23274(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23274  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 051   

Bogotá  D.C.,  veintidos de junio de dos mil  cinco.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisibilidad de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado LUIS  MARIO  LOPEZ RENGIFO, en contra de la  sentencia  de segunda instancia proferida el 9 de agosto de 2004 por el Tribunal  superior  de  Cali,  mediante  la cual confirmó la del Juzgado diecisiete penal  del  circuito de Cali, que condenó al sindicado a la pena principal de 13 años  y  8  meses de prisión, al declararlo penalmente responsable de la comisión de  los  delitos  de  acceso  carnal  violento y actos sexuales abusivos en concurso  sucesivo y homogéneo.   

HECHOS  

          Durante  el  año de 1998, LUIS MARIO LOPEZ  RENGIFO  hacía  vida marital con Luz Velasco Tenorio,  madre  de  Luisa  Fernanda  Medina,  quien  para esa época tenía ocho años de  edad.  Seis  años después, el tío de la niña se percató, por comentarios de  sus   familiares,   que   LOPEZ  RENGIFO  desde  esas fechas había accedido sexualmente a la menor y también  por  la  misma  época  a  Diana  Marcela  Villamil Cardona, amiga cercana de la  infante, en las mismas circunstancias de tiempo y lugar.   

ACTUACION  PROCESAL   

          El  día  16  de  agosto  de  2002,  Oscar  Enrique Medina instauró  denuncia    penal,   razón   por   la   cual   LOPEZ  RENGIFO   fue   vinculado   mediante   diligencia  de  indagatoria   el  día  25  de  abril  de  2003  (fs.,  65),  luego  que  mediante providencia del 26 de marzo  del  mismo  año la Fiscalía quince seccional de Cali así lo ordenara al abrir  investigación    formal    (fs.,    45).   

          El   30   de   abril  de  2003  el  despacho  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  autor  de los delitos de acceso  carnal  violento  y  actos  sexuales abusivos agravados, comportamientos por los  cuales  fue  acusado  mediante  decisión  del 11 de agosto de 2003 (fs., 160).   

          El  Juzgado  diecisiete  penal  del  circuito  de  Cali,  a quien le  correspondió  tramitar la causa, el 13 de abril de 2004 condenó al sindicado a  la  pena  principal  de 13 años y 8 meses de prisión, al declararlo penalmente  responsable    de   los   delitos   que   le   fueran   imputados   (fs., 367 cuaderno 2).   

          El  Tribunal  superior  de  Cali  confirmó la decisión mediante la  suya  del  9  de  agosto  de  2004  (fs., 402 cuaderno  2),   la   cual   ahora   se   recurre   en  sede  de  casación.   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera de  casación,  el  demandante  formula un solo cargo contra la sentencia, a la cual  acusa  de  ilegal  por haber infringido indirectamente la ley al haber incurrido  el    sentenciador    en    un    error   de   hecho   por   falso   juicio   de  existencia.   

          En  ese  sentido,  el  Tribunal,  según  el  censor,  se  limitó a  transcribir  los  hechos  procesales,  pero sin analizarlos y confrontarlos para  sopesar  su  validez.  No  hizo  un  examen  crítico  y de fondo, vulnerando el  principio  de  investigación  integral  (artículo 234  del código de procedimiento penal).   

          De  otra  parte,  pese a que en el expediente se aloja el testimonio  de  la  menor  Lida  Cristina  Landazuri  Rivera, el Tribunal lo ignoró; mas de  haberlo  apreciado hubiese concluido, acorde con las reglas de la sana crítica,  que    Luisa    Fernanda    Medina   Velasco   y   Diana   Villamarín   Cardona  mintieron.   

          Por  no  haber  apreciado este testimonio, el Tribunal no se fijo en  que  era imposible que los hechos hubiesen ocurrido como las niñas lo narraron,  dándoles  entera  credibilidad,  siendo  que de haber tenido en cuenta su dicho  hubiese  encontrado en ellas contradicciones insalvables que a la luz de la sana  crítica conducen a la absolución del sindicado y no a su condena.   

          Por  lo  tanto,  la  sentencia  es violatoria de los artículos 232,  234, 238 y 277 del código de procedimiento penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          La  dogmática  del  recurso  de  casación  parte de un presupuesto  insoslayable:  es  un juicio de legalidad a la sentencia. En consecuencia, no se  acepta  que  quien  concurre  a  esta  sede lo haga con argumentos de discusión  propios  de  las  instancias.  Por  lo  mismo,  el  ataque  debe apoyarse en una  cualquiera  de  las  causales  previstas  en  el  artículo  212  del código de  procedimiento  penal,  modulando los cargos de acuerdo con el sentido de aquella  que  se ha seleccionado, cuidando que no se excluyan entre si y desarrollando la  argumentación  de tal modo que sean en si mismo autosuficientes como expresión  de  su claridad, precisión y coherencia (artículo 212  del código de procedimiento penal).   

