28315(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28315  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 181.  

Bogotá,  D. C., septiembre veintiséis (26)  de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

          Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de competencias suscitada  entre  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de San Juan de Pasto  y  el  Primero  Penal Municipal de Ipiales, en relación con el conocimiento del  proceso  seguido  en  contra  de  SANDRA  MILENA SOTO  REVELO,  a quien se le imputa el delito de extorsión,  cometido  en  concurso  homogéneo,  y  heterogéneo con uso de documento falso.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.- A SANDRA MILENA  SOTO  REVELO la Fiscalía Novena Especializada con sede  en  San  Juan de Pasto, al calificar, mediante decisión del 9 de marzo de 2005,  el  mérito  del sumario, le formuló resolución de acusación por el delito de  extorsión,   cometido  en  concurso  homogéneo,  y  heterogéneo  con  uso  de  documento  falso,  según  hechos ocurridos entre los meses de enero y junio del  año   2003,  respecto  de  los  cuales  figuran  como  víctimas  los  señores  Gustavo    Montoya    y  Sandra Pineda.   

2.-  Ejecutoriado  el  pliego acusatorio, el  proceso   pasó   a   conocimiento   del  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado,  cuyo  titular  llevó  a  cabo  las  audiencias  preparatoria  y  pública   de  juzgamiento;  sin  embargo,  cuando  se  aprestaba  a  dictar  la  correspondiente  sentencia  optó,  mediante auto del 23 de mayo de la anualidad  en  curso,  por  proponer  colisión  negativa  de  competencias,  remitiendo la  actuación  a  los  jueces  penales municipales de Ipiales, al considerar que el  artículo  23  de  la  Ley  1121  de  2006 modificó los numerales 6º y 7º del  artículo  5º  transitorio de la Ley 600 de 2000 para radicar, en cabeza de los  funcionarios  antes  mencionados,  la  competencia  de la extorsión en cuantía  inferior  a 150 salarios mínimos legales mensuales, como lo establece, además,  el artículo 37 de la Ley 906 de 2004.   

3.-  El  Juez  Primero  Penal  Municipal  de  Ipiales  encontró  acertados los planteamientos del remitente, razón  por  la  cual,  en  auto  del  15  de  junio  de  2007, avocó conocimiento y ordenó  ingresar el proceso al despacho para proferir fallo.   

No  obstante,  como  con  posterioridad  se  produjo  cambio  de  funcionario,  la  nueva  titular  del juzgado municipal, al  examinar  la situación, el 23 de agosto siguiente decidió aceptar la colisión  inicialmente  propuesta,  por  cuya  razón  dispuso  remitir la actuación a la  Corte.   

Los motivos de dicha determinación los hizo  consistir  en  que  en este caso operó, según el criterio que viene exponiendo  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, la denominada prórroga de  competencia,  por  cuanto  la única actuación pendiente es el proferimiento de  sentencia.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  18  transitorio  de  la  Ley 600 de 2000, la Corte es competente para  dirimir  los  conflictos  de  competencia  que  se  susciten  entre  los  jueces  especializados  y  los  jueces  penales  del  circuito  ordinario  o  común. La  disposición  en  cita  no  contempla  las colisiones que se presentan entre los  jueces  especializados  y  los  jueces municipales, pero la Sala ya ha tenido la  oportunidad   de  señalar  que  dicha  función  corresponde  también  a  esta  Corporación,  dado  que  en  esos  casos  están  involucrados, igualmente, los  jueces  especializados  y porque, además, se hace necesario evitar la dilación  de  la  actuación,  ante  la  ausencia de norma que señale en forma expresa la  autoridad   competente   para   resolver  esa  clase  de  conflictos1.   

          En  armonía  con  dicho criterio se pronunció también la Corte en  decisión  del  30  de  abril  de 2002, cuando señaló que el entendimiento del  artículo   18   transitorio   de   la   Ley   600   de   2000   “apunta  a  establecer  que  todo  conflicto que en materia penal se  presente      con      esta      categoría      de      jueces     –los     Penales    del    Circuito  Especializados,      se      repite–  trátese  en uno mismo o en diferentes Distritos, sea la Corte la  que    los    resuelva.    Así    dimana    de   la   expresión   ‘asuntos    de    la    jurisdicción  penal’  utilizada por el  legislador  en  el  artículo 18 transitorio en mención, sin hacer distinción,  inclusive,    del    lugar    donde    se    suscite   el   problema”2.   

Lo primero a puntualizar en el evento que no  reune  es  que  la  Juez Primero Penal Municipal de Ipiales aceptó el conflicto  propuesto  por  el  Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de San Juan de  Pasto,  pese  a  que  su antecesor, tras admitir los argumentos expuestos por el  funcionario colisionante, asumió el conocimiento del asunto.   

Sin   embargo,   procederá   la  Corte  a  pronunciarse  de  fondo,  dado que se cuenta con las dos posiciones antagónicas  requeridas  para  que  surja  una  colisión de competencias. En efecto, el juez  especializado  expresó  las razones del porqué considera que no le corresponde  el  conocimiento  del  proceso  y,  a  su  turno, el juez municipal ofreció los  motivos  para fundamentar que la competencia no radica en su despacho sino en el  del funcionario proponente del conflicto.     

Estima  la  Sala que dirimiendo el conflicto  así  surgido,  se materializan los principios consagrados en los artículos 4º  y  7º  de  la  Ley 270 de 1996 (Estatutaria de la Administración de Justicia),  conforme  a los cuales la administración de justicia debe ser pronta y cumplida  y,  además,  eficiente,  principios  que  desarrollan  el  postulado del debido  proceso  previsto en el artículo 29 de la Constitución Política, en cuanto se  refiere   a  la  obligación  de  adelantar  las  actuaciones  sin  incurrir  en  dilaciones injustificadas.    

De  modo  que  si  en el presente asunto los  jueces  en  disputa  ya  expresaron  los  argumentos que sustentan sus puntos de  vista,  lo procedente es dirimir el conflicto a fin de evitar la realización de  innecesarias  ritualidades,  como  la devolución del proceso al Juzgado Primero  Penal  Municipal  de  Ipiales y su posterior envío al Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Pasto,  para  que, luego de ese agotante transitar,  retorne   a  la  Corte  si  ese  último  funcionario  insiste  en  repudiar  el  conocimiento  del  mismo,  actuaciones  que  sólo contribuirán a entorpecer su  normal y rápida tramitación.   

Advertido  lo  anterior,  resulta pertinente  destacar,  en  primer  término,  el  desacierto  del  juez especializado cuando  invoca  el  artículo  37 de la Ley 906 de 2004 para fundamentar su decisión de  remitir  el  expediente a los juzgados municipales. Como se sabe, mediante dicha  disposición  legal  se  expidió  el  nuevo  sistema  penal acusatorio, el cual  empezó  a  implementarse  en  el  país  de  manera  gradual, de acuerdo con lo  dispuesto  en el artículo 530 de la mencionada codificación, y es así como en  el  Distrito Judicial de Pasto, en cuya jurisdicción territorial ocurrieron los  hechos, comenzó a aplicarse a partir del 1º de enero de 2007.   

          Si  los sucesos en el presente asunto ocurrieron en el año 2003, es  claro  que  la  actuación no podía surtirse con fundamento en el nuevo sistema  procesal  penal,  sino  bajo la égida de la Ley 600 de 2000, como efectivamente  viene  aconteciendo.  Son,  entonces,  las  normas que forman parte del estatuto  último  citado,  así  como  aquellas  que  las  han  reformado,  modificado  o  adicionado,  las  llamadas  a  regular este caso, pero no las contempladas en la  Ley 906 de 2004.   

          En  lo  que sí asiste razón al Juez Segundo Especializado de Pasto  es  en  sostener  que  el  artículo 23 de la Ley 1121 de 2006, al modificar los  numerales  6º  y 7º del artículo 5º transitorio del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  sustrajo  de  la  competencia  de  esa categoría de despachos  judiciales  los  procesos por extorsión cuya cuantía no exceda de 150 salarios  mínimos legales mensuales.   

Ese  es el criterio que de manera invariable  viene  sosteniendo  la Corte, como se recordó en reciente decisión3,  oportunidad  en que se señaló:   

“La Sala ya fijó su posición en torno a  esta  temática,  y  es  así  como en auto del pasado 9 de mayo señaló que el  artículo  23 en cita, efectivamente, modificó el artículo 14 de la Ley 733 de  2002,  al  radicar  en los jueces especializados el conocimiento del ilícito de  extorsión  sólo  cuando  la  cuantía supera los 150 salarios mínimos legales  mensuales,  de  suerte  que  en  esa  materia  retornó  a  lo  que  establecía  originalmente  el  numeral  7º  del  artículo 5º transitorio de la Ley 600 de  2000. Sobre el particular,  puntualmente señaló la Corte:   

‘En  primer  lugar,  que  la  Ley  1121  de  2006,  contrario  a lo afirmado por la autoridad  colisionada,  modificó  el artículo 14 de la Ley 733 de 2002, que le atribuía  a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados, la competencia para el  delito  de  extorsión  sin  sujeción a la cuantía4, retornándole la competencia  por  esta  modalidad  delictual “en cuantía superior a ciento cincuenta (150)  salarios  mínimos mensuales” tal como, inicialmente, se le había asignado en  el numeral 7° del artículo 5° de la Ley 600 de 2000.   

En segundo lugar y desde esa perspectiva con  la  misma  ilación  legislativa,  debe  inferirse  que  la  competencia para el  conocimiento  del  delito  de  extorsión,  en  primera  instancia,  en cuantía  inferior  a 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes, por tratarse de un  delito  ubicado  dentro de aquellos que atentan contra el patrimonio económico,  corresponde  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  conformidad con la cláusula  general  de  competencia contenida en el literal b del numeral 1° del artículo  77    de   la   Ley   600   de   2000’”.   

En  el  caso  que  ocupa  la atención de la  Corte,  se  tiene  que  las  extorsiones  imputadas  a la procesada SANDRA  LILIANA PINEDA SERNA no exceden de  150    salarios    mínimos    legales   mensuales5,  porque  para el año de 2003  éstos   equivalían   a  la  suma  de  $49.480.0006.   En  esas  condiciones,  la  competencia  en  este  caso  correspondería a los jueces penales del circuito y  así debería definirlo la Sala.   

No  obstante,  como bien lo recuerda la Juez  Primero  Penal  Municipal de Ipiales, también constituye consolidada postura de  la   Corte  que  cuando  la  única  actuación  pendiente  de  cumplir  sea  el  proferimiento  de  fallo, se entiende en ese evento prorrogada la competencia en  cabeza  del  juez especializado, a efectos de hacer prevalecer los principios de  celeridad  y  eficiencia,  evitando que el tránsito de legislación produzca el  innecesario  trasteo  de  los  procesos  cuando ya han empezado a contabilizarse  términos  o  surtirse  actuaciones o diligencias, pues en esos casos los mismos  deben   seguir  tramitándose  conforme  a  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación.   

Las   razones   del   comentado   criterio  jurisprudencial  quedaron plasmadas en la providencia del 3 de mayo del cursante  año, en cuanto allí se expresó:   

“Así las cosas,  sin  dificultad  advierte  la Sala que al armonizar el citado artículo 40 de la  Ley  153  de  1887 con los referidos principios que gobiernan la administración  de  justicia,  se  impone concluir que con el propósito de evitar la migración  de  expedientes  de  un  despacho judicial a otro con ocasión de los frecuentes  cambios  legislativos,  en  seguro desmedro de la celeridad y eficiencia debidas  tanto  al usuario de la administración de justicia como a la sociedad, se tiene  que,  en  situaciones  como la que aquí ocupa la atención de la Sala, esto es,  cuando  empieza  a  correr  el  término dispuesto en la ley para proferir fallo  luego  de  culminada  la  audiencia  pública  o de recibido el diligenciamiento  después  de  realizarse  la diligencia de formulación y aceptación de cargos,  no  hay  lugar  a  variar la competencia por el advenimiento de una ley procesal  que     la    modifique,    pues    ‘los  términos  que hubieren empezado a correr (…) se regirán por  la     ley     vigente     al     tiempo     de    su    iniciación’.   

“Lo anterior es  así,  dado  que  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 dispone que una vez  realizada  la  diligencia  de formulación y aceptación de cargos, ‘las  diligencias se remitirán al juez  competente  quien,  en  el término de diez (10) días  hábiles,     dictará     sentencia’  (subrayas  fuera  de  texto).  Por su parte, el artículo 410 del  mismo   ordenamiento  establece  que  ‘finalizada  la  práctica  de  pruebas  y  la  intervención  de los  sujetos  procesales en la audiencia, el juez decidirá  dentro      de      los     quince     (15)     días     siguientes’      (subrayas      fuera     de  texto).   

“Se  exceptúan  del  planteamiento anterior aquellos casos en los que la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ha dispuesto en virtud de sus facultades,  regladas  en los artículos 257 de la Carta Política, 19, 63 y 85 de la Ley 270  de  1996,  así  como  528  de la Ley 906 de 2004, entre otros, que funcionarios  diversos  a  los  que  tramitaron  el  juicio  procedan a proferir la respectiva  sentencia”7.   

          En   el  asunto  en  estudio,  la  única  actuación  pendiente  de  cumplirse  es  la  emisión  de sentencia, pues ya se llevó a cabo la audiencia  pública,  lo cual implica afirmar que la competencia se prorrogó en cabeza del  Juez   Segundo   Especializado   de  Pasto,  quien  inició  y  concluyó  dicha  diligencia.  A  ese  despacho  judicial,  en  consecuencia, asignará la Sala el  conocimiento del proceso.    

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DIRIMIR   la  presente  colisión,  en  el  sentido  de asignar el conocimiento del presente asunto al Juzgado Segundo Penal  del   Circuito  Especializado  de  Pasto,  despacho  a  donde  se  remitirá  el  expediente  para lo de su cargo, conforme a las razones expuestas en la anterior  motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Primero  Penal Municipal de Ipiales, remitiéndole  copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO         J.             IBÁÑEZ        GUZMÁN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                             JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 23 de mayo de 2007, radicación 27487.   

2  Radicación 19354.   

3 Auto  del 13 de junio de 2007, radicación 27583.   

4 CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA.  Auto,  cambio  de  radicación  26927,  febrero  21  de  2007   

5  Según  el  pliego  de cargos, respecto de la primera extorsión inicialmente se  exigió  30  millones  de  pesos  que  después  se redujeron a 5 millones. Y en  relación con la segunda, la exigencia ascendió a 20 millones.   

6  El  salario  mínimo  legal  mensual vigente en el año 2003 fue de $232.000, según  lo determinó el Decreto 3232 de 2002.   

7  Colisión de competencias, radicación 27131.     

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