18911(18-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18911  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado  acta  número  010   

Bogotá D.C., dieciocho (18) de febrero de dos  mil cinco (2005).   

          Decide  la  Corte  la  solicitud  de acumulación jurídica de penas  formulada por el defensor de Antonio Manuel Stephens.   

ANTECEDENTES   

          1.   Contra   el   ex   gobernador   del  Departamento   de   San   Andrés,   Antonio   Manuel  Stephens,  la  Corte profirió estas decisiones en los  siguientes procesos:   

          a.  Radicación  17140   

          El  27  de  septiembre  de 2000, la Sala lo condenó a la pena de 52  meses  de  prisión  al declararlo responsable de la comisión de los delitos de  interés  ilícito  en  la  celebración  de contratos y peculado culposo, multa  equivalente  a  22  salarios  mínimos  legales  e  interdicción  de derechos y  funciones públicas por el mismo lapso de la pena principal.   

          De  igual manera lo sancionó con la inhabilidad para ejercer cargos  públicos  y  para  proponer y celebrar contratos con entidades estatales por el  lapso   de   10   años   contados   a   partir   de   la   ejecutoria   de   la  sentencia.   

          Lo  condenó  así  mismo  a  pagar  a favor del departamento de San  Andrés,  Providencia y Santa Catalina, la suma de 63.948.199 pesos por concepto  de  indemnización  de  los  perjuicios  materiales  causados,  los  que  fueron  efectivamente cancelados.   

          La  Dirección ejecutiva de administración judicial informó que el  condenado  pagó  la  pena  de  multa  y  en consecuencia la declaró extinguida  (oficio  2470  del  7  de febrero de 2000).   

          Además,   la   pena   privativa   de   la   libertad   se  cumplió  efectivamente.   

          b. Radicación número 17392   

          Mediante  sentencia  de  fecha  24  de  septiembre  de 2002, la Sala  declaró  penalmente  responsable  al  señor  Antonio  Manuel  Stephens  de  la  comisión  de los delitos de interés ilícito en la celebración de contratos y  prevaricato  por  acción en concurso y por ello lo condenó a la pena principal  de  6  años de prisión, interdicción de derechos y funciones públicas por el  mismo término y multa equivalente a 20 salarios mínimos legales.   

          El  12  de  noviembre de 2002, la Corte, a instancias del Ministerio  Público,  decretó  la  acumulación  jurídica  de  las  penas  que  le fueran  impuestas  en  los  procesos  14170  y  17392,  fijando  la  pena en 84 meses de  prisión,  inhabilitación  para  ejercer  derechos y funciones públicas por el  mismo  lapso  y  al  pago  de  una multa de 42 salarios mínimos legales, de los  cuales se ordenó descontar los 22 ya cancelados.   

          Señaló,  de  otra  parte,  que  en  aplicación  al  principio  de  favorabilidad,  se  excluía  la  sanción  consistente  en  la inhabilidad para  ejercer  cargos  públicos y celebrar contratos con entidades estatales impuesta  en el proceso 14170.   

          El  16  de  diciembre  de  2002,  le  negó al condenado la libertad  condicional   que   había   solicitado,   decisión  que  siendo  recurrida  en  reposición  mantuvo  sus  efectos  al  ser  confirmada  mediante auto del 11 de  febrero de 2003.   

          El  6 de mayo de 2003, la Sala le otorgó al sentenciado la libertad  condicional.   

          c. Radicación 18911   

          El  13  de  octubre  de  2004,  la  Sala  condenó  a Antonio Manuel  Stephens  a la pena principal de 50 meses de prisión, multa en cuantía igual a  22  salarios  mínimos  legales  y  a  la  interdicción de derechos y funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena principal, al declararlo responsable de  la  comisión  del  delito  de  celebración  de  contratos  sin cumplimiento de  requisitos legales.   

          En  cuanto al aspecto operacional de la pena, sustituyó la prisión  intramural por la domiciliaria.   

          2.   El  defensor  aduce  que  todos  los  procesos  adelantados  en  contra  del  señor  Antonio  Manuel  Stephens  tiene  en  común que “lo han sido  para  indagar  sobre  su  comportamiento  al  frente  de  la Gobernación de San  Andrés  en  un periodo determinado de tiempo (aquel que tuvo entre sus manos la  administración  de  la  isla)  y  en  relación  con  la existencia de posibles  atentados contra la administración pública.”   

          Asume  que  desde la perspectiva normativa y jurisprudencial, pueden  considerarse  hechos  conexos,  como que estos surgen “cuando concurren varias  personas  en  el  delito;  por  la unidad de tiempo y lugar que comparten varios  hechos  delictivos;  o  por  el  vínculo  teleológico  consecuencial  entre la  pluralidad de delitos; y por su íntima aproximación procesal”   

          Si  todos  los  comportamientos  corresponden  al  ejercicio  de  su  función  como  Gobernador de San Andrés, entonces las condiciones están dadas  para  que se predique la conexidad y con base en ella se acumulen jurídicamente  las penas que le fueran impuestas a su defendido.   

SE  CONSIDERA   

          Primero:  Las conductas por las cuales fue  condenado    Antonio   Manuel   Stephens  fueron  cometidas  cuando  se  desempeñaba como Gobernador de San  Andrés  y de allí que por su condición de aforado constitucional la Corte sea  competente   para   conocer   de   la  solicitud  de  acumulación  (artículo   79  numeral  2  de  la  ley  600  de  2000).   

          Segundo:    La    institución   de   la  acumulación  jurídica  de  penas se encuentra definida en el artículo 470 del  código  de  procedimiento  penal,  norma  de  la  cual la sala ha extraído las  siguientes  conclusiones: (i) la acumulación procede, siempre y en todo momento  en  caso  de conductas que siendo conexas se hubieren fallado independientemente  1y  (ii)  cuando  se hubieren proferido varias sentencias en diferentes procesos. No  son   acumulables,   (i)   las   sentencias   cometidas   con  posterioridad  al  proferimiento  de la sentencia de primera o única instancia, (ii) sentencias ya  ejecutadas   2  y  (iii)  sentencias  impuestas por conductas cometidas durante el  tiempo que la persona estuviere privada de la libertad.   

Tercero: En orden a  resolver  el  tema  planteado  la  Sala  no  hará  mención  al  problema de la  conexidad  procesal, porque al haber aceptado la Corte la acumulación jurídica  de  las  penas impuestas en los procesos 14170 y 17392, es igualmente procedente  la que ahora se solicita.   

En   efecto,   como   consecuencia  de  la  acumulación  jurídica de penas ya decretada, desde el punto de vista normativo  surge  una  nueva  sentencia  que  está  sometida a nuevos plazos en materia de  ejecución,  como  que  justamente  por eso y con base en el cumplimiento de las  tres  quintas  partes de la pena, la Corte le otorgó al sentenciado la libertad  condicional  el  día  6  de  mayo  de  2003,  fecha a partir de la cual se debe  establecer  el  término  correspondiente  al  periodo  de  prueba  que lleva al  cumplimiento total de la condena.   

Teniendo  en  cuenta  lo  anterior  y  si la  libertad   condicional   se   le   otorgó   a  Manuel  Stephens  como consecuencia de haber cumplido las tres  quintas  partes  (52  meses, aun cuando la proporción  corresponde  a 50 meses y 12 días) de la pena impuesta  (84   meses),  entonces  el  periodo  de  prueba  es de 32 meses, el cual por supuesto aun no se ha cumplido.  Quiere  ello  decir  que  la sentencia se encuentra en ejecución, cumpliéndose  así  uno  de  los  presupuestos  que  exige  el  artículo  470  del código de  procedimiento   penal   para   que   la   acumulación   proceda.   3   

Cuarto:  A eventos  como  la  acumulación jurídica de penas, según el texto normativo citado, han  de  integrarse  las reglas que regulan la dosificación de la pena en el caso de  concurso  de  conductas  punibles, sin que ello, por supuesto, suponga una nueva  graduación  de  la pena – tal y como si ella nunca se hubiese fijado -, pues su  correcto  entendimiento  alude  a que la tasación de la pena se hará sobre las  penas  concretamente  determinadas,  tal y como la Sala lo ha dicho, entre otras  dentro    de    las   causas   que   ahora   se   tratan   en   los   siguientes  términos:   

         “Manda   la   disposición   atrás   referida   integrar   a  su  hermenéutica  el  artículo  31  del  código  penal  que regula el concurso de  conductas  punibles,  naturalmente  en  su  parte pertinente, como quiera que la  suma  jurídica  no  habrá de hacerse sobre las conductas punibles imputadas al  condenado  en  los  procesos  objetos  de  acumulación,  sino  sobre  las penas  concretamente  dosificadas  en  la forma y términos en que se haya dispuesto en  las  sentencias,  de  modo  que partir de la pena mas grave según su naturaleza  …solo  sea necesario un simple ejercicio de comparación matemática entre las  de   igual  naturaleza  para  saber  cuál  es  la  mas  grave.”  4   

          Teniendo  en  cuenta  que  la  pena que en su momento se estimó mas  grave  fue  la  de  prisión  impuesta en el proceso 17392, correspondiente a 72  meses  de  prisión  y  que  a  ella se le adicionó 12 meses de los 52 meses de  prisión      impuestos      en      el      radicado     14170     –  que  a juicio de la Sala consultaban  los  fines  de  la  pena  y  el  instituto de la acumulación, ahora, si la pena  impuesta  en  el  proceso 18911 es inferior a ellas, como que fue de 50 meses de  prisión,  entonces  consulta  esos  mismos  parámetros  el  que se adicione la  sanción en 10 meses, para un total de 94 meses de prisión.   

          En  cuanto  a  la  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  ella seguirá la suerte de la principal, por lo cual será  de 94 meses.   

          Quinto: De acuerdo con el numeral 4º, del  artículo  39  de  la ley 600 de 2000, las multas correspondientes a cada una de  las  infracciones  se  sumarán,  sin  que  excedan los 50.000 salarios mínimos  legales,  razón  por la cual a los 22 que se le impuso en el primer proceso y a  los  20  del segundo, se le sumarán los 22 del tercer proceso, para un total de  62  salarios  mínimos legales de multa, de los cuales se descontarán los 20 ya  pagados.   

Sexto: Si se tiene  en  cuenta  que  Antonio  Manuel  Stephens  cumplió la pena de 52 meses de prisión que le fuera inicialmente  impuesta  –  la  cual se acumuló – y que por razón del proceso 18911 permanece  en  prisión  domiciliaria  desde  el 20 de octubre del año pasado (3  meses  y 18 días), entonces de acuerdo  a  la  acumulación jurídica de penas ahora decretada, es claro que ha cumplido  en  prisión  las  tres  quintas  partes de la pena impuesta, pues 55 meses y 18  corresponden   a  algo  mas  de  la  pena  finalmente  determinada  (94 meses).   

Séptimo:  Si  de  acuerdo  con  el  artículo  29 de la Carta Política, es la ley vigente al acto  que  se  imputa  la  que  regula  la  pena (tanto en su  determinación,  aplicación  y  ejecución)  y  no la  vinculada  con  el  momento  procesal  cuando  se  consolida el derecho – que es  distinto  a adquirirlo -, entonces no se debe hacer ninguna reflexión acerca de  la  gravedad  de  la  conducta  punible, como lo exige ahora el artículo 64 del  código  penal  con  la  reforma que de él hizo el artículo 5 de la ley 890 de  2004, para efectos de la procedencia de la libertad condicional.   

Así, de conformidad con el artículo 64 del  código  penal  anterior  (ley 600 de 2004),  basta que se acredite el cumplimiento de los márgenes de la pena  y  la buena conducta observada en el establecimiento carcelario. En este evento,  como  el  derecho  surge ahora como consecuencia de la acumulación jurídica de  la  pena, la Sala entiende que éste presupuesto se satisface con la ausencia en  el  expediente de pruebas sobre comportamientos que impliquen el desconocimiento  de  la obligación de la buena conducta que el sentenciado se obligó a observar  en  prisión  domiciliaria  y  que  garantizó  con  la  suscripción  del  acta  correspondiente.   

Se reconocerá, en consecuencia, la libertad  condicional     a     Manuel    Stephens.  Suscribirá  el  acta  de obligaciones correspondiente y la misma  caución  que  entregó  como  garantía  del  cumplimiento  de sus obligaciones  relacionadas con la prisión domiciliaria servirá para esos fines.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de casación penal,   

RESUELVE   

Primero: Decretar la  acumulación  jurídica  de  las penas impuestas en las sentencias proferidas en  los  procesos  14170,  17392  y  18911,  por  las  razones  antes  expuestas. En  consecuencia,  por  las tres causas el sentenciado Antonio Manuel Stephens queda  condenado  a  94 meses de prisión, a la inhabilitación para ejercer derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la pena principal y al pago de una  multa  equivalente  a 62 salarios mínimos legales de los cuales se descontarán  los 22 ya cancelados.   

Segundo:   Reconócese    el   derecho   a   la   libertad   condicional   a   Antonio  Manuel  Stephens.  Suscribirá el  acta  de  obligaciones en los términos indicados. Líbrese la orden de libertad  correspondiente.   

Procede contra esta providencia el recurso de  reposición.   

Cópiese, Notifíquese y Cúmplase  

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

Permiso  

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                      HERMAN                GALAN  CASTELLANOS   

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO           EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

ALVARO         O.        PÉREZ  PINZON                       JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                 MAURO SOLARTE PORTILLA   

Permiso  

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  providencia del 19 de abril de 2002, radicado 7026, M.P.  Yesid  Ramírez  Bastidas  y  en igual sentido,, auto de única instancia, 28 de  julio de 2004, M.P. Sigifredo Espinosa Pérez.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia, sentencia de segunda instancia, 24 de abril de 1997. M.P.  Fernando  Arboleda  Ripoll.  En  providencia del 19 de abril ya citada, la Corte  señaló  que  la expresión penas acumuladas no es absoluta, pues “cuando una  pena  se  ejecutaba y era viable acumularla a otra u otras, pero no se resolvió  así  porque  nadie  lo  solicitó  o  porque  no  se  hizo uso del principio de  oficiosidad  judicial,  son  circunstancias que no pueden significar la pérdida  del  derecho  y, por lo tanto, en dicha hipótesis es procedente la acumulación  de la pena ejecutada.   

3Corte  Suprema  de  Justicia,  sentencia  de  segunda  instancia,  24 de abril de 1997,  radicación 10367, M.P. Fernando Arboleda Ripoll.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  auto  del 12 de noviembre de 2002, M.P. Marina Pulido de  Barón  y Yesid Ramírez Bastidas, radicado 14170. Cfr., igual sentido, auto del  17  de marzo de 2004, radicado 21936, M.P., Alvaro Pérez Pinzón, en el cual se  indicó:  “erróneamente  procedería  el  Juez  que decretara la acumulación  jurídica  de  penas  si  lo  hiciera  disminuyendo  o  aumentando las sanciones  impuestas  en las sentencias objeto de integración, como si actuara a la manera  de  un  funcionario  de instancia, puesto que se extralimitará en las funciones  definidas   en   el   artículo   31   de  la  ley  599  de  2000.  Su  labor  está  limitada,  que  fue como procedió el Tribunal, a  tomar  en  cuenta la pena mas grave e incrementarla hasta en otro tanto, como lo  autoriza  el  artículo  470  del  código  de  procedimiento penal.”       

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