24937(25-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 24937  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:  Acta No.  51   

Bogotá, D. C., veinticinco (25) de mayo del  dos mil seis (2006).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  21  de octubre del  2004,  el  Juzgado  15 Penal del Circuito de Cali declaró al señor   Robey   Leandro   Arias   Ortega  autor  penalmente  responsable  de la conducta punible de homicidio agravado. Le impuso  312  meses  de  prisión,  15  años  de  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas,  la  obligación de indemnizar los perjuicios  causados    y    le    negó    la    condena    condicional   y   la   prisión  domiciliaria.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado  por  el Tribunal Superior de la misma ciudad el 20 de septiembre del  2005.   

Un  nuevo  apoderado acudió a la casación,  que fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  formales de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Aproximadamente a las 10:20 de la mañana  del  31 de julio del 2003, James Gallego Arango, quien transitaba por la carrera  5ª  Norte,  a la altura de la calle 46 A de Cali, fue abordado por Robey   Leandro   Arias   Ortega,  quien,  amenazándolo  con  un  arma  de  fuego,  lo  conminó  a  que  le  entregara la  motocicleta  de  su  propiedad  en  la que se transportaba, de la que no se pudo  apropiar, porque aquel salió corriendo con las llaves.   

Arias  Ortega  se  alejó  y  fue  seguido  por  Gallego  Arango.  Entonces, el primero le disparó  varias veces, ocasionándole la muerte.   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 4 de  agosto  de  ese año se decretó medida de aseguramiento contra el procesado por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  tentativa de hurto calificado agravado y  porte de armas para la defensa personal.   

3. El sindicado y su defensor solicitaron el  trámite  para  sentencia  anticipada  y  el 27 de octubre del 2003 la fiscalía  formuló  cargos,  que aquel aceptó exclusivamente por las conductas de hurto y  porte de armas.   

4. El 27 de noviembre siguiente la fiscalía  acusó al detenido por el delito de homicidio agravado.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de  Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda porque  no  reúne  los  requisitos  previstos  en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las razones son las siguientes:  

1.  El  defensor  formula  un  cargo  único, con fundamento en la causal  primera, porque   

la  sentencia es violatoria de una norma de  derecho  sustancial  proveniente  de  error  de derecho en la apreciación de la  prueba principal que sirvió de base para condenar.   

Como  la  inconformidad  del casacionista se  refiere  a  la  valoración  judicial  de la “principal prueba de cargo”, es  claro,  aunque  no lo expresa, que invoca el segundo sentido del motivo primero,  esto es, la violación indirecta de la ley sustantiva.   

2.  El  señalamiento  de  un  error  de  derecho se queda sin desarrollo  ni demostración.   

En  efecto,  como  desde  antaño  ha  sido  explicado  suficientemente  por  la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, el error de derecho se presenta a través de  dos  formas:  falso  juicio  de legalidad      y      falso      juicio     de  convicción.   

En  esas condiciones, el censor debe cumplir  con  la  carga de especificar en cuál de esos dos yerros incurrió el Tribunal,  con  la  indicación,  además, de las normas legales que reglaban el proceso de  aducción  del  medio  probatorio  y que fueron obviadas (en el evento del falso  juicio  de  legalidad),  o de aquellas que fijaban, positiva o negativamente, la  tarifa  legal probatoria no aplicada por el juzgador (en la hipótesis del falso  juicio de convicción).   

Con   nada  de  lo  anterior  cumplió  el  apoderado.   

3.  El  demandante  no  probó  el  error de  derecho  anunciado,  y  en  su  escrito dedica su esfuerzo a cuestionar la forma  como  los  jueces  valoraron  un testimonio de cargo. Tal procedimiento niega el  yerro,  pues  tácitamente  admite  que  la  prueba  fue allegada al proceso con  respeto hacia las formalidades legales.   

4.  El  análisis  defensivo apuntaría a un  error  de  hecho. Pero aún  coligiendo  su  real  intención,  la  censura  no cumpliría con las exigencias  legales,  porque  tampoco  hizo  el señalamiento a la especie de falso juicio a  través    del    cual    se    presentó    la    irregularidad:   existencia  (con la especificación de la  prueba  omitida  o  supuesta),  identidad  (con  la  demostración de la distorsión del contenido real de la  prueba),  o  raciocinio (con  la  concreción  del  componente  de  la sana crítica desconocido, esto es, las  reglas de la ciencia, la lógica o la experiencia).   

5.   El   impugnante   no   acreditó   la  trascendencia  del  error,  esto es, no realizó análisis alguno para demostrar  que  los  restantes  elementos  de  juicio  considerados  por  los  fallos  eran  insuficientes para concluir en el juicio de reproche.   

6.  El  recurso extraordinario de casación,  como  su  nombre  lo  indica,  está  por fuera de las instancias normales. Esto  comporta  que  estudios de factura libre, como el realizado por el defensor, que  simplemente  oponen  su  modo  de  observar las pruebas al de los jueces, con el  anhelo  de  que  sea  privilegiado  sobre el de estos, no son admisibles dada la  doble  presunción de acierto y legalidad con la que las decisiones de instancia  arriban  a esta sede, circunstancia que exige del demandante la verificación de  la  ilegalidad de la sentencia del Ad quem,    con    la    indicación    y    demostración    de    errores  concretos.   

7. En forma contradictoria, en el desarrollo  del  reproche,  el recurrente presentó quejas por faltas al debido proceso y al  incumplimiento  de  los  jueces  de su deber de “investigar tanto lo favorable  como   lo   desfavorable”,   esto   es,   al   principio   de   investigación  integral.   

Pero no concretó, como le correspondía, los  medios  de  prueba  no  practicados,  con  la indicación de su incidencia en la  situación  jurídica  de  su  acudido. Además, no demostró que esas falencias  apuntarían  a  la  causal  de  nulidad  que,  obviamente,  excluye la formulada  (violación  a  la  ley),  porque  ésta  exige  un  fallo de fondo, que aquella  repele.   

La Corte no observa una manifiesta lesión a  las  garantías  fundamentales,  ni  que se haya incurrido en causal de nulidad.  Por ello, no hay lugar a su intervención oficiosa.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

         

Inadmitir la demanda  de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                                       Permiso   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILO                                            ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS     

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *