23594(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23594   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.117  

Bogotá  D.C., once (11) de julio de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  debida  argumentación  de  las  demandas  de  casación   presentadas  por  los defensores de los procesados MARCO PUBLIO  BULLA  DUEÑAS  y  ESPERANZA TORRES GARCÍA, contra el fallo de segundo grado de  12  de  marzo  de  2004 emitido por el Tribunal Superior de Bogotá, mediante el  cual  confirmó  el  proferido  por  el  Juzgado Cuarenta Penal del Circuito del  mismo  Distrito  Judicial,  por cuyo medio los condenó, conjuntamente con Jairo  Alfonso  Luna  Acosta  como  coautores  del  delito  de  falsedad ideológica en  documento  público, en tanto que los absolvió del punible de interés ilícito  en la celebración de contratos.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

La     compañía     “UPREMO             Ltda.” el 6 de febrero de 1994 presentó  ante  el Instituto de Seguros Sociales una propuesta de prestación de servicios  médicos   de   salud   con  capacidad  operativa  de  consultorios  médicos  y  odontológicos  en  la  antigua Academia de Medicina, convenio que efectivamente  se celebró el 15 de abril de 1994 por valor de $576.500.000,oo.   

Con  posterioridad  a  la  celebración  del  contrato,    pero    con    anotación    de    fecha    anterior   —14  de  febrero  de  1994—,  los  funcionarios  del Instituto de  Seguros  Sociales ESPERANZA TORRES GARCÍA, Coordinadora de Salud Comunitaria de  la  UPZ  13  Norte  y  MARCO  PUBLIO  BULLA  DUEÑAS, Jefe de Servicios de Salud  suscribieron  un  documento apócrifo ya que la visita tendiente a establecer si  para    el    14    de   febrero   de   1994   el   proponente   “UPREMO             Ltda.”,  contaba  con la infraestructura  necesaria  para  contratar  con  ese  Instituto,  no la realizaron en esa fecha,  aseverando  además,  contrario  a  la  realidad  que  contaba  con la capacidad  locativa y de recursos humanos suficientes.   

El  anterior documento, que fuera solicitado  por  el  superior jerárquico de aquellos, Jairo Alonso Luna Acosta, Director de  la  Unidad  Programática  Zonal 13 con el fin de que encajara cronológicamente  en  el  proceso  contractual,  sirvió  para  que  éste  emitiera concepto  favorable  del  proponente  ante  el  comité  de  preselección  acerca  de las  empresas que aspiraban a contratar.   

Abierta  formal  investigación penal por la  Fiscalía  General  de  la Nación, fueron vinculados mediante indagatoria Jairo  Alonso  Luna  Acosta, MARCO PUBLIO BULLA DUEÑAS y ESPERANZA TORRES GARCÍA y su  situación  jurídica  se  resolvió  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva,  sin  beneficio de la libertad provisional, como presuntos coautores  de  delito  de  interés  ilícito en la celebración de contratos, en tanto que  para  el  primero  también  lo  fue  por  el punible de falsedad ideológica en  documento público.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  probatorio  del  sumario se calificó el 15 de diciembre de 2000 con resolución  de  acusación  contra  los  procesados  por  el concurso de delitos de interés  ilícito  en  la  celebración  de contratos y falsedad ideológica en documento  público.   

También  fueron  vinculados,  Juan  Carlos  Daniels  Rodríguez  y  Martha  Arambula  Ochoa,  contra quienes se calificó el  mérito  sumarial  por  los mismos delitos, decisión que cobijó a José María  Peñaranda   Mogollón   sólo  por  el  punible  de  interés  ilícito  en  la  celebración  de  contratos, en tanto que se precluyó la investigación a favor  de  Félix  León  Martínez  Marín,  Carlos  Guillermo  Shafer  Racero, Miguel  Antonio Yepes Parra y Alfonso Restrepo Restrepo.   

En   firme   la   calificación   tras  su  confirmación  mediante  proveído de 29 de marzo de 2001 por parte de la Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal,  la fase del juicio la adelantó el  Juzgado  Cuarenta  Penal del Circuito de Bogotá, despacho que luego de realizar  el  acto  público de juzgamiento, a través de fallo de 13 de diciembre de 2002  absolvió  a  todos  los  procesados  del  delito  de  interés  ilícito  en la  celebración  de  contratos,  también  del  punible  de falsedad ideológica en  documento  público  respecto  de  Juan Carlos Daniels Rodríguez y Martha Inés  Arambula  Ochoa,  de  manera  que  sólo  condenó a MARCO PUBLIO BULLA DUEÑAS,  ESPERANZA  TORRES  GARCÍA y Jairo Alfonso Luna Acosta como coautores del delito  de  falsedad  ideológica  en documento público a la pena principal de tres (3)  años  de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por el mismo término.   

Impugnado  el  fallo  por  los defensores de  estos  últimos,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, el 12 de marzo de 2004 lo  confirmó  en  su  integridad,  decisión  que  ahora  es objeto de impugnación  extraordinaria   por   parte  de  los  apoderados  de  BULLA  DUEÑAS  y  TORRES  GARCÍA.   

LAS  DEMANDAS   

En   nombre   de   MARCO   PUBLIO   BULLA  DUEÑAS   

Primer  cargo:  Violación directa de la ley  sustancial   

El  defensor  denuncia   la  falta  de  aplicación de la ley sustancial por   

no  tener  en  cuenta  el  tipo objetivo del  delito  de  falsedad  ideológica en documento público, al considerar que si se  admite,  como  lo  hizo el Tribunal, que el concepto rendido por su defendido en  compañía  de  ESPERANZA  TORRES  no  era  necesario  para  la suscripción del  contrato  entre el Instituto de Seguros Sociales y la compañía “UPREMO             Ltda.”,  la  conducta resultaría inocua  ya  que  el  escrito  no  podía  servir  de  prueba pues el contrato tildado de  ilícito ya se había celebrado.   

En  suma, estima que el concepto aportado no  tuvo  la relevancia para constituirse en requisito sine  qua    non    para    el    perfeccionamiento    del  contrato.   

Segundo Cargo  

Plantea la falta de antijuridicidad material  del   comportamiento   desplegado  por  su  representado  por  no  tener  alguna  incidencia  contra  la  fe pública al no haberse utilizado para la eficacia del  contrato,   pues   al   momento   de   su   aportación,  aquél  ya  se  había  celebrado.   

Por   lo  tanto,  considera  violados  los  artículos  9°,  10°, 11 y 219 del anterior Código Penal, (Decreto-Ley 100 de  1980)  así como el  232 del Código de Procedimiento Penal y solicita a la  Sala  casar  la  sentencia  a  fin  de  reparar los agravios al buen nombre y al  derecho a la libertad que soportó su defendido.   

En  representación  de  ESPERANZA  TORRES  GARCÍA.   

Cargo  único:  Violación directa de la ley  sustancial   

El  demandante  postula  la  interpretación  errónea  del  artículo  286  del nuevo Código Penal que consagra el delito de  falsedad  ideológica  en  documento público, que llevó a la violación de los  artículos   6°,  9°,  10° 11, 12 y 13 del mismo ordenamiento y 1°, 6°  29, 123 y 230 de la Constitución Política.   

Destaca  que  el Tribunal niega el sentido y  alcance  a  los  elementos  estructurales  del  tipo  relacionados con el sujeto  activo y la utilidad del documento:   

En  primer lugar, porque el artículo 123 de  la  Constitución  Política define quiénes se consideran servidores públicos,  y  su  representada  estuvo  vinculada  con  el  Instituto  de  Seguros Sociales  mediante  un contrato de prestación de servicios, modalidad contractual estatal  cuya ligazón no le confiere la condición de servidora pública.   

En   segundo  término,  bajo  la  premisa  relacionada  con  que  su  defendida  acepta  que  el contenido del documento es  cierto,  sólo  que  se  cambió la fecha pues la visita a las instalaciones del  proponente  se realizó en el mes de mayo de 1994 y al informe   se le  puso  fecha  anterior  (14 de febrero), discrepa el censor de la conclusión del  Tribunal  acerca  de que dicho concepto era necesario para suscribir el contrato  del   Instituto   de   Seguros   Sociales   y   la   compañía  “UPREMO             Ltda”.   

Formula  inquietudes relacionadas con que el  informe  elaborado  en  mayo de 1994, al que se le asignó fecha retroactiva del  14  de  febrero de 1994, haya servido para acreditar los requisitos del contrato  suscrito  el  13  de  abril  de  la  anualidad citada, o tenerlo como prueba del  cumplimiento  de  los  requisitos y al mismo tiempo que no era determinante para  la  adjudicación  del  contrato,  cuando  la  misma sentencia admite que no era  necesario  para  la aprobación del contrato, consideración que lo hace carente  de antijuridicidad material.   

En consecuencia, solicita casar la sentencia  y absolver a su defendida.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De manera preliminar anuncia la Sala que los  demandantes   incurren  en  graves  deficiencias  relativas  a  los  fundamentos  lógicos  y  de  debida argumentación que se deben observar cuando de atacar la  legalidad del fallo de segundo grado se trata, como se verá:   

En   nombre   de   MARCO   PUBLIO   BULLA  DUEÑAS   

Primer  cargo:  Violación directa de la ley  sustancial   

Es sabido que la violación directa de la ley  sustancial  versa  exclusivamente sobre un yerro de juicio en el cual incurre el  juzgador  acerca  de  la  disposición  que  se  ocupa  del supuesto fáctico en  concreto.  Dicho  error  puede  ser  de  selección  normativa  al radicar en la  existencia   del  precepto  (falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente), por una equívoca adecuación de  los  hechos  probados  a  los  supuestos  que  contempla  la norma (aplicación   indebida),   o   bien,   de  carácter  hermenéutico  por  darle a la disposición un sentido que no tiene o  errar   en   su   significado    (interpretación  errónea).   

Al  recaer  el  yerro  de  los juzgadores de  manera  directa  sobre la normatividad, el debate se circunscribe netamente a lo  jurídico  para  de  esa  manera  evidenciar  que  se  dejó de lado el precepto  regulador  de  la  situación  específica demostrada, que tal hecho se ajusta a  otra  disposición normativa, o que se desbordó el alcance de la norma aplicada  al  caso  concreto,  lo  cual  exige  necesariamente  aceptar  la apreciación y  declaración de los hechos realizada por los juzgadores.   

En cambio, cuando la discrepancia versa sobre  la  actividad  probatoria  y la valoración por parte de los falladores, la vía  de  ataque  legalmente  adecuada  es la indirecta, ya que a la infracción de la  ley  sustancial  se llega de manera mediata, esto es, a través de la violación  directa de las normas que regulan el ámbito probatorio.   

En la censura objeto de examen se tiene que  a  pesar  de  que  el  casacionista  plantea  la  violación  directa  de la ley  sustancial,  no  precisa su  sentido, sólo anota   que  se  trata  de  una  falta  de  aplicación  sin  especificar  el precepto jurídico  que  resultó  pretermitido  por el juzgador.   

En       este       orden, aduce que no se tuvo en cuenta el  tipo  objetivo  del  delito  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  cuando  precisamente  tal  normativa  fue  la  que  se  aplicó  al  hecho investigado, lo que ubicaría el yerro ya no en un aspecto de  selección   normativa,  sino  en  uno  de  carácter  hermenéutico  por  eventualmente  darle un alcance o  sentido  a  la norma que no  dimana de ella.   

Si     bien     el     defensor           dice  respetar  los  hechos  como fueron  aprehendidos   por   el  Tribunal,  sofísticamente  presenta una contradicción del juzgador por admitir  que  el  informe de la visita realizada al proponente  “UPREMO   Ltda.”  para  verificar  su  idoneidad  operativa  no  era necesario para la suscripción del  contrato     con    el  Instituto    de   Seguros   Sociales   y  por  esa vía denotar la inocuidad de  la   conducta,   cuando  claramente   el   ad  quem  admitió        que       el       escrito:  “…no  tenía  la  potencialidad  de otorgarle a UPREMO el contrato de  prestación  de  servicios, pero sí se constituía en un punto de apoyo básico  para  que  esa  firma  pudiera  ser  tenida  en  cuenta  entre  las  demás  que  clasificaron  en dicho proceso de selección, pues acreditaba que contaba con la  infraestructura  necesaria  para  prestar los servicios médico y odontológicos  en   la   cantidad   y   calidad   requeridas  por  el  ISS,  condiciones  que  para la época de nacimiento  de  la  sociedad en comento no poseía.”    

En  estas  condiciones el reproche no será  admitido   

Segundo Cargo  

La  exigua  presentación de reproche impide  establecer  el  sendero  de  violación  de  la  ley  sustancial  de  los varios  preceptos  que  cita (artículos 9°, 10°, 11 y 219 del anterior Código Penal,  (Decreto-Ley  100 de 1980) y 232 del Código de Procedimiento Penal), sea que se  trata  de  una  infracción  directa,  o  mediada  por  yerros de aprehensión o  valoración probatoria.   

Al  igual  que el anterior reparo, al abogar  por  la  falta  de antijuridicidad material del comportamiento desplegado por su  representado  al considerar que el escrito del informe de la visita realizada al  proponente  por  parte de su representado no tuvo alguna incidencia contra la fe  pública  por  no  haberse  utilizado para la eficacia del contrato, presenta el  libelista  su  particular  punto  de  vista,  en  contra  de  la estimación del  Tribunal  que  sí  encontró  valor  probatorio  al  aludido escrito, aunque no  determinante   para   la   adjudicación   propia   del  contrato,  como  ya  se  denotó.   

El  censor alejado del principio lógico de  razón  suficiente  que  implica que la fundamentación se baste a sí misma, se  queda   en   el   simple  anuncio  de  los  yerros  de  juicio,  y  su   postura   se  reduce  a     una  discrepancia    con    la   valoración   probatoria  judicial,  circunstancia  adicional para advertir que  el  reparo  no  puede  ser  admitido,  en  cuanto  su  postulación y desarrollo  comportan  falencias  que  no  corresponde  enmendar  a  la  Sala  en virtud del  principio   de   limitación  que  rige  esta  impugnación  extraordinaria,  de  conformidad   con  lo  establecido  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

En  representación  de  ESPERANZA  TORRES  GARCÍA.   

Cargo  único:  Violación directa de la ley  sustancial   

Pese  a  que  el  demandante   denuncia  la  violación   directa   de  la       ley       por      la      interpretación   errónea   del  artículo  286  del  nuevo     Código    Penal  que  consagra  el  delito  de  falsedad  ideológica en documento  público   por  darle  un  significado  que no tiene a  los  elementos  estructurantes  del  tipo  del sujeto  activo     y     la    utilidad    del    documento    público,    —cuando  por  efectos de favorabilidad  el  juzgador  acogió  el  artículo      219      del      anterior     Código     sustantivo—,   su  reparo  en manera alguna es de índole jurídica, pues se opone a los hechos tal  y   como   fueron   plasmados   por  los  falladores  y  ataca  su  estimación probatoria.   

En  efecto,  en contra de lo admitido por el  juzgador  acerca  de  que  la clase de contrato y funciones desempeñadas por la  procesada,  al  tenor de lo dispuesto en el artículo 2° numeral 2° literal a.  de  la  Ley  80 de 1993, por laborar en una empresa estatal como el Instituto de  Seguros  Sociales,  la  ubicaba como servidora pública, así como lo normaba en  el  artículo  56  de  la  misma  normatividad, pretende el censor desvirtuar el  vínculo  con  la  función  pública,  pero  sin  precisar la clase de yerro de  juicio  en  que  incurrió  el  fallador,  lo que impide aprender el estudio del  reparo.   

También lo que  resalta  el  demandante  acerca  de que su  defendida  admitió  que  sólo  fue  cambiada  la  fecha  en  el  documento,  contradice  la  estimación  fáctica y  probatoria  del  Tribunal  que  concluyó que el contenido del informe de visita  en   relación  con  la  idoneidad     de    la    capacidad    operativa    de    la    compañía         “UPREMO           Ltda.” no  consultaba  la  realidad,  por  cuanto aún después (el 10 de junio de 1994) al  realizar otra visita por  parte   de   investigadores   del   instituto,   una   vez  se  denunciaron  las  irregularidades,       se      encontró      la  carencia   de  recurso  humano  y la inadecuada  estructura  física  del   contratista,  lo que  ubica   el  reproche  en  aspectos    del   ámbito   probatorio,  ajenos  a  la  discusión estricta en  derecho    de    un  tema        conceptual       propio  de  la  causal  elegida por el  demandante.   

En  el mismo camino se ubica la crítica que  funda  sobre  la  aptitud  del  documento  para ingresar al comercio jurídico y  servir  de  prueba,  por recaer en materia probatoria, tema extraño a la causal  de casación elegida por el defensor.   

Estas falencias del libelo se corroboran por  la  indebida  conformación  de  la  proposición  jurídica  como  referente  y  determinante  del  estudio  que  deba  hacer la Corte acerca de la legalidad del  fallo,  sin  que  colabore  en  este  cometido la cita indiscriminada que de las  disposiciones  penales  hace  el  censor, (artículos 6°, 9°, 10° 11, 12 y 13  del  Código  Penal  y  1°,  6°  29, 123 y 230 de la Constitución Política),  porque no explica detalladamente cómo se produjo su infracción.   

Los argumentos expuestos son suficientes para  inadmitir el reproche.   

Finalmente  es  oportuno  resaltar  que  la  Sala no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o  garantías de              los        procesados   MARCO  PUBLIO  BULLA  DUEÑAS,  ESPERANZA  TORRES  GARCÍA, ni del sujeto no recurrente  Jairo  Alfonso  Luna Acosta, como para que se hiciera  necesario  el  ejercicio  de  la  facultad legal oficiosa que le asiste a fin de  asegurar  su protección en  los  términos  del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal   (Ley   600   de   2000).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR      las    demandas    de   casación      interpuestas      por    los   

defensores  de  MARCO PUBLIO BULLA DUEÑAS y  ESPERANZA   TORRES   GARCÍA,   de   acuerdo   con   las  razones  anteriormente  expuestas.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                 MARÍA DEL ROSARIO GONZALÉZ DE L.   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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