23492(18-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23492   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 039.  

          Bogotá    D.C.,    mayo   dieciocho   (18)   de   dos   mil   cinco  (2005)   

  VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado especial de  LUIS     ALBERTO    CANDAMIL    RAMIREZ,  condenado  el 18 de febrero de 2003 por el Juzgado Once Penal del  Circuito  de  Cali  a  la  pena  principal de veintisiete (27) años y diez (10)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  veinte (20) años y al pago de la correspondiente indemnización  de  perjuicios,  como  autor  penalmente  responsable del concurso de delitos de  homicidio     agravado    en    Harrinton    Barrios  Serna  y  porte  ilegal  de  arma  de fuego de defensa  personal,  providencia  confirmada  por  el  Tribunal  Superior de Cali mediante  fallo del 5 de junio de 2003.   

HECHOS  

          Aproximadamente  a  las  12:30  a.m.  del 3 de marzo de 2002, cuando  Harrinton  Barrios  Serna se  desplazaba   en   bicicleta  junto  con  Milton  Cesar  Campaña       Valencia       y      Adrian  y Héctor  Fabio  Murillo  Silva  por  el  sector  del  barrio El  Poblado  I  de  Cali,  aquél  se  separó del grupo a dialogar con LUIS   ALBERTO   CANDAMIL   RAMIREZ   (Alias:  El  Mono),  quien momentos después le disparó por la espalda con un arma de  fuego, a consecuencia de lo cual se produjo su muerte.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Dispuesta la apertura de la instrucción, la  Fiscalía  vinculó mediante indagatoria a LUIS ALBERTO  CANDAMIL   RAMIREZ,   definiéndole   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva sin derecho a  libertad  provisional  como  posible  autor del concurso de delitos de homicidio  agravado y porte ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

Cerrada  la  investigación,  el sumario fue  calificado  el  29  de  agosto  de  2002  con  resolución  de acusación contra  LUIS  ALBERTO  CANDAMIL como  presunto   autor   del   concurso   de  delitos  que  determinó  la  medida  de  aseguramiento.   

La etapa del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Once  Penal  del  Circuito de Cali, despacho que luego de surtir el  rito  pertinente  profirió  sentencia  el 18 de febrero de 2003, por cuyo medio  condenó  al  procesado a las penas señaladas en el introito de esta decisión,  fallo  confirmado,  como  allí también se indicó, por el Tribunal Superior de  la misma ciudad el 5 de junio de la referida anualidad.   

LA  DEMANDA   

El  defensor solicita la revisión del fallo  con  fundamento  en  el  numeral 3° del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, en  atención  a  que  con  posterioridad a tal providencia los testigos de cargo se  han  retractado de sus declaraciones y además, porque aparece una prueba nueva,  esto   es,   el   testimonio   de   Edirley  Sánchez  Valdés,  quien  escuchó en el hospital Carlos Holmes  Trujillo  que  a  la víctima le habían ocasionado la muerte para robarla, todo  lo cual, en su criterio, acredita la inocencia de su asistido.   

Para   apoyar   su   pretensión   aporta  declaraciones    extraproceso    rendidas    ante   Notario   por   Héctor  Fabio  Murillo  Silva,      Milton      Cesar      Campaña      Valencia     y  Edirley  Sánchez  Valdés  y  aduce que los dos primeros, quienes observaron la comisión del  ilícito,  se  retractan  de  su  declaración  inicial,  en  cuanto fue rendida  “bajo amenaza de una pandilla del barrio el Poblado,  de   los   cuales   unos   están  muertos  y  otros  están  presos”  y  por  tanto,  ya  no  representan  peligro para su vida y que  además,  los  conmueve  que la persona falsamente señalada por ellos tenga que  soportar una pena muy larga por un delito que no cometió.   

Igualmente afirma que si bien la declaración  extraproceso       de     Edirley     Sánchez  Valdés  es  de  oídas, debe tenérsele en cuenta, ya  que  permite  establecer  que  “desde el momento del  levantamiento  del  cadáver  de  HARRINTON  BARRIOS  SERNA, simple (sic)  se  habló  de que a él lo mataron  por   robarlo,   e   inexplicablemente  un  mes  después  aparecen  los  mismos  declarantes  (el  hermano  y  la  madre del occiso, se  aclara),  cual calcada declaración diciendo que desde  el  momento  del  fallecimiento  de su consanguíneo y en el hospital comentaron  que  lo  había  matado LUIS, que le dicen CANDAMIL”.   

          Agrega    que   Héctor   Fabio   Murillo  Silva y Milton Cesar Campaña  Valencia  saben  que  infringieron  la  ley  penal  al  declarar  falsamente,  pero  que  están  en  condiciones  de  decir la verdad y  resolver  los  correspondientes  interrogatorios,  para  lo  cual suministra las  direcciones a las cuales pueden ser citados.   

          Finalmente  destaca  que  los  únicos  que  efectivamente vieron la  comisión  del  delito investigado fueron Héctor Fabio  Murillo   y   Milton  Cesar  Campaña,  no  así,  Adrian  Murillo  Silva  y que con la retractación de aquellos  queda  sin  fundamento  la  atribución  de  responsabilidad  de su representado  LUIS     ALBERTO    CANDAMIL    RAMIREZ,  circunstancia  que  amerita  la  revisión  del  fallo de condena  proferido contra este.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Dado  que la acción de revisión tiene como  finalidad  la  remoción  de  la  intangibilidad  propia  de la cosa juzgada, el  legislador  ha  previsto  como  condición  de  admisibilidad  de la demanda que  apunte  en tal sentido, el cumplimiento de rigurosas y taxativas exigencias, que  no  son  otras  que  las  señaladas  en  el  artículo  222  de  la  Ley 600 de  2000.   

Ahora,   como   esta   acción   procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  allegar  con el libelo copia de las providencias de primera y  segunda  instancia  cuya rescisión pretende, junto con la respectiva constancia  de su ejecutoria.   

Cuando la causal invocada es la contenida en  el  numeral  3º  del artículo 220 del estatuto procesal penal, esto es, por la  aparición  de  hechos nuevos o el surgimiento de pruebas de igual naturaleza no  conocidas  al  tiempo  de los debates con virtud para acreditar la inocencia del  condenado  o su inimputabilidad, tales novedosos elementos probatorios deben ser  aportados  junto  con la demanda y ser idóneos para demostrar cualquiera de las  finalidades antes precisadas.   

En  el caso objeto de estudio se observa que  el  actor  allega  copias de las sentencias de primera y segunda instancia, así  como  la  constancia  de  su  ejecutoria,  con  lo  cual  satisface  una  de las  exigencias legales para la admisión de la demanda.   

No obstante, si bien al libelo se anexan las  declaraciones     extraproceso    de    Milton    Cesar    Campaña    Valencia,  Héctor    Fabio    Murillo    Silva    y  Edirley  Sánchez  Valdés,  de su contenido material no emerge nítido su anunciado carácter  novedoso,  ni  la  suficiencia  para  derruir  en la forma prevista en la causal  invocada  el  soporte  probatorio que sustenta la atribución de responsabilidad  que se considera injusta, por las siguientes razones:   

          En  cuanto se refiere a la declaración extraproceso de Milton  Cesar  Campaña  Valencia se tiene,  de  una  parte,  que  no tiene el carácter de prueba nueva, en la medida que lo  expuesto  por  este fue considerado en los fallos de primera y segunda instancia  y,  de  otra,  que tampoco corresponde a una retractación, pues al igual que en  su  declaración  inicial,  señala  que no vio el momento en el cual fue herido  Harrinton   Barrios  y  por  tanto,  ningún  elemento  nuevo  y  trascendente  aporta  a fin de acreditar la  inocencia o inimputabilidad del sentenciado.    

Respecto de la retractación de Héctor   Fabio  Murillo  Silva,  oportuno  resulta  señalar  que  de tiempo atrás ha sostenido reiteradamente la Sala que  “no  se  le  da trámite a una acción de revisión,  por  el  sólo  hecho  de  la  retractación  de uno o varios de los testimonios  vertidos  en el proceso comoquiera que no existe certidumbre sobre en dónde fue  que  el  declarante respetó la verdad, continuando el fallo en consecuencia, en  posición  privilegiada  por  la doble presunción de acierto y legalidad con la  que   está   amparado”1.   

          En  efecto,  como  el  mencionado  testigo  aduce en su declaración  extraproceso   que   sólo   hasta   ahora   decide   relatar  la  verdad  a  la  administración  de  justicia,  dado  que anteriormente estaba amenazado por una  pandilla  cuyos  miembros  han  fallecido  o  se  encuentran  en prisión, baste  indicar  que en el curso de la actuación nada se dijo sobre el particular, pues  por  el contrario, en su testimonio inicial expuso que al intentar auxiliar a la  víctima,    apareció    un    individuo    armado,    alias    “Pacho”,  quien lo amenazó con el arma y  le  dijo “abrite, abrite”,  razón   por   la   cual   salió   corriendo   y  esperó  hasta  que  este  se  fuera.   

          Adicional  a  ello,  sin  dificultad  se  advierte  que Héctor   Fabio   Murillo  no  suministra  detalles  ni  pormenores  sobre  la  supuesta  amenaza  de la que fue víctima y  tampoco   permite  entender  las  razones  por  las  que  quienes  dice  que  lo  amenazaron,    esto    es,    “Luisito”      y      “Mascota”,  les  convenía  de alguna manera que se señalara falsamente a  LUIS    ALBERTO    CANDAMIL   RAMIREZ   como  autor  del  homicidio  de  Harrinton  Barrios.   

          Bastante  curioso resulta que ahora Héctor  Fabio  Murillo  afirme  que  no  vio  a quien disparó  contra  el  occiso y que sólo se limitó a recogerlo, cuando en su declaración  inicial  ofreció  datos  puntuales  sobre los momentos previos, concomitantes y  posteriores  al  delito  de  homicidio  por  el  cual fue condenado LUIS ALBERTO CANDAMIL.   

          Y  aún más, carece de sentido que Héctor  Fabio  Murillo  hubiera declarado bajo la gravedad del  juramento     en     contra    de    LUIS    ALBERTO  CANDAMIL  poco más de un mes posterior a la muerte de  Harrinton Barrios, pese a que  fue  amenazado por “Pacho”  y  sólo ahora, tres años más tarde, aduzca que en tal ocasión mintió porque  lo  amenazaba  una  banda,  pues  en  verdad  no vio la comisión del delito que  detalladamente  describió, circunstancia que le resta cualquier credibilidad al  testimonio extraproceso que se aporta.   

          Habida  cuenta que bien en la declaración inicial o en la que ahora  se    allega,    pudo    Héctor    Fabio    Murillo  Silva  incurrir  en  un delito de falso testimonio, se  impone  disponer  de acuerdo con lo establecido en el artículo 27 de la Ley 600  de  2000,  la  compulsación  de  copias  de  esta  decisión,  así como de las  referidas  declaraciones y de los fallos de primera y segunda instancia para que  sean  remitidas a la Fiscalía General de la Nación para el trámite pertinente  y,  sólo si llegare a declararse mediante providencia que haga tránsito a cosa  juzgada  que  dijo  la  verdad  ante el Notario y se apartó de la misma ante la  Fiscalía  Seccional  de  Cali,  podrá  intentarse  la acción de revisión del  proceso  en  el  cual  resultó  condenado LUIS ALBERTO  CANDAMIL                   RAMIREZ2.   

          En   punto   de   la   declaración   extraproceso  de  Edirley  Sánchez  Valdés, sin dificultad  se  encuentra  que  el  demandante  no  dice  clara  y  nitidamente,  ni la Sala  advierte,  de  qué  manera  su  dicho  permite  concluir  que  el  condenado es  inocente,  pues si en el hospital donde fue atendido el occiso se rumoró que lo  había  matado  Luis o que el  móvil  del  homicidio  fue  hurtarle,  ello carece de capacidad para derruir de  alguna  manera  los fundamentos del fallo de condena, esto es, la atribución de  responsabilidad   que   recayó   en   LUIS   ALBERTO  CANDAMIL.   

Ahora bien, si lo pretendido por el defensor  es  censurar  el  valor  probatorio otorgado a las declaraciones de María  del  Carmen  Serna  y Alexander  Barrios  Serna, le correspondía  acudir  en su momento al recurso extraordinario de casación y no a esta acción  instituida con fines diversos, como inicialmente se advirtió.   

          Y  si el propósito del apoderado se encontraba orientado a poner de  presente  la  falsedad  en  la  declaración de Héctor  Fabio  Murillo Silva, es evidente que debía invocar la  casual  quinta  de  revisión,  con  el deber de asumir las cargas demostrativas  inherentes a ella.   

Por tanto, estima la Sala que ninguna novedad  sobre  la  inocencia  o  inimputabilidad  del  sentenciado  plantean  los medios  demostrativos  allegados con posterioridad a la ejecutoria del fallo de condena,  con  base  en  los  cuales  el  defensor  solicita  su  revisión,  dado que sus  eventuales  aportes  ya fueron objeto de valoración por parte de los falladores  para  proferir  la sentencia. Además, la prueba nueva, esto es, la declaración  extraproceso  rendida ante Notario por Edirley Sánchez  Valdes,  no desvirtúa de manera alguna la atribución  de  responsabilidad  contenida  en la providencia condenatoria contra la cual se  dirige  esta  acción,  motivo  por  el  cual  resulta  improcedente disponer la  revisión solicitada.   

          Así  las  cosas,  dado  que  la  acción  de  revisión  según  la  concepción  legislativa  no  constituye  una  prolongación  del  juicio ni una  instancia  adicional  con  virtud  para franquear el acceso a una pretensión de  lograr  enmienda  a  supuestos  errores  de procedimiento o de juicio en los que  pueda  haber  incurrido  el  sentenciador  al  valorar  las pruebas, como parece  entenderlo  el  demandante, para lo cual contó con las oportunidades que la ley  tiene  establecidas  en  las  instancias  y,  agotadas  estas, con el recurso de  casación,  es  claro  que  el  libelo  que  viene  de examinarse no apunta a la  finalidad  de  este  instituto,  sino  apenas, a suscitar una nueva ponderación  probatoria,  con  base en elementos de juicio despojados de la aptitud requerida  para ello.   

Como  el  escrito  incumple  básicamente la  exigencia  formal  que  para su admisión establece el numeral 3º del artículo  222  de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión de conformidad con  lo indicado en el artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER  personería  al  doctor Omar Antonio  López  Pérez,  como apoderado del señor LUIS ALBERTO  CANDAMIL  RAMIREZ, en los términos y para los efectos  señalados en el poder otorgado.   

         2.                      INADMITIR  la  demanda  de revisión presentada  por  el  defensor  del mencionado ciudadano,   de   conformidad   con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

         3.                      COMPULSAR  las  copias  indicadas  en  la parte  motiva  de este proveído y remitirlas a la Fiscalía General de la Nación para  los fines legales de su interés.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  Providencia  del  8  de  febrero  de  1995.  Rad. 9203. M.P. Dr. Carlos E Mejía  Escobar, entre otras.   

2  En  este  sentido,  auto  del  8  de  febrero  de 1995. Rad. 9203. M.P. Dr. Carlos E  Mejía Escobar.     

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