24036(15-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 24036  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta n.° 68   

Bogotá,  D. C., quince de septiembre de dos  mil cinco.   

VISTOS  

Para  verificar  si satisface las exigencias  del  artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000,  la Corte examina la demanda de  casación  presentada  en  nombre  del procesado EDWIN ZAMBRANO ARIZA, contra la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  el  12 de noviembre de 2004 por el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, que confirmó la que el 23  de  agosto del mismo año dictó el Juzgado 33 Penal del Circuito de esta ciudad  de  manera  anticipada,  con  la  que  lo condenó a las penas principales de 48  meses  de prisión y multa por $954.666.00, como autor responsable del delito de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado,  y le negó el  subrogado  de  la  suspensión  condicional de la sentencia y el sustituto de la  prisión domiciliaria.   

HECHOS  

El tribunal los narró como sigue:  

“Aproximadamente  al  medio día del 15 de agosto de 2003, en el campus de la Universidad Nacional  de  Colombia,  seccional  Bogotá, fue capturado EDWIN  ZAMBRANO  ARIZA por los vigilantes, al encontrarle 173  gramos de marihuana.”   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Con  cita  de  los  incisos  1º  y  3º del  artículo  205 de la Ley 600 de 2000, el demandante precisa que acude a la forma  excepcional   del   recurso  extraordinario,  porque  la  sentencia  de  segunda  instancia  vulneró  los  derechos  fundamentales  del procesado, en especial el  debido proceso y la favorabilidad.   

Destaca  que  el artículo 29 constitucional  prevé  que  en  materia  penal,  la  ley  permisiva  o  favorable,  aunque  sea  posterior,  debe  aplicarse  con preferencia a la restrictiva o desfavorable. De  este  enunciado  sigue  unas  breves  consideraciones acerca de la forma como se  dinamiza  ese  precepto.  Agrega  que  tal  garantía  está desarrollada en los  artículos  6º,  inciso  2º, tanto de la Ley 600 de 2000 como 906 de 2004, con  referencia   expresa  a  la  favorabilidad  de  normas  procesales  con  efectos  sustantivos.   

Cita  el  artículo 40 de la Ley 153 de 1887  sobre el efectos de las leyes procesales penales.   

Frente  al caso concreto, el censor hace ver  que  el  procesado  se  acogió al instituto procesal de la sentencia anticipada  consagrado  en  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000, norma que prevé una  rebaja  de  pena de la tercera parte cuando se cumple en la instrucción. Agrega  que  el  mismo  beneficio  está  regulado  en  la Ley 906 de 2004, pero con una  reducción  mayor  para quienes han aceptado o negociado su responsabilidad, que  es   de   la  mitad  de  la  pena  correspondiente  al  delito  por  el  que  se  procede.   

Agrega  que  el  ad  quem  no  concedió ese  beneficio  porque  el  estatuto  procesal  que lo contiene no estaba todavía en  vigencia   al   momento   de   proferir   la   sentencia  (12  de  noviembre  de  2004).   

Como  una  de  las  razones  de la casación  excepcional  es  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos    fundamentales,    el    libelista    comenta   que   “oriento   mi  solicitud  en  la  aplicación  de  los  mandatos  de  optimización  donde  se  coloca  a  la  persona  humana  como  valor superior y  haciendo  efectivos  los  postulados  de  la  Carta  Política  en el sentido de  limitar  lo  menos  posible y solo cuando sea estrictamente necesario el derecho  fundamental  de  la  libertad  y  proferir  en  caso  de  conflicto  en diversas  disposiciones  que  desarrollan  derechos  fundamentales  la  que  resulte menos  gravosa.”   

El  principio  de  favorabilidad  debe  ser  aplicado  de  modo  preferente,  a pesar de que el caso ocurrió en vigencia del  anterior  estatuto  procesal penal, porque favorece los intereses del procesado,  efectos  para  los  que  se deben tener en cuenta la legislación actual, porque  coexisten     dos    disposiciones    que    regulan    el    mismo    fenómeno  jurídico.   

Por  esa  razón,  corresponde  aplicar  el  contenido  del  artículo  351 de la Ley 906 de 2004, ya que es norma que limita  lo  menos  posible  la  libertad  de  ZAMBRANO  ARIZA,  para  que se aplique una  reducción  punitiva mayor que la prevista en la ley procesal derogada, en vista  de que los dos preceptos regulan el mismo fenómeno.   

Como quiera que el procesado fue condenado a  6  años  de  prisión, de aplicarse el citado artículo 351 la rebaja sería de  3,  por  lo  cual  la  pena  quedaría en 36 meses, lo que, además, permitiría  acceder  al  sustituto  de  la  ejecución  condicional de la pena por el factor  objetivo.   

Solicita,  en  virtud  de  los  anteriores  razonamientos,  casar  la  sentencia  demandada  y  emitir  la  que  en  derecho  corresponda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El  libelista  en realidad no presenta cargo  alguno contra la sentencia de segunda instancia.   

Obsérvese,  como  primera  medida, que dice  postular  la  casación  excepcional consagrada en el artículo 205, inciso 3º,  de  la  Ley  600  de  2000,  en  búsqueda  de  protección a las garantías del  procesado.   

Pero  con ese planteamiento desconoce que el  objeto  de  la  casación, tanto la común como la extraordinaria, conforme a la  sistemática  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000 bajo cuyo influjo se  agotó  el  juzgamiento  del  procesado  ZAMBRANO  ARIZA,  es  el de examinar la  conformidad   con  el  ordenamiento  jurídico  de  las  sentencias  de  segunda  instancia.  En  otro  lenguaje,  busca  establecer si esa clase de decisiones se  emitieron  con  arreglo  a  las  normas  de derecho sustancial que gobernaban el  respectivo  caso  y alcanzar los fines que le señala el artículo 206 de la Ley  600 de 2000.   

Por  manera,  entonces,  que  los motivos de  casación  que permiten destacar los errores de juicio o de actividad que pueden  tornar  ilegal  una sentencia, los previstos en el artículo 207 ibídem, están  correlacionados  con  la normatividad que por tener vocación de ser aplicada al  caso  concreto  durante  alguna  fase  del  proceso,  desde  su  inicio hasta su  culminación, puede ser susceptible de resultar quebrantada.   

El  demandante  reconoce que la sentencia de  segunda  instancia  fue  proferida en vigencia de la Ley 600 de 2000 y que allí  irrogaron  los  efectos  de  la  preceptiva  correspondiente  al instituto de la  sentencia  anticipada  como  correspondía.  Al  tiempo  aclara  que persigue la  protección  de las garantías del justiciable, en concreto la de favorabilidad,  porque  entiende  que  la  Ley  906  contiene disposiciones atinentes a la misma  figura, pero con tratamiento más benéfico.   

En  tales condiciones, surge evidente que el  recurso  extraordinario así planteado carece de objeto adecuado. No se trata de  la   configuración  de  ninguna  clase  de  error  contenido  en  la  sentencia  –circunstancia    que  impidió  al recurrente esgrimir cargo concreto-, sino de entrar a sopesar si el  enjuiciado  tiene  eventual  derecho  a que se le reconozca un hipotético trato  más   favorable   consagrado   en   un  instituto  del  sistema  acusatorio  de  enjuiciamiento  criminal  que  entró  en vigencia y operatividad en el Distrito  Judicial  de  Bogotá,  entre  otros,  a  partir  del  1º  de enero del año en  curso.   

Ese  aspecto  escapa  a  los  específicos  linderos  que  Constitución  y  ley  trazan para la casación. En principio, la  Corte  no puede entrar a realizar semejante tarea, si no media demanda en la que  de  modo  adecuado  y  suficiente  se  demuestre  un error trascendente que haya  vulnerado  la  ley  sustancial  o  una  garantía  fundamental,  o  si  advierte  situación  que haga posible pronunciarse de oficio, conforme lo señalado en el  artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

En  otro escenario, así el juzgamiento haya  culminado  e,  incluso, esté ejecutándose la sanción impuesta en la sentencia  condenatoria,   las   peticiones   enfocadas   a   dinamizar   el  principio  de  favorabilidad  por  la  entrada  en  vigencia  de  una  ley  que  dé lugar a la  reducción  de  la  sanción  penal,  deben  ser  elevadas  ante  los  Jueces de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad, conforme a la competencia que para  el  efecto  les  asigna  el artículo 79-7 de la Ley 600 de 2000 (38-7 de la Ley  906 de 2004).   

En  suma, como la demanda no contiene cargos  con    capacidad    de    franquear   la   puerta   de   la   casación,   será  inadmitida.   

Por último, ha de señalarse que revisada la  actuación,  no  se  observó  la  presencia  de  ninguna  de las hipótesis que  permitirían  a  la Corte obrar de oficio de conformidad con el artículo 216 de  la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  en nombre del procesado EDWIN ZAMBRANO ARIZA, por las  razones expresadas en la parte motiva de esta decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN               

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                   YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                      JAVIER      DE      JESÚS     ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ                                                     Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *