24721(13-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24721  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                        Aprobado   Acta   #  68   

Bogotá  D.C.,  julio  trece (13) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el  defensor  de ALEJANDRO ÁLVAREZ ARIAS, contra la sentencia  condenatoria   que   le  dictó  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Envigado  (Antioquia) y que confirmó el Tribunal Superior de Medellín.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. El 8 de diciembre  de  2004  la señora Luz Yaneth Martínez Osorio, de 40 años de edad, denunció  a  las menores Paula Andrea Cataño y Paula Andrea Osorio, a quienes sorprendió  hurtando  en el almacén en el cual laboraba, ubicado en el Centro Comercial Las  Granjas  de Envigado (Antioquia). Por esa razón ALEJANDRO ÁLVAREZ ARIAS, de 22  años,  tras  amenazarla  en distintas oportunidades, la atacó en el cuello con  un  destornillador hacia las 8:30 P.M. del 20 de diciembre del mismo año, en el  instante  en  que  ambos  esperaban  en  sus motocicletas el cambio de semáforo  frente  al  Centro  Comercial  Villagrande del mismo municipio. Gracias a que la  víctima  se  defendió  lanzándose al piso y a que la auxiliaron su empleadora  Gloria  Patricia  Gómez y el hijo menor de ésta, quienes la escoltaban en otra  motocicleta,   las  heridas  no  fueron  letales.  Le  produjeron  12  días  de  incapacidad médico legal.   

2.  ÁLVAREZ ARIAS,  capturado  en  situación  de flagrancia por ciudadanos que atendieron las voces  de  auxilio,  fue  vinculado  al  proceso  a  través  de  indagatoria, el 28 de  diciembre  de  2004  la  Fiscalía  lo detuvo preventivamente y el 7 de marzo de  2005  fue  acusado  por  el cargo de tentativa de homicidio agravado1.   

3.  Se  sometió a  sentencia  anticipada  en  el juicio y el Juzgado Penal del Circuito de Envigado  lo  condenó  el  13  de  abril  de  2005  a  11  años  y  un  mes de prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por  el  mismo  término  y  al  pago  de  10 salarios mínimos legales mensuales por  concepto de perjuicios morales. Y,   

4.  El  defensor  apeló  ese pronunciamiento y el Tribunal Superior de Medellín, a través de la  sentencia  recurrida en casación, expedida el 14 de junio de 2005, le impartió  confirmación.   

LA DEMANDA:  

Cargo único.  

1. Al amparo de la  causal  2ª  del  artículo  207  del  Código de Procedimiento Penal de 2000 el  censor  acusó la sentencia por no guardar consonancia con los cargos formulados  en la resolución de acusación.   

2.   La  primera  instancia  dedujo  una circunstancia de agravación que no fue “debidamente”  atribuida  en  el  pliego  acusatorio, en cuya parte resolutiva se le imputó al  procesado  la  conducta  punible de “tentativa de homicidio”, mencionándose  la agravante en la parte motiva del pronunciamiento.   

“…cuando  el  acusado  se  acogió  a la  sentencia  anticipada  en  la etapa del juicio, se aceptó el cargo endilgado en  la  resolución  de  acusación, tentativa de homicidio, como consta en la parte  resolutiva,  y  el  fallador  tornó  más  gravosa la situación del acusado al  condenarlo  con un agravante que no se había endilgado legalmente al proferirse  el cargo por el que debía responder en juicio”.   

3. En respaldo de su  planteamiento  el  censor  cita  una  jurisprudencia  de la Sala, según la cual  “las  agravantes  genéricas”  que  requieran de una valoración especial se  deben  imputar  claramente  en  el  pliego de cargos para poder derivarlas en la  sentencia.   

          Las  instancias,  en fin, dedujeron equivocadamente la circunstancia  agravante  del  homicidio  y  se  debe,  por  lo  tanto,  casar  parcialmente la  sentencia  para  condenar  a  su representado por tentativa de homicidio simple.   

CONCEPTO    DEL   PROCURADOR    4º  DELEGADO:   

1.  No le asiste la  razón  al recurrente porque se evidencia que desde la resolución de situación  jurídica   el   instructor   especificó  que  la  detención  preventiva   procedía  por  tentativa  de homicidio, agravado en virtud de la causal 4ª del  artículo   104   del  Código  Penal.  Posteriormente,  en  la  resolución  de  acusación,  se  precisó  sin ambigüedades que la conducta fue agravada porque  el  procesado  “obró  determinado  por  el  ánimo vindicativo de las menores  sorprendidas por la víctima en un intento de hurto”.   

2. El actor entiende  erradamente  que la agravante, que no pone en discusión, no podía imputarse en  la  sentencia  porque  no  aparecía  en  la  parte resolutiva de la resolución  acusatoria.  Tal  argumento,  que es el único en el que basa su alegato, carece  de respaldo legal o doctrinario.   

Ni  el  Código  de  Procedimiento Penal que  rigió  el  asunto  ni  los  que  lo  precedieron, consagraron como exigencia la  inclusión  de las agravantes en la parte resolutiva de la acusación y de vieja  data  la  jurisprudencia  ha  señalado  que la decisión judicial es una unidad  integrada  por  parte motiva y resolutiva, lo cual significa que debe analizarse  en su totalidad y no de forma parcial.   

Así  las  cosas,  la  censura  carece  de  fundamento y el cargo se debe desestimar.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  En el capítulo  “calificación  jurídica  provisional”  de  la  resolución  de acusación,  expresó la Fiscalía:   

“La  delincuencia  imputada  se  encuentra  tipificada  en  nuestro  estatuto  penal,  libro  segundo,  título I, capítulo  segundo,  artículo  103  que trata del homicidio, reprimido con pena de trece a  veinticinco  años  de  prisión.  En  la  conducta  del  procesado  concurre la  circunstancia  de  agravación contemplada en el artículo 104 del Código Penal  numeral  4º,  pues  el  motivo  de  su accionar es abyecto o fútil. En efecto,  procedió  para cobrar la venganza que tuvieron las menores con la ciudadana que  las  sorprendió en la ilícita conducta de hurto, actitud de la víctima que no  ameritaba  censura  alguna  porque  actuaba  acorde con las reglas que impone la  convivencia  en  una  sociedad  organizada  que  exige el respeto por los bienes  ajenos.  El  comportamiento  homicida  así  realizado  no revela sino los bajos  instintos del acriminado.   

“Como   ALEJANDRO   (ÁLVAREZ)  no  pudo  perpetrar  el  hecho  por  circunstancias  ajenas  a  su  voluntad,  como fue la  oportuna  reacción  defensiva  de  la víctima, lanzándose al suelo, así como  por  la  afortunada  solidaridad  y  valentía  de  la  señora  Gloria Patricia  (Gómez)  que  intervino  para  evitar  la  consumación de la conducta homicida  cuando  se  trató de ejecutar un segundo ataque, al defenderla golpeando con el  casco  la  cabeza  del  agresor,  su  actividad  se  quedó  en  el  plano de la  tentativa,  artículo  27  del  Código  Penal,  con  lo  cual la penalidad debe  reducirse    acorde    con    este    dispositivo    amplificador    del    tipo  referido”.   

2.   En  la  solicitud  de  sentencia  anticipada presentada ante el Juzgado del conocimiento  el  28  de  marzo  de  2005  y  suscrita  por el defensor y el procesado, quedó  expresa  la voluntad del último de aceptar “los cargos endilgados y deducidos  en la resolución de acusación”.   

3. En la sentencia,  el  Juzgado  de  primera  instancia  halló  acertada la deducción hecha por la  Fiscalía  del  motivo  abyecto  o  fútil  como  circunstancia  de  agravación  específica  del  homicidio  y  condenó  a  ÁLVAREZ  ARIAS  al mínimo de pena  previsto  para  esa  conducta  en  la ley, menos la octava parte por someterse a  sentencia anticipada en el juicio.   

4.  La  apelación  contra  ese  pronunciamiento  se  fundamentó  en  idéntico argumento al del recurso extraordinario y el Tribunal  concluyó  que  no  existió  inconsonancia  entre la acusación y la sentencia,  definición que la Corte comparte plenamente.   

5.  La resolución de acusación, como en distintas  oportunidades  se ha dicho, delimita no solamente las etapas del proceso sino el  ámbito  de  desenvolvimiento  del  juicio  e igualmente la sentencia, decisión  ésta  que  debe  guardar  consonancia  fáctica  y jurídica con ella. Para ese  efecto   el   legislador   estableció  en  el  artículo  398  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, que rige el presente caso, que la pieza acusatoria  debe  contener,  entre  otros  requisitos,  la narración sucinta de la conducta  investigada,  “con  todas  las  circunstancias  de modo, tiempo y lugar que la  especifiquen”  y  la  “calificación  jurídica provisional”, es decir, la  disposiciones  infringidas,  agravantes  y  atenuantes específicas y genéricas  concurrentes,  forma de participación y culpabilidad. Es el marco que configura  la  acusación,  que  debe respetar el juzgador al momento de dictar sentencia y  cuyo desbordamiento es lesivo del debido proceso.   

Ese  contenido  de  la  providencia  se  expresa  en  sus  motivaciones  y obviamente las circunstancias  allí  deducidas  hacen  parte  de  la  imputación  de  la  cual le corresponde  defenderse  en  juicio  al  procesado, resultando una extravagancia sostener que  para  que sean vinculantes tengan que especificarse en la parte resolutiva de la  resolución.  Esta,  como cualquier decisión judicial, es la suma de sus partes  y  sus  alcances  surgen de su consideración integral y no fragmentaria como lo  pretende el casacionista.   

6. En el caso que se examina, como quedó visto, es  manifiesto  que  la  agravante  4ª  del  artículo  104  del  Código Penal fue  imputada  por  la  Fiscalía  en  la  acusación  y  en  consideración a que el  sometimiento   a   sentencia   anticipada  se  produjo  en  el  juicio,  resulta  indiscutible  que el procesado aceptó ser responsable penalmente de la conducta  punible  de  tentativa  de homicidio agravado, que es exactamente aquella por la  cual  resultó condenado. Es claro, entonces, que el principio de congruencia no  fue   quebrantado   y   en   esa   medida   el   cargo   no   puede   prosperar.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación   Penal   de   la   Corte    Suprema    de    Justicia,  administrando justicia en nombre de    

la   República  y  por  autoridad  de  la  ley,   

RESUELVE:  

NO   CASAR   la  sentencia impugnada.   

En  contra  de  la  presente  decisión  no  proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                              

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                        MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  .  Folios 19,31 y 78/1.     

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