23351(02-03-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23351  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta   14  

Bogotá,  D.C.,  dos  de  marzo  de  dos  mil  cinco   

Estudia  la  Corte  la solicitud de cambio de  radicación  que  formula  el  apoderado  de  la  parte  civil  dentro  del  proceso penal 112 de 2.004, que se  adelanta,  en  la  fase  del  juicio,  contra  YONNIS AMAYA AMAYA y otros por el  Juzgado Unico Penal del Circuito Especializado de Valledupar.   

1. FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD  

El  abogado  de  la  parte  civil  fundó  su  petición  en que su poderdante, señor HUGO TOMAS HINOJOSA VALLE, fue amenazado  por  desconocidos, en razón de un manuscrito que le fue dejado en el parabrisas  de   su  vehículo  el  14  de  enero  de  2.005  frente  a  un  restaurante  de  Valledupar.   

Agregó  que  a  un sobrino y a un sacerdote,  también  familiar de aquel, les llegó escritos similares, por lo que presentó  la correspondiente denuncia.   

Con miras a lograr el propósito del cambio de  radicación  del  expediente,  se  anexó  copia  del manuscrito, de la denuncia  mencionada  y  de  la  resolución  de  acusación,  bajo  el  entendido que los  procesados  en  la  zona  norte  del  país  tienen  influencia, al punto que la  instrucción  se  adelantó  en la capital del país debido a la peligrosidad de  la investigación.   

2. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. La Competencia  

El  artículo  75-8 del C. de P.P. establece  que  le  corresponde  a  la  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal  conocer  de  las  solicitudes  de  cambio  de  radicación  de  procesos penales  de   un   distrito   judicial   a   otro durante la etapa de juzgamiento.   

         

El juicio indicado se viene adelantado por un  juzgado  único  penal  del  circuito  especializado  con sede en la capital del  Departamento  del  Cesar,  por  lo  que  en  caso  de  prosperar  el  cambio  de  radicación,   habría  que  ubicar  la  causa  en  otro  juzgado  similar  pero  perteneciente  a  diferente  distrito judicial. Luego, es la Corte la competente  para resolver la petición planteada.   

2. El cambio de radicación  

Al  tenor  del  art.  85 ibídem el cambio de  radicación  se  puede  disponer cuando en el territorio en donde se adelanta la  actuación  procesal,  se  presenten  circunstancias que pueden afectar el orden  público,   la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  o  integridad  de  los  sujetos  procesales  o  de  los  funcionarios  judiciales.   

A  diferencia  del  art.  83  del  C. de P.P.  anterior,  que  hacía viable el cambio de radicación, en cuanto a la seguridad  o  integridad, sólo cuando se tratara del sindicado, la Ley 600 de 2.000, en el  art.  85  ya  citado, amplió el espectro de protección, incluyendo a todos los  sujetos procesales.   

En  el Título III del C. de P.P. / 2.000, se  identifican  quienes  son  los  sujetos  procesales: la Fiscalía, el Ministerio  Público,   el   sindicado,   el  defensor,  la  parte  civil,  el  tercero incidental y el tercero civilmente  responsable.   

Por lo tanto, en principio, se puede pregonar  que  cuando  esté  de  por medio la seguridad o integridad personal de la parte  civil el cambio de radicación del proceso es procedente.   

Sin  embargo,  estima  la  Corte,  que  esa  posibilidad  debe  evaluarse  frente  a  la necesidad o no de que la parte civil  deba  comparecer  al juicio, esto es, deba tomar parte en la audiencia de manera  directa,  de  lo  contrario,  no  es  posible  pensar  que  por  esa seguridad o  integridad deba romperse la norma general de competencia.   

En  otros términos, el cambio de radicación  de  un  proceso  es excepcional, por lo que en cada caso concreto debe valorarse  con  detenimiento  si  la  razón  que  se  aduce  para  tal efecto es válida o  no.   

La Corte sobre el punto de la excepcionalidad  del cambio de radicación ha expresado:   

Por  tal  razón,  la  petición  debe estar  fundada  en  una  de  estas  causales  (las  del  artículo  85  del  Código de  Procedimiento  Penal), y expresar las razones por las cuales se considera que se  produce  su  estructuración.  Además,  debe  estar  acompañada de las pruebas  tendientes  a  su  demostración  y de cuyo contexto se desprenda que en el caso  particular,  la  rectitud y la eficacia de la administración de justicia se han  visto  gravemente  afectadas, de tal manera que no podrían realizarse sus fines  de no producirse el cambio de radicación que se solicita.   

Siendo  tales los fines que intrínsecamente  se  pretenden  con  la  figura  del  cambio  de radicación, el análisis de los  motivos  que  se  aduzcan  no podrá sustentarse en apreciaciones o valoraciones  meramente  subjetivas  o  en  juicios hipotéticos o en probabilidades, sino que  debe   corresponder   a   circunstancias  comprobables,  de  las  que  emane  la  convicción  cierta  y  razonada  de  la  necesidad  de  autorizar  el cambio de  radicación,  ya que ésta se constituye en una medida extrema, una vez agotadas  todas  las  posibilidades  para  conjurar  la  amenaza  que  se  cierne sobre la  transparencia  de la administración de justicia y no existan mecanismos legales  que  permitan  neutralizar o aminorar los efectos de las circunstancias aducidas  como                desestabilizadoras1   

En  el caso que ocupa la atención de la Sala  se  observa que un anónimo ha inquietado al hermano de la víctima (Fol.  6), quien se ha constituido en parte  civil      dentro      del      proceso.      Dicho     escrito     –  cuya procedencia es dudosa – pone de  presente,  entre  otras cosas: que saben donde está la hija del demandante, que  ha  dado  poder  a unos abogados para hundir a unas personas de Valledupar y que  se tomarán medidas preventivas contra ellos.   

Además,  se conoce que el demandante ha sido  citado  a  declarar  dentro  de  la  vista  pública, con miras a establecer, de  manera  exclusiva,  los  perjuicios causados (Fol. 2 de  la  petición),  todo  lo cual indica que la inquietud  sobre su seguridad podría resultar valedera.   

No obstante lo anterior, la pregunta que surge  a  continuación  es:  ¿El  cambio  de radicación del proceso garantizaría su  seguridad e integridad?   

La  Corte  estima  que no. Las amenazas desde  luego  que  son  formas  de  presión  reprochables,  pero igual pueden ocurrir,  lamentablemente,  en  cualquier  lugar  del  país,  por  lo  que  un  cambio de  radicación  del  proceso,  no  soluciona  en  nada  la  situación de temor que  pudiese tener el señor HINOJOSA VALLE.   

Lo procedente frente a esas amenazas es, como  bien  lo  hizo  el  afectado,  denunciarlas  y a la vez solicitar la protección  correspondiente  a  las  autoridades policivas. Son ellas las que, ante un aviso  de  esa  naturaleza, tienen el deber constitucional 2  de garantizarle esos derechos  que  estima  amenazados.  Es  más,  al  tenor  del  art.  114-6 del C. de P.P.,  también  a  la Fiscalía se le atribuye la función de velar por la protección  de los testigos e intervinientes en el proceso.    

Por eso es que la Corte ha sido enfática en  señalar que:   

Se deduce que el cambio de radicación es una  medida  residual  y  extrema que se concede cuando definitivamente ya no existan  mecanismos  jurídicos  alternativos  destinados a neutralizar las causas que lo  generan,  o cuando pese a haber acudido a otras formas de prevenir o remediar el  conflicto  latente  y  extraño  al  proceso  penal, no se hubieren obtenido los  resultados                 esperados.3   

De manera que, siendo excepcional el cambio de  radicación  y  no  existiendo  una  causa concreta que afecte el desarrollo del  juicio en sí, la petición debe negarse.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación penal,   

RESUELVE    

1. Negar  la solicitud de cambio de radicación solicitada por la parte  civil   en   la   causa  que  se  sigue  en  contra  de  YONNIS  AMAYA  AMAYA  y  otros.   

2. Contra  éste  auto  no  procede  ningún  recurso  (art.  87  C. de  P.P.).     

CUMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ     HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      EDGAR                  LOMBANA  TRUJILLO           

ALVARO  O. PÉREZ PINZÓN                                           JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1                     CSJ,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  del  22 de enero de 2.002,  Radicado  19089,  M.P.  HERMAN  GALAN  CASTELLANOS.  Reiterada  en Auto del 8 de  octubre   de   2.003,   Radicado   21471,  M.P.  ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON.   

2                     Art.2   .-   (…)   Las   autoridades  de  la  República,  están  instituidas  para  proteger  a  todas las personas residentes en Colombia, en su  vida,    honra,    bienes,    creencias   y   demás   derechos   y   libertades  (…).   

3                     CSJ,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  del  6 de agosto de 2.003,  Radicado  20948,  M.P.  EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO.  En idéntico sentido y con el  mismo  ponente:  Auto del 5 de diciembre de 2.002, Radicado 19605; Auto del 4 de  marzo  de  2.003,  Radicado  20167;  Auto  del  15 de febrero de 2.001, Radicado  17924;  y  en  similares  términos, Auto del 19 de diciembre de 2.000, Radicado  17678, M.P. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON.     

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