23539(08-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23539  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  055  

         

Bogotá,  D. C.,  ocho (8) de junio de  dos mil seis (2006).   

V   I   S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Corte  respecto  de  la  admisibilidad  formal  de  la  demanda  de casación presentada por la defensora  de JACQUELINE VARGAS RAMOS.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  primera  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Sucedieron en  las  horas  de  las  madrugada del 15 de diciembre de 1993, en la avenida 19 N°  8-16,  establecimiento comercial denominado Barra Internacional, Zona Centro, de  esta  ciudad (Bogotá), donde perdió la vida el señor Alirio Antonio Caicedo a  consecuencia  de  las heridas con arma punzante que le propinaran, con el objeto  de  hurtarle  algunos  bienes   de  su  negocio, Jorge Rodríguez, Norberto  Garzón  y Sergio Alexander Sierra Herrera, quienes se encontraban en compañía  de      Jacqueline      Vargas,      Cómplice     del     homicidio”.   

Por los anteriores hechos, el Fiscal Quinto  Seccional  de  la Unidad Primera de Vida de Bogotá, el 16 de diciembre de 2003,  calificó   el   mérito  del  sumario  con  resolución  de  acusación  contra  Jacqueline Vargas Ramos por  el delito de homicidio agravado.   

El  Juzgado  Treinta  y  Cuatro  Penal  del  Circuito  de Bogotá, el 11 de julio de 2003, condenó a Jacqueline Vargas Ramos  a  la pena principal de 13 años de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el lapso de 10 años y  al  pago  de  perjuicios,  como  cómplice  de  la conducta punible de homicidio  agravado.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de Medellín, el 23 de agosto de 2005,  lo confirmó en  su integridad.   

L  A      D  E  M A N D  A   

La  defensora de la procesada, al amparo de  la  causal primera de casación, presenta un único cargo contra la sentencia de  segunda   instancia   es   violatoria   de  los  artículos  29 y 33 de la Carta Política y 238, 267 y 277 del C.P.P., por error  de hecho por falsos juicios de identidad.   

Señala   que   el  artículo  29  de  la  Constitución  Política   estatuye  el  principio del debido proceso, cuyo  desconocimiento acarrea su transgresión.   

Acota  que si el Estado no agota los medios  necesarios  para  la  comparecencia  del  acusado  al  proceso,  se  estaría en  presencia  de  una eventual vía de hecho, por cuanto habría  una omisión  en  lo  atinente  a la efectiva  comparecencia de quien es requerido por la  administración de justicia.   

Después  de transcribir el artículo 33 de  la  Constitución  Política,  anota  que el procedimiento contempla la sanción  para  actos  en  el  que se obtiene la confesión forzada, motivo por el cual el  Estado  no  puede  exigir que se declare contra si mismo o contra algunos de los  parientes en los grados que establece dicha preceptiva.   

Del   mismo   modo,  afirma  que  de  esa  disposición  se  desprende  el  conflicto  suscitado en la colaboración con la  Justicia  y  el  deber  de  solidaridad  con  la  familia  próxima.  Por  ello,  complementa,  resulta  importante  lo  normado  en  materia  de  pruebas  en los  artículos  238,  267  y 277, pues son instrumentos indispensables en la toma de  una   decisión   de   culpabilidad   o   de   responsabilidad   por   un  hecho  ilícito.   

Anota, además, que las pruebas penales son  expresiones  de  hechos  de  lo  investigado  y  que,  por  tanto,  no  debe  el  juzgador   omitirlas  o  ignorarlas, toda vez que deben ser apreciadas  en  conjunto  y  al no hacerse de esa manera estaríamos ante un falso juicio de  identidad.   

Concluye  que  hubo  violación  al  citado  precepto,  por  cuanto  se  otorgó  “un valor más  allá  de la identidad de la prueba y la identidad de los contenidos probatorios  del  medio  de  prueba  resulta  incólume  al  no  darse  la  contradicción  o  exclusión  del interior de la prueba dando un análisis valorativo individual e  integral”.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar el  fallo     impugnado     y,    por    ende,    reformarlo    a    “sentencia absolutoria”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   El  artículo  212  del  Código  de  Procedimiento    Penal    exige    que    la    demanda    de   casación   debe  contener:   

a)  La  identificación  de  los  sujetos  procesales y de la sentencia demandada.   

b)  Una  síntesis de los hechos materia de  juzgamiento y de la actuación procesal.   

c)  La enunciación de la causal  y la  formulación  del  cargo,  indicando  en forma clara y precisa sus fundamentos y  las normas que el demandante estime infringidas.   

d)  La  presentación  separada  si  fueren  varios los cargos.   

e) La formulación de cargos excluyentes de  manera subsidiaria.   

Dichos presupuestos obedecen al carácter y  naturaleza  del  medio  de impugnación, en cuya sede no opera una prolongación  del  debate  que  ya  tuvo  finiquito  en  las  instancias, sino la realización  extraordinaria  de  un  juicio  sobre  la  constitucionalidad  y legalidad de la  sentencia de segundo grado.   

De   igual  manera,  recuérdese  que  la  sentencia  viene  revestida de la presunción de acierto y legalidad, siendo ese  el  motivo  por  el  cual constituye una carga para el censor destronarla y, por  consiguiente,  enervar la estructura del fallo, mediante la proposición clara y  precisa  de  la  causal y de los fundamentos, de manera que guíe y enseñe a la  Corte  dónde y de qué clase son las fisuras que ostenta, bien de trámite, ora  de  juicio,  porque,  según  el  artículo  216, la Corporación sólo se puede  atener,  en  principio,  a  los  motivos  de  casación  expresamente  alegados,  preceptiva  por  la  que  se  entiende el carácter rogado y de la que emana del  principio  de  limitación  del  recurso, salvo que se advierta la violación de  una garantía de un derecho fundamental.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte,  es  claro  que  la  demanda  de  casación presentada a nombre de la  procesada    no    cumple   con   los   presupuesto   para   su   admisibilidad.  Veamos:   

Si  bien  es cierto que postula el reproche  basado   en   la  causal  primera  de  casación,  también  lo  es  que  en  la  fundamentación  se  aparta de tal enunciado e incursiona en los lineamientos de  la  causal  tercera de casación, al plantear una violación del debido proceso,  afirmación  que  muestra  su inseguridad y pone en evidencia su desconocimiento  de  la  casación,  pasando por alto que en esta sede también rige el postulado  de  autonomía de la causales de casación, según el cual,  al interior de  un  mismo  cargo  no  se  pueden  mezclar  ataques  correspondientes  a causales  distintas,   pues   cada  una  tiene  características  y  reglas  técnicas  de  demostración      diferentes      y      producen     diversas     consecuencia  jurídicas.   

En  efecto, el discurso sustentatorio de la  causal  impetrada  lo fundamenta en sostener que el principio del debido proceso  se  encuentra  reglado en la Constitución Política, que la misma codificación  fundamental  estatuye  el  derecho  a  la  no  autoincriminación,  que  en  los  artículos  267  y  277  del  Código  de  Procedimiento  Penal  se contempla la  excepción  de  declarar  y  los  criterios para la apreciación del testimonio,  respectivamente.  Seguidamente,  entre  otras  cosas,  afirma que las pruebas no  pueden  ser  objeto  de  invenciones, ni suposiciones, ni de omisiones, pues son  “expresiones  de  los  hechos,  es  decir,  de  lo  investigado,  por  tanto  no  dable que el juzgador lo omita o lo ignore, ya que  por  imperativo  del  artículo 248 del C. de P.P., tratándose del principio de  apreciación  de  las pruebas estas deberán ser apreciadas en conjunto. De ahí  que  al no actuar con claridad y al no apreciar los medios de prueba nos lleva a  un falso de identidad de la misma”.   

Finalmente,  acusa  que  tal  situación en  precedencia   narrada   condujo   a  la  violación  de  una  norma  de  derecho  sustancial.   

Así,  resulta  diáfano  concluir  que  la  demanda  crece  de  la claridad y precisión requerida, motivo por el cual, como  se anunció, el libelo se inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa,  por cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   JACQUELINE     VARGAS     RAMOS.    En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                  Permiso   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                           JAVIER   ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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