  cargos  que le fueran atribuidos por el Tribunal Distrital de  los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El   artículo   502 de Código de  Procedimiento    Penal   de   2004    estatuye    que    el   concepto   que  emite  la  Sala  debe  estar   centrado   en   establecer   la   validez  formal   de    la   documentación   presentada,   en   la   demostración     plena    de   la    identidad    del   solicitado,     en    el    principio    de    la   doble   incriminación,  en  la  equivalencia  de   la   providencia   proferida   en  el  extranjero   y,  cuando  fuere  el  caso, en el cumplimiento de los previstos en los tratados  públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Contrario  a  como  lo sostiene el defensor,  advierte  la  Sala que la documentación presentada como soporte de la petición  de     extradición     de     Wenceslao    Figueroa  Bedoya, cumple con las exigencias legales contempladas  en  los  Códigos  de  Procedimiento  Penal  y Civil para tenerla como apta para  fundar el respectivo concepto.   

Así,  no  hay  duda  que  los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de los cuales obran la copia de la Acusación Sustitutiva  04  Cr.  515  (s-4)  (DGT)  del  23  de  mayo  de  2005, dictada por el Tribunal  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, la que fue  firmada  por  el Presidente del Gran Jurado y por Roslynn R. Mauskopf, Fiscal de  los  Estados  Unidos,  Distrito Este, de Nueva York, documento cuya autenticidad  de  su  contenido  fue  certificada  con la firma y el sello pertenecientes a la  Secretaria de dicho Tribunal, señor Robert C. Heinemann.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Carrie  Capwel  Asistente  Fiscal  de  los  Estados  Unidos  de  América  de la  Fiscalía  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Este de Nueva York, y de  Jasón  Samuels,  Agente  Especial  del Departamento de Seguridad del Territorio  Nacional  de  los  Estados  Unidos,  Servicio  de  Inmigración  y Aduanas (ICE)  rendidas,  el  4  de  noviembre  de  2005, ante la Juez Levy, cuyos contenidos y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados,  el  23  de  enero de dicho año, por Jason E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace referencia a la orden de arresto, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso, esto es, Título 21, Secciones 812 (Tablas de  sustancias  controladas), 841 (Actos prohibidos A), 846 (tentativa y concierto),  952  (importación  de  sustancias  controladas,  960  (Actos prohibidos A), 963  (Tentativa  y concierto) y Título 18 (Lavados de recursos monetarios), Sección  2(autores),   Sección  3282 (Delitos no conminados con la pena de muerte),  y Sección 3551 y ss (penas autorizadas).   

A  su  vez,  la  firma y el cargo del señor  Jason  E.  Carter  fueron  certificados  por  el  señor  Alberto  R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina   de   Asuntos   Internacionales,   División    de   lo   Penal,   y  el  sello  del  Departamento  de   Estado   fue  ordenado  por  la  Secretaria  de Estado, señora Condoleezza  Rice.   

Finalmente,   dichos   documentos   fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  Jacqueline  Espitia  Arias,  como así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D. E. 2282 de 1989 que dice:   “Los       documentos       públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  23  y  513,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Dentro  de  tales  circunstancia, no resulta  procedente   la  afirmación  del  defensor,  según  la  cual,  los  documentos  allegados  por la vía diplomática no cumplen con el presupuesto de validez, en  cuanto  a que los citados instrumentos no se encuentran autenticados por cónsul  o  agente  diplomático  en la ciudad de Nueva York, ya que los mismos contienen  todas  las  autenticaciones  que  exige  la  ley  para  tenerla  como aptas para  verificar el primer requisito en que se debe sustentar el concepto.   

Ahora bien, que la autenticación de la firma  de   Patrick   O.   Hatchett,   Funcionario   Auxiliar  de  Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado, la hubiese hecho la Cónsul Encargada del Consulado de  Colombia  en  Washington  d.  C. y no el de Nueva York, en nada desnaturaliza la  validez  de  los  documentos,  puesto  que  la  ley no exige que tal asunto deba  hacerlo  el  agente  diplomático  del  lugar  del  Tribunal, que en este evento  sería   el   Tribunal   de  Distrito   Este   de  la  última  ciudad  citada.   

De  otro lado no puede perderse de vista que  la  sede del Departamento de Estado es en la ciudad de Washington D.C., lugar en  donde  el  Funcionario  Auxiliar  de Autenticaciones del Departamento de Estado,  certificó  que  “el  documento  aquí  anexo  se le  había  fijado  el  sello  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de  América y que dicho sello merece plena fe y crédito”.   

En  cuanto  a  que  los  documentos  no  se  especifican  los actos que realizó el solicitado en extradición, puesto que de  los  citados  instrumentos  no  se  infiere que Figueroa Bedoya hubiese hecho un  viaje  a  al  país que lo requiere “y mucho menos de  conversaciones  telefónicas  o  personales que le vinculen con la organización  del    narcotráfico    a   que   hace   alusión   los   documentos”,  nuevamente  considera  la  Corte  oportuno  reiterar que en lo  atinente  al  aspecto de culpabilidad  el trámite de extradición no es el  escenario   adecuado   para  debatirlo,  habida  cuenta  que  tal  aspecto  debe  discutirse  al interior del proceso penal y ante los Tribunales extranjeros pues  son  ellos los que tienen jurisdicción y competencia para  pronunciarse al  respecto.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda  que el colombiano  Wenceslao  Figueroa  Bedoya,  a quien se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que   se   trata   de   Wenceslao   Figueroa   Bedoya  Jiménez,  pues  basta  observar  que  el  número  de  cédula    de    ciudadanía     que     suministró     la   Embajada   de  los  Estados  Unidos  de América,   a   través   de   la  Nota  Verbal  número   2897   del  22  de  noviembre  de  2005, concuerda  con  el   que   aparece   en   el  acta  sobre  los derechos  del    capturado    y    notificación     personal     de    la   providencia   por   medio   de  la  cual  se   dispuso   su   captura,  esto  es,  la  número  14. 941. 987 de Cali.  Además   de  que  ninguno  de  los  sujetos  procesales  ha  cuestionado  dicha  identidad.   

De igual manera, en el cuaderno del trámite  obra  oficio  No  4852 emanado de la Dirección Central de la Policía Judicial,  en  el  que  se informa que “con el fin de establecer  la  plena identidad del capturado, se realizó cotejo dactilar, entre la reseña  realizada   al   capturado   y   su   tarjeta   decadactilar  entregada  por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  obteniendo como respuesta que son  UNIPROCEDENTES”.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona     detenida     es    Wenceslao    Figueroa  Bedoya,  de  nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de   América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo en cuenta la Acusación Sustitutiva  04  Cr.  515  (S-4)  (DGT)  del   23  de  mayo de 2005,  dictada   por   el   Tribunal   de   Distrito  de  los Estados Unidos,  Distrito  Este  de  Nueva  York,   se   sabe   que   a   Wenceslao  Figueroa Bedoya se  le acusó, de los siguientes cargos:   

Conforme    a   los    cargos  uno y dos  anteriormente  trascritos, se sabe que al requerido en  extradición   se   le   acusa  en  el  tribunal  extranjero  de  concierto  “  para  importar  una  sustancia  controlada hacía  los  Estados  Unidos  desde  un lugar fuera del país, el cual delito involucró  cinco  kilogramos  o  más  de  una sustancia que contenía cocaína”   y  “para  distribuir y poseer  con  intenciones  de  distribuir  una  sustancia  controlada, el cual involucró  cinco  kilogramos  o  más  de  una sustancia que contenía cocaína”.  según las  normas penales del Estado requirente en precedencia citadas.   

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentra  adecuación  típica  en  nuestro  sistema penal en lo reglado por el  artículo  340,  inciso  segundo,  del   Código  Penal,  modificado por el  artículo  8°  de  la  Ley 733 del 29 de enero de 2002, que prevé el concierto  para     delinquir     relacionado     con     el     tráfico     de     drogas  estupefacientes.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir, en nuestra legislación contempla una pena privativa  de  la  libertad  que  oscila  entre  seis  (6)  y  doce (12) años de prisión,  punibilidad  que  se  aumentó  en la tercera parte respecto del mínimo y en la  mitad  en  cuanto  al máximo por disposición del artículo 14 de la Ley 890 de  2004.   

En lo que tiene que ver con los cargos     tres,     cuatro,       cinco       y      seis,   en  los  que  se  le acusa de  importar   (cargos   tres   y   cinco),   distribuir   (cargos  cuatro  y  seis)  “una sustancia controlada a los Estados Unidos desde  un  lugar  fuera  del  país el cual el delito (s) involucró cinco kilogramos o  más  de  una  sustancia  que  contenía  cocaína”,  también  encuentra  adecuación  típica  en  el artículo 376 de la Ley 599 de  2000,  preceptiva  que  contiene el tipo penal de tráfico, fabricación o porte  de   estupefacientes   que   comporta   una   pena   entre   8  y  20  años  de  prisión.   

Así  las  cosas,  resulta  evidente  que se  cumple con el principio de la doble incriminación.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero.   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Este  de  Nueva  York,  acusó  a  Wenceslao   Figueroa   Bedoya   por   las  conductas   punibles  señaladas en precedencia, mediante acto procesal que  en  nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación, como emerge de las   siguientes similitudes, que las tornan equivalentes:   

     

a. Es  un  escrito  de  acusación en el que se atribuyen los cargos en  contra del acusado para que se defienda de ellos en el juicio.   

b. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia de nuestro sistema judicial con tendencia  acusatoria.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Se  pone  de  presente  al   Gobierno  Nacional  que en caso de concederse la extradición, debe condicionar la entrega  en    el    sentido   de   que   Wenceslao   Figueroa  Bedoya no será juzgado por hechos distintos a los que  originaron   la   reclamación,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 494 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

De  la  misma  manera,  se  le  exhorta  al  Gobierno,   encabezado  por  señor  Presidente  como  supremo  director  de  la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Finalmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano  WENCESLAO  FIGUEROA  BEDOYA,  en  cuanto  tiene  que  ver con los cargos uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis que le fuera  imputados  en la Acusación Sustitutiva 04 Cr. 515 (S-4) (DGT) del 23 de mayo de  2005,  dictada  por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Este  de Nueva York.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido   WENCESLAO   FIGUEROA   BEDOYA,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Aclaración de voto  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                          MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER   ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de   Derecho,   también  debe  velar  por  la  efectividad  de  los  principios  –entre ellos el fundante  de  la dignidad humana-, derechos y deberes consagrados en la Carta; defender la  independencia  nacional  y  proteger a todas las personas residentes en Colombia  en su vida, honra, bienes, creencias, derechos y libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  en  la  Ley  600 de 2000, además de reiterar las  reglas   constitucionales   (improcedencia  por  delitos  políticos,  o  la  de  colombianos    por    nacimiento    por    hechos    cometidos    con   anterioridad    al    16    de  diciembre  de  1997  –artículo  508-);  fijan el organismo  al  que  le  corresponde ofrecer o conceder la extradición de una persona y las  facultades    sobre   la   materia   –el   gobierno-,   el   ámbito   de   competencia   de   cada  ente  gubernamental,  y  el  que  le  corresponde  en el trámite a la Corte; señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en el  exterior    –artículo  510-);  estructuran la forma como se desarrolla el trámite mixto, así como los  fundamentos  del concepto (artículo 520); determinan cuándo se decide sobre la  solicitud,  en  qué  momento se hace la entrega y regula la orden de prelación  en  caso de varias solicitudes (artículos 522, 523 y 524); consagran el derecho  a  la  defensa  y  los  eventos en que hay lugar a la libertad (artículos 529 y  530).   

Además, el artículo 512 ibídem le impone  de  modo  imperativo  al  gobierno la obligación de exigir que el solicitado no  vaya   a   ser  juzgado  por  un  hecho  anterior  diverso  del  que  motiva  la  extradición,  ni  sometido  a  sanciones  distintas  de  las que se le hubieran  impuesto  en  la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en caso de que  la  legislación  del  país  reclamante  la prevea como sanción del delito que  motiva la solicitud de extradición.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el artículo 512  del    Código   de   Procedimiento   Penal   preceptúa   que   “El  gobierno  podrá  subordinar el ofrecimiento o la concesión de  la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas”.   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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