24567(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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                          Proceso No  24567   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 245  

Bogotá D.C.,  cinco (5) de diciembre de  dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de CÉSAR  AUGUSTO  HERNÁNDEZ  SANTAMARÍA contra la sentencia de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Antioquia, el  29  de  junio  de  2005,  mediante la cual modificó la dictada por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Caucasia,  el  14 de abril del mismo año, y lo condenó a la  pena  principal de 266 meses y 20 días de prisión y a la sanción accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso   de   20  años,  como  coautor  de  la  conducta  punible  de  homicidio  agravado.   

H E C H O S  

El   juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“CÉSAR  AUGUSTO  HERNÁNDEZ  SANTAMARÍA,  Cabo  Primero,  en  retiro de las FUERZAS ARMADAS DE COLOMBIA, y el Cabo Tercero  JOHN  EDWIN  VEGA  CARRILLO,  éste   si  miembro  activo  de  las  Fuerzas  Militares,  acordaron  el  hurto  de dos fusiles Galil AR. CAL. 5.56 MM. Con sus  respectivos  proveedores,  portafusil  y  municiones  cal.  5.56-70-, los cuales  serian  extraídos  de  las instalaciones del núcleo 4 de la base militar “LA  TRAMPA”  adscrita  al BATALLÓN ESPECIAL, Energético Vial No. 5 ubicado en la  Base  Militar “LA TRAMPA”- ESTACIÓN DE REBOMBEO OLEODUCTO CAÑO L-COV   a  pocos  kilómetros  del  casco  urbano  del municipio de Caucasia, los que ya  tenían  negociados  por  la  suma  de  catorce  millones  de  pesos a un sujeto  conocido  con el alias  de “PELIGRO” comandante de las autodefensas que  tiene  asiento  en  la zona del bajo cauca, para tal efecto, entre la agonía de  la  noche del 4 de febrero y la madrugada del 5 de febrero de 2004, llegaron los  ya  nombrados,  al  parecer  en  compañía  de la dama Yesenia Herrera, a quien  usaban  como  señuelo  para  atraer   al  soldado que prestaba guardia esa  noche    y  a  quien  engañarían   con  un  supuesto   rato  de  diversión  sexual  con  la  fémina, arribaron aun sitio conocido como la poza,  allí  según  el  concebido  plan   al  llegar  el  soldado engañado , le  darían  un  golpe  a  fin de despegar el camino y obtener el material de guerra  que  buscaban;  pero  ocurrió  que el centinela de la fatídica noche, resultó  ser  unos  de los mas hábiles soldados  de los que integraban el grupo, el  hoy  occiso,  JEREMÍAS ARGUMEDO MIRANDA, joven de unos 25 años de edad, 165 de  estatura,  contextura  mediana,  peso  aprox.  de  65  Kgrs.  Y con una especial  habilidad   para  avistar  al enemigo, fue por ello, que al llegar al sitio  mencionado,  vio  que alguien oculto y reacciono de manera tan normal y tal leal  como   puedan  hacerlo,  se  fue  al  otro  mundo   convencido  que  estaba  defendiendo  a  su  superior,  el  cabo  Vega,  quien traidora y cobardemente le  asestaba  un  golpe  con  una  contundente  piedra, igual actividad realizaba su  compinche  el  ex  militar  Cesar  Augusto  Hernández  Santamaría,  tendido en  tierra,  ya  agonizante  el  buen  soldado  fue  abandonado   a  su suerte,  mientras  sus ex compañeros de milicia, negociaban el producto de sus ilícitas  conductas  y  se  desplazaban  de este municipio a la ciudad de Medellín, lugar  donde   fueron  milagrosamente  capturados  y  puestos  a  disposición  de  los  investigadores”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores  hechos,  el Fiscal  Cuarenta  y  Cuatro de la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Juzgado Penal del  Circuito  de  Caucasia  (Antioquia),  el  18  de  mayo  de  2004, ante petición  elevada   por  el  acusado  y   la   defensa  celebró   diligencia    de    formulación   y   aceptación  de   cargos    para    el    trámite   de   sentencia   anticipada,     atribuyéndosele     a   César   Augusto   Hernández  Santamaría   el   delito     de     homicidio    agravado,     que    el   acusado,  libre  y  voluntariamente,  aceptó.   

2.   El  Juzgado  Penal del Circuito de  Caucasia,  el  14  de abril de 2005, dictó sentencia de primera instancia en la  que  condenó  al  procesado  a  la  pena principal 351 meses de prisión y a la  sanción  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  lapso  de  20  años, como coautor de la conducta punible de  homicidio agravado.   

3.  Apelado el fallo por el defensor, el  Tribunal  Superior  de Antioquia, al desatar el recurso, el 29 de junio de 2005,  lo   modificó,   en   tanto   que   condenó   a   César   Augusto  Hernández  Santamaría   a   la  pena  principal de 266 meses y 20 días de prisión.   

Contra  la  anterior  decisión,  el  citado  defensor del acusado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  la  causal  primera  de  casación,  presenta  un  único  cargo  contra  la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

La defensa de Hernández Santamaría, basado  en   la  causal  primera  de  casación,  acusa  al  Tribunal   de  cometer  “ERROR  DE  HECHO,  determinado  en  FALSO JUICIO DE  IDENTIDAD”.   

Aduce  como normas vulneradas los artículos  7°  y 232 del Código de Procedimiento Penal. Así mismo, reseña el testimonio  de  Yesenia  Herrera  Uribe,  para  concluir que quien cometió el homicidio fue  Jhon  Edwin  Vega  Carrillo  y   en la falta de responsabilidad penal de su  defendido.   

Afirma  que  el  Tribunal  tergiversó  el  contenido  del  anterior testimonio, medio de convicción que resulta acorde con  las  demás  pruebas obrantes en el proceso,  error que, a su juicio,   llevó al juzgador  a confirmar el fallo.   

Recalca  la falta de responsabilidad de  su  defendido  en  el hecho punible, en la medida en que no hay certeza en   torno  a  su  responsabilidad,  razón  por la cual se debió reconocer  la  duda a su favor.     

En consecuencia, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  “en  su  lugar, dictar una  nueva  absolviendo  a  CÉSAR  AUGUSTO  HERNÁNDEZ SANTAMARÍA, por el delito de  Homicidio Agravado …”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo con el resumen de la demanda  hecha  en  precedencia,  se advierte que el censor carece de interés  para  impugnar  en  esta  sede lo referente a que se le reconozca al acusado la duda a  su  favor  y,  por  ende, se absuelva del cargo que de manera libre y voluntaria  aceptó  dentro  del  trámite  de  sentencia  anticipada,  aspecto que sin duda  constituye una retractación   

Recuérdese que la jurisprudencia de la Sala  ha  sido  uniforme  en  reiterar  que  el  artículo  40  de la Ley 600 de 2000,  estatuye  que  contra  la  sentencia anticipada procederán los recursos de ley,  que  pueden  ser  interpuestos  por  el fiscal o el representante del Ministerio  Público.  Respecto al procesado y su defensor, la citada norma es perentoria en  el  sentido  que  sólo  podrán  ejercitar  los  medios  de  impugnación en lo  relativo  a  la  dosificación  de  la  pena,  los mecanismos sustitutivos de la  sanción privativa de la libertad y la extinción de dominio.   

Así mismo, la Corporación ha sostenido que  cuando  se  advierta que en el trámite se transgredieron garantías de derechos  fundamentales,  también  nace  en  la  defensa  el  interés  para  recurrir el  fallo.    

En  el  evento  que ocupa la atención de la  Sala,  resulta claro y evidente que el único cargo planteado no se ajusta a los  puntos  que  la defensa tiene interés para recurrir la sentencia anticipada, en  la  medida en que se pretende la retracción del cargo que el procesado aceptó,  de manera libre y voluntaria.   

Cómo no llegar a dicha conclusión cuando la  fundamentación  de  la  censura  se  soporta  en que el juzgador tergiversó el  contenido  del testimonio de Yesenia Herrera Uribe, yerro que condujo a predicar  el  grado  de  conocimiento  de  certeza  en  torno  a  la  responsabilidad  del  acusado.   

Dicho  de  otra  forma,  el casacionista con  apego  en  un  error  de  hecho  por  falso  juicio de identidad pretende que el  acusado  se  retracte  del cargo de homicidio agravado que aceptó  para el  trámite de sentencia anticipada.   

Así,  la  Corte  inadmitirá  la demanda de  casación.   

Finalmente,  otra razón más para inadmitir  el  libelo  aunado  a  que  no  se  advierte  violación  alguna de los derechos  fundamentales   o   garantías   de   CÉSAR  AUGUSTO  HERNÁNDEZ  SANTAMARÍA, que determine el ejercicio de  la  facultad  oficiosa  de  índole legal que al respecto le asiste a la Sala en  punto de asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

          R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el  defensor  de  CÉSAR  AUGUSTO  HERNÁNDEZ  SANTAMARÍA. En  consecuencia,  se declara desierto el recurso extraordinario de  casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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