23133(06-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23133  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  063   

Bogotá,  D.C., seis (6) de julio de dos mil  seis (2006).   

V I S T O S :  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el defensor de RENÉ RODRÍGUEZ POLO y MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR,  contra  la  sentencia  condenatoria  que  les  dictó  el  Tribunal  Superior de  Popayán,  mediante  la  cual revocó la de carácter absolutorio emitida por el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL :   

1.            Los  primeros  fueron  descritos  por el  Procurador   Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal,  en  los  siguientes  términos:   

“Informa  el  proceso que desde el año de  1993  Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero,  Gerente  Administrativa del Almacén  “El  Mundo  del  Cacharro”  en  la  ciudad  de  Popayán, mantuvo relaciones  comerciales  con  los  esposos  René  Rodríguez Polo y Magnoly Ramírez Tobar,  quienes  allí adquirían artículos para surtir su propio negocio, y a raíz de  estas  transacciones surgió entre ellos una “relación de completa y absoluta  amistad”, como afirmó Túquerres Madroñero.   

Los  compradores  obtenían  la mercancía a  crédito  y  René  Rodríguez  Polo  garantizaba  el  pago  de las facturas con  cheques  posdatados;  pero  con  el  paso  del  tiempo los deudores comenzaron a  incumplir  en  sus  pagos,  no  obstante  la  acreedora,  antes  de ejecutar los  títulos  valores  que  eran  devueltos por fondos insuficientes, admitió pagos  parciales en varias oportunidades.   

Ana  Rocío  Túquerres denunció por fraude  mediante  cheque  o  estafa a los esposos René y Magnoly, por la devolución de  un  último  cheque  girado  en  blanco por Rodríguez Polo, y que la autorizaba  para   llenarlo   por   el   valor   total   de   lo  adeudado,  incluyendo  los  intereses.”   

(…)  

“El  cheque aludido N° 2667319 (cta. Cte.  6918014931-7)  de  la  extinguida  Caja Agraria, fechado el 2 de febrero de 1998  fue  impagado  por  cuanto René Polo había cancelado la cuenta corriente desde  el      26      de      noviembre     de     19971.   

Igualmente  anotó la denunciante que en los  primeros  meses  de  1998,  cuando  presuntamente  se llevó a cabo el precitado  acuerdo  que  concluyó con la emisión del citado documento, René Polo vendió  a     su     progenitora     el     automotor    de    placas    LDI-412 y además trasladó 1200 acciones de  la    sociedad    de   Comerciantes   Palacé   S.A.   a   su   esposa   Magnoly  Ramírez.”   

2.            Al  proceso  fueron  vinculados mediante  indagatoria   RENÉ   RODRÍGUEZ   POLO  y  MAGNOLY  RAMÍREZ  TOBAR2.  La Fiscalía  Delegada  ante  los Juzgados Penales del Circuito de Popayán, Unidad de Delitos  contra  la  Fe Pública y el Patrimonio Económico, al resolverles la situación  jurídica    les    impuso    caución    prendaria3  y el 13 de agosto de 2001 los  acusó    por   el   cargo   de   estafa   agravada4,  decisión que fue apelada en  cuanto  al mantenimiento de la medida precautelar que el Tribunal se encargó de  revocar5.   

3.            Tramitado  el juicio, mediante sentencia  del  26  de  agosto  de  2003  el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Popayán  absolvió  a  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  del  cargo  penal  que le endilgara en la  resolución                 acusatoria6,  providencia que adicionó el  15  de  septiembre  del mismo año para extender la decisión a MAGNOLY RAMÍREZ  TOBAR respecto de quien había guardado silencio involuntario.   

4.             De  ese  pronunciamiento  conoció  el  Tribunal  Superior  de  Popayán en virtud del recurso de apelación interpuesto  por  la  apoderada  de  parte  civil y en providencia del 24 de junio de 2004 lo  revocó.   En  su  defecto,  condenó  a  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  a  las  penas  principales  de  treinta  y  seis  (36)  meses  de  prisión  y multa de dos mil  seiscientos  sesenta y siete ($2.667.00), y a MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR a las penas  principales  de  dieciséis (16) meses de prisión y multa de un mil trescientos  treinta  y  cinco  pesos  ($1.335.00),  a  ambos les impuso la pena accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por igual lapso al fijado para  las  respectivas  sanciones  principales,  al  primero como autor y a la segunda  como  cómplice  del delito de estafa agravada. Adicionalmente les reconoció el  derecho  a  la  suspensión  condicional  de la sentencia durante un período de  prueba de tres (3) años.   

