24727(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24727  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

APROBADO ACTA No. 73  

Bogotá,  D.C., dieciséis de mayo de dos mil  siete.   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  que  a través de apoderado presentó el  ciudadano  ÁLVARO  VERA MONTAÑEZ, quien se encuentra privado de la libertad en  el  Centro  de  Reclusión  de  Santa  Marta,  descontando  la pena principal de  diecisiete  (17)  años de prisión que le fue impuesta como autor del delito de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  Tribunal  Superior  de  Santa Marta relató los hechos  así:   

“El   Teniente   EDWAR  NIÑO  RAMÌREZ  –Comandante  de Policía  de  carreteras  del  Magdalena,  en  oficio  de  abril  30  de  2003 informa que  aproximadamente  a  las 21:00 horas en el sector del peaje de Neguanje, vía que  conduce  de  Santa  Marta  a  la  Guajira, se procedió a requisar un camión de  placas  AHJ  -427  afiliado a la empresa Transportes Sierra, conducido por JAIRO  ENRIQUE  RIVEROS  PARDO,  donde  se  pudo  constatar  que  en  el interior de la  mercancía  que  transportaban  llevaban  inmersos  737  paquetes equivalentes a  1.576  gramos de marihuana de propiedad de ALVARO VERA MONTAÑEZ y JAIRO ENRIQUE  RIVEROS  PARDO,  lo  que permitió a la Fiscalía Segunda Especializada decretar  apertura  de  instrucción   en contra de los implicados, siendo vinculados  con  indagatoria  y definida la situación jurídica provisional por resolución  calendada  en  mayo  8  de  2003  (folios  34  a  43)  imponiéndoles  medida de  aseguramiento  en  la modalidad de detención preventiva a ALVARO VERA MONTAÑEZ  y  JAIRO ENRIQUE RIVEROS PARDO como autores del delito de tráfico, fabricación  o porte de estupefacientes.   

Seguidamente   la  Fiscalía  instructora  procedió  a  clausurar  la  investigación por resolución de agosto 19 de 2003  (folio   85),   calificando  el  mérito  del  instructivo  con  resolución  de  acusación  de  fecha octubre 6 de 2003 proferida por la Fiscalía Especializada  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  Especializados  de la ciudad (folios 114 a  125),  imputándosele  a  VERA MONTAÑEZ y RIVEROS PARDO autoría de la conducta  antes  reseñada  en  la  modalidad de TRANSPORTAR, la cual al ser  apelada  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Santa  Marta  por  proveído  de  noviembre  19  de  2003,  fecha para la cual alcanzó  ejecutoria”.   

JAIRO  ENRIQUE  RIVEROS  PARDO  se  acogió a  sentencia  anticipada  y  la  actuación continuó en relación con ÁLVARO VERA  MONTAÑEZ,   quien  el  29  de octubre de 2004 fue condenado por el Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa Marta a la pena de prisión de 17  años,  multa  de  doce  mil  doscientos  cincuenta  salarios  mínimos  legales  mensuales  y  a  la  pena  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones  públicas  hasta por diez años; además, se le negó la suspensión condicional  de la pena y la libertad condicional.   

Inconforme  con  la  decisión,  ÁLVARO VERA  MONTAÑEZ   interpuso  el  recurso de apelación y en diciembre 10 de 2004,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Santa Marta confirmó íntegramente la  decisión impugnada.   

LA  DEMANDA   

Luego  de  sintetizar los hechos que dieron  lugar  a  la  investigación penal, relatar la actuación procesal e identificar  los  despachos que profirieron las decisiones de primera y segunda instancia, el  apoderado  de  ÁLVARO  VERA  MONTAÑEZ  solicitó  la  revisión del fallo, con  fundamento  en  el  numeral   3ª  del  artículo  220 del Código de   Procedimiento   Penal  (Ley  600  de  2000),  por cuanto la acción de  revisión    es    viable    cuando    “después  de la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o  surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo  de  los debates, que establezcan la  inocencia      del      condenado      o      su     inimputabilidad”.   

Señaló  que  el  Juez  Penal del Circuito  Especializado  de  Santa Marta y la Sala Penal del Tribunal Superior de la misma  ciudad,  incurrieron  en el error de dar pleno crédito a las pruebas recaudadas  en  el  período  de  Instrucción  y  del  juicio, pruebas insuficientes que no  tenían capacidad de fundar un fallo condenatorio injusto.   

Consideró  que  concretamente  los errores  consistieron  en  dar pleno crédito al informe de policía, mediante el cual se  relataron  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar de captura e incautación  de  la  sustancia  y  al  testimonio  rendido  en  el  radicado  38.200, ante la  Fiscalía  Quinta Delegada ante los Jueces Penales del Circuito Especializado de  Santa  Marta  por JAIRO ENRIQUE RIVERO PARDO, en el que compromete al demandante  en  la  comisión del ilícito, con el propósito de obtener beneficios legales,  prueba  que  fue  trasladada en la etapa del juicio al proceso adelantado contra  ÁLVARO VERA MONTAÑEZ.   

Concluye que la condena contra ÁLVARO VERA  MONTAÑEZ  estuvo  edificada  en  protuberantes errores de hecho, pues no existe  ninguna  correspondencia  entre  la  decisión  de  los  juzgadores  en  las dos  instancias,  con  la  que debió adoptarse de manera justa y atinada, según los  elementos de prueba.   

Como fundamento de la causal invocada,   allegó  un memorial dirigido a la Fiscalía y suscrito por LUIS EDUARDO MAYORCA  CHACHÓN,  propietario  del  vehículo donde se encontró la droga por la que se  vinculó  y  condenó  a  ÁLVARO VERA MONTAÑEZ. Aquél se sometió a sentencia  anticipada  por  el  mismo  hecho y, ahora, en el documento aportado, relata las  circunstancias  de  tiempo,  modo y lugar en que ocurrió el ilícito, así como  los autores o partícipes del mismo.   

La  demanda  destaca  con  una transcripción  textual,  que  LUIS EDUARDO MAYORCA CHACÓN conversó con un tal “Padrecito”  (por  encargo de “Rayo”), para que manejara el carro, pero como éste era un  desconocido,  le  pidió  el  favor  a ÁLVARO VERA MONTAÑEZ que lo acompañara  para  que  aprendiera  a  conducir  carro  diesel y agregó que cuando le dijo a  “Rayo”  que  mandaría a recoger el camión con un muchacho de su confianza,  a  aquél  no  le  gustó, pero esa fue la condición que él impuso.  Dijo  además  que  cuando le preguntaron si ÁLVARO VERA sabía algo, él les indicó  que  éste  era una persona sana. De esta manera, el accionante considera que la  prueba  anterior  corrobora  que su representado siempre dijo la verdad y que se  ha  producido  un  hecho  nuevo  que  jamás  fue debatido en las instancias del  proceso.   

Finalmente  solicita  que  se  oficie  a  la  Fiscalía  Sexta  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito Especializado,  adscrita  a  la  Unidad Nacional de Antinarcóticos e Interdicción Marítima de  la   ciudad  de  Bogotá,  o  en  su  defecto  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado,  donde  se  encuentra el proceso, para que se inspeccione y tenga  en  cuenta  el  testimonio  de  MIGUEL ANTONIO RODAS RAMÍREZ, en el proceso No.  70.361 donde se investiga a LUIS EDUARDO MAYORCA CHACÓN.   

       

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La acción de revisión es un instrumento  extraordinario,  independiente  del  proceso  penal, a través del cual se busca  remover  la  firmeza  de la cosa juzgada que ampara el fallo atacado, para dejar  sin   efectos   una   decisión   injusta   y   hacer   prevalecer   la   verdad  material.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  220  y  222  de  la Ley 600 de 2000, la acción de revisión procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  y  todos  los  sujetos procesales están  facultados  para  interponerla;   sin  embargo, la demanda no constituye un  escrito  de  libre  redacción,  pues  debe  cumplir los presupuestos de forma y  contenido relacionados en los preceptos citados.   

Es  que la demanda debe promoverse a través  de  abogado titulado, estar acompañada de las copias de la sentencia de primera  y  segunda  instancia,  con  la respectiva constancia de ejecutoria y reunir los  requisitos  previstos  en  el  Código  de Procedimiento Penal, artículo 222, a  saber:   

    

* La  determinación  de  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se demanda con la  identificación del despacho que produjo el fallo.   

* La  conducta  o  conductas  punibles  que  motivaron  la  actuación  procesal  y la  decisión.   

* La  causal  que  invoca  y  los  fundamentos  de  hecho y derecho en que se apoya la  solicitud.   

* La  relación  de  las  pruebas que se aportan para demostrar los hechos básicos de  la petición.     

2.   La causal tercera de revisión, que  es   la   invocada  por  el  accionante,  se  apoya  en  el  aparecimiento,  con  posterioridad  a la sentencia, de hecho o prueba nueva, no conocido al tiempo de  los  debates y  a través del cual se establezca la inocencia del condenado  o su inimputabilidad.   

En torno al concepto de hecho o prueba nueva,  la Corte ha sostenido que:   

“…  hecho  nuevo  es  el  acontecimiento  fáctico  vinculado  al  delito,  pero que no fue  posible controvertir en las instancias porque era desconocido.   

Por su parte, prueba nueva es todo mecanismo  probatorio   que  no  se  haya  podido  incorporar  al  proceso,  pero  también  –y  lo  más importante-  que  dé  cuenta  de  un  hecho  desconocido, o de una variante sustancial de un  hecho  conocido  en el curso de la investigación”1.   

Sin embargo, no se trata de exhibir cualquier  clase   de   medio   probatorio,   sin  repercusión  alguna,  ya  que  para  la  admisibilidad  de  la  demanda de revisión, se exige que aquél tenga novedad y  trascendencia,  pues  de no cumplirse estas condiciones, ha de entenderse que lo  pretendido  es  prolongar  un  debate  estéril en torno a los hechos, pruebas y  argumentos    ya    considerados    y    definidos    procesalmente    en    las  instancias.   

Acorde con lo expuesto, cuando se alega esta  causal  de revisión, al accionante le corresponde cumplir con la carga procesal  de  aportar las pruebas “para demostrar los hechos básicos de la petición”  y  además,  argumentar  de manera seria y razonada, la forma cómo el contenido  de  los  medios  desconocidos  tienen  la  fuerza  y  capacidad  suficiente para  cuestionar   la  verdad  declarada  en  un  fallo  que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada.   

3.  En el caso sometido a consideración  de  la  Sala,  el  actor  allega  copias  de las sentencias de primera y segunda  instancia,  dictadas  por  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Santa  Marta   y   la   Sala   Penal   del   Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  respectivamente,   así   como   de   la   constancia   de   ejecutoria   de  la  providencia.   

A  la demanda se acompañó también la copia  de  un  escrito, que con posterioridad a la sentencia cuestionada, dirigió LUIS  EDUARDO  MAYORCA  CHACÓN  al  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Santa  Marta,  en el cual acepta ser el propietario del vehículo donde se transportaba  la  droga  incautada  y  sostiene  que  fue amenazado para culminar con el trato  ilícito  que  inició  un  antiguo  conductor  de  su  vehículo.  Agregó  que   el  tercero  que lo intimidaba también le contactó a la persona que  conduciría  el  camión,  pero  como  se  trataba  de  un  desconocido,  él le  solicitó  a  ÁLVARO  VERA  MONTAÑEZ  que  se  desplazara en dicho automotor y  aprovechara  la  oportunidad  para  aprender a conducir vehículo diesel, aunque  asegura  que  éste  no tenía conocimiento de lo que ocurría, pues se trata de  una  persona  sana.  Si bien es cierto que este escrito de MAYORCA CHACÓN,  tiene  el  carácter  de  novedoso,  dado  que  no  hizo  parte de la actuación  procesal,  también  es cierto que en la demanda no se señaló la trascendencia  de  dicha  prueba,  no  se  explicaron  las  razones por las cuales no se había  aportado  en  el trámite del proceso y se allegó, sin más, como si se tratara  de otra fase probatoria de la actuación.    

Examinado  el  contenido  de la solicitud de  revisión,  se  encuentra  que  el actor plantea la causal tercera de revisión,  pero  no  precisa los fundamentos de hecho y de derecho que la sustentan, ya que  en  el  aparte  de  la  demanda  titulado  “hechos constitutivos del error del  juzgador”,  simplemente  regresó  sobre aspectos suficientemente debatidos en  las  correspondientes instancias y enunció lo que según su particular criterio  constituían  yerros  de  valoración  probatoria  en que incurrió el fallador,  cuando  resulta  claro  que  ni  la  causal  invocada, ni las demás consignadas  legalmente, están orientadas a ese fin.   

Invocar  la  causal  de  “prueba  nueva”,  implica  identificar,  explicar  y  aportar,  si  fuere  el  caso, esos hechos y  pruebas  nuevas, elaborando con base en ellos proposiciones jurídicas completas  e  idóneas,  para  verificar  que de haberse valorado al tiempo del proceso, se  hubiera  concluido  que  el enjuiciado era inocente o inimputable.  Esto no  ocurrió  en  el  presente  evento,  pues  el  censor se conformó con aducir un  elemento  de  convicción,  con  el  cual se confrontase la prueba obrante en la  actuación   procesal,   a   fin   de  reabrir  un  debate   probatorio  ya  concluido.   

Es  claro  que  la  demanda  se  aleja de las  exigencias   legales,   ya  que  la  acción  de  revisión  no  constituye  una  oportunidad  para  prolongar  el juicio sobre aspectos ampliamente debatidos, ni  una  instancia  adicional  encaminada  a corregir los errores de procedimiento o  juicio  en  que  pudo incurrir el funcionario judicial de instancia, ya que para  ello     están     consagrados    los    recursos    legales    ordinarios    y  extraordinarios.   

En  estricto sentido, el actor incumplió con  el  deber de enseñar a la Corte “los fundamentos de  hecho  y  de  derecho  en que se apoya la solicitud”,  según  lo exigido por el numeral 3° del artículo 222 ibídem y esa defectuosa  postulación da lugar a la inadmisión de la demanda.   

          

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre del sentenciado ÁLVARO VERA MONTAÑEZ, por lo dicho en la  parte motiva de esta providencia.   

                             

2. Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase.  

                            

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                  ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Excusa justificada  

                           TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Cfr.   Auto  de  agosto  31  de  2005,  radicado  23.922.     

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