          Todo  ello  no  se  logra  cuando  como  ocurre ahora, el demandante  confunde  el  sentido  y  la razón de ser de sus argumentos, que corresponden a  causales  con  efectos  y  consecuencias  diversas.  En efecto, en el empeño de  magnificar  lo  que  considera un error de hecho por “falta de apreciación de  una  prueba”, estima que el Tribunal infringió el principio de investigación  integral  que,  como se sabe, es un vicio de procedimiento que afecta el derecho  de  defensa  y  que  como  tal  debe denunciarse al amparo de la causal tercera,  señalando  expresamente  sus consecuencias y el momento en que surge con el fin  de anular la actuación irregular.   

          Aún  considerando  esa  referencia como una alusión tangencial, el  argumento  central  del  recurrente  que gira en derredor del error de hecho por  falso  juicio  de  existencia  por omisión, carece de la claridad, precisión y  coherencia  argumentativa  que  la  casación  demanda.  En  efecto,  lo  que el  demandante  cuestiona,  con  apoyo en la supuesta omisión del testimonio, es la  credibilidad  de las testigos, las inferencias y la razón de ser del juicio del  Tribunal  en  torno de ellas, convirtiendo el error de hecho por falso juicio de  existencia en un aparente falso raciocinio. Al respecto dice:   

                       “Si  se  hubiese  hecho un análisis riguroso de los testimonios  de  las presuntas ofendidas, fácil resulta ubicar las  versiones  de Luisa Fernanda y  Diana  Marcela en la mentira,  porque  al  confrontar  sus  mismas  versiones  en  las  diferentes  diligencias  procesales  en  que  comparecieron, se advierten graves y serias contradicciones  que  resaltan en el plenario  – que no fueron tomadas en cuenta en el fallo  de  primera  instancia  y  mucho  menos  en el de segunda instancia – como cuando expresan que Luis  Mario  López  Rengifo las llevaba, a  las  dos,  cogidas  del  pelo,  arrastrándolas y posteriormente dicen que no; o  como  cuando  refieren  que  en  el  rio  gritaban  y pedían auxilio para luego  manifestar  que ello no ocurrió, como tampoco determinan en forma clara con que  clase de arma u objeto las amenazaba.”   

          Como  se  comprende, sutil y hábilmente, el demandante se escuda en  la  denuncia  de  un  supuesto  error  de  hecho  por falso juicio de existencia  (no  haber  apreciado  el  testimonio de la menor Lyda  Landazuri  Rivera), para dedicarse a analizar, desde su  perspectiva,   el  testimonio  de  las  menores  Luisa  Fernanda     y    Diana  Marcela,  lo  cual,  si ese era su interés, ha debido  hacerlo  bajo la perspectiva del error de hecho por falso raciocinio, señalando  para  tal  efecto cuáles fueron las máximas de la experiencia, las leyes de la  ciencia  o  las reglas de la lógica que el tribunal ignoró, en lugar de entrar  en  una  confrontación  de  puntos  de  vista acerca de la forma como ha debido  apreciarse  la  prueba,  los  cuales  por  mas importantes que sean no tienen la  aptitud  para  enjuiciar  la  doble  presunción  de  acierto y de legalidad que  ampara a los fallos de instancia.   

          Es  mas,  el falso raciocinio, como modalidad del error de hecho que  conduce  a  la infracción indirecta de la ley, además del requisito enunciado,  requiere  que  se  proponga  una nueva interpretación en la cual se superen los  defectos  de apreciación que se denuncia, pero no considerando aisladamente los  medios  de  prueba   –  como el censor lo hace -, sino en sistemática y en  conjunto,  para  demostrar  su  trascendencia  y  su  aptitud  para  remediar la  ilegalidad del fallo que se denuncia.   

          De  manera  que  al  entremezclar,  de  una  parte,  aspectos que no  corresponden  a  la  causal  seleccionada,  y  al no desarrollar los cargos como  corresponde,  la  demanda  no satisface los presupuestos del artículo 212 de la  ley 600 de 2000.   

          No  encuentra la Corte, además, que se concreten violaciones de las  garantías  fundamentales  que  la  Sala  esté en el deber de proteger y que le  abrirían  espacio  a la actuación oficiosa (artículo  216 ley 600 de 2000).   

          En   consecuencia,  La  Corte  Suprema  de  Justicia, sala de casación penal,   

Resuelve  

          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada  a  nombre  de  LUIS      MARIO      LOPEZ     RENGIFO.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

  NOTIFIQUESE    y  CUMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARON  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ      HERMAN GALAN CASTELLANOS   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                  EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO        

ALVARO         O         PEREZ  PINZON               JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *