23500(24-11-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23500  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

Dr.  JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

Aprobado   acta  No.  93      

Bogotá D.C., veinticuatro (24) de noviembre  de dos mil cinco (2005)   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  con  la  que se sustenta el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra la sentencia dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial de Cundinamarca, el 14 de octubre de 2004, que confirmó  la  de  primera  instancia  mediante  la  cual  el Juzgado Penal del Circuito de  Cáqueza,  condenó  al  procesado  JOSÉ MIGUEL PARDO  BAQUERO  a  la pena principal de 18 meses de prisión,  multa  equivalente  al  valor de lo apropiado y a la interdicción de derechos y  funciones  públicas  por un tiempo igual al de la pena principal, así como, al  pago  de  la  indemnización del valor de los perjuicios materiales al municipio  de    Ubaque,    como   autor   responsable   del   delito   de   peculado   por  apropiación.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca, presentó la síntesis  efectuada por el fallador de primera instancia:   

“El  señor  JOSÉ  MIGUEL PARDO BAQUERO,  Alcalde  municipal de Ubaque, Cund., con fecha 28 de noviembre de 1994, suscribe  contrato  con  JOSÉ  VIDAL  OYUELA  RODRÍGUEZ,  en representación de la firma  OYUELA  &  CIA LTDA. cuyo objeto es el suministro de 544 varillas corrugadas  de  ½  pulgada  de  diámetro,  con  destino  a  la construcción del ancianato  municipal,  material  que  se  dice  fue  recibido por el municipio, por lo que,  mediante  resolución  administrativa  No.  1136  de  15  de  diciembre de 1994,  expedida  por  la Alcaldía Municipal, se ordeno (sic) el pago a favor de OYUELA  &  CIA  LTDA. del importe de varillas, por $1.662.028. Resolución que fuera  acatada  por  la  Tesorería  Municipal en razón (sic) a que los materiales, se  aduce, no habían sido entregados.”   

Por  los hechos narrados precedentemente, la  Fiscalía  General  de la Nación, a través del Fiscalía 3ª Delegada ante los  Juzgados  Penales  del  Circuito de Bogotá D. C., adscrita a la Unidad Especial  de  Delitos  contra  la  Administración  Pública y el Medio Ambiente, el 25 de  enero  de  2001,  profirió  resolución de acusación en contra de JOSÉ  MIGUEL  PARDO  BAQUERO como probable  autor  material  del  delito de peculado por apropiación. Impugnada la anterior  decisión,  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegada  ante  el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  mediante  resolución  del 20 de marzo de  2002, la confirmó integralmente.   

   

El Juzgado Penal del Circuito de Cáqueza, al  que  le  correspondió  adelantar la fase de la causa, mediante sentencia del 24  de  junio de 2004 condenó a PARDO BAQUERO a  la  pena  de  18  meses  de  prisión, multa por igual valor a lo  apropiado  y  a  la  sanción accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  un  tiempo  igual al de la pena principal como autor responsable  del  delito  de  peculado por apropiación, la que al ser impugna fue confirmada  integralmente  por  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cundinamarca,  mediante  sentencia  del 14 de octubre de 2004, que es objeto del  recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

El  defensor  del  procesado  JOSÉ  MIGUEL  PARDO  BAQUERO  promovió, a  nombre   del  procesado,  el  recurso  extraordinario  de  casación  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  la  Sala  Penal  del Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cundinamarca, postulando un cargo con base en  la  causal  primera  del artículo 207 ya que acusa a la Sala de Decisión Penal  de  esa  Corporación  de  haber  incurrido  en  violación  indirecta de la ley  sustancial  en  la  apreciación  de  la prueba “por  error   de  hecho  teniendo  en  cuenta  que  el  sentenciador  ignoró  pruebas  válidamente  aportadas  y que se encuentran en el proceso (Art. 201 numeral 1°  Ley  600  de  2000)  todo  ello enmarcado dentro del artículo 29 de la C. P.”   

Sostiene  que  durante  el curso del proceso  insistió  en  que se debían analizar bajo el principio de imparcialidad y sana  crítica,  las pruebas contundentes que obraban en el plenario, sobre las cuales  hace el siguiente análisis:   

Sobre el contrato de suministro de noviembre  28  de  1994,  señala  que  se  estableció en la cláusula tercera que el pago  “…será cancelado por el municipio al contratista  previa  presentación  de  la  cuenta de cobro respectivamente acompañada de la  copia  de  remisión  hecha debidamente legalizada. ”  Aclara que una cosa es la remisión y otra es la factura.   

Que  de  acuerdo  con la resolución 1136 de  diciembre  15 de 1994 “(la cual según los jueces de  conocimiento  en  las  dos  instancias  reconoció  el pago de la suma de dinero  adeudada  por  el  municipio  de  Ubaque  a  Oyuela & Cia Ltda.),  afirma  que  efectivamente  reconoció  y  ordenó  el  pago pero  condicionándolo   a   la  presentación  de  la  cuenta  de  cobro  debidamente  legalizada.  A  juicio del censor, “la legalización  consistía  en  presentar  cuenta  de  cobro  y  la  copia  de  remisión de los  respectivos  materiales,  ésta  última  que  en  parte  alguna obra dentro del  plenario.”   

Así   mismo,  afirma  que  la  Tesorería  Municipal  se  abstuvo  de  realizar  el  pago al proveedor, porque no se había  presentado  copia  de  la  remisión  en  la  que  constara  la  entrega  de los  materiales,  en  consonancia  con  el  contrato  de  suministro y la resolución  administrativa de 15 de diciembre de 1994, que así lo exigían.   

Luego  de  transcribir  algunos  apartes del  testimonio  de  JESÚS  DAVID  ARDILA  MORA  tesorero  municipal  de  la época,  enfatiza  que  si  el  Alcalde  hubiera  querido  girar  el  cheque  a favor del  contratista,  lo  natural  y  obvio  es  que  como  ordenador  del  gasto y jefe  inmediato  del  tesorero,  hubiere  exigido  el  pago de la acreencia a favor de  OYUELA & CIA LTDA..   

Sobre  la  factura  número  086,  dice  que  presenta  dos  inconsistencias,  la primera que llegaron varios ejemplares de la  misma  al  expediente  pero  alterados, siendo la original la que reposa a folio  252  la  cual  no  está  firmada  por  el  Alcalde; la segunda, que en la parte  superior    lado   derecho   se   lee   “remisión  29390-octubre  12-1994” lo cual no puede ser cierto,  como   quiera   que  el  contrato  se  celebró  el  28  de  noviembre  de  1994  “entonces  a  simple  vista se podría concluir que  los  materiales  fueron  enviados  al contratante con anticipación de mas de un  mes,   no   siendo   de  aceptación  que  un  comerciante  despache  con  tanta  anticipación  la mercancía y sin el perfeccionamiento del respectivo contrato,  teniendo  entonces  certeza  que  el  suministro  de  los  materiales  se  le va  adjudicar a él exclusivamente.”   

Sostiene  que  las  declaraciones de los dos  conductores  del  municipio  para  la  época  de los hechos, son concordantes y  enfáticas  en indicar que para diciembre de 1994 no trasladaron material alguno  de  Bogotá  a  Ubaque  y,  además,  afirman  en su saber y experiencia que 544  varillas  corrugadas  de  ½  pulgada  no  se  pueden  cargar  en un solo viaje.  Adicionalmente,  asegura  que  se  probó en la diligencia de audiencia pública  que   esa   clase   de   vehículos   no   eran   aptos  para  transportar  esos  materiales.   

Precisa  que  igual  error  de  valoración  fáctica,   sucedió  con  todo  lo  probado  respecto  a  las  condiciones  del  transporte  de  los materiales al municipio por parte del proveedor, en razón a  que  éste  afirmó  que  esos materiales fueron despachados en una volqueta del  municipio cosa imposible por la cantidad de los mismos.   

Asegura  que  los  juzgadores  deducen  la  responsabilidad  del procesado en la sentencia proferida en el proceso ejecutivo  adelantado  en  el Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca, mediante  la  cual  se condenó al municipio de Ubaque a pagar a OYUELA & CIA LTDA. la  suma   de  $8’006.037.87,  circunstancia  que,  a  juicio  del  censor,  no  es  suficiente  para hacer esa  inferencia,  toda  vez  que  la  condena  pudo  ser consecuencia de otras causas  diferentes,  como  “la débil defensa del municipio  ejercida  durante  el trámite del proceso”, teniendo  en   cuenta   que   el  profesional  del  derecho  no  ejerció  el  derecho  de  contradicción respecto de las pruebas allegadas.   

Cuestiona  al  juzgado  de  instancia por la  forma  sesgada  en  que  hizo  el análisis probatorio en la sentencia impugnada  “limitándose  a  tomar  aquellas manifestaciones e  interpretaciones  que  favorecen su criterio culpabilista frente al imputado, al  tiempo  que  demerita  la validez y credibilidad de las múltiples declaraciones  que  se  arrimaron  durante  audiencia  pública (sic), de las cuales emerge con  meridiana  claridad  la  realidad  de  lo  sucedido”.  Igualmente,  censura  al  Juzgado  por  haber  desistido  en  el  recaudo de las  declaraciones  de  JOSÉ  VIDAL  OYUELA  y  de  la vendedora SANDRA, prefiriendo  proferir  el fallo, no obstante conocer que esas declaraciones eran vitales para  resolver el asunto.   

  Por lo anterior, considera probado que  el  tratamiento  dado  al material probatorio por parte de los juzgadores no fue  “imparcial  objetivo  y  pleno,  sino  que  de  su  universo,   seleccionó   solo   aquellas   piezas  que  estimó  básicas  para  estructurar  el  punible  imputado  a  PARDO  BAQUERO,  todo  lo  cual  riñe  con  elementales principios de  derecho.”       

Solicita, en consecuencia, casar la sentencia  impugnada    y    en   su   reemplazo   absolver   al   procesado   PARDO BAQUERO.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  que  sustente  el  recurso  de  casación,  necesariamente, debe caracterizarse por permitir colegir sin temor a  equivocaciones  los  errores  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria en que  pudieron  incurrir  los  juzgadores  de  instancia.  El  reproche a la sentencia  acusada  debe ser de objetiva comprensión, porque así lo exige la naturaleza y  alcance de las normas que gobiernan el recurso extraordinario.   

De  esta manera, tratándose del reparo a la  apreciación  probatoria  del juzgador de instancia, como es el caso expuesto en  el   cargo   formulado   en   la  demanda  sujeta  a  examen,  es  indispensable  particularizar  todas las pruebas que se aducen erradamente estudiadas, señalar  el  error  en su apreciación y demostrar su incidencia en la decisión acusada;  de  no ser así, el libelo adolece de los atributos de claridad y concreción en  la  fundamentación  del  cargo, riñendo con la técnica y, por lo tanto, torna  inexorable su inadmisión.   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  varios   reparos  merece  la  censura,  de  los  cuales  es  oportuno  destacar,  inicialmente,  que  desde su enunciado y posterior desarrollo el actor desconoce  los  lineamientos  metodológicos  que  imperan  en el recurso extraordinario de  casación.   

En efecto, en primer término, se observa que  la  demanda presentada parte de un enunciado ilógico e incoherente, pues, en el  cargo  propuesto, atribuye a la sentencia de segunda instancia ser violatoria de  manera  indirecta  de la ley sustancial por yerro en materia de pruebas derivada  de   errores  de  hecho,  “por  falsos  juicios  de  existencia”,   señalando  sobre  las  mismas  pruebas  que  no  fueron  valoradas  y,  al mismo tiempo, le  reprocha  que  el análisis se hizo de manera sesgada y, adicionalmente, algunos  medios     probatorios     cuya     práctica    fue    ordenada    “desistió         de  su recaudo y prefirió emitir fallo”   

Como  aspecto secundario, se advierte que el  recurrente  incumple con los parámetros formales establecidos en el numeral 3°  del  artículo  212  del Código de Procedimiento Penal, toda vez que enuncia la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial, pero al ocuparse de presentar las  falencias,  hace  referencia de manera indiscriminada a las diversas modalidades  de  error  de  hecho  (falso  juicio de identidad, existencia y raciocinio), sin  tener  en  cuenta  que  cada  uno  de  ellos  responde  a distintos motivos y su  demostración  tiene  un enfoque diferente, lo que exige que se formule  en  capítulos separados.   

En   efecto,   si   el  censor  pretendía  fundamentar  la demanda en un error de hecho por falso juicio de existencia, por  suposición  u  omisión  de  la  prueba,  se observa que desconoce su sentido y  alcance  porque,  si bien es cierto enuncia un listado de medios de convicción,  no  precisa,  con  la claridad suficiente, cuáles fueron los medios probatorios  que  militando  dentro  del  proceso  fueron  omitidos para su valoración o que  demostrándose  su  inexistencia  fueron  supuestos por los juzgadores, cuál su  contenido  y  cómo  de  no  haberse  incurrido  en  ese despropósito, el fallo  hubiera sido favorable al acusado.   

Para complementar el conjunto de desaciertos  técnicos,  atenta  contra  el  principio  de  autonomía  de las causales, pues  involucra  en  la  postulación y desarrollo del cargo encauzado por el error de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  con  asuntos  inherentes a la causal  tercera  de  casación,  por violación al principio de investigación integral,  por       cuanto      afirma      que      el      juzgador      “desistió  de  su  recaudo  y  prefirió  emitir   el  fallo”  habida  consideración  que  si  consideraba  que  era  de vital importancia para los fines de la defensa, debió  acusar  la  sentencia  por  esta  vía  y  no dedicarse a realizar apreciaciones  forzadas  en  torno  a  la actitud del juzgador, por el sendero de la violación  indirecta de la ley sustancial por error de hecho.   

De  esta  manera,  la  censura, no solamente  incurre  en  los  defectos  aludidos,  sino  que, desborda el cauce normal de su  alegación  para  dedicarse a efectuar apreciaciones personales sobre el mérito  persuasivo  de  las  pruebas  allegadas para anteponerlas al criterio valorativo  del  juzgador  de segundo grado, en posición francamente inadmisible en sede de  casación.   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde se justiprecia la juridicidad de los juzgadores de  instancia.  Al margen de los yerros de técnica que presenta la demanda, la Sala  no  advierte,  en  los  fallos,  ni  ostensible  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  ni  causales  de  nulidad  que  la  obliguen a un pronunciamiento  oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  casación  interpuesta a  nombre   del  procesado  JOSÉ  MIGUEL  PARDO  BAQUERO  por las razones anotadas precedentemente.   

2.-   Declarar   desierto   el   recurso  extraordinario   de   casación   y   devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                             ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                              ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                      

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *