23149(11-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23149  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 037  

Bogotá,  D.C.  once de mayo de dos mil cinco   

          Decide  la  Corte lo pertinente con relación a la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   interpuesta  por  el  defensor  de  Edwin  Alexander Rueda Caballero en contra  de  la sentencia proferida por el Tribunal superior de Bogotá el 21 de abril de  2004,  mediante  la  cual confirmó la del Juzgado 27 penal del circuito, que lo  condenó  a  la  pena principal de 10 años de prisión como autor del delito de  homicidio tentado.   

HECHOS  

         

En  las  horas  del  amanecer del primero de  diciembre  de  dos  mil  uno,  en la calle 27 sur con carrera 10 de esta ciudad,  Juan  Carlos  Castillo  y Geovanny Velandia buscaban una botella de licor en las  inmediaciones  del  sector. En ese momento, Juan Carlos Castillo fue atacado con  arma   blanca   por   Edwin  Alexander Rueda Caballero, y  un  amigo  de  éste,  hecho  que llevó a Geovanny Velandia a interceder por su  amigo  quien  para  ese  momento  se  encontraba  en el suelo, siendo igualmente  agredido  y  lesionado  en diferentes partes del cuerpo. Pese a sus heridas pudo  huir   y   pedir   auxilio,   logrando   de  ese  modo  impedir  que  el  ataque  persistiera.   

ACTUACION PROCESAL  

1.   El  1  de  diciembre  de  2001  la  Unidad  de  reacción  inmediata de la Fiscalía abrió  investigación  y  ordenó  vincular mediante diligencia de indagatoria a Wilson  peña  Gómez,  Angélica  María Caicedo, Edwin Andrés Sepúlveda, Juan Carlos  Castillo   Ruiz,  Carlos  Geovanny  Velandia  y  Edwin  Alexander Rueda Caballero.   

2.   Mediante  providencia  del  6  de  diciembre  del  mismo  año, la Fiscalía segunda de la  Unidad  de  delitos  contra  la  vida  y  la  integridad  personal,  le impuso a  Rueda  Caballero  medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por la comisión del delito homicidio  tentado  en  concurso  sucesivo  y  homogéneo,  se  abstuvo de decretarla a los  demás   y   a   las   damas   les   precluyó  la  investigación  (fs.,  73  a 95).   

3. El 27 de febrero  de  2002  clausuró parcialmente la investigación y el 23 de abril calificó el  sumario    acusando    a    Juan   Carlos   Castillo  Ruiz por la comisión del delito de homicidio tentado  en  la  persona  de  Geovanny  Velandia,  dado que con respecto al otro ilícito  ejecutado  en  la  persona de Juan Carlos Castillo el procesado aceptó cargos y  fue   condenado   anticipadamente   (fs.  11  cuaderno  2).   

         4.  El juicio le correspondió tramitarlo  al  Juzgado  27  penal del circuito, el cual dictó sentencia el 14 de noviembre  de  2003,  condenado  al  acusado a la pena de diez años de prisión, la que el  Tribunal confirmó mediante la suya del 21 de abril de 2004.   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de  casación,  el demandante formula un único cargo contra la sentencia de segunda  instancia:   

          Sin   definir                a  que  tipo de error de hecho se refiere, el  demandante  aduce que el Tribunal edificó la sentencia sobre dos supuestos: que  fueron  las  mismas  personas  las  que  agredieron  a Juan Carlos Ruiz y Carlos  Geovanny  Velandia,  y  que  los  agresores  fueron  Marco  Antonio  Ramírez  y  Edwin    Alexander    Rueda    Caballero.   

          Cierto   fueron   dos   los   agresores   de   Velandia    –   dice   el   censor  –,  pero  no  fueron los  mismos  que  agredieron  a  Ruiz  Castillo,  de manera que pudo ser Rueda  Caballero  el autor de la conducta  que  se  le  imputa.  Lo  fue  si, pero del otro atentado por el cual aceptó su  responsabilidad.   

          La  explicación  es sencilla: Angélica María Caicedo no dijo que  el  sindicado  fuera  el  autor de la conducta, como se asegura en la sentencia;  basta,   para  demostrar  este  aserto  con  confrontar  la  declaración  y  la  sentencia.  Además,  en el expediente se habla de un tercer sujeto que responde  al  nombre  de  Edwin  Andrés  Sepúlveda,  de  manera que no fueron dos lo que  intervinieron  en  la riña sino tres, cuando no cinco, lo que indica fueron mas  los  partícipes en la pelea, como lo confirmó Marco Antonio Ramírez, solo que  la  defensa  se  vio  limitada  en  el interrogatorio y de ese modo no se logró  establecer de todos ellos quien hirió a quien.   

          También  se  afirma  que  con  la declaración de Edison Alejandro  Sepúlveda     se     prueba     que    fue    Rueda  Caballero  el agresor de Velandia, pero igual, con la  sola  lectura  del  texto  de la declaración y de los apartes pertinentes de la  providencia  se  concluye  que  no es así. Se puede aceptar que Rueda Caballero  sea  conocido  con  el remoquete de “Piraña”, como él mismo lo reconoció,  mas  de  la  declaración del testigo no se deduce su participación en el hecho  que se le imputa.   

          De  otra  parte,  en  las  varias  exposiciones  de Carlos Velandia  tampoco  se encuentra elemento que permita inferir que el sindicado fue el autor  de  la  conducta,  pues  él  a  lo sumo lo que dijo fue que los que lo hirieron  fueron  los  mismos  que  lesionaron  a  Ruiz  Castillo.  De  modo que si varias  personas  intervinieron  en  la  pelea,  entonces  es probable que cualquiera de  ellos  haya  herido  a  Ruiz  Castillo y no necesariamente el sindicado, como se  hubiese  podido  comprobar con el reconocimiento de los actores en diligencia en  fila de personas.   

          En  síntesis:  el error de la sentencia consiste en creer que solo  dos  fueron  los  agresores  de Juan Carlos Castillo Ruiz y Geovanny Velandia, y  que   uno   de   ellos   fue   Edwin  Alexander  Rueda  Caballero.     Este    error     –trascendental  según  el  demandante  –,   le   sirve   para  solicitarle  a  la  Corte que case la sentencia y absuelva al procesado mediante  el correspondiente fallo de sustitución.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  demanda  se  inadmitirá. Por supuesto, el recurso de casación  es  un  juicio  de  legalidad a la sentencia y no una confrontación de tesis ya  dichas  en  las  instancias;  en  otros  términos,  se  discute y se demanda la  ilegalidad  de la adjudicación normativa y no la disparidad de argumentos entre  el  defensor  y el juez, dialéctica ésta sobre la cual siempre habrá algo mas  que  decir y discutir. Por lo mismo, para que el recurso no se quede en ese tipo  de  disparidades   –  en  el  giro  de  la  causal  primera  –,  el  juicio  a  la  sentencia exige demostrar que el sentenciador  infringió  directamente  la  ley (no aplicó una norma  de   derecho   sustancial,   la   seleccionó  indebidamente  o  la  interpretó  erróneamente)  o  indirectamente  al  incurrir en un  error  de  derecho  (falso  juicio  de  legalidad o de  convicción)     o     de    hecho    (falso     juicio    de    existencia,    de    identidad    o    de  raciocinio).   

          Según  se  trate  de  uno  u  otro  error el método de alegación  difiere;  así,  cuando  se  trata  de  la  violación  directa no le es dado al  demandante  discutir  los hechos y la apreciación probatoria, porque la esencia  de  la  controversia  es  puramente  normativa.  En cambio, en la segunda de las  modalidades  el  discurso  difiere  según  se trate de un error de derecho o de  hecho,  y  dentro  de esta última alternativa, si es de existencia, identidad o  raciocinio.   

          No  obstante,  el  demandante  se  limita a señalar que demanda la  ilegalidad  de  la sentencia sobre la base de la violación indirecta de la ley,  pero  la verdad es que no se alcanza a percibir con claridad la propuesta que el  demandante  formula.  pues  podría  interpretarse  que  su  exposición gira en  derredor tanto de un falso juicio de identidad como de raciocinio.   

          Si  de  lo  que se trataba era de articular un juicio vinculado con  la  materialidad del medio de prueba a través del falso juicio de identidad, la  opción  seleccionada  debía  ser  clara  en  señalar cuál fue en concreto la  prueba  que  se  distorsionó  (lo que medianamente se  logra),  su  apreciación  indebida y las incidencias  que  ella genera en la evaluación sistemática de los medios de prueba, para lo  cual  el  demandante  tiene  por  deber  exponer como ha debido de apreciarse el  medio  y  ensayar  una nueva apreciación de los medios de prueba con supresión  del defecto que se imputa a la sentencia.   

          En  su  lugar,  el  demandante  simplemente manifestó, tal cual se  estila  en  las  instancias,  que  ciertos medios de prueba fueron indebidamente  apreciados,  pero  no enseñó en donde se concentra el error y menos como ha de  superarse  el defecto, todo lo cual hace que la demanda no reúna los requisitos  de  precisión,  claridad  y  coherencia  a  la  hora  de  formular  los  cargos  (artículo   212   del   código   de   procedimiento  penal),  que es indispensable para que la suficiencia  argumentativa  de  los  mismos le permita a la Corte aprehender su estudio sobre  la  base  de  la  justicia  rogada  que  a  la  casación le es inherente y cuyo  principio  le impide suplir las deficiencias del demandante o intuir su punto de  vista  en  torno  de lo que pretende denunciar.            

          Pero  también  la demanda se refiere tangencialmente al raciocinio  de  las  instancias,  como  cuando  a partir de sostener que mas de dos personas  intervinieron  en  los  hechos,  advierte  que  allí  en  donde varias personas  intervienen  en  una  agresión,  cualquiera  de ellas puede ser la autora de la  conducta,  lo  que  al parecer habría sido ignorado por el Tribunal. Si tal era  su  pretensión,  no  le  quedaba otra opción al demandante que ser consecuente  con  ese  punto  de partida y elaborar su discurso señalando las máximas de la  experiencia,  la  leyes  de  la  ciencia  o  las  reglas  de  la  lógica que el  sentenciador  ignoró,  en  forma tal que su incidencia habría llevado a que la  apreciación  en  conjunto  de  los  medios  de prueba no hubiese propiciado una  sentencia  de  condena. Sin embargo, el demandante enunció el tema pero guardó  silencio  sobre  el  desarrollo  de su propuesta. La Corte, como el principio de  limitación se lo impone, no puede complementar el tema.   

          En  fin,  la  demanda  adolece  de  vicios  tales  que  impiden  su  admisión,  hasta  el  punto  que incluso se observan alusiones a la ausencia de  pruebas  (diligencia  de  reconocimiento  en  fila  de  personas),  pero  sobre  las  cuales  no  afirma,  ni  menciona,   que   influencia  perniciosa  tuvieron  en  la  decisión  o  en  la  construcción legítima y válida del proceso.   

En  consecuencia,  de  conformidad  con  lo  expuesto  y  al  no  cumplir la demanda los requisitos indicados en el artículo  212 del código de procedimiento penal, la demanda se inadmitirá.   

          Por   lo   tanto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada  a  nombre  de  Edwin    Alexander    Rueda    Caballero.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARON  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ       HERMAN GALAN CASTELLANOS   

Permiso  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO        

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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