23739(29-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23739  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 52   

Bogotá,  D.C.,  veintinueve (29) de junio de  dos mil cinco (2.005).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  EISLER SOTO PRADA, contra la sentencia proferida el 2 de diciembre de  2004  por el Tribunal Superior de Ibagué, mediante la cual confirmó la emitida  el  1°  de  septiembre  de  2003  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Espinal,  que  lo  condenó  a  la  pena de veintiocho (28) meses de prisión al  hallarlo   autor  responsable  de  la  conducta  punible  de  homicidio  culposo  agravado.   

LOS HECHOS:  

Hacia  la  una  de  la  mañana  del  29  de  septiembre  de  2000  en  el  kilómetro 147 de la vía que conduce del Guamo al  Espinal  (Tolima), colisionaron el automotor de placas HOD-350 y una motocicleta  de  la  policía  nacional  que  eran  conducidos  por EISLER SOTO PRADA  y  Nelson  López Gómez respectivamente, falleciendo este último días después a  consecuencia de las lesiones padecidas en el accidente.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con apoyo en la causal primera cuerpo segundo  del  artículo  207  de la ley 600 de 2000, se acusa a la sentencia de violar en  forma  indirecta  la  norma de derecho sustancial  por incurrir el fallador  en  un  error  de  hecho  por  falso juicio de existencia al ignorar las pruebas  allegadas a la actuación.   

El  censor señala que en el fallo de segunda  instancia  se  omitió la prueba recaudada con fundamento en lo dispuesto por el  artículo  232  de  la  mencionada  ley, entre las cuales menciona el informe de  tránsito,  las  explicaciones  del acusado, el testimonio de Alex Alberto Silva  Riveros,  la  diligencia  de  inspección  a los vehículos y la declaración de  José  Antonio  Parra, medios de convicción que el fallador ha debido someter a  “rigurosa exégesis”.   

Asimismo  manifiesta  que  por  ese  camino  desconoció    la    apreciación   conjunta   de   las   pruebas   –artículo  238-  y  la  investigación  integral  –artículo 234-,  en  tanto  que  las  conclusiones  del  fallador se sustentan en una valoración  distinta  de  ellas  sin  tener  en  cuenta  que  la colisión se originó en la  conducta  imprudente,  negligente  y  violatoria de los reglamentos de tránsito  asumida por el occiso y no en el obrar del acusado.   

CONSIDERACIONES:  

El  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  es  un vicio que recae sobre la contemplación material de la prueba  y  que  se  origina  en la omisión del fallador en apreciar una prueba que hace  parte  de  la  actuación o en suponer un medio de convicción que objetivamente  no existe en ella.   

En  el  primer  caso,  la  prueba es ignorada  cuando  a  pesar  de  hacer parte del proceso y haberse legalmente incorporado a  él,  su  contenido  material en su totalidad es desconocido al no ser objeto de  apreciación  por  el  juzgador pues su omisión parcial no hace parte de vicio,  de  modo  que  cuando  se  le  menciona  en la sentencia lo correcto es postular  cualquiera de las otras modalidades del error de hecho.   

De manera que cuando en la demanda se expresa  que  el  fallador  “debió someter estas pruebas a rigurosa exégesis” o que  si  “somete  a real exégesis todo el caudal probatorio” la naturaleza de la  sentencia  sería  otra, lo que se está cuestionando es el mérito suasorio que  les  reconoció  a  las  pruebas  que  señala  como ignoradas y su rechazo a la  valoración  que  hiciera de las que presuntamente favorecían la situación del  inculpado.   

El  censor se equivoca en la postulación del  reproche  al  confundir  la  omisión  material  de  las pruebas con la indebida  valoración  de  las mismas que le atribuye al juzgador, en cuyo caso el tipo de  vicio  denunciado  ha  debido  encauzarlo  por  alguna de las otras especies del  error de hecho, falso juicio de identidad o falso raciocinio.   

En efecto,  es contradictorio afirmar que  una  prueba  omitida  en  su  contenido  material  fue  ignorada porque no se le  sometió  a  una  “rigurosa  exégesis”  o  porque el fallador “aprecia la  prueba  de  una  manera  distinta  y única en contra de mi defendido” como se  expresa  en  la  demanda,  lo cual deja entrever que el censor no identificó de  manera  correcta  el  yerro  denunciado incumpliendo de ese modo con la técnica  exigida en esta sede.   

El     actor    sugiere    –según  se  ha  dicho-  que el tribunal  ignoró  las pruebas que relaciona en el libelo al equivocarse en la valoración  de  ellas,  en  cuyo  propósito  pasa  a  hacer  una serie de apreciaciones que  demostrarían  esa  visión  parcial  de la prueba pero no a probar –como  le  correspondía- que las mismas  fueron  omitidas  en  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia al olvidar  –también-  que los mismos  integran una unidad jurídica inescindible.   

Luego  se  le  imponía  predicar el error de  ambas  sentencias y no desarrollar su postulación únicamente respecto de la de  segunda  instancia como lo hiciera, deficiencia que lleva al traste a la demanda  puesto     que     la    clase    de    vicio    que    denuncia    –se ha dicho- no es coherente con lo que  en el escrito afirma.   

Esta es la razón para que de manera indebida  en  el  mismo  reproche  alegue  la vulneración del principio de investigación  integral,  faltando  de  ese  modo a la claridad y precisión en la formulación  del  cargo,  puesto  que  él es una garantía relacionada con el debido proceso  que  guarda  relación  con la omisión en el ordenamiento y la práctica de las  pruebas  favorables  o  desfavorables  a  los intereses del imputado y no con la  falta  de  valoración  de las existentes en la actuación, atacable por vía de  la causal tercera.   

Bajo  los  presupuestos  anteriores  y por el  carácter  rogado  de  la casación que le impide a la Sala proceder a subsanar,  enmendar  o  corregir  las  falencias  anotadas,  la  demanda  será inadmitida,  máxime  cuando no hay lugar a la interpretación oficiosa conforme al artículo  216 del C. de P.P.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el apoderado del procesado EISLER SOTO PRADA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

Permiso  

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO      

Permiso  

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN  JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                  

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

   

    

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