24195(28-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24195  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

         

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 107   

Bogotá,  D.C.,  veintiocho de septiembre de  dos mil seis.   

VISTOS  

         

Se  pronuncia  la  Corte en relación con el  recurso   de   reposición   interpuesto  por  el  apoderado  judicial  del  SI.  LIBARDO   ANÍBAL   FERNÁNDEZ  ZÚÑIGA  en contra del auto del pasado 10 de agosto, por cuyo medio la Sala  inadmitió  la  demanda  de  revisión  que en razón del asunto en cuestión el  citado letrado instauró.   

          Insiste  el  demandante  a  través de su escrito impugnativo, en su  pretensión  de  remoción  de  la  condición  de  cosa  juzgada que ostenta la  sentencia  por  medio de la cual se condenó a su poderdante como responsable de  la conducta punible de homicidio culposo.   

Los  fundamentos  fácticos para demandar la  revisión  del  pronunciamiento  atacado teniendo por sustento la causal primera  -argumenta  el  recurrente-,  encuentran respaldo precisamente en las sentencias  de  primero  y  segundo  grados  allegadas  a  esta  actuación,  en  cuanto  el  A-Quo    “declaró  que los procesados accionaron en una sola oportunidad las  armas  de  fuego”,  en  tanto  que  el  Ad-Quem          “concluyó  que ambos policiales hicieron uso de las armas y que uno  de   los   proyectiles   hizo   blanco   en   el   cuerpo   de  la  persona  que  escapaba.”   

Los  mencionados fallos -agrega-, además de  declarar  y  probar  los  hechos en que se funda la causal primera de revisión,  indican  de  manera clara y objetivamente indiscutible que el delito sustento de  la  condena  en  cuestión únicamente podía ser cometido por una sola persona,  como  así  se  halla  demostrado, pues si bien los sentenciados percutieron por  una  sola  vez sus respectivas armas de dotación, es lo cierto que la víctima,  conforme  al  protocolo  de necroscopia, presentaba un solo impacto de proyectil  de arma de fuego.   

En relación con la causal tercera que de la  misma  manera  invocó  el  demandante  para sustentar su pretensión recisoria,  atinente  al  surgimiento  de prueba nueva con posterioridad al proferimiento de  la  condena  que  aquí se ataca por su pretextada injusticia -fallo absolutorio  con  el  que se favoreció a los implicados dentro del proceso disciplinario que  también  en  su  contra  se  adelantó-,  deja  entrever  el impugnante que por  existir  identidad fáctica y probatoria tanto en la actuación penal como en la  disciplinaria,  valga  decir,  por  tener “relación  directa”  la  una respecto de la otra, aquélla debe  correr  la  misma  suerte  de  ésta  y, por consecuencia, sus efectos deben ser  similares,  pues  si  en el proceso disciplinario se concluyó que su poderdante  junto  con  su  compañero  actuaron en cumplimiento de un deber legal, con este  pronunciamiento  queda  demostrada  la  inocencia  de  su asistido en el proceso  penal,  por  lo  que  la  declaración  de  condena  objeto  de reproche deviene  injusta.                 

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El recurso de reposición, ha dicho la Sala,  tiene  por  finalidad  permitir al funcionario judicial que dicta la providencia  que  por dicha vía se impugna, revisar su decisión y corregir aquellos errores  de  orden  fáctico  o  jurídico  en  que hubiere podido incurrir, y, de ser el  caso,  proceder a revocarla, reformarla, aclararla o adicionarla en los aspectos  en  que la inconformidad expuesta por la parte encuentre verificación. De allí  que  la  discusión  ha  de  partir de lo plasmado en el proveído que genera la  inconformidad,  con  el propósito de demostrar al funcionario que se equivocó,  y  que  además  causa  agravio  al  sujeto que a este mecanismo de impugnación  acude.   

El libelista, fuera de repetir los argumentos  en  que dice sustentar los motivos de revisión esgrimidos en su inicial libelo,  por  parte  alguna  acredita el error en que pudo haber incurrido la Corte en su  primigenio   pronunciamiento   relativo  al  presente  asunto,  pues,  en  clara  petición  de  principio,  da por establecido lo que le correspondía demostrar:   

En  primer término, que la conducta punible  que  se  le  enrostró a su defendido solamente pudo haber sido cometida por una  sola  persona  y  no  por  las  dos  cobijadas  con  la declaración de condena,  hipótesis   bajo   la   cual   ha  de  quedar  evidente  que  no  se  trata  de  “una  simple  disparidad de criterio del demandante  con  el  fallador  respecto  de  la  apreciación de las pruebas incorporadas al  proceso,  pues  de  ser  este  último  el  propósito,  ha de entenderse que lo  pretendido  es  continuar  un debate estéril de hechos, pruebas y argumentos ya  considerados  y  definidos  procesalmente, lo cual está proscrito del objeto de  la     revisión.”1   

Debate  aquel que el demandante aún porfía  en  prolongar,  sin  parar  mientes en lo que suficientemente decantado tiene la  jurisprudencia  de  la  Sala,  esto  es, que discusiones acerca de la calidad de  autor  o  partícipe de una persona en unos sucesos materia de un proceso penal,  se  reitera, y su consecuente declaratoria de responsabilidad penal –que es en últimas a lo que conduce la  alegación  del  libelista  con  tal  de  desconocer  lo  que  ya  fue objeto de  definición  procesal–, son  ajenas  a  la  acción  de  revisión.  Una  situación  de esa índole queda en  evidencia,  si  se repara en que para el agente del Ministerio Público adscrito  al  Tribunal  Militar  era  menester  revocar  el  fallo  absolutorio  objeto de  consulta,  porque ausente de la conducta desplegada por los agentes sentenciados  se  hallaba  cualquier causal de justificación o inculpabilidad, al no aparecer  acreditada  “la agresión que quieren dejar ver los  procesados  para justificar el haber accionado sus armas en forma imprudente, al  hacerlo  apuntando  a  la  dirección  por donde huía el hoy occiso”;   en   tanto  que  la  propia  Colegiatura,  partiendo  de  las  exculpaciones    de    los    implicados,    concluyó    que    “ambos  hicieron  uso  de  sus  armas  y  si bien -según ellos- uno  disparó  al  aire  y  el  otro al piso, lo cierto es que uno de los proyectiles  hizo   blanco   en   el  cuerpo  de  la  persona  que  escapaba  y  el  supuesto  acontecimiento  de otros disparos producidos por terceros, no respaldado por los  testigos, resulta mera especulación.”   

Es    que    para    el    Ad-Quem,  el  delito de homicidio culposo  en  el  presente evento se estructuró de manera diáfana porque “aparece  la  relación  de  causalidad  entre  el  resultado  y  la  conducta  impudente  de  los  acusados  (…)  y si bien no puede hablarse aquí  propiamente  de  coautoría  del  hecho  punible,  por  ausencia  del acuerdo de  voluntades-  aceptado  en  los  injustos  que  conllevan dolo- ambos acusados se  ubicaron  en  la  falta  de  previsión  del  resultado  previsible  cual era el  potencial  daño  que  podrían  ocasionar  a  la integridad del que escapaba en  motocicleta  y aún de otras personas que pudieran estar en peligro.”   

El  examen  de  todas  esas  circunstancias  antecedentes  y  concomitantes  al  comportamiento  endilgado,  es el debate que  ahora  en  sede  de  la  acción  de revisión nuevamente se plantea, por lo que  ningún  error  susceptible  de corregir en el razonamiento de la Corte plasmado  en el pronunciamiento recurrido, demuestra el libelista.   

Similar reflexión cabe realizar en relación  con  el  segundo  aspecto  de la providencia recurrida que dice el demandante no  compartir,  pues  en vez de determinar y establecer los errores o desaciertos en  que  pudo  haber  incurrido  la Sala en el pronunciamiento dicho para así poder  entrar  a  enmendarlos, nada hace por controvertir, rebatir o confutar a través  de  una  confrontación  seria y motivada, la posición adoptada por la Corte en  el  proveído  cuestionado  para hacerle ver la equivocación de sus argumentos.   

Amén de repetir los argumentos expuestos en  su  inicial  libelo, omite mostrarle a la Corte la necesidad de su intervención  para  enmendar  la  pretextada  injusticia  material  de la sentencia censurada,  finalidad  última  de  la  acción  de  revisión.  Mal puede pretender que los  efectos  del  fallo  proferido  en  el  proceso  disciplinario,  en  el  cual se  determinó  que  los  policiales  involucrados en los acontecimientos materia de  dicho  diligenciamiento “actuaron en cumplimiento de  su  deber  legal”, se extiendan al proceso penal, en  el  que  de  tajo se descartó que los mismos hubiesen desplegado comportamiento  al  amparo  en  causal  alguna  de justificación del hecho o de inculpabilidad.  Esta  es la situación a la cual expresamente se aludió en el auto recurrido al  transcribirse  los  apartes  pertinentes  del fallo de segunda instancia, al que  ahora se remite la Corporación.   

Así  las  cosas,  la impugnación propuesta  deviene  impróspera, pues lo único que consigue el recurrente evidenciar es su  inconformidad con la determinación atacada.   

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         

         NEGAR   la   reposición   que  contra  el  auto del 10 de agosto último interpuso el defensor  de  LIBARDO  ANÍBAL  FERNÁNDEZ ZÚÑIGA,  por  cuyo  medio  se  inadmitió  la  correspondiente  demanda de  revisión,   conforme  a  las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo  de  este  proveído.   

Comuníquese y cúmplase  

       

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                        ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN               MARINA PULIDO DE BARÓN          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                  YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA           JAVIER  ZAPATA  ORTIZ                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                                  Secretaria   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

1 C. S.  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal,  auto de 9 de febrero de 2006, Rdo. 24.317.     

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