23370(30-03-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23370  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 019  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de marzo de dos  mil cinco (2005)   

          Decide  la  Corte  el  conflicto  negativo de competencias suscitado  entre  el  Juzgado primero penal del circuito especializado de Cundinamarca y el  Promiscuo Municipal de La Calera.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  16  de  febrero de 2002, la Unidad  local  de  reacción inmediata de Sopo, abrió diligencias previas con el fin de  establecer   la   autoría   de   la   muerte   violenta   de   Jaime   Arévalo  Rozo.   

          2.  Dos  días  mas  tarde,  la  Fiscalía  seccional  de  la  Calera  asumió el conocimiento de la investigación, la cual  ordenó  remitirla  a  la  Fiscalía  delegada ante el Gaula de Cundinamarca, al  considerar  que  la  muerte  de  Arévalo Rozo fue consecuencia de su negativa a  cancelar  la  suma de 40 millones de pesos que desconocidos le venían exigiendo  desde el mes de noviembre de 2001.   

          3.  El 26 de febrero de 2002, la Fiscalía  delegada  ante  el  Gaula  de  Cundinamarca  asumió  la investigación, la cual  decidió,  el  5  de noviembre de 2002, remitirla a la Fiscalía seccional de La  Calera,  con fundamento en el decreto 2001 de septiembre 9 de 2002. Una vez mas,  entonces,   el   25  de  marzo  de  2003,  la  Fiscalía  seccional  asumió  la  investigación.  Sin  embargo,  como  el  decreto 2001 de 2002 tuvo una vigencia  transitoria,  nuevamente,  esta  vez  el  19  de  agosto  de  2003, la Fiscalía  seccional  dispuso  que  las  diligencias  se remitieran a la Fiscalía delegada  ante los Juzgados penales del circuito especializados.   

          4.   El  23  de  septiembre  de  2003,  la  fiscalía  especializada delegada de la Unidad nacional contra el secuestro y la  extorsión,  abrió  investigación  penal  y  ordenó  vincular  a Wilson  Eduardo  Pinilla  Gil, contra quien  libró orden de captura.   

          Luego,  el  6  de  noviembre  de   2003,   la  Fiscalía  especializada  decretó  la  detención  preventiva  de  Pinilla  Gil por su probable participación  en  la comisión de los delitos de homicidio agravado y tentativa de extorsión,  y  el  27  de  febrero de 2004 la de Luis Hernando Rozo  Bustacara.   

          5.  El 25 de febrero de 2004, Rozo  Bustacara  aceptó cargos   por   la   comisión   del  delito  de  extorsión.   

          6.  El 19 de julio de 2004, le fue asignado  el  proceso  al Juzgado primero penal del circuito especializado de Cundinamarca  con  el  fin de que profiriera la sentencia anticipada con respecto a los cargos  aceptados;  sin embargo, luego de asumir su conocimiento, este despacho decidió  que  por  virtud  del  factor  territorial,  el competente era el Juez penal del  circuito  especializado  de  Bogotá,  en  atención  a  que  las  conductas  se  ejecutaron en la Vereda La Aurora del Municipio de La Calera.   

          El  3  de  enero  de  2005,  éste último despacho resolvió enviar  nuevamente  el  proceso al Juzgado penal especializado de Cundinamarca aduciendo  la  nueva  distribución  territorial  que  mediante  acuerdo  2673  del  10  de  noviembre de 2004 implementó el Consejo superior de la Judicatura.   

          7.  El  Juzgado primero penal del circuito  especializado  de  Cundinamarca,  mediante  decisión  del  26 de enero de 2005,  resolvió  enviar  el   expediente  al  Juzgado  municipal  de  La  Calera,  proponiéndole de antemano conflicto negativo de competencias.   

          En  concreto,  el  Juzgado  especializado aduce que las competencias  cambiaron  con ocasión de la expedición de la ley 906 de 2004, pues aun cuando  en  ella  se  propone  la  implementación de un nuevo sistema de enjuiciamiento  para  las  conductas cometidas con posterioridad a su vigencia, lo cierto es que  las  normas  sobre  competencia, según lo dispone el artículo 40 de la ley 153  de 1887, tienen efecto general e inmediato.   

          Es  mas,  se debe diferenciar, según se argumenta, entre el sistema  oral  al  cual se refiere el acto legislativo 03 de 2002, que tiene como eje una  nueva   propuesta   de   investigación   y  juzgamiento,  y  las  normas  sobre  competencias,  pues  en  estas  materias  la  referencia,  según  lo  impone el  artículo  29 de la Carta Política, debe hacerse con relación a la ley vigente  al momento del acto procesal y no de la conducta punible.   

          En  consecuencia,  como  el numeral 2 del artículo 37 de la ley 906  de  2004  le  adscribió  a los Jueces Municipales el juzgamiento de los delitos  contra   el  patrimonio  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos,  la  competencia radica en esos juzgados y no en el especializado.   

         

8.   El  Juzgado  Municipal  estima  que de acuerdo con el artículo 533 de la ley 906 de 2004, el  sistema   que   allí   se  consagra  –    sin    excepción    –  ,  solo  rige para los delitos cometidos con posterioridad al 1 de  enero  de  2005  y en forma progresiva, de manera que en el distrito judicial de  Zipaquirá,  al cual ahora pertenece el Juzgado de La Calera, esas disposiciones  no  han  entrado  a regir. Por lo mismo, no le corresponde conocer de un proceso  frente al cual carece de competencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Primero:  Al mejor  estilo  Kafkiano  se  podría  decir  que  antes  que  resolver  un conflicto de  competencias  se  trata  de  encontrarle  un  juez  a  un  proceso  que lo tiene  extraviado.  En  efecto,  desde  el  comienzo, los propósitos del proceso penal  (preservar   las   garantías,   aplicar  el  derecho  sustancial  y  descubrir  la verdad) se han eludido con  apoyo  en  las prolíficas fórmulas que regulan la competencia y que obedecen a  políticas  coyunturales que desdibujan el principio de legalidad de los delitos  y    de    las    penas,    hasta   convertirlo   en   una   clara   fuente   de  inseguridad.   

Segundo:  El  acto  legislativo  03  de  2002,  que  encuentra  desarrollo  en  la  ley 906 de 2004,  modificó  el  sistema  de investigación y enjuiciamiento criminal, instaurando  progresivamente  el sistema acusatorio. Por lo tanto, no se trata de una obra en  la  cual  simplemente  se  indiquen  fórmulas  de  competencia  o se reelaboren  ciertas   instituciones,   sino   de   lo   que  podría  llamarse  una  ruptura  epistemológica  con  el  sistema  de  investigación y juzgamiento anterior. En  consecuencia,  por  esas  razones,  la interpretación de sus normas no se puede  abordar  desde  la perspectiva de la ley 153 de 1887, como el Juez especializado  lo  pretende;  pero  también  porque  las reglas generales de esa legislación,  deben  ceder  ante  las  normas  especiales  que acerca de la vigencia del nuevo  estatuto  procesal  se  consagran no solo en la ley 906 de 2004, sino en el acto  legislativo 03 de 2002.   

Tercero: La ley 906  de  2004  contiene  una  clara  redistribución  de funciones y de competencias:  así,  la  intervención  del Juez de conocimiento, como órgano imparcial entre  partes,  comienza  con  la  fase  del  juicio,  pues  el cuidado de los derechos  fundamentales,  antes  de  esta  etapa,  le  corresponde  al  juez de garantías  (artículo  39);  el fiscal,  por  su  parte, carece de las amplias potestades relacionadas con la afectación  de  derechos  fundamentales  (aun cuando conserva bajo  tutela   del   juez   algunas)  y  por  lo  mismo  sus  competencias  se  restringen  en esa materia. Por esas razones, muy ligadas a la  función  que  el  nuevo  sistema  reclama,  debe  entenderse  que  este tipo de  disposiciones  relacionadas  con la competencia no se pueden leer aisladamente y  con  efectos  neutros,  para  conferirles una vigencia que no tienen, pues ellas  solo  rigen  para  los delitos cometidos con posterioridad al 1 de enero de 2005  (artículos 5 del acto legislativo y 533 de la ley 906  de  2004),  de  acuerdo a la implementación gradual y  sucesiva   del   sistema  (artículo  528).   

Cuarto: Es evidente,  entonces,  que a la tesis del juzgado especializado se oponen la previsiones del  acto     legislativo     03     de     2002     1  y  de la ley 906 de 2004, que  por  alcurnia  y  por  especialidad imperan sobre las reglas generales de la ley  153 de 1887, hechas para otras épocas y otros momentos.   

En conclusión, las normas sobre competencia  consignadas  en la ley 600 de 2004 se mantienen y por tal razón, de conformidad  con  el artículo 18 transitorio de la misma, la Corte le asigna el conocimiento  del     proceso    al    Juez    penal    del    circuito    especializado    de  Cundinamarca.   

Por lo expuesto, LA  SALA   DE   CASACION   PENAL   DE   LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

Asignar  al Juzgado  penal  del  circuito  especializado  de  Cundinamarca la competencia para seguir  conociendo de la presente actuación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y devuélvase  

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                      HERMAN                GALAN  CASTELLANOS   

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO           EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

ALVARO         O.        PÉREZ  PINZON                       JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  El  artículo  5  del  acto legislativo número 02 de 2003, dispone: “Vigencia. El  presente  acto  legislativo  rige  a partir de su aprobación, pero se  aplicará  de  acuerdo  con  la  gradualidad  que  determine la  ley   y únicamente a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia  que  en  ella  se establezca, La aplicación del nuevo  sistema  se  iniciará  en los distritos judiciales a partir del 1º de enero de  2005  de  manera  gradual  y  sucesiva. El nuevo sistema deberá entrar en plena  vigencia  a  mas  tardar  el  31  de  diciembre  de 2008.” (resaltado fuera de  texto)     

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