23831(06-07-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23831  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:  Acta No.  054   

Bogotá, D. C., seis (6) de julio del dos mil  cinco (2005).   

VISTOS  

Mediante sentencia del 6 de febrero del 2002,  el  Juzgado  1°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cali  absolvió a los  señores   Diego   Javier  Castro  Vargas,     Ricardo    de    Jesús    Castro  Vargas,   Martha   Cecilia  Londoño   Medina  y  Norma  Patricia  Cardona  Giraldo  de  los  cargos que por el  delito  de  enriquecimiento  ilícito  de  particulares  les había formulado la  fiscalía.   

La  decisión  fue  apelada  por  la  Fiscal  Delegada.  El  23  de  julio  del  2004,  el  Tribunal Superior de esa ciudad la  revocó  y,  en  su  lugar, condenó a los procesados por esa conducta punible y  les impuso la pena principal de 70 meses de prisión.   

Los     defensores     interpusieron  casación.   

La  Sala  se  debería  pronunciar sobre los  requisitos  formales de las demandas presentadas. No lo hará, porque la acción  penal   ha   prescrito   y,   por   tanto,   corresponde   hacer  la  respectiva  declaración.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  7  de  febrero  de  1994  un oficial del  Ejército   Nacional  solicitó  a  la  fiscalía  regional  de  Cali  decretara  allanamiento  y  registro  al  establecimiento “Astrocambios”, ubicado en el  segundo  piso del “Edificio Bolsa de Occidente” de la carrera 10ª con calle  5ª  de  esa ciudad. Afirmó que llamadas telefónicas anónimas alertaron en el  sentido  de  que  allí  existía  una caleta de armas, además de que se lavaba  dinero producto de actividades del narcotráfico.   

El funcionario accedió a la petición. En el  lugar,  empacados  en dos bolsas, fueron encontrados US $ 450.000 en billetes de  baja  denominación,  sobre  cuya  procedencia los responsables de la entidad no  brindaron   explicación  satisfactoria  y  cuyo  ingreso  no  estaba  soportado  contablemente.   

Los  socios de la firma fueron receptores de  varios  cheques  emitidos  desde  cuentas “fachada”, a través de las cuales  los  jefes  del   denominado  “cartel de Cali”, Gilberto José y Miguel  Ángel   Rodríguez   Orejuela,   canalizaron  las  ganancias  logradas  en  sus  actividades  de  narcotráfico.  Diego  Javier  Castro  Vargas,  Presidente  de la empresa, en octubre de 1992  giró  varios cheques por un valor superior a mil millones de pesos, a nombre de  César  Augusto  Marmolejo,  nombre  ficticio  con  el  que  Gilberto Rodríguez  Orejuela manejó diversas cuentas corrientes.   

Estudios  contables  concluyeron que durante  los  años  1990 a 1993, los socios de “Astrocambios” incrementaron en forma  millonaria e injustificada sus patrimonios.   

Adelantada la investigación, a la que fueron  vinculados  los socios de la firma, el 21 de mayo de 1999 la fiscalía calificó  el proceso, así:   

a)  Declaró la prescripción y consiguiente  preclusión   de   la   investigación   respecto  del  delito  de  receptación  relacionado con la incautación de los dólares.   

b)  Acusó  a Diego  Javier  Castro Vargas, Ricardo  de     Jesús     Castro     Vargas,    Martha    Cecilia    Londoño    Medina,  Norma    Patricia    Cardona    Giraldo  y  Blanca  Lilia  Vargas  de  Castro  como  autores  del delito de  enriquecimiento  ilícito  de  particulares,  descrito  en el artículo 10° del  Decreto 2266 de 1991.   

La  decisión fue recurrida y ratificada por  la  segunda  instancia  el  31  de diciembre siguiente, excepto en relación con  Blanca  Lilia  Vargas  de  Castro, quien, previa revocatoria, fue favorecida con  preclusión.   

Luego  fueron  proferidas  las  sentencias y  presentadas las demandas de casación.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  acusación y los fallos de primera y  segunda  instancias  adecuaron  el  comportamiento  al  delito  de  enriquecimiento  ilícito  de  particulares, sancionado con pena de  prisión   de   5   a  10  años  en  el  artículo  1°  del  Decreto  1895  de  1989,  que fuera adoptado como legislación permanente  por el artículo 10° del Decreto 2266 de 1991.   

El  artículo 327 del Código Penal vigente,  Ley  599  del  2000,  señala  para  el  mismo  comportamiento  6  a 10 años de  prisión.   

2.  En  supuestos  como  el  presente,  de  conformidad  con  los  artículos  80  y  84  del  Decreto  100  de  1980  y sus  correspondientes     en     la     Ley     599     del     2000     –83  y  86-, en la fase del juzgamiento  la  acción  penal  prescribe  en  cinco  (5)  años,  contados  a  partir de la  ejecutoria de la resolución acusatoria.   

3.  En  el  presente evento, la fiscalía de  segunda  instancia  confirmó  el  pliego  de cargos el 31 de diciembre de 1999,  esto  es, en esa fecha adquirió firmeza la decisión jurídica que albergaba la  imputación  hecha  por  los  comportamientos especificados que fueron objeto de  averiguación,  clausura  de  investigación  y  pliego de cargos dentro de este  proceso.   

Desde  ese entonces ha transcurrido un lapso  superior  al  lustro,  sin que exista sentencia debidamente ejecutoriada, lo que  comporta que se ha cumplido el plazo máximo legal permitido.   

En    esas    condiciones,   la   única  actuación   que  corresponde  al  funcionario  judicial,  sea de primera o  segunda  instancias,  o aún el de casación,  es declarar la existencia de  la causal objetiva de extinción de la acción penal.   

Así  lo  hará  la  Sala.  En consecuencia,  cesará  todo  procedimiento  seguido;  ordenará, en razón de este proceso, la  libertad  jurídica  inmediata e incondicional de los sindicados; cancelará las  órdenes de captura y devolverá las cauciones prestadas.   

La  Corte  compulsará  copias  para  que se  dispongan  las  correspondientes indagaciones disciplinarias, pues aparentemente  los  funcionarios  que  han tenido que ver con este proceso han vulnerado normas  relacionadas  con  la  buena  marcha  de  la  administración  de  justicia.  En  efecto:   

a. El fallo de 1ª instancia fue proferido el  6  de  febrero del 2002; el de 2ª instancia, el 23 de julio del 2004, es decir,  más de dos años y cinco meses después.   

b.   A  pesar  de  las peticiones de la  fiscal  delegada  y  de  la  defensa,  quienes  reclamaban  la  tardanza  en  el  pronunciamiento  de  2ª  instancia,  nada  hicieron sus integrantes frente a la  posibilidad  de  prescripción de la acción, aparte de gestar discusiones sobre  temas  secundarios  relacionados  con  quiénes  de  los  magistrados  deberían  conformar la Sala.   

c.  Durante  el  trámite  concerniente  al  recurso  de  casación  en  el  Tribunal,  el defensor solicitó declaración de  prescripción  de  la  acción  y,  sin embargo, el Ad  quem  se  abstuvo  de  resolver  la  petición  con el  argumento de que ya había perdido competencia.   

d.  Y  el  7  de junio del 2005, el Tribunal  remitió  el  expediente  a  la Corte, fue recibido en la secretaría de la Sala  Penal  el 16 de junio y el 17 ingresó, tras reparto, al despacho del magistrado  sustanciador.   

Finalmente,  hallándose  este  asunto listo  para  someter  a consideración de la Sala, se recibió un escrito de la señora  Martha    Cecilia    Londoño    Medina,  quien  a  título  de  “parte  suplementaria  de  la demanda de  casación  presentada” por su defensor, entre otras cosas, pide la absolución  o  condena de algunas de las personas procesadas y explícitamente renuncia a la  prescripción   y   solicita  se  estudie  a  fondo  su  situación.  Estas  sus  palabras:   

1.   Aceptar   este  escrito  como  parte  suplementaria   de   la   demanda  de  casación  presentada  por  mi  apoderado  judicial.   

2.  Aceptar  mi  renuncia  a  la  solicitud  presentada  por  mi  apoderado  judicial  del doctor FERNANDO TRIBÍN ECHEVERRI,  para  que  se  decrete  la  cesación  de  procedimiento por prescripción de la  acción   penal,   pues,  además  de  autorizarlo  a  renunciar  por  mi  a  la  prescripción,  expresamente  yo  renuncio  a  ella  y, asumo las consecuencias,  liberándole a el de toda responsabilidad.   

3. Aceptar la continuidad del procedimiento  para  que  proceda  el  recurso  de casación ante la HONORABLE CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  pues  no  considero  honroso  ser libre por prescripción, además mi  inocencia y mi conciencia me reclaman justicia.   

4. Emitir fallo absolutorio o condenatorio a  MARTHA  CECILIA  LONDOÑO  MEDINA según considere la HONORABLE CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  o  en su defecto anular la sentencia condenatoria del tribunal o toda  la   actuación   por   las   irregularidades   que  se  han  presentado  en  el  proceso.   

Sobre   el   escrito  reseñado,  la  Sala  responde:   

a.  Presentada  la  demanda  de  casación y  avanzado  el  trámite  al punto de hallarse el expediente ya en la Corte, no es  posible  adicionarla ni aceptar un escrito como suplemento de la misma, menos si  lo  hace  una  persona que no reúne las características profesionales exigidas  para sustentar un recurso de casación.   

b.  El  apoderado de la señora Londoño  Medina, el 30 de marzo del 2005,  hizo  llegar  al Tribunal de Cali un memorial en el cual solicitaba cesación de  procedimiento  por  prescripción  de la acción penal. A partir de allí, no ha  anexado  al  expediente  ninguna autorización de su cliente para que renuncie a  la prescripción.   

c.  Es  evidente  que  el  procesado  puede  renunciar  a  la  prescripción y que puede hacerlo hasta antes de la ejecutoria  de  la  providencia  que la declare, como emana de los artículos 85 del Código  Penal  y  44  del  Código  de  Procedimiento  Penal.  Pero la renuncia debe ser  elemental,    es    decir,    debe    estar    desprovista    de    condicionamientos.  En este caso, a pesar  de  que  la  peticionaria  dice  que  asume  las  consecuencias  de  su actitud,  supedita su requerimiento a  que  la  Corte  entre  al  estudio a fondo del asunto y la absuelva o condene, o  declare  la  nulidad  de lo actuado. La Corte, entonces, sujeta a condición, no  puede  admitir  la  renuncia  porque  le  es imposible garantizarle a la señora  Londoño    Medina   que  penetrará  al  estudio  detallado  del  proceso  para culminar con absolución,  condena  o decreto de anulación, sobre todo porque antes de ello habría de ser  superada  otra  etapa, la que tiene que ver con la posibilidad de admisión o de  inadmisión de la demanda de casación.   

d.  Agréguese,  accesoriamente:  si bien es  cierto   lo   referente   a   la   prescripción   se  vincula  con  un  derecho  personalísimo,  circunstancia  que  daría  para  pensar  que  en casos como el  analizado  bastaría  con  la manifestación de renuncia hecha por la procesada,  no  puede  dejarse  de  lado  que  en  virtud  del  artículo 127 del Código de  Procedimiento  Penal,  que  regula  íntegramente  la  materia,  y  no establece  excepciones,  “Cuando la defensa se ejerza simultáneamente por el sindicado y  su  defensor,  prevalecerán  las  peticiones  de  este  último”.  Y  como el  apoderado  no ha renunciado a la prescripción, ni ha dicho que esté autorizado  para  ello,  al  paso  que mantiene su solicitud de prescripción, se impone dar  lugar a la norma procesal acabada de citar.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

1.  Declarar que la  acción penal se encuentra prescrita.   

2.  No  aceptar la  renuncia    a    la   prescripción,   hecha   por   la   señora   Martha    Cecilia    Londoño    Medina.   

3. En consecuencia,  cesar  el  procedimiento que  por  el delito de enriquecimiento ilícito de particulares se sigue en contra de  Diego  Javier  Castro Vargas,  Ricardo    de   Jesús   Castro   Vargas,      Martha     Cecilia     Londoño  Medina   y  Norma  Patricia  Cardona Giraldo.   

4.   Ordenar,  en  razón  de este proceso,  la   libertad  inmediata  e  incondicional  de  los  procesados  privados  de  ella,  la  cancelación de las  órdenes de captura y la devolución de las cauciones prestadas.   

5. Compulsar copia  de  esta  providencia  y  remitirla  a  la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo Superior de la Judicatura.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO    

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                       MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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