23708(18-10-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  23708   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 079.  

          Bogotá  D.C.,  octubre  dieciocho  (18)  de  dos  mil cinco (2005).   

VISTOS  

          La  Sala  decide  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor  de  GUSTAVO ADOLFO PÉREZ SALAZAR,  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos,  contra  la  providencia de fecha septiembre 7 de 2005, por cuyo medio se negaron  por improcedentes las pruebas solicitadas por la defensa.   

FUNDAMENTOS  DEL  RECURSO   

Señala  el  recurrente  que no comparte los  argumentos  expuestos en el auto referido “por cuanto  en  sentir de este defensor, la traducción solicitada hace parte integral de la  validez    formal    de    la    documentación   presentada   por   el   estado  requirente”,  motivo por el cual se torna imperativo  oficiar  al Ministerio de Relaciones Exteriores, Área de Traducciones, para que  se  aporten  las  traducciones oficiales de las Notas Verbales Nos. 3013 y 0893,  por  medio  de  las  cuales  se  formalizó  y  solicitó  la extradición de su  defendido, pues de su lectura se advierte que no son oficiales.   

Agrega  que  si bien es cierto la entrega de  estos  documentos  se  llevó  a  cabo  por  la  vía  diplomática,  no  fueron  rubricados    por   ningún   funcionario   y,   por   lo   tanto   “no  es  de  recibo  para  la  defensa  la  argumentación  de  la  honorable  magistrada  en  el sentido de señalar que los mencionados documentos  cumplieron  con  los  señalados presupuestos, ya que es de fácil comprobación  lo  expuesto  por  la  defensa,  porque si bien la ley procesal les confiere una  presunción  de  autenticidad,  estos  deben  de  (sic)  cumplir con unos mínimos requisitos que en el caso en  comento no se cumplen”.   

Para  el  recurrente,  de  nada  valen  las  solicitudes  y  alegaciones  presentadas  “si se sabe  con   certeza   que   todas   ellas   serán   negadas  con  cualquier  tipo  de  argumento”,  lo  que  igual ocurre con el derecho de  defensa  si  se  impide  la  posibilidad  de  practicar  las  pruebas que fueron  solicitadas   o   de   contraprobar,   como   así  lo  ha  entendido  la  Corte  Constitucional  y  esta  Sala,  pues  éste es un derecho absoluto que no admite  excepciones.   

Advierte, igualmente, que la defensa desde un  principio  “ha pregonado el respeto al debido proceso  del  solicitado  en  extradición”  y  que  por ello  apoyó  la  posibilidad de que fuera decretada la traducción de unos documentos  que  resultan  fundamentales  y  esenciales  para el trámite que se ventila, en  tanto  tienen  que  ver  con  el  primero  de  los requisitos establecidos en el  artículo  520  del  estatuto  procesal penal, acerca de la validez formal de la  documentación presentada.   

Lo  anterior, porque el tenor literal de los  documentos  presentados  en  inglés y su significado al castellano “es    de    vital    importancia    para    las    resultas   del  proceso”,   pues   de   lo  contrario  se  estaría  convalidando    “una    traducción   inexacta   e  inequívoca”.   Además, la traducción oficial  de  un  documento  público  compromete  la  responsabilidad  de  su autor y del  Estado,  permitiendo  así  la  posibilidad  de que se solicite su aclaración o  adición;   a lo que se suma el hecho de que al ser efectuada por un perito  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, se colige la fidelidad de su contenido  y  “despeja  las dudas de la originalidad y génesis  de la documentación”.   

La  imposibilidad de controvertir la prueba,  por  consiguiente, viola las reglas del debido proceso, de modo que “el    proceso   en   sí   sería   nulo   y   consecuencialmente  inválido”  y configuraría un actuar contrario a lo  dispuesto  en  el artículo 520 del estatuto procesal, por cuanto se dejaría de  examinar   lo   concerniente   a   la   validez  formal  de  la  documentación,  constituyéndose  una  clara  e inaceptable renuncia al ejercicio de la función  jurisdiccional  que  se  erige  en función pública y en derecho fundamental de  todo ciudadano.   

En  lo  que  respecta con las demás pruebas  negadas,  incluidas  en los numerales 2 y 3 de su petición inicial, señala que  “reiteramos la solicitud de las mismas y además que  se  tenga  como  tal  las aportadas en razón a las argumentaciones ya expuestas  que  en  modo  alguno  van  en  contravía  del  tema  a tratar por la honorable  colegiatura,  antes  por  el  contrario,  servirán de base para la emisión del  concepto,  lo  que  nos  fuerza a esgrimir los mismos argumentos toda vez que en  cualquier   estado   de   derecho,  el  Debido  Proceso  prima  sobre  cualquier  consideración jurídica”.   

Insiste  en  que tales pruebas son idóneas,  pues  corresponden  con  un tema que afecta las resultas de la actuación que se  tramita,  si  se  tiene  en  cuenta que en contra de su defendido se adelanta un  proceso  en  Colombia  por  los  mismos  hechos  por  los  que se le requiere en  extradición  “por  tanto la pertinencia surge desde  el   momento   en   que   esta  se  encuentra  relacionada  con  el  objeto  del  debate”,  como  así se plasmó en el concepto de la  Sala  del  28 de julio de 2004, al admitir la imposibilidad de extraditar cuando  se  conculca  el principio non bis in ídem,  contenido  en  el  artículo  29  de la Carta Política y sin que  quepa  duda  que  este trámite se encuentra sujeto a sus  postulados, como  quiera  que  se  trata  de  un  proceso  de carácter jurisdiccional y porque el  solicitado  en  extradición  es un ciudadano colombiano, a quien le asisten los  derechos  allí  consagrados.  En  esa  medida,  considera  que  a  su defendido  “se  le  tiene  que  aplicar  el  artículo 565 aún  aplicable en este caso concreto”.   

Con  fundamento  en lo expuesto, solicita se  revoque  el  auto  impugnado  “y  consecuencialmente  ordenar  la  prueba  solicitada  y tener como tales las aportadas”.    

  CONSIDERACIONES DE LA SALA     

Desde  ya  se advierte que los argumentos en  que  basa  el  recurrente su petición dirigida a que se reponga el auto de esta  Sala  de  fecha  septiembre  7  del  año  en  curso,  no  la persuaden para que  modifique  su  criterio  de  negar  las  pruebas solicitadas por el defensor del  reclamado  en  extradición  y de devolver los documentos que anexó al memorial  por medio del cual solicitó las probanzas.   

Como  en  el  escrito  de  impugnación  se  escinden  las  razones  de  inconformidad,  refiriéndose  en  primer lugar a la  negativa  dispuesta  por  la Sala a decretar la traducción de la Notas Verbales  presentadas  por  el gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajada en  Colombia,   en   procura   de   la   extradición   del  ciudadano  GUSTAVO   ADOLFO   PÉREZ  SALAZAR  y,  en  segundo  orden,  a  la  misma  decisión  que  se  adoptó  en  relación con el  requerimiento  a la Unidad de Interdicción Marítima de la Fiscalía General de  la  Nación  (UNAIM) con el objeto de que certificara sobre la existencia de una  investigación  penal  en  contra  del  solicitado, supuestamente por los mismos  hechos  por  los  que  es  requerido,  y  a  la  determinación  de devolver los  documentos  que  aportó  con  ese  mismo  propósito,  se  dispone  abordar  la  respuesta  a  sus  argumentos  también  de forma independiente, de la siguiente  manera:   

1.  El recurrente basa fundamentalmente  su  inconformidad con el primer aspecto señalado en que se desconoce el derecho  de  defensa  de  su  representado  con la decisión de no ordenar la traducción  oficial  de los documentos referidos, que a su juicio es indispensable de cara a  verificar  el  requisito  consistente  en la validez formal de la documentación  presentada,  violación  que  se concreta “si se sabe  con   certeza   que   todas   ellas   serán   negadas  con  cualquier  tipo  de  argumento”.   

Pues  bien,  como lo ha sostenido la Sala en  múltiples  oportunidades, el decreto de las pruebas solicitadas por las partes,  está  regido  por  la  circunstancia  de que tales ostenten el carácter de ser  necesarias,  pertinentes  y  conducentes  para los fines que se persiguen con la  actuación  que  se  surte;   es  decir que, no basta con que el interesado  formule  una  petición  en  ese  sentido  para  que  automáticamente,  como lo  entiende  en  forma  errónea  el  impugnante, se disponga su práctica y, en el  evento  de  que  no  se  acceda a su pretensión, se consolide una violación al  derecho de defensa.   

Bajo   esa   desatinada   percepción  del  impugnante,  prácticamente  se tornaría nugatoria la presencia del funcionario  judicial  en  punto de la dinámica probatoria, hasta el extremo de que tendría  que  avalar, sin reparo alguno, todas las que se soliciten, no obstante advertir  su  evidente  impertinencia,  inconducencia o que son innecesarias, lo que iría  en  detrimento de la eficaz función judicial e, incluso, de los derechos de los  demás intervinientes en la actuación.   

La violación al derecho de defensa en estos  casos  normalmente  se  genera  cuando  el  funcionario,  a  cuyo cargo está el  análisis  sobre  el decreto de las probanzas, las niega de una forma caprichosa  o  arbitraria,  esto  es,  porque  no se pronuncia en torno a la petición, o se  sustrae  a  la  obligación  de exponer los argumentos que otorgan sustento a su  determinación,  o  lo  hace  mediante pretextos baladíes o irrazonables que no  compaginan  con una necesaria carga argumentativa que se exige para este tipo de  decisiones judiciales.   

En   lo  que  respecta  con  la  petición  probatoria  del  defensor del requerido en extradición dirigida a que se provea  la  traducción  oficial  de  los aludidos documentos, la Sala en el auto que se  impugna,  explicó  con  la  debida  suficiencia las razones que condujeron a no  secundar  la  realización  de  las  traducciones  solicitadas  y  para  ello no  expuso  “cualquier  tipo de argumento”,  como  lo sostiene el impugnante, sólo con el objeto de perturbar  el  ejercicio  del derecho contradictorio que asiste a la defensa, a más de que  para  ello  se  basó en el criterio uniforme que ha sostenido la Corte sobre el  particular.   

Así, en dicha decisión por manera alguna se  desconoce,  como  lo  supone  el  defensor inconforme, que la traducción de los  documentos  señalados  es  esencial  de  cara  a  establecer  la  validez de la  documentación  que sustenta el pedido de extradición, sino que en este caso es  totalmente  innecesaria,  dado  que  el inciso final del artículo 513 de la Ley  600  de  2000,  únicamente  exige  que  la  traducción  al  castellano proceda  “si  fuere  el caso”, sin  señalar  ningún  procedimiento  especial,  ni  que deba realizarla determinada  entidad.   

También se precisó en dicha determinación  que   en   cuanto   atañe  a  la  transcripción  de  la  solicitud  formal  de  extradición,  se encuentra la anotación “Anthony Letts, Traductor Juramentado.  Resolución  139/80  Minjusticia”,  lo  cual  permite  inferir  que  esa  Nota  Verbal    fue   debidamente  traducida.       

Y,  del mismo modo se indicó que la entrega  de   los  documentos  por  la  vía  diplomática,  su  examen  previo  por  los  Ministerios  de  Relaciones  Exteriores  y  del  Interior  y  de  Justicia  y la  comprobación  de  su  transcripción  al  español,  dejan  sin  fundamento  la  pretensión,  porque en estos supuestos la ley procesal les confiere presunción  de  autenticidad  y  validez,  motivo  por el cual la Corte no tiene competencia  para  cuestionar  dicho trámite, pues sólo en el evento en que algunas de esas  piezas  no  hayan  sido  traducidas  al idioma oficial de la República (art. 10  C.P.),  a solicitud de parte o de oficio, procede disponer que ello se efectúe,  sin  que  ninguna  objeción surja frente a lo dispuesto en el estatuto procesal  civil,  al  tenor  de  lo  normado  en el artículo 10 de la Resolución 2201 de  1.997  expedida  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, según el cual  ‘cuando   el  documento  público  y  su  respectiva  traducción  sean autenticados por agente consular,  podrán   ser   presentados   directamente   a   la  oficina  encargada  de  las  legalizaciones    del    Ministerio    de    Relaciones   Exteriores’.   

Además,  en la decisión impugnada también  se  refirieron algunos antecedentes jurisprudenciales en los que la Sala, frente  a     peticiones     sustancialmente     similares,    arribó    a    idéntica  conclusión.   

De  acuerdo  con  lo  anterior,  no  surge  conclusión  distinta  a  la de que en la providencia impugnada se plasmaron los  razonamientos  que dieron sustento a la negativa de decretar la prueba y que esa  decisión  debe mantenerse porque el impugnante no ofrece argumentos adicionales  a  los  que  expuso  en  su  solicitud  que  conduzcan a reconsiderar la postura  adoptada,  al  tiempo  que  también  es  oportuno  precisar  que  la negativa a  decretarlas  no  implica  menoscabo  alguno  del derecho de defensa, por cuanto,  según  se  señaló con suficiencia en el auto impugnado y se reitera ahora, se  trata  de  una  prueba  absolutamente  innecesaria.       

2.   Situación  similar  se observa en  relación  con  lo  que  aduce  el impugnante acerca de que se certifique por la  Fiscalía  si  en  contra  de  GUSTAVO  ADOLFO  PÉREZ  SALAZAR cursa investigación penal en el propósito de  establecer  si  es  por  los  mismos  hechos  por  los que se le solicita por el  gobierno  de los Estados Unidos y para que se tengan como pruebas los documentos  que  aporta  en  ese  sentido,  máxime cuando el recurrente indica que para tal  efecto  se  basa en “las argumentaciones ya expuestas  que  en  modo  alguno  van  en  contravía  del  tema  a tratar por la honorable  colegiatura,  antes  por  el  contrario,  servirán de base para la emisión del  concepto,  lo  que  nos  fuerza a esgrimir los mismos argumentos toda vez que en  cualquier   estado   de   derecho,  el  Debido  Proceso  prima  sobre  cualquier  consideración      jurídica”.      

Significa  lo  anterior  que  el  impugnante  pretende  librarse  de la obligación que le corresponde de sustentar por virtud  del  recurso  que  interpone  y que entraña aportar nuevos elementos de juicio,  distintos  a  aquellos  propuestos  inicialmente,  respecto  de los cuales ya se  ocupó  la decisión adversa a su pretensión, y que conduzcan al convencimiento  de    que   es   necesario   replantear   la   decidido.       

Insiste el recurrente en que la solicitud de  la  prueba,  al  igual  que  tener  como  tales  los  documentos  aportados,  es  fundamental  porque  la  eventual  extradición  de  su  defendido  conculca  el  principio    del   non   bis   in   ídem;   sin  embargo,  es preciso recabar que, como se advirtió en  el  auto  recurrido,  la  solicitud es absolutamente impertinente, por cuanto el  contenido  del  concepto está circunscrito a los condicionamientos previstos en  el  artículo  520  del  estatuto procesal penal, normativa llamada a regular el  presente  trámite y, dentro de ese marco, no está contemplado establecer si en  contra  del  requerido  se  sigue  una investigación en Colombia por los mismos  hechos  objeto  del  reclamo,  o  para determinar el estado en que se encuentra.   

En ese orden de ideas, las pruebas viables de  practicar  dentro  este  trámite deben apuntar única y exclusivamente a lo que  se  yergue como materia de competencia de esta Corte, no respecto de asuntos que  escapan  a  su  órbita  funcional  y  que son del resorte del ejecutivo para el  momento  en  que  adopte  la  decisión  definitiva  sobre  la procedencia de la  extradición.   

En  el  mismo  sentido, fácil se colige, se  pronunció  la  Sala  en  la  providencia  del  28  de  julio del año anterior,  radicación  21989,  que  el  recurrente  trae  a  colación  para  sustentar su  inconformidad.   

Es  que, según la misma orientación que el  impugnante  da  a  su  propuesta, el tema no se circunscribe a la posibilidad de  que  en  el  presente  trámite  se  configure  una  eventual  vulneración  del  principio  en  mención,  sino  a  que,  como lo tiene dicho de tiempo atrás la  Corte,  es  al  Gobierno  Nacional a quien le corresponde pronunciarse sobre ese  tópico  al  momento  en  que  tome  una  determinación  sobre  la solicitud de  extradición,   en   tanto  tal  pronunciamiento  escapa  al  ámbito  legal  de  competencia                                 de                                la  Sala.                         

Las  anteriores  consideraciones  permiten  concluir  que  los  medios  de  convicción  sobre  cuya  práctica  insiste  el  recurrente,  no son necesarios ni pertinentes para los fines del concepto;   por  esa  razón,  se  mantendrá  la determinación de no reponer la negativa a  practicar  las  pruebas  solicitadas por la defensa y de devolver los documentos  aportados con la petición probatoria.   

Finalmente, como en la providencia impugnada  se  dispuso  correr traslado por cinco (5) días a las partes para que presenten  sus  alegatos  previos  al  concepto  de  la  Corte  (artículo 518 del estatuto  procesal  penal),  salvo  al  requerido  a  quien  previamente  se le aceptó su  manifestación  de  renunciar  a  términos,  se  ordena  dar  curso al referido  traslado una vez en firme esta decisión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1°. NO REPONER  la  providencia  de septiembre 7 del año en curso, por las razones expuestas en  la anterior motivación.   

2°.  CORRER  el  traslado   dispuesto   en  la  providencia  impugnada  una  vez  en  firme  esta  decisión.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

         

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS             YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *