23499(20-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23499  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 027  

Bogotá,  D.C.,  veinte (20) de abril de dos  mil cinco (2005).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Corte la colisión negativa de  competencias  surgida entre el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga y  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, en la causa que se adelanta  contra   la   doctora   MARÍA   ELIZABETH   GUERRERO  GUTIÉRREZ,   ex  Fiscal  142  Seccional  de  Palmira  (Valle),  por  los  delitos  de  concusión,  falsedad  ideológica en documento  público  y  falsedad  por  destrucción, supresión u ocultamiento de documento  público.   

H E C H O S  

Fueron  sintetizados  en  la  resolución de  acusación de segunda instancia así:   

“El  2   de   junio   de   2004,   siendo  aproximadamente   las    seis    de    la   mañana  (6:00   a.m.),   MARÍA      ELIZABETH      GUERRERO   GUTIÉRREZ,    en    su    condición  de    Fiscal    142    Seccional    de   Palmira,   acompañada   de  dos  miembros  del C.T.I.,  dos   agentes   de   la  Policía  Nacional  y  un   particular,   practicó   diligencia  de  allanamiento   en   la   residencia   de   los   esposos  Pachón  Peñalosa,    ubicada    en    la    avenida   2E   Norte    N°    50-12   del   barrio   La   Merced  de    Cali,    en    cuyo   desarrollo   incautó   la   suma   de   170.000   dólares  que  no   fue  relacionada  en  el  acta  respectiva  ni  reportada  posteriormente por la  funcionaria.   

“El  5   de   junio   siguiente   Danget   Pachón   Díaz   presentó   ante   el   D.A.S.  de Cali  denuncia   penal      contra      la      Fiscal      mencionada,   cuestionando    la    legalidad  del   operativo,   la   que     puesta     en    conocimiento    de    la   fiscalía   y   tras  la práctica de varias pruebas dio origen a  la     vinculación    legal    de    la    citada    funcionaria…”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  La  Fiscalía  Sexta  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de Cali, el 9 de noviembre de 2004, calificó el mérito del  sumario  con  resolución  de  acusación  en  contra  de  la procesada, doctora  María   Elizabeth   Guerrero  Gutiérrez,  por los delitos de concusión y falsedad ideológica en documento  público,  decisión que por virtud del recurso de apelación interpuesto por el  Ministerio  Público,  fue  adicionada  por  la Fiscalía Delegada ante la Corte  Suprema  de Justicia en el sentido de también imputar el delito de falsedad por  destrucción,   supresión   u   ocultamiento   de  documento  público,  según  providencia del 22 de diciembre siguiente.   

2. Ejecutoriada la resolución de acusación  y  “como  quiera  que la funcionaria investigada se  desempeñaba  como  Fiscal Seccional de Palmira al momento de los hechos materia  de  investigación”,  el  expediente  se  envió  al  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga.   

La  Sala  de  Decisión  Penal  del  citado  Tribunal,  al  considerar que no es competente para conocer del asunto, por auto  del  27  de enero del año en curso, remitió el proceso al Tribunal Superior de  Cali,  toda  vez  que  la  fiscal  procesada,  con  competencia en el territorio  nacional,  según el artículo 82 de la Ley 600 de 2000, actuó por razón de su  cargo   y,   además,  el  acontecer fáctico se consumó en la ciudad de Cali.   

Por  ello,  concluye  que  la  competencia  territorial  y  funcional para adelantar la etapa del juicio radica en el citado  Tribunal,   Corporación   ante   la   cual   propuso   colisión   negativa  de  competencias.   

3. Por  su  parte,  la Sala de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de Cali, apartándose de aquél criterio,  sostiene  que  para  decidir  sobre  la competencia se hace necesario hacer tres  precisiones:  la  primera  relacionada con el sujeto pasivo de la acción penal,  recayendo  en este caso en la procesada María Elizabeth Guerrero Gutiérrez, ex  Fiscal   Seccional   de   Palmira;   la   segunda  enfocada  a  puntualizar  las  circunstancias  que  rodearon  las conductas punibles y, la última, orientada a  precisar la norma de competencia a aplicar.   

