23807(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23807   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 51   

          Bogotá D. C., junio veintidós de dos mil cinco.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo  reglado  en  el  artículo  233  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  examina la Sala de manera preliminar el aspecto formal de  la  demanda  de  revisión  instaurada  por el apoderado especial de   ORLANDO   ESTRELLA   HOYOS,  contra  la  sentencia  proferida  por el  Juzgado   Penal del Circuito de La Unión, Nariño, el 22  de enero de  2003,  y  confirmada  por  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Pasto,  por  cuyo  medio  se  condenó  al demandante a la pena principal de 192  meses  de prisión, al hallarlo penalmente responsable a título de determinador  del delito de homicidio.   

  HECHOS  

         

         La  síntesis  que  de  los hechos hizo el Juzgado de instancia, es  del siguiente tenor:   

“En medio de las precarias condiciones que  ofrecen  nuestros  campos,  la  pareja  conformada  por Oliva del Socorro Rosero  Rendón  y  Marcelo Botina, habían decidido conformar su hogar al cual la madre  llevaba  un  hijo  extramatromonial  de  nombre Jorge Ernesto Rosero Rendón, y,  posteriormente,    como    fruto   de   la   relación,   nacieron   otros   dos  hijos.   

“La  vida  en la sección Charguayaco del  municipio  de  Taminango,  transcurría  rutinaria  pero tranquilamente y en las  propiedades  del  señor ORLANDO ESTRELLA HOYOS se había organizado la pareja y  sus  hijos,  con  el  fin  de  dedicarse  a la siembra y producción del tomate,  actividad  que  realizaban  a  medias  con  el propietario de la finca con quien  desde   luego  comenzaron  a  congeniar  y  entablar  una  cercana  y  armoniosa  relación.   

“Como fatal presagio de lo que más tarde  vendría,  ESTRELLA  HOYOS  comenzó  a demostrar algún Interés por la joven a  quien  empezó  a  asediar  y acosar sin importar la presencia del marido, desde  luego   que   sus   requerimientos   amorosos  no  tuvieron  condescendencia  ni  beneplácito  por  parte  de  la  esposa,  más  sucede  por  aquellos días una  tragedia  que  enlutó  el  hogar  de Oliva del Socorro, pues, su marido Marcelo  apareció    misteriosamente   abaleado   después   de   tres   días   de   su  fallecimiento.   

“En  esas  condiciones,  ESTRELLA  HOYOS  incrementó   los   asedios   a  la  viuda  a  quien  llamaba  constantemente  e  insistentemente  a  San  José  de Albán donde se había trasladado a vivir con  sus  padres. Luego, desde el dos de septiembre del año 2001 vivía en La Unión  en    la    finca    de    las    piscinas    de    la    vereda    ‘Llano        Grande’  hasta  donde  empezó a arribar con  frecuencia  el  insistente  ORLANDO  quien  obsesionado por conseguir el amor de  OLIVA,  realizó  una  serie  de actos deshonrosos que en lugar de acercarlo, lo  alejaron de su objeto amado.   

“Al   sentirse   rechazado,  optó  por  amenazarla  de  muerte  asegurándole que si no era de él preferiría matarla y  fue  así  como  el  día  22  de enero de 2002, cuando OLIVA se dirigía con su  pequeño    hijo    por    la    carretera    de    la    vereda    ‘Llano        Grande’,  en  un lugar cercano a su casa fue  interceptada  por  un  sicario  quien  luego  de  investigarle  por su nombre le  percutió  tres tiros de arma de fuego que a la postre ocasionaron el fin de sus  días”.     

ANTECEDENTES   

         Por  tales  hechos,  ORLANDO ESTRELLA HOYOS fue vinculado al proceso  iniciado  por  la Fiscalía 36 Delegada ante el Juzgado Penal del Circuito de La  Unión,   Nariño,  tras  ser reconocido por el menor Jorge Ernesto Rosero,  hijo  de  la víctima, como la persona que acompañaba al que disparó contra su  progenitora en la fecha de los hechos.   

          Mediante  resolución del 15 de mayo de 2002, la Fiscalía lo acusó  como  presunto partícipe en el homicidio de la señora Oliva del Socorro Rosero  Rendón,  decisión  que  fue  confirmada  en segunda instancia por la Fiscalía  Delegada ante el Tribunal de Pasto.   

          Tramitado  el  juicio,  el  Juzgado  Penal del Circuito de la citada  localidad,  en  fallo  del  22  de enero de 2003, condenó a ESTRELLA HOYOS a la  sanción  corporal  señalada  en  el  acápite  inicial,  como determinador del  homicidio  por  el  cual  se  le  acusó,  decisión  que  confirmó el Tribunal  Superior  de Pasto al revisar por vía de apelación la determinación de primer  grado, como igualmente allí se anotó.    

LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 3º del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  bajo  la  consideración  de  que  con posterioridad a la sentencia  surgieron  pruebas  nuevas  no conocidas al tiempo de los debates que establecen  la inocencia del condenado.   

Las  pruebas  nuevas,  dice  el demandante,  están  constituidas  por  las  declaraciones  extrajuicio  vertidas  por Carlos  Alirio  Criollo  Ordóñez,  José  Omar  Ojeda  Daza  y Airi del Socorro Moreno  Ortiz,   todos   rendidas   a   petición   del   defensor   ante   un   Notario  Público.   

.  

Dice que el primero de los citados dio fe de  que  en el mes de enero de 2002 estuvo trabajando en la finca de Libardo Hidrobo  en  el  corregimiento  de  El  Mango,  en compañía del ahora condenado ORLANDO  ESTRELLA  HOYOS,  y  que  para  finales del mes se regresó con el mismo y otros  amigos  más  a la vereda Charguayaco, en el municipio de Taminango, donde tiene  sentada su residencia.   

Por su parte, José Omar Ojeda Daza, dio fe  de  que en mes de enero de 2002, vio al reo ORLANDO ESTRELLA HOYOS trabajando en  la  vereda  “El  Mango”,  municipio  de  Argelia, y le consta que el último  sábado  de  ese  mes  y  año,  todos  los trabajadores, incluido el citado, se  regresaron a sus respectivas viviendas.   

Finalmente,  Airi  del Socorro Moreno Ortiz  certifica  sobre  el  viaje  que hizo ORLANDO ESTRELLA HOYOS al corregimiento de  “El  Mango”, Cauca, en busca de trabajo, y que el último sábado del mes de  enero   de   2002  lo  vio  “llegar  de  regreso”  en compañía del paisano Alirio Criollo.   

También relaciona como pruebas nuevas, las  certificaciones  de  los  transportadores  de  la  región (de Nariño y Cauca),  señores  Eulises  Guerrero  Cifuentes y Henry Aullón Ortega, sobre los tiempos  que  se  gastan  para  trasladarse del corregimiento de “El Mango, Cauca, a La  Unión, Nariño.   

Según el demandante, con estos elementos de  juicio se prueban los siguientes hechos:   

a)  Que  en  el  mes  de  enero  de  2002,  “la  mente,  el  alma  y  el  corazón”  de  ORLANDO ESTRELLA HOYOS, estaban dirigidos a buscar trabajo  y  que  efectivamente trabajó en el corregimiento de “El Mango” del 8 al 26  de enero del citado año.   

b)   Que  al  irse  de  su  tierra  “El  Remolino”,  municipio  de  Taminango,  a  dicho  sector  del Cauca, llevó una  maleta   con   sus   pertenencias,   misma   con  la  que  regresó  el  sábado  26.   

c)     Que     es     “inaudito  e  inconcebible” que por una  simple  pelea,  “propia  de  amantes  o  enamorados  del  estrato campesino  bajo  bajo”,  y  por  la  queja de la víctima a la  Policía,  su defendido hubiera tomado la determinación de contratar un sicario  para eliminar a la señora Oliva del Socorro Rosero Rendón.   

d)  Que también es inconcebible, que a una  distancia  de  6  horas  de  viaje, un jornalero como su cliente, hubiera podido  trabajar  todo  el  día “y aparecer a las 7 p.m. en  forma   tan   estúpida   hasta   para   dejarse   ver   y   conocer”,  y regresarse al sitio de trabajo para culminar sus labores el  sábado siguiente.   

     

Finaliza  su demanda solicitando a la Corte  que  previo  el  trámite legal se declare sin valor la sentencia dictada por el  Tribunal  Superior  de Pasto, mediante la cual se condenó a su representado por  el delito de homicidio simple.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         La  acción  de revisión es un medio para conseguir la realización  de  la  justicia  y  un mecanismo excepcional contra la inmutabilidad de la cosa  juzgada  por  la  ocurrencia  de hechos y conductas contrarias a derecho que una  vez  configuradas,  desvirtúan  la  oponibilidad  de la sentencia en firme y la  seguridad  jurídica  que  le  sirve  de fundamento. Dentro de este contexto, la  razón  de  ser  del  instituto  es  la  de  subsanar los defectos materiales de  aquellas  providencias  que  ponen fin al proceso penal tanto en la instrucción  como  en  el  juicio,  proferidas  en contravía de una recta administración de  justicia,  atendiendo  al  interés  general  de la verdad y de la justicia como  forma  de  garantizar  una  convivencia  pacífica  y  un  orden  justo  para el  conglomerado social.   

         

          Por  lo  mismo,  no  es un mecanismo para revisar la legalidad de la  sentencia  como  sucede  con  el  recurso  de  casación,  sino  la justicia  en  su dimensión positiva, para  evitar que se condene a inocentes o se absuelva a los responsables.   

         Dadas  sus especiales características, que como se dijo se dirigen  a  derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe someterse a las taxativas  causales  que  para  su  prosperidad  indica  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento  Penal,  sino  que además requiere del aporte de medios de prueba  serios,   procedentes,  idóneos  y  con  suficiente  grado  de  credibilidad  y  trascendencia       para       conducir       a      la      rectifi­ca­ción  del  error que se enrostra a la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

         

Así, frente a la causal tercera, tiene dicho  la  Sala  que  corresponde  al  actor  demostrar  no sólo el surgimiento de los  hechos  nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que apunten a acreditar la  inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, sino, lo más importante, que el  fallador  no  tuvo  oportunidad  de pronunciarse sobre ellos y que de haber sido  conocidos  o  haber  ingresado  oportumamente  al  expediente,  la solución del  asunto    hubiera    sido    sustancialmente    distinta    y   opuesta   a   la  adoptada.   

En  este  caso,  la  demanda  se  edifica  sobre  la  causal  tercera de revisión, al sobrevenir  pruebas  nuevas  posteriores  a  la  sentencia de condena, constituidas por tres  testimonios  sobre  aspectos  relacionados  con la presencia del implicado en un  lugar  distante  a aquél en el que ocurrieron los hechos, y dos certificaciones  expedidas  por  transportadores  del  lugar  dando  fe  del tiempo que requería  transportarse  del  lugar  donde se afirma se encontraba y aquel donde se dio el  suceso.     

Pero  lo  que  de  estas  exposiciones y la  adjunción  documental  se  infiere,  es  el  incumplimiento  de  los requisitos  formales  de la demanda en condiciones que la hacen de imposible admisión, pues  se  observa  que  las declaraciones allegadas se limitan a consignar la coartada  asumida  por  el  procesado  en el curso del proceso, la que, en su oportunidad,  fue  ampliamente debatida por los juzgadores, tal como se deduce de la copia del  fallo anexo a la demanda.   

Ello indica que por haber sido ya analizada  y  desestimada  tal  hipótesis,  lejos  está  de  constituirse en hecho nuevo,  tratándose  a  lo  sumo de la invocación extemporánea de medios encaminados a  fortificar  un  supuesto oportunamente desvirtuado, con lo que el actor pretende  impropia  e  infructuosamente  desatender  que  la  oportunidad  de  ese  debate  precluyó con la superación de las instancias.   

En  síntesis, al cotejar la demanda con el  contenido  de  los  fallos  de  instancia,  sin  dificultad  se  observa  que el  planteamiento  propuesto  por  el  accionante  ya  había  sido objeto de amplia  discusión  en  la  debida  oportunidad  procesal, lo que de bulto contradice su  formulación  al  interior  de  la causal tercera, pues nada tiene de novedad lo  ahora  expuesto,  en  relación  con  lo  que fuera objeto y centro del superado  debate probatorio.   

          Así  las  cosas,  como  el escrito de demanda incumple básicamente  las  exigencias  formales mínimas previstas en la norma antes citada, se impone  su  inadmisión  de conformidad con lo indicado en el artículo 223 ejusdem.   A  ello  se procederá una  vez  reconocida  la  apoderada  a  cuyo  cargo  estuvo  la  elaboración  de  la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.-  Reconocer  al  doctor  Álvaro  Emiro  Solarte  López como defensor del condenado  ORLANDO  ESTRELLA HOYOS, en los términos  y para los efectos precisados en el poder conferido.   

2.-   Rechazar  la  demanda  de  revisión  que en representación del  mencionado  reo  instauró  su  defensor,  por  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                          

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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