24731(06-07-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24731  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta número 63   

Bogotá  D.C.,  seis  de  julio  de  dos  mil  seis.   

          Se  pronuncia  la  Corte acerca de la admisibilidad de la demanda de  revisión   presentada   a   través  de  apoderado  judicial  por  Ivan  Darío  Pineda  Jiménez,  quien fue  condenado  por  el  Juzgado décimo penal del circuito de Medellín y la Sala de  decisión  penal  del  Tribunal Superior de la misma sede a la pena principal de  41 años de prisión como autor del delito de homicidio agravado.   

HECHOS  

          Así  fueron  narrados  los  hechos  juzgados en las decisiones cuya  revisión se solicita:   

          “A  la  medianoche  comprendida entre el 5 y el 6 de abril de año  pasado  (1997) el señor Jaime Alonso Echavarría Díaz, de 27 años de edad, se  desplazaba  por  la  autopista  norte  en dirección a esta ciudad, conduciendo,  como  asalariado,  un  vehículo  de  servicio  público, cuando al frente de la  fábrica   Andercol,  situada  en  la  carrera  64  C  número  95  – 84, fue abordado por tres sujetos que  lo  despojaron  del  automotor  y  le  propinaron  una  cuchillada en el cuello,  además  de dos lesiones de esa misma naturaleza en la mano derecha, seguramente  para vencer su oposición al latrocinio.   

          “Pero    ocurrió   que   mientras   los   antisociales   trataban  inútilmente  de  poner  en  marcha el automotor, y cuando el herido había sido  recogido  por un taxista conocido que pasaba causalmente por allí  – quien  lo  traslado  a  la clínica de los seguros sociales de Bello, adonde llegó sin  vida  -,  aparecieron  dos  individuos,  supuestamente  taxistas y cubiertos con  pasamontañas,  que se dieron a su persecución disparándoles repetidamente, en  tanto  que  aquellos  corrían  por  un  rastrojo  hacia  el barrio Castilla, en  dirección opuesta a la empresa mencionada.   

          “Una  dos  horas  después, cuando ya había retornado la calma al  sector,  se  advirtió  la  presencia, en el potrero por donde habían huido los  delincuentes,  de  un  individuo  que yacía en el piso, el cual al ser recogido  por  la  policía  presentaba  varios  impactos  de  bala y signos de embriaguez  aunque  se  hallaba  consciente,  pues  suministro  a los agentes su nombre y un  número telefónico para que avisaran a sus familiares.”   

ACTUACION PROCESAL  

El  Juzgado  décimo  penal  del  circuito de  Medellín,  mediante  decisión  del 6 de marzo de 1998, condenó a Iván  Darío  Pineda  Jiménez  a la pena  principal   de  41  años  de  prisión  como  autor  del  delito  de  homicidio  agravado.   

          El  Tribunal Superior de la misma sede, mediante sentencia del 23 de  junio de 1998, confirmó en su integridad la providencia.   

            

Y el juzgado décimo penal del circuito, el 23  de  enero de 2003, modificó por favorabilidad la pena impuesta, para dejarla en  26 años de prisión.   

DEMANDA DE REVISION  

Con  apoyo en la causales tercera y quinta se  demanda   la   revisión   de   la   sentencia,   para   lo  cual  se  aduce  lo  siguiente:   

            Después  de  indicar  que  la acción de revisión procede cuando  después  de  haberse proferido la sentencia de condena, hechos o pruebas nuevas  permiten  establecer  la  inocencia  del  condenado,  el demandante dedica buena  parte  de  su  exposición a interpretar las pruebas que obran en el expediente,  tales  como  la historia clínica del sentenciado y las declaraciones de quienes  informaron  sobre su presencia cerca al lugar de los hechos, deduciendo de ellas  que él no fue el autor de la conducta por la cual fue condenado.   

          Asume,  entonces,  que  ni los defensores anteriores ni el juzgado y  el  tribunal analizaron las pruebas que obran en el expediente, ni se percataron  de  su  existencia,  pese  a  que  siempre  estuvieron allí, incurriendo de esa  manera  en  múltiples  errores  de  hecho  por  falsos  juicios de existencia e  identidad.   

          Desde  la  misma  óptica  enfoca  los  argumentos  que  expone  con  fundamento  en  la causal quinta  (haberse dictado  la  sentencia  objeto  de  pedimento  con  base  en  pruebas falsas),  pues  estima  que  al  no  destacar  el juzgado y el tribunal las  múltiples  contradicciones  entre los testimonios de cargo, y entre estos y las  pruebas  técnicas,  incurrieron  en  errores  de  hecho  por  falsos juicios de  existencia  y  de  identidad,  pues  no  tuvieron  en  cuenta  que ningún valor  “puede  tener  una prueba recaudada legalmente, pero que falsea la verdad real  y  material de los hechos, no solo por los actores, sino por los funcionarios de  turno.”           

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La   acción   de   revisión   permite  que  sentencias  judiciales  ejecutoriadas  puedan  ser  examinadas nuevamente, como ahora se propone, cuando  aparecen  o  surgen  hechos  o  pruebas  nuevas,  no  conocidas al tiempo de los  debates, o cuando se sustentan en pruebas falsas.   

          Se  trata,  como  se  comprende,  de  causales  que  se  refieren  a  situaciones  que  surgen  con posterioridad al pronunciamiento cuya revisión se  demanda  y  a  partir  de  las cuales es posible construir una verdad histórica  distinta a la declarada en el proceso.   

          Pero  no  es  precisamente eso lo que se propone en la demanda, pues  en  ella lo que se hace es presentar una particular visión de la manera como en  criterio  del  demandante  han debido apreciarse las pruebas que se aportaron al  proceso   –  no  nuevas  – y de allí la referencia  a  los  errores  de  hecho  que  se  denuncia,  que obviamente corresponden a la  sistemática    del    recurso   de   casación   y   no   a   la   acción   de  revisión.   

          Es  evidente,  pues,  la  impropiedad de la demanda, que se hace mas  notoria  a  raíz  de  la  confusión  que  tiene  el recurrente, consistente en  asimilar  los  errores  de hecho en la apreciación probatoria con los conceptos  de prueba nueva y prueba falsa.   

Los  primeros,  se  reitera,  son propios del  lenguaje  del  recurso  de  casación  y  tienen  como  finalidad  denunciar  la  infracción  indirecta  de  la ley por falsos juicios de identidad, existencia o  raciocinio  en que incurrieron los juzgadores en las instancias, mientras que la  prueba  nueva  es  aquella  que no fue conocida durante el tramite del proceso y  mediante  la  cual  es  posible acreditar que la verdad declarada en el fallo no  corresponde a la realidad.   

En  fin, pasa por alto el demandante que los  medios  de  prueba  que deben presentarse como apoyo de la demanda de revisión,  deben  ser  distintos  de  aquellos  que  sirvieron  de  base  para construir la  sentencia  de  primera  y segunda instancia, y con la aptitud probatoria “para  crear  un  criterio,  sino  de evidencia de la inocencia o irresponsabilidad del  procesado,  sí,  por  lo  menos, de la presunción de la misma.” 1            

De  otra  parte,  el  demandante  olvida que  cuando  se  demanda  la revisión con base en la causal quinta del artículo 220  de  la  ley  600 de 2000, debe acompañar a la demanda  copia  auténtica  con  constancia de ejecutoria de la  sentencia  donde  se  hubiese  declarado  que era falsa la prueba que sirvió de  base  para  la  condena,  de  manera  que  se  genere  un grado significativo de  persuasión  en  el  sentido  que  si  se  prescinde  de  esa  prueba  declarada  jurídicamente falsa, la condena no subsistiría.   

No  lo  hace  y  al  igual que ocurre con el  concepto  de  prueba  nueva,  esta  vez  el demandante confunde el sentido de la  “prueba  falsa”,  denotando  que  ante  la  ausencia  de  la declaración de  condena   que  es  imprescindible  acreditar,  pretende  solucionar  ese  vacío  cuestionando  la  apreciación  de  la  prueba desde la perspectiva del error de  hecho,  con  lo  que  parece  sugerir  que no se trata propiamente de aducir una  causal  cifrada en una prueba falsa, sino en una prueba falsamente interpretada,  que es un tema por supuesto distinto.   

Por  razón  de  lo dicho, se observa que la  defectuosa  postulación,  como  acaba  de  verse,  se  dirige  a que la Sala de  Casación  Penal realice una nueva estimación del conjunto probatorio, cometido  que  es incompatible con las causales de revisión seleccionadas, lo cual denota  aún mas la impertinencia de la demanda.   

En  conclusión,  las  impropiedades  en  la  estructuración  de  la  demanda  conducen  inexorablemente  a  su  rechazo.  De  conformidad  con  los  artículos  171,  176,  186,189  y  223  del  Código  de  Procedimiento   Penal,   contra   el   presente   auto  procede  el  recurso  de  reposición.   

En mérito de lo expuesto, de acuerdo con lo  preceptuado  en  el  artículo  222 del código de procedimiento penal, la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   revisión  propuesta  por Iván Darío Pineda Jiménez a través de apoderado judicial.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

                     

MAURO            SOLARTE  PORTILLA            SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ            

Permiso  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO              ALVARO        O        PEREZ  PINZON                

Permiso  

MARINA         PULIDO        DE  BARON             JORGE  QUINTERO MILANES    

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  providencia  del  9  de  abril  de  1986,  proceso 0186.     

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