En cuanto a los dos primeros aspectos, afirma  que  “ya se dijo que la acción penal se hizo recaer  contra  la doctora Guerrero Gutiérrez, Exfiscal  Seccional de la ciudad de  Palmira  (Valle),  en razón a los comportamientos punibles que dio en ejecutar,  desde  esa  su  condición, en la Capital del Departamento, a la que compareció  para  diligenciar  allanamiento  y  decomisos  sin  conformidad  con la ley y el  derecho”,  sin  dejar  pasar por alto que si bien la  funcionaria  acusada  procedió  como  fiscal,  cargo  del que fue investida por  virtud  del  nombramiento  que  se  le hizo en la Seccional de Palmira, de todos  modos  “su gestión del día de autos no se dio como  lo   entiende  la  Sala  Homóloga  del  Honorable  Tribunal  Superior  de  Buga  ‘…por  razón  de  su  cargo…’,  en  razón  exactamente  a  que los delitos ejecutados no fueron consecuencia de la gestión  lícita  y  preordenada  al interior de un específico trámite a ella asignado,  si  no el producto directo e inmediato de un gestionar integralmente impostado y  fraudulento,  al  punto  que ante los oficialmente afectados con su proceder, se  presentó con nombre supuesto”.   

Agrega que las dos iniciales precisiones, es  decir,  la  calidad  del  sujeto  pasivo  de  la  acción penal y la modalidad y  circunstancias  de  las  conductas  punibles,  orientan  la  definición  de  la  competencia,   “no   hacia  las  reglas  generales  relacionadas  con  el  TERRITORIO,  aplicadas  por quienes plantean la colisión  negativa,  si  no hacia las específicas que la delimitan por razón del FUERO y  la  FUNCIONALIDAD,  para el caso, las diseñadas por el ordinal 2° del canon 76  Instrumental…”.   

Así  mismo, dice que debe tenerse en cuenta  que  la procesada había sido oficialmente designada por el Fiscal General de la  Nación    como   “DELEGADA  ante  los  jueces  penales  del  circuito de Palmira (Valle), deviniendo de ello que su competencia  en  principio  general  sobre TODO el Territorio Nacional quedaba por esta causa  circunstancia  (sic) a la Jurisdicción del Municipio de Palmira. Y también que  al  tenor  de  lo  dispuesto  por  el  Acuerdo  N° 619 de noviembre 18 de 1999,  expedido  por  el  Consejo  Superior de la Judicatura, organismo encargado de la  CONFORMACIÓN  y  ADMINISTRACIÓN de la Rama Judicial, el Circuito de Palmira es  parte     integral     del     Distrito     Judicial     de     Buga”.   

En  consecuencia,  aceptando  la  colisión  propuesta, el expediente fue remitido a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1. Como la colisión negativa de competencias  se  suscitó  entre  dos  Tribunales,  de  conformidad con el artículo 75.4 del  Código  de  Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de Justicia es la llamada a dirimirla.    

2.  Sea lo primero precisar que, conforme al  acontecer  fáctico  investigado  y  teniendo  en cuenta los cargos hechos en la  resolución     de    acusación,    la    procesada,    doctora    María   Elizabeth   Guerrero  Gutiérrez,  realizó  las  conductas  punibles  imputadas  en  su  condición  de Fiscal 142  Seccional  Delegada  ante  los  Jueces Penales del Circuito de Palmira, esto es,  “por  el  abuso  de  investidura de la funcionaria,  quien  prevalida  de  su  autoridad  y  con desbordamiento del cargo”,  se concretaron las ilicitudes que impusieron su convocatoria a  juicio, según quedó consignado en el pliego de cargos.   

De  otro lado, en cuanto hace relación a la  competencia  para  conocer  del  presente asunto, el artículo 76 del Código de  Procedimiento Penal textualmente consagra:   

“Las salas penales  de decisión de los tribunales superiores de distrito conocen:   

“1….”.   

“2.  En  primera  instancia,  de  los  procesos  que  se  sigan  a  los  jueces  del  circuito, de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad,  municipales,  de  menores, de  familia,  penales  militares,  a  los fiscales y agentes del Ministerio Público  delegados  ante  los  juzgados  por  delitos  que  cometan  en  ejercicio de sus  funciones o por razón de ellas”.   

Planteadas  así  las cosas, debe recordarse  que  la competencia, como garantía del derecho a un juez instituido previamente  y,  por  ende,  integrante  del  debido proceso, cuenta con unos factores que la  determinan,  como  son el objetivo, el subjetivo, el territorial, el funcional y  la conexidad.   

A su vez, el factor subjetivo se refiere a la  calidad  del  procesado,  en  virtud  de  la cual el juzgamiento se asigna a una  determinada  jerarquía  judicial,  ya  que involucra la manifestación procesal  del  fuero  que  la  ley  ha  previsto para determinados sujetos, no pudiéndose  olvidar  que  la  competencia  por razón de la persona (factor subjetivo), como  sucede  en  este caso, se erige en excepción a las reglas de la competencia por  el factor territorial.   

Sobre  el tema la jurisprudencia de la Corte  ha dicho:   

“El artículo 70  del  Código  de  Procedimiento  Penal  dispone que los tribunales superiores de  distrito  conocen  en  primera  instancia de los procesos seguidos, entre otros,  contra  los  fiscales  delegados  ante  los  juzgados  por delitos cometidos con  ocasión  del  ejercicio  de  sus  funciones.  De  allí  se  desprenden  varias  consecuencias:  Primera,  que  los  fiscales  delegados  ante  los jueces tienen  fuero,  pues  por  su  condición  deben  ser  juzgados  por ciertas autoridades  diversas  de  aquellas que de manera general y ordinaria conocen de la comisión  de  delitos  por  la  naturaleza del hecho o por el factor territorial; segunda,  que  si  bien los fiscales tienen competencia en todo el territorio nacional, la  de  los  tribunales  únicamente  opera  con relación a los fiscales que tengan  asiento  en su área, legalmente establecida; y tercera, que es necesario que el  ilícito  objeto  de  juzgamiento haya sido cometido por razón de las funciones  públicas de los fiscales.   

“Entonces,  la  competencia  determinada  por  la  calidad  de  quien  se  halla  vinculado a la  actuación  constituye un alcance concreto del fueron que le asiste, y por ello,  tiene  la  virtualidad  de  primar  sobre el aspecto territorial. Así, pues, el  factor  subjetivo  no  únicamente  sirve  para  establecer  en este caso que la  competencia  radica  en los tribunales superiores de distrito judicial, sino que  tiene   aptitud   para   señalar  que  el  tribunal  competente  es  aquel  con  jurisdicción  sobre  el  territorio donde se encuentra el despacho judicial del  aforado”.1   

Así, entonces, al ser claro que respecto de  la     doctora     María     Elizabeth    Guerrero  Gutiérrez,  quien  en  su  condición  de  Fiscal 142  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de Palmira exteriorizó las  conductas  punibles  que  son hoy objeto de reproche penal, recae el fuero legal  que  prevé la ley, y toda vez que el mencionado municipio pertenece al Distrito  Judicial  de  Buga,  lógico es concluir que la Sala Penal del Tribunal Superior  de   ese   Distrito   es   la   llamada   a   conocer   de  la  presente  causa,  independientemente de que los hechos hayan ocurrido en Cali.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.          DECLARAR  que  la competencia para conocer  de   la   presente   causa  adelantada  contra  MARÍA  ELIZABETH  GUERRERO GUTIÉRREZ, ex Fiscal 142 Seccional  de  Palmira  (Valle),  por  los  delitos  de concusión, falsedad ideológica en  documento  público  y  falsedad  por destrucción, supresión u ocultamiento de  documento    público,    corresponde   a   la   Sala  Penal  Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Buga. Por lo tanto, remítasele  el expediente.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese  lo  decidido  a  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Cali.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                       HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                         

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN            JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

                        TERESA   RUÍZ  NÚÑEZ   

                                                             Secretaria   

    

1  Colisión  16901  del  8  de  noviembre de 2000, M.P. Dr. Álvaro Orlando Pérez  Pinzón.  Ver  también colisión del 23 de septiembre de 1991, M.P. Dr. Ricardo  Calvete Rangel.     

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