A   los  dos  sancionados  les  impuso  la  obligación  de  pagar,  en  forma solidaria, a la señora Ana Rocío Túquerres  Madroñero    la    suma    de    $45’191.562.00  por  el  daño emergente a ella ocasionado con el delito  que  afectó  su patrimonio económico, y por el lucro cesante, los rendimientos  económicos  actualizados  de  dicha  suma  conforme  al  índice  de precios al  consumidor  desde  la fecha de ocurrencia de los hechos hasta cuando se produzca  el  pago  total  y  efectivo de la obligación. También los condenó al pago de  las costas del proceso y agencias en derecho.   

5.            La  sentencia del Ad quem fue objeto del  recurso  de  casación  que  ahora  se  decide,  interpuesto  por  el mandatario  judicial de RENÉ RODRÍGUEZ POLO y MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR.   

LA DEMANDA:  

Causal  Primera:  Violación indirecta de la  ley sustancial.   

Al  amparo  de la citada  causal  de casación, cuerpo segundo, consagrada en el artículo 207 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  el  defensor  de  los  procesados  acusa la  sentencia  de  segundo grado de transgredir indirectamente la ley sustancial por  falta  de aplicación del artículo 7°, inciso 2° del Código de Procedimiento  Penal  de  2000, y por aplicación indebida de los artículos 232, inciso 2° de  la  obra  acabada  de  citar,  y  356 y 372-1° del Código  Penal  de  1980,  violación  originada  en  error  de hecho por falso juicio de  identidad en la apreciación de las pruebas.   

Destaca  que  el  Tribunal  haya  declarado  probados los siguientes hechos:   

    

* El  inicio  en  el  año  de  1993  de  las  relaciones comerciales entre Ana Rocío  Túquerres  Madroñero  y RENÉ RODRÍGUEZ POLO, asesorado por su esposa MAGNOLY  RAMÍREZ TOBAR.     

    

* La  entrega  en  el  mes  de  febrero  de 1998 de RENÉ RODRÍGUEZ POLO a Ana Rocío  Túquerres  Madroñero  de  un  cheque en blanco de la extinta Caja Agraria para  que  la  acreedora  lo  llenara  a  su  favor  por  la  suma  de $45’191.562.00,   correspondiente   a  la  liquidación  de la deuda existente entre ellos, actividad que ésta cumplió el  26 de los citados mes y año.     

    

* La  imposibilidad  en  que  se  encontró  Ana Rocío Túquerres Madroñero de hacer  efectivo  el  citado  título  valor  pues al presentarlo al banco girado le fue  rechazado   por   encontrarse   cancelada   la   cuenta  del  cual  había  sido  girado.     

    

* El  propósito  inequívoco  de  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  de abstenerse de cubrir el  crédito  que  le  había otorgado Ana Rocío Túquerres Madroñero, revelado al  insolventarse  económicamente  mediante  la venta a su madre María Helena Polo  del   automóvil   de   su   propiedad  marca  Dodge  de  placa  LDI-412,  modelo  1978,  y al trasladar a su  esposa  el  dominio  de  1.200 acciones, hechos estos constitutivos de maniobras  engañosas  para inducir en error a la ingenua denunciante Ana Rocío Túquerres  Madroñero.     

Asegura que las anteriores declaraciones del  Ad-quem tuvieron como causa  los yerros que el libelista clasificó así:   

    

1. Error  de  hecho por falso juicio de identidad en la apreciación de  los  testimonios  de  Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero  y  Alexander Llantén  Figueroa.     

La equivocación consiste en la credibilidad  otorgada  a  los testimonios incriminatorios de Ana Rocío Túquerres Madroñero  y  de  su  abogado  Alexander  Llantén  Figueroa  en  cuanto  negaron  que  los  procesados  hubieran  entregado  el  cheque  en  1993,  juicio  que obedeció al  cercenamiento  que hizo el Tribunal de las exculpaciones de sus representados en  sentido  opuesto,  respaldadas  con  el  hecho  de que el título llenado por la  denunciante  pertenecía  al  bloque de otros 49 entregados por el banco a RENÉ  RODRÍGUEZ   POLO,   el   3   de   febrero  de  19937, según obra en los extractos,  pues  no  resulta  lógico  que  Ana  Rocío  Túquerres Madroñero y el abogado  afirmen  que  el  cheque  lo  recibió la primera en 1998 cuando el talonario al  cual  correspondía  había  sido  entregado a RENÉ RODRÍGUEZ POLO cinco años  antes,   así   como   tampoco,   que   otros   cinco  cheques  girados  por  el  cuentacorrentista  citado a favor de Ana Rocío Túquerres Madroñero, entre los  meses  de  mayo  a  junio  de  1997,  pertenecieran  a  una chequera diferente y  actualizada.   

          Erró,  también, al adjudicarle valor incriminatorio al traspaso de  acciones  que  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  hizo  a  MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR el 24 de  febrero  de  1998  si en cuenta se tiene que fue realizado antes de la creación  del  referido  cheque,  ocurrida el 26 siguiente; y a la venta de la camioneta a  su  madre,  cumplida  el 4 de marzo del citado año, que encuentran explicación  en  la  mala  situación  económica  por  la  que  atravesaba  el acusado y que  realizó  después  de  haber intentado innumerables fórmulas de arreglo con su  acreedora  con  lo  cual  se  desvirtúan  las  maniobras  engañosas  que se le  atribuyen en la sentencia.   

Con  desconocimiento  de la sana crítica el  Tribunal  otorgó  amplio  crédito  a  los testimonios de Ana Rocío Túquerres  Madroñero  y  de  Alexander  Llantén  cuya imparcialidad pone en entredicho la  condición  de  damnificada  de  la  primera  y  de apoderado de parte civil del  segundo.  Igualmente,  ignorando  la costumbre comercial de conceder créditos a  diferentes  plazos,  de  entregar  mercancía  en consignación y de recoger los  cheques  que  son  pagados con fondos insuficientes, se negó a concluir que Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero y su abogado, a sabiendas de las dificultades por  las   que   atravesaba   su   cliente   aceptaron   el   pluricitado  cheque  de  $45’000.000.00, así éste  lo  hubiese  entregado  en  Febrero  de  1993,  circunstancias que riñen con la  naturaleza  de  orden  de  pago  inherente  a  dicha  gama de títulos valores y  correspondientes  a  la  constitución  de  una  garantía adicional de la deuda  reconocida,  valoración defectuosa que condujo al juez plural a las inferencias  incriminatorias  objeto  de  censura y que de haberse cumplido en legal forma la  apreciación  de dichos elementos de prueba la sentencia dictada habría sido de  carácter absolutorio.   

    

1. Error  de  hecho  por falso juicio de identidad en la valoración de  las  versiones  injuradas  de  los  procesados  RENÉ  RODRÍGUEZ POLO y MAGNOLY  RAMÍREZ TOBAR.     

Desechó  el  Tribunal  la  afirmación  que  hicieron  dichas  personas  sobre  la  entrega  del referido cheque a Ana Rocío  Túquerres  Madroñero en 1998 haciendo caso omiso del respaldo brindado a dicha  manifestación  por  la  Caja  Agraria  sobre  la  pertenencia del mismo título  insoluto al talonario suministrado a RENÉ RODRÍGUEZ POLO en 1993.   

El desconocimiento del mencionado hecho y de  la   naturaleza  de  garantía  del  cumplimiento  futuro  de  las  obligaciones  comerciales   trabadas  entre  los  citados  comerciantes  convenida  por  ellos  respecto  del  cheque  que  intercambiaron  el  1993,  condujo al Ad-quem  a  negar valor a las exculpaciones  racionales  de  los procesados y a subsumir la conducta investigada en el delito  de  estafa,  partiendo  del criterio equivocado de considerar que los implicados  efectivamente  indujeron  en  error  a  Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero para  apoderarse  de la mercancía que ella les había entregado en consignación, con  base exclusivamente en los testimonios de ésta y de su apoderado.   

La   debilidad   incriminatoria  de  estos  deponentes  genera  en el ambiente probatorio dudas que han debido ser resueltas  por  el  Tribunal  a  favor  de  los  acusados,  a  tono  con lo dispuesto en el  artículo  7°,  inciso 2° del Código de Procedimiento Penal, norma cuya falta  de  aplicación conllevó a la aplicación indebida del artículo 232 ibídem, y  de  los  artículos  356  y  372,  numeral  1°  del  Código Penal de 1980, que  consagran  el  delito  de  estafa  agravada,  pues en realidad no se demostró a  cabalidad  que  los  procesados  hubieran  desplegado artificios o engaños para  inducir  o mantener en error a Ana Rocío Túquerres Madroñero y que prevalidos  de  la  existencia  de  tal estado hubieran obtenido un provecho ilícito con el  correlativo  perjuicio  de  su  acreedora,  luego  no  era  posible  declarar la  tipicidad  penal  de  dicho  comportamiento, y en el mejor de los casos, habría  podido  expresarse  la  atipicidad relativa, conforme al artículo 357, inciso 3  del  Código  Penal  de  2000  (correspondiente  al  artículo 248, inciso 3 del  estatuto  Punitivo de 1980) en cuanto dispone: “La emisión o transferencia de  cheque   posdatado   o   entregado   en   garantía   no   da  lugar  a  acción  penal”.   

          Finalmente  solicita  el defensor que se case el fallo y se absuelva  a sus representados.   

         

CONCEPTO   DEL   PROCURADOR   1°  DELEGADO :   

Se inclinó por la desestimación de los dos  cargos  enunciados  en  la  demanda  por  errores de hecho por falsos juicios de  identidad  cuyo desarrollo por el libelista con argumentos similares lo indujo a  discutirlos de manera conjunta:   

1.            Le  niega  éxito a la censura por haber  sido  formulada  con  desaciertos  técnicos  en  cuanto el actor sostuvo que el  Ad-quem  incurrió  en  la  referida  clase  de  error al apreciar en “forma incompleta” los testimonios  de  Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero y de su abogado Llantén Figueroa, y por  haber  desconocido  la  certificación  del Banco Agrario sobre la expedición a  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  en  el año de 1993 de un talonario de 50 cheques entre  los  cuales  estaba  el  que  le  entregó  en  blanco  a  Ana Rocío Túquerres  Madroñero   como   garantía  de  cumplimiento  de  las  obligaciones  por  él  contraídas,  reproche  éste  que  ha  debido  enmarcar el demandante dentro de  “un posible juicio de existencia por omisión”.   

Revela  la mezcla de las diferentes especies  de  errores  el  argumento  del  libelista sobre el traspaso de la propiedad que  hizo  RENÉ  RODRÍGUEZ POLO de las acciones y de una camioneta, antes del 26 de  marzo  de  1998,  cuando  emitió el cheque en referencia, al cual atribuye como  causa  su  mala  situación  económica  más  no el propósito de engañar a la  acreedora  con  quien  sostuvo conversaciones previas, aunque fallidas, en busca  de pactar fórmulas de pago.   

No  podía  plantear  dentro  de  la gama de  yerros  escogida,  la  inobservancia  de  la  sana  crítica  por la ausencia de  lógica  en  el  proceso  valorativo de los testimonios de Ana Rocío Túquerres  Madroñero  y  su  representante  judicial, a los cuales el Tribunal les asignó  plena  credibilidad  a pesar del interés en el resultado del proceso, elementos  de  prueba  estos  que  antes  que  infundir en el sentenciador certeza sobre la  responsabilidad   de   los   acusados   generan   incertidumbre   acerca  de  la  configuración   de   la   conducta  punible  de  estafa  y  la  torna  atípica  relativamente  en  la  medida  en  que  el  referido  cheque  fue entregado como  garantía  del pago de la obligación comercial pendiente, figura que de acuerdo  a  la  dispuesto  en  el  artículo 248 del Código Penal de 2000, no da lugar a  acción penal.   

Es  imprecisa  la  fundamentación  de  la  mencionada  tacha  en  cuanto  el  censor  emprende  la  demostración de falsos  juicios  de  identidad  afirmando que el juzgador de segunda instancia otorgó a  las  pruebas  un  alcance  que  no  tienen  y  al  sostener  simultáneamente la  atipicidad  de la conducta desarrollada por los implicados, postura con la cual,  en   últimas,   enfrenta   su   posición  personal  a  la  del  Ad-quem.   

2.            El  Delegado recomienda la improsperidad  de  la censura, además, porque al haber analizado el demandante el elemento del  tipo  de  estafa,  “inducción en error”,  al cual le da el Delegado el  calificativo   de   “ingrediente   normativo   del  tipo”,  señala  que  le  correspondía  “…observar  el  medio en el cual se desenvuelven las personas  que  intervienen  en  la  transacción, y su experiencia, para construir de esta  manera  un  juicio  adecuado”,  dentro  del  cual  carece  de  importancia  la  naturaleza  jurídica  del instrumento negociable y se hace necesario establecer  si  el  procesado  y  su  cónyuge  lo  utilizaron  para  inducir  en error a la  denunciante.   

Opina que la demostración de la cancelación  voluntaria  el  26 de noviembre de 1997 por parte de RENÉ RODRÍGUEZ POLO de la  cuenta  de donde provenía el mencionado cheque; la omisión de comunicación de  tal  hecho a la beneficiaria del mismo al momento de entregárselo, así como de  su  precaria  situación económica, tanto que de haber conocido las mencionadas  circunstancias  no  habría  aceptado  el  título;  la  fijación de plazo a la  beneficiaria  para  el cobro del título el que aprovechó RENÉ RODRÍGUEZ POLO  para  insolventarse;  y  el  abuso  de  la  confianza  en  él depositada por su  proveedora  de  mercancías, constituye el grupo de artificios creados por dicho  implicado  para  engañarla  y de esta manera apoderarse de la mercancía que le  había  entregado  a  crédito causándole grave perjuicio patrimonial, aspectos  demostrativos  del  delito  de estafa del cual lo ha responsabilizado fundamente  el Tribunal.   

Descarta que la víctima hubiera actuado con  imprudencia  al  acordar  con  RENÉ RODRÍGUEZ POLO la cancelación de la deuda  mediante  la  creación del cheque referido, por el contrario, considera que tal  arreglo  se  produjo  con  base  en la confianza surgida entre ellos durante los  cinco años que sostuvieron relaciones comerciales.   

No  despoja  de  responsabilidad  penal  el  actuar  de  RENÉ RODRÍGUEZ POLO, como plantea su defensor, el hecho de que Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero  cuente  con  posibilidad  de  demandar  ante  la  jurisdicción civil el cumplimiento de la mencionada obligación.   

Y, antes que compartir la configuración del  falso      juicio      de     identidad     predicado     del     Ad-quem  por  el  hecho  de  haber  acogido  parcialmente  algunos  elementos de una probanza para complementarlos con los de  otra,  le  otorga acierto a dicha actividad por ser inherente a la construcción  de  la verdad judicial a partir de todo el conjunto investigativo, que contrasta  con  el análisis insular o parcial de un sector de las pruebas realizado por el  libelista.   

Los    cargos,   en   fin,   no   deben  prosperar.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.           En  la sentencia de segunda instancia la  responsabilidad  penal  de los acusados fue declarada a partir de la adecuación  de  los episodios denunciados por Ana Rocío Túquerres Madroñero al tipo penal  de  estafa agravada, precedida del análisis de prueba testimonial, documental e  indiciaria según lo revela la siguiente trascripción:   

“La  Sala observa que, en oposición a lo  sostenido  y explicado por el procesado RENÉ RODRÍGUEZ POLO, respaldado por la  cónyuge  también procesada MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR, existen las manifestaciones  con  sentido  de  verdad de la denunciante ANA ROCÍO TÚQUERRES MADROÑERO y de  su  abogado ALEXANDER LLANTÉN FIGUEROA, que la entrega del cheque en blanco N°  22677319  de la cuenta corriente N° 6918014931 de la desaparecida Caja Agraria,  hoy  Banco  Agrario, perteneciente al procesado se produjo en el año de 1998, y  no  en  el  año  de  1993,  como  lo  quiere  hacer  creer  el  encartado, como  consecuencia  del  convenio al que llegaron los protagonistas del problema sobre  la   liquidación   y   forma   de   pago   de   la   mercancía   entregada   a  crédito.   

Además,  refulge  el  ánimo del procesado  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  de  no  cancelar  la deuda porque no solo entregó como  garantía  un  cheque  en  blanco  de  una cuenta cancelada, sino que durante el  plazo  que  se  le  dio  para  cumplir  con el pago lo que hizo fue traspasar el  vehículo      automotor     de     marca     Dodge     línea     D-300,    modelo    1978,    de   placas  LDI-412,  a la mamá MARÍA  ELENA  POLO,  y las mil doscientas (1.200) acciones de los locales comerciales a  la  propia  cónyuge  MAGNOLY  RAMÍREZ TOBAR, todo lo cual pone en evidencia la  verdadera intención que le asistía en este embrollo.”   

(…)  

“El  ardid  o  engaño  se  inició en el  propio  convenio  o  fórmula  de arreglo sobre el pago de lo adeudado porque el  procesado  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO al entregar el cheque en blanco de una cuenta  cancelada  indujo  en error a la denunciante ANA ROCÍO TÚQUERRES MADROÑERO al  hacerle  creer  que  con  tal  medio  le  cancelaría  el valor de la mercancía  entregada  a  crédito  varios  años atrás; el procesado decidido a no cumplir  con  el  pago  -que es lo que  la  prueba  permite inferir-,  tejió  la  trama  con  la  entrega  de dicho título valor y la reforzó con el  traspaso  de  sus bienes a terceras personas, esto es, consolidó el engaño con  tal  entrega  y el traspaso de los bienes y por ende se hizo a la mercancía que  había recibido a crédito.”   

2.           El Tribunal desestimó las explicaciones  del procesado RENÉ RODRÍGUEZ POLO así:   

“De  otra  parte, el recurrente aduce una  verdad  a  medias,  que creyó el juzgador de instancia, al pretender justificar  el  proceder  de  su prohijado con el argumento de que la denunciante ANA ROCÍO  TÚQUERRES  MADROÑERO  tenía  en  su  poder una letra de cambio en blanco como  garantía  de  todas  las  transacciones  comerciales, con la cual perfectamente  pudo  perseguir  y  obtener  el pago judicial de lo debido; lo cierto es que tal  disculpa   resulta  inane  e  intranscendente.  Por  ello  la  Fiscalía  afirma  tinosamente:  “El  hecho de que haya existido una letra de cambio suscrita por  el  implicado desde el inicio de la relación comercial no desnaturaliza por sí  sola  la  presunta estructuración del tipo penal de la estafa; las estratagemas  implementadas   por  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  para  defraudar  a  su  acreedora,  surgieron  después,  en el interregno de sus relaciones comerciales cuando ella  le  había  tomado  confianza,  circunstancia  que influyó para que aquella, le  acreditara mercancía por importantes sumas de dinero””.   

3.            Respecto  de  MAGNOLY  RAMÍREZ  TOBAR  específicamente en el fallo impugnado se concluyó:   

“De igual modo se observa que la también  procesada   MAGNOLY   RAMÍREZ   TOBAR,   esposa   del  procesado,  prestó  una  colaboración   al   cónyuge   RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  para  la  defraudación  patrimonial  de la denunciante ANA ROCÍO TÚQUERRES MADROÑERO, como quiera que  intervino  en las reuniones donde se discutieron (sic) la liquidación del valor  de  la  mercancía adeudada y las fórmulas del arreglo y se prestó para que le  traspasaran  las  acciones  de  los  locales  comerciales  con  el  fin de hacer  nugatorio  el  cumplimiento  de la deuda, esto es, que tenía pleno conocimiento  de  la  intención defraudadora del marido y le prestó una colaboración real y  eficaz,   por  lo  que  respecto  de  ella  concurren  los  presupuestos  de  la  complicidad: conocimiento y cooperación real y efectiva.”   

4.           Rememorados  en  detalle los fundamentos  que  se  expusieron  en  el fallo impugnado de innegable utilidad para una mejor  comprensión  de las determinaciones que adoptará la Sala, se pasa al examen de  los  dos  cargos  contenidos  en  la  demanda  y  circunscritos a una violación  indirecta  de  la  ley sustancial por error de hecho derivado de falso juicio de  identidad.   

Se  examinará, entonces, si el juez plural  se  equivocó  al  dejar  de  estimar  las pruebas documentales indicadas por el  libelista  y  si  apreció  defectuosamente  las exposiciones injuradas de RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  y  de  MAGNOLY  RAMÍREZ  TOBAR,  y  de haberse presentado tal  falencia,  cuál  fue  su  trascendencia  en  el  juicio  de  tipicidad emitido,  análisis  que se adelantará a partir de los hechos que el demandante considera  erróneamente declarados por el Tribunal.   

     

1. El primero, la entrega en 1998 por  parte  de  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  del  cheque  en  blanco N° 22677319, aunque  firmado  por  él,  perteneciente  a su cuenta corriente N° 6918014931 y por la  suma  de $45’191.562, a Ana  Rocío Túquerres Madroñero.     

Vista  la  sentencia impugnada se establece  que  en  realidad  el Ad-quem  eliminó   de  su  análisis  probatorio  no  sólo  la  explicación  de  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  sobre  la  época  en  que  entregó el cheque mencionado a su  acreedora  Ana  Rocío Túquerres Madroñero, esto es, en 1993, sino el material  probatorio   que  se  pasa  a  relacionar,  que  refuta  la  atestación  de  la  beneficiaria  nombrada  de haberlo recibido en 1998, respaldada por su apoderado  Alexander Llantén Figueroa.   

    

* La  Caja  Agraria  de  Popayán,  Cauca,  certificó  que  a RENÉ RODRÍGUEZ POLO, titular de la cuenta N° 6918014931-7,  le  entregó  el  3  de  febrero  de  1993 una chequera de 50 esqueletos bajo la  denominación   de  la  serie  22667301  a  226673508,  además,  remitió fotocopia  de  los  extractos de dicha cuenta correspondientes a los meses de marzo de 1993  a  mayo  de  1994  en  los que obra el registro del pago de algunos títulos del  citado  talonario9,  y  otros  de  junio  y  julio  de 199410   en   los  que  aparece  la  cancelación de cheques pertenecientes a un talonario diferente.     

    

* Ana   Rocío  Túquerres  Madroñero  al  formular  la  denuncia  presentó  cinco  cheques  de  la misma cuenta corriente  girados  en pago de mercancía por RENÉ RODRÍGUEZ POLO entre los meses de mayo  y  junio  de  1997,  pero  integrantes de talonario distinto al entregado por la  Caja          Agraria         en         199311,  solamente  uno  de ellos a  favor    de   su   hermano   Francisco   Túquerres12,    quien   confirmó   la  antigüedad  de  las relaciones comerciales existentes entre ellos y el nombrado  procesado,  a  través del establecimiento “El Mundo del Cacharro”, del cual  ellos  lo  proveían  de  mercancía  al  por  mayor  que éste les cancelaba en  efectivo  o  mediante  cheques,  algunos  de  los cuales recogía personalmente,  hasta  que  se  incrementó  notoriamente  la  deuda  por  el incumplimiento del  procesado.     

    

* El     testigo     Alfonso     Prado  Rincón13,  dependiente  laboral  de  los  hermanos Túquerres, corroboró el  tiempo  y  la  forma  en  que operaban éstos con RENÉ RODRÍGUEZ POLO, y de su  condición  de  comerciante  también  dieron  cuenta  Jorge  Eiler Vélez y Ana  Diomar  Urrea14.     

Estos  precedentes  probatorios  permiten  inferir   lógicamente   que   el  instrumento  negociable  por  $45’191.562.00,  cuya  falta  de  pago por  haber  sido  girado sobre cuenta saldada voluntariamente por su titular el 26 de  noviembre  de  1997,  conforme  a  oficio  proveniente  de  la  Caja  Agraria de  Popayán15,   impulsó   a   Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero  a  denunciar  penalmente  al  girador  RENÉ RODRÍGUEZ POLO, a la vez deudor suyo de facturas  cambiarias,  le  fue  entregado  a  ella  en  1993,  al  inicio de sus conjuntas  relaciones  comerciales,  como  garantía  del  cumplimiento de las obligaciones  contraídas  por éste a partir de dicha a anualidad, pero en ningún momento en  1998,  como  lo  sostiene  la  denunciante, ni tampoco para impartir la orden de  pagar  dicha  suma de dinero a la vista, sino que se trató del uso que decidió  darle  su  legítima  depositaria  una  vez liquidado el monto de la obligación  pendiente,  ante  las  evasivas  de  pago  de  su  deudor  y  la  incapacidad de  cubrirlo.   

Es  importante  tener  en  cuenta que RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  tomó  la  decisión  de saldar su cuenta corriente de la Caja  Agraria  de  Popayán en el mes de noviembre de 1997, es decir, tres meses antes  de  que  Ana  Rocío Túquerres Madroñero llenara el título que le había sido  entregado como garantía de pago en 1993.   

Luego  las omisiones probatorias atribuidas  por  el censor al Ad-quem, en  efecto se presentaron.   

     

1. El  segundo  hecho  declarado  por  el  Tribunal  para  aseverar  la tipicidad de la  conducta  investigada  es  la  venta  realizada  por  RENÉ  RODRÍGUEZ POLO del  camión    Dodge    de    placas    LDI-412,  a  su madre María Elena Polo, y el traspaso de mil doscientas  (1.200)  acciones  a su cónyuge MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR, durante el plazo que le  dio  Ana  Rocío  Túquerres Madroñero para cumplir con el pago de la deuda que  tenía pendiente con ella.     

No le acude la razón al censor al sostener  que  en  el fallo impugnado se tergiversó el elemento probatorio con el cual se  probó  la  cesión  de  las  acciones durante el referido lapso si en cuenta se  tiene  que la Sociedad de Comerciantes del Palacé, S. A., de Popayán, informó  a  la  Fiscalía que las 1.200 acciones de RENÉ RODRÍGUEZ POLO fueron vendidas  a  MAGNOLY  RAMÍREZ  TOBAR  el 24 de febrero de 199816, es decir dos días antes de  ser llenado el cheque de autos.   

Situación  similar se presenta respecto de  la  enajenación  del automotor cumplida por el procesado el 4 de marzo de 1998,  a  favor  de  su progenitora María Elena Polo, según constancia proveniente de  la   Secretaría   de   Tránsito  y  Transporte  de  Departamental  de  Timbio,  Cauca17,  actividades  estas  indicativas  del estado de insolvencia creado  por   el   procesado   para   evadir   el   cobro   ejecutivo   del   cheque  de  autos.   

4.3.          Establecido  que  de  los errores que el  censor  predica  del  Tribunal  únicamente  incurrió  en el relacionado con la  omisión  de  valoración de la documentación proveniente del Banco Agrario, de  los  cinco  cheques  girados  en el año de 1997 por RENÉ RODRÍGUEZ POLO a Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero y de los testimonios de Francisco Túquerres y de  Alfonso  Prado  Rincón, que brindan información que permite inferir la entrega  del  último  cheque  a Ana Rocío Túquerres Madroñero, desde el año de 1993,  cuando   iniciaron   relaciones  comerciales,  como  garantía  de  pago  de  la  mercancía  que  los  hermanos  Túquerres le entregaban periódicamente a RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  con  el  compromiso  de pagarla con cheques posfechados que en  algunos  casos  los  beneficiarios  hacían  efectivos  y  en  otros  el girador  recogía  directamente,  operaciones  que  compartieron  hasta 1998 cuando RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO acumuló un pasivo millonario que se abstuvo de pagar, luego es  dable  concluir  que la estimación conjunta de los mencionados elementos dentro  del  contexto  probatorio  trastroca  las conclusiones del fallo censurado en la  medida  en  que se desfigura la conducta de inducir en error o mantener en error  a  otro  por  medio de artificios o engaños para obtener provecho ilícito para  sí  o  para  un  tercero,  constitutiva  del  tipo de estafa (artículo 246 del  Código Penal de 2000).   

En este caso, no se puede afirmar que RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO  y  MAGNOLY  RAMÍREZ  TOBAR  elaboraron  toda una tramoya para  engañar  a  Ana  Rocío  Túquerres  Madroñero  sobre  su verdadera situación  económica   con   el  fin  de  que  incautamente  les  siguiera  proveyendo  de  mercancía,  ellos  no  guardaron  un  silencio  doloso,  por  el  contrario, la  denunciante  conocía  perfectamente  las  dificultades  económicas por las que  atravesaban  pues  justamente  contaba  con  los  cinco cheques insolutos que le  había  girado  RENÉ  RODRÍGUEZ  POLO entre los meses de mayo y junio de 1997,  que   ni   siquiera   presentó   al  cobro,  pues  no  exhiben  sello  bancario  alguno.   

Durante  los  cinco  años  que  Ana Rocío  Túquerres   Madroñero   y   RENÉ   RODRÍGUEZ   POLO  sostuvieron  relaciones  comerciales  siempre  utilizaron  el  mismo  mecanismo  lícito  y  usual  en el  comercio    -entrega   de  mercadería  por  el proveedor y pago por parte del comprador a plazo y mediante  cheque  posfechado- luego no  se  le  puede  dar  connotación artificiosa y engañosa  al último cheque  llenado  por  Ana Rocío Túquerres Madroñero, cuando esta situación se venía  repitiendo  y  cuando  justamente ella le había exigido a RENÉ RODRÍGUEZ POLO  desde  1993  un  cheque  como  garantía  de  pago  en  caso  del incumplimiento  comercial que éste pudiese llegar a observar en el futuro.   

En  ese  orden  de ideas, y apartándose la  Sala  del  Concepto  del  Delegado,  el  comportamiento de RENÉ RODRÍGUEZ POLO  materia  de averiguación y el de su esposa MAGNOLY RAMÍREZ TOBAR, no puede ser  subsumido dentro del injusto penal de estafa.   

Es   trascendente,   pues,   la  omisión  probatoria  a que se ha hecho referencia, luego razón tenía el juez de primera  instancia cuando acotó:   

“La  realidad  probatoria  enseña es que  entre  la  señora  ANA ROCÍO y el señor RENE existió una relación comercial  que  consistía  en  que  el  almacén  MUNDO  DEL  CACHARRO  le suministraba en  consignación  mercancía  al  señor  RENE  con  destino  a  su  almacén,  que  inicialmente  los  pagos  por  concepto de la mercancía eran cumplidos y con el  tiempo  el  señor  RENE  comenzó a incumplir con su obligación, acumulándose  una  suma  de dinero considerable. Si existía una relación comercial, entre el  procesado  y  aquí  denunciante,  y  el  procesado  no  traspasó  los límites  sociales,  el  no  pago de la mercancía, el incumplimiento de su obligación de  pagar  el  valor  de  la mercancía entregada en consignación no pasan al campo  penal,  lo  que  comporta  que  la  conducta  punible que aquí se investigó no  tipifique  la  ESTAFA  que  se caracteriza porque el elemento constitutivo es el  engaño.  Obsérvese  que  a  través  de  los  autos  se conoce que el presunto  engaño  que  pone  en  evidencia  la  denunciante de que fue objeto (el cual se  probó  con certeza en los autos) fue posterior a la entrega de la mercancía, y  si ello es así, insistimos, no se tipifica la ESTAFA.”   

Este    cargo,    por    lo    tanto,  prospera.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación   Penal   de   la   Corte    Suprema    de    Justicia,  administrando justicia en nombre de    

la  República  y  por  autoridad  de  la  ley,   

R E S U E L V E :  

    

1. CASAR la sentencia impugnada.     

    

1. CONFIRMAR   la   sentencia   de   primera  instancia  dictada  el  26  de  agosto  de 2003 y adicionada el 15 de septiembre  siguiente, por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Popayán.     

    

1. ADVERTIR  que contra la presente decisión  no proceden recursos.     

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                   ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso                                                                                      Permiso   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                            MARINA PULIDO DE BARÓN   

  JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

  JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1 FL.  135 del C. O. Principal.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 92 y 155.   

3 . C.  orig. N° Folios 182-187.   

4  C.  orig. N°  1, fols. 320-327.   

5   C. orig. N° 1, Fols. 340-346.   

6  C.  orig. N° 2, fols. 21-34 y 58-61.   

7 Fl.  115.   

8  C.  orig. N° 1, fol. 115.   

9  C.  orig. N° 1, fols. 116-130   

10 C.  orig. N° 1, fols. 131-132.   

11 C.  orig. N° , fol. 9.   

12 C.  orig. N° 1, fol. 306.   

13 C.  orig. N° 1, fol. 159.   

14 C.  orig. N° 1, fols. 227 y 228.   

15 C.  orig. N° 1, fol. 101.   

16 C.  orig. N° 1, fol. 136.   

17 C.  orig. N°  1, fol. 139.     

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