23424(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23424  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 051  

Bogotá,  D.C.,  junio  veintidós de dos mil  cinco.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda    de   casación   interpuesta   por   la   defensa   de   Euvilio   Enrique  Valencia  Maturana  en  contra  de la sentencia proferida por el Tribunal superior de Cundinamarca el 16  de  septiembre  de  2004,  mediante  la  cual confirmó la del Juzgado penal del  circuito  de  Villeta,  que  lo  condenó  como  autor del delito de rebelión y  falsedad en documento público.   

HECHOS  

          El  día  18  de febrero de 2003, luego de recibir una información  anónima,  se  adelantó  el  operativo  tendiente  a  confirmar las actividades  sospechosas  de  varias  personas que en la vereda Zumbe del Municipio de Utica,  se  encontraban  tramitando  cédulas de ciudadanía para miembros de uno de los  frentes  de las autodenominadas Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, con  el fin de dotarlos de una nueva identidad.   

          A  las  seis  de  la  tarde  de  ese  día  se  logró  capturar  a  Euvilio    Enrique   Valencia   Maturana,   Registrador   del   estado  civil  del  municipio  de  Cabrera,  encontrándole  en  su  poder varias tarjetas decadactilares diligenciadas en el  curso de la ilícita actividad de ese día.   

ACTUACION PROCESAL  

El  19  de  febrero  de  2003, la Fiscalía  seccional  de  Villeta dispuso la apertura formal de investigación (fs.,  13), vinculando mediante diligencia  de   indagatoria,   entre  otros,  a  Euvilio  Enrique  Valencia  (fs., 28), a quien  el  24  de  febrero  de  2003  le  impuso  medida de aseguramiento de detención  preventiva   como   presunto   autor   del   delito  de  rebelión  (fs., 83).   

Luego  de  que  la  Fiscalía  de  segunda  instancia  confirmara  esta  última decisión (fs., 60  cuaderno  de segunda instancia), el 3 de julio de 2003  la  seccional  clausuró  la  investigación  (fs., 21  cuaderno  2)  y el 13 de agosto siguiente la calificó  acusando  al  procesado  por  la posible comisión de los delitos de rebelión y  falsedad  en  documento  público  tentado  (fs.,  104  cuaderno 2).   

La   fase  del  juicio  le  correspondió  conocerla  al Juzgado penal del circuito de Villeta, autoridad que el 1 de junio  de  2004,  condenó  al sindicado a la pena principal de 85 meses de prisión al  declararlo  penalmente  responsable  de  los  delitos  que  le  fueron imputados  (fs.,   369  cuaderno  2),  mediante  decisión  que  al  ser apelada fue confirmada en su integridad por la  sala  penal del Tribunal superior de Cundinamarca (fs.,  17 cuaderno 3).   

          El  defensor  del procesado recurrió la sentencia y para el efecto  formuló  la correspondiente demanda de casación, la cual luego fue adicionada,  dentro   del   término   legal,  por  el  nuevo  defensor  designado  para  tal  efecto.    

DEMANDA     DE  CASACION   

          Inicialmente,  el  defensor  de  confianza  del procesado, luego de  elaborar  los  antecedentes  del  proceso  y  de  resaltar  que el sindicado fue  amenazado  por parte del grupo insurgente que lo llevó a ejecutar materialmente  el  injusto  de  falsedad,  denuncia  la  ilegalidad  de la sentencia de segunda  instancia           por          haber          infringido          indirectamente        la  ley  sustancial  como consecuencia de  los  errores  de  derecho en  los que el sentenciador incurrió.   

          En  ese  sentido  y con apoyo en el cuerpo  segundo  de  la  causal primera, aduce que el Tribunal  le  negó  al sentenciado la eximente de responsabilidad diseñada sobre la base  de  la insuperable coacción de que fue objeto por parte del grupo irregular, al  no  haber apreciado, como corresponde, los diversos medios de prueba en el marco  de  los  principios  de  la  sana  crítica  y  entre  otros el testimonio de la  compañera del sindicado.   

          Si  se acepta en la sentencia, dice el demandante, que el procesado  colaboró  con  el  grupo  insurgente, entonces el error de derecho es evidente,  pues  si  así  ocurrió,  lo menos que se ha debido aceptar es que el procesado  fue  cómplice  de un delito y no autor del mismo, como en el salvamento de voto  a la decisión de mayoría se dice.   

          Aduce,  además,  que al aceptarse en la sentencia que el encausado  si  fue  objeto  de amenazas, como lo expresó la compañera del sindicado, para  luego  negarle la eximente, el Tribunal infringió indirectamente los artículos  32  del  código  penal  y   7,  232  y  277  del  código de procedimiento  penal.   

          En  la  adición  a  la  demanda, el nuevo defensor advierte que el  Registrador  realizó en el Municipio de Utica actividades propias de su cargo y  que  esas  funciones  las desempeñó bajo la insuperable coacción ajena de que  fue     objeto,    como    lo    declararon    Paola  Castro,  compañera  del  sindicado  y  María Jiménez Remiso.   

          Además,  señala  que  la  competencia para conocer del proceso la  tenía  la fiscalía especializada y no la seccional, para luego señalar, en el  segmento   de  lo  que  denomina  paralelos  jurisprudenciales,  que  no  existe  congruencia  entre los cargos imputados y aquellos por los cuales fue condenado,  limitándose  en  ambos  casos a ilustrar sobre conceptos generales relacionados  con esas temáticas.   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          La    demanda    no    puede    admitirse,   por   las   siguientes  razones:   

El  recurso  de  casación  es ante todo un  juicio  de  legalidad  de  la sentencia, o como se ha dicho, de la adjudicación  normativa  que  en  el  ámbito de los derechos fundamentales realiza el juez al  decidir  un  conflicto.  De  allí  que de acuerdo con su esencia, el recurso no  puede  asumirse  como  la  simple  confrontación  de  criterios  en torno a las  conclusiones  tomadas  en  la  sentencia. Por consiguiente, el artículo 212 del  código  de procedimiento penal le impone al demandante la carga de denunciar la  ilegalidad  de  la  sentencia, señalando la causal seleccionada, con expresión  precisa,  clara  y  coherente  de  los cargos, de modo tal que ellos sean en sí  mismos autosuficientes.   

          De  acuerdo  con esa concepción, debe destacarse que la demanda no  es  clara ni coherente en la formulación de los cargos. En efecto, mas allá de  que  se  haya  tildado de derecho modalidades de error que no corresponden a esa  adscripción,  lo  que a la demanda la hace inepta es la confusión de conceptos  acerca  del  ámbito  de las causales, pues a veces se denuncia la ilegalidad de  la  sentencia  por  conceptos afines con la violación directa de la ley y otras  con la infracción indirecta del derecho sustancial.   

          Así,   tomando   como   referente  el  salvamento  de  voto  a  la  mayoritaria  decisión  de  segunda instancia, el recurrente considera que si en  la  sentencia  se aceptó que el procesado colaboró con el grupo insurgente, ha  debido  admitirse que fue cómplice y no autor, tema que acorde con ese punto de  partida  le imponía al censor el deber de desarrollar su argumento en el margen  de  la  violación  directa  de la ley sea por falta de aplicación, aplicación  indebida o interpretación errónea.   

          Pese  a  lo indicado, dentro del mismo cargo y luego de admitir que  el  procesado  actuó  como cómplice, contrariando ese modo de pensar, ataca la  sentencia  por  no reconocer la coacción como eximente de responsabilidad, tema  en  el  cual serían nucleares los testimonios de Paola  Castro  y  María  Jiménez  Remiso,   que  según  dice  el  Tribunal  dejó  de  apreciar.   

          Cada  uno  de  éstos cargos, por ser contrarios en su esencia, han  debido  apoyarse  en  causales  diversas (la violación  directa  e  indirecta  de  la  ley,  respectivamente),  proponerse  en  orden  de  importancia  como  principales  y/o  subsidiarios,  y  argumentarlos  como  corresponde  a  su  sentido.  Así, al destacar el error de  hecho  por  falso juicio de existencia ha debido indicar la prueba no apreciada,  su  trascendencia  en  el  contexto  de  la  decisión,  para  ensayar luego una  elaboración    que   corresponda   a   la   interpretación   que   se   estima  correcta.   

          De  otra  parte,  en  la  demanda  no queda claro si se aceptan los  hechos  y  el análisis de los medios de prueba que hicieron las instancias o si  se  cuestiona  esos  aspectos,  pues  una  veces  se  asume  como  cierto que el  sindicado  colaboró  con  la  subversión, mientras que en otra se controvierte  esa  situación, con lo cual no se entiende si de lo que se trata es de demandar  la   infracción   directa   de   la   ley  o  la  violación  indirecta  de  la  misma.   

          Nada  de ello queda claro, y en su lugar, el nuevo defensor termina  por  agregarle  unas  nociones  que oscurecen aún mas el planteamiento, pues en  ellas  tangencial  y superficialmente se refiere al vasto campo de las nulidades  (Artículo  207 numeral 3) y  a   la   incongruencia   entre   la   acusación  y  la  sentencia  (artículo  207  numeral  2), sin abordar  concretamente el tema.   

         

          Por  esa  razones,  que  dicen relación con la forma de la demanda  (artículos   207,   212   y   213   del  código  de  procedimiento penal), se inadmitirá.   

          En  consecuencia,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION  PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   casación   presentada   a   nombre  de   Euvilio  Enrique  Valencia  Maturana.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARON  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ       HERMAN GALAN CASTELLANOS   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO        

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *