23062(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23062  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

                               Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                Aprobado Acta No. 109   

          Bogotá D. C., primero  de diciembre de dos mil cuatro.   

V    I    S   T   O  S   

Dirime  la  Sala  el  conflicto  negativo  de  competencia  trabado  entre  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de  Antioquia  y  el Segundo Penal del Circuito de Andes, en virtud del cual las  citadas  dependencias  rehusan  ejercer  la vigilancia y control de la sentencia  dictada  por  el  extinto  Juzgado  Regional de Medellín contra WILLIAM ALBEIRO  SALAZAR OLAYA por el delito de rebelión.   

ANTECEDENTES   

1. Mediante sentencia fechada el 27 de julio  de  1998,  un  Juzgado  Regional  de  Medellín  condenó en primera instancia a  WILLIAM  ALBEIRO  SALAZAR  OLAYA, entre otros, como autor responsable del delito  de  rebelión,  negándole  la  concesión del subrogado penal de la suspensión  condicional   de   la  ejecución  de  la  pena,  decisión  que  confirmó  con  modificaciones  el  entonces Tribunal Nacional, que en el fallo de octubre 5 del  mismo  año  le impuso una pena principal de 44 meses de prisión y multa por el  equivalente a 68.67 salarios mínimos mensuales.   

2.  Ejecutoriada la sentencia, el expediente  fue  remitido  al  Juez  Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Medellín,  despacho  que con el fin de ejecutar la sentencia de otro condenado,  avocó conocimiento el 8 de julio de 1999.   

Mediante oficio No. 864 del 24 de agosto del  año  en  curso,  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Bello,  deja a  disposición  del  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad al  condenado  WILLIAM  ALBEIRO  SALAZAR  OLAYA  en  la Cárcel de Caucasia (fl. 316  cuaderno  principal), pero en auto del 26 de agosto siguiente el despacho ordena  remitir   la   actuación  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  que  corresponde,  toda  vez que el referido centro carcelario no se encuentra dentro  de  su  comprensión territorial y por cuanto en esa localidad no existe juez de  ejecución de penas y medidas de seguridad.   

3.  El  expediente fue entonces repartido al  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado de Antioquia, despacho que en  auto  del  22  de  septiembre  del  año  en  curso  se  abstuvo  de  asumir  el  conocimiento  del  caso, aduciendo que el delito de rebelión es de conocimiento  actual  de  los jueces ordinarios, razón por la cual ordenó remitir el caso al  Juzgado Penal del Circuito de Andes, Antioquia.   

4. Recibido el proceso por el Juzgado Segundo  Penal  del Circuito de Andes, en auto del 1º de octubre de 2004, se abstiene de  avocar  conocimiento,  tras  considerar  que  ante la inexistencia de un juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad en el municipio de Caucasia, el  competente  para  vigilar la condena de WILLIAM ALBEIRO SALAZAR OLAYA es el Juez  Especializado  de  Antioquia, porque la sentencia fue dictada por el otrora Juez  Regional   de   Medellín,  proponiendo,  de  una  vez,  colisión  negativa  de  competencia.   

5.  El  Juzgado  Primero  Penal del Circuito  Especializado  de Antioquia en auto del 8 de noviembre del año en curso, acepta  la  colisión  negativa,  insistiendo  en que el actual Código de Procedimiento  Penal  fijó  en  cabeza  del juez del circuito ordinario el conocimiento de los  procesos por el delito de rebelión.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          De  acuerdo  con  la  anterior  reseña  procesal  se  tiene  que la  sentencia  condenatoria  contra WILLIAM ALBEIRO SALAZAR OLAYA fue dictada por el  extinto  Juzgado Regional de Medellín y que ésta hizo tránsito a cosa juzgada  antes  de  que cobrara vigencia la ley 504 de 1999, que adjudicó la competencia  para  conocer  del  delito  de  rebelión  a  los  juzgados penales del circuito  ordinarios,  competencia  reiterada  en el actual Código de Procedimiento Penal  (Ley 600 de 2000).   

Para la Sala es claro que el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito Especializado de Antioquia, es la autoridad que debe asumir  la  vigilancia  y  control  de la sentencia en cuestión, pues de acuerdo con el  parágrafo  del  artículo 79 de la ley 600 de 2000, el juez que dictó el fallo  de  primera  instancia  debe  conservar  o reasumir la competencia, cuando en el  lugar  de  reclusión  no  exista  juez  de  ejecución  de  penas  y medidas de  seguridad.   

Precisamente, al resolver otros conflictos de  competencia  suscitados  en  discusiones  de  la  misma  naturaleza,  la  Corte,  teniendo  en  cuenta lo indicado por la Sala Administrativa del Consejo Superior  de  la  Judicatura  en los acuerdos 54 de 1994, y 548 y 567 de 1999, relativos a  la ejecución de la sentencia, determinó lo siguiente:   

“3.1 La ejecución de la sentencia atañe  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia, cuando  el  condenado  se  encuentra privado de la libertad, no depende de la naturaleza  de  la  conducta  punible,  ni del territorio donde se cometió, ni del despacho  judicial  que  dictó  el  fallo,  sino  de un factor personal relativo al lugar  donde se encuentre recluido.”   

“3.2  En  general,  la sentencia debe ser  ejecutada  por  el  Juez  de  esta  especialidad,  y cuando en el lugar donde se  encuentra  el  detenido  no exista Juez de Ejecución de Penas, debe conservar o  reasumir  la  competencia  el  Juez  que  dictó  el fallo en primera instancia,  según  lo  dispone  al  parágrafo  transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.”   

“3.3   La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la  pena  cuando  al  procesado se le concedió  libertad,  es  el  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del mismo  circuito    donde    se    hubiese    proferido    la   sentencia   de   primera  instancia.”   

“3.4   La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la  pena  cuando  al  procesado se le concedió  libertad,  radica  en  el  juez que profirió la sentencia de primera instancia,  únicamente  cuando en el mismo circuito no exista Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad.”  (Auto  del 15 de octubre de 2002, radicación 19.844  M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo).   

De  ahí que si bien a partir de la vigencia  de  la  ley  504 de 1999, el conocimiento del delito de rebelión corresponde en  primera  instancia  a  los  jueces penales del circuito ordinarios por el factor  territorial,  competencia  reafirmada en la ley 600 de 2000, y en atención a su  vigencia  inmediata  produjo  que  los procesos que tenían bajo su conocimiento  los  juzgados penales del circuito especializados se remitieran a sus homólogos  ordinarios,  respecto  de aquéllos ya finalizados con sentencia condenatoria en  firme,   las  nuevas  disposiciones  no  afectan  la  situación,  tal  como  lo  consideró  la  Sala  en el auto de colisión del 7 de mayo de 2002 con ponencia  del Magistrado Carlos E. Mejía Escobar.    

Lo  anterior  porque la situación planteada  quedaría  regulada en el parágrafo transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento   Penal   actual,   de   acuerdo   con   el  cual  “en  aquellos  distritos  judiciales  donde  no  se hayan creado las  plazas  de  jueces  de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad, cumplirán  estas     funciones,     mientras     tanto,    los    jueces    de    instancia  respectivos”  y  entiende la Sala que estos últimos  se  refieren  al  funcionario  que  dictó  la  sentencia  de  primera  o única  instancia,  como explícitamente lo hacía el 15 transitorio del decreto 2700 de  1991  y lo señaló la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura  en el ya citado acuerdo No. 54 de 1994.   

Como en este caso el lugar donde se encuentra  recluido  el  condenado  WILLIAM ALBEIRO SALAZAR no existe Juez de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  seguridad,  debe  asumir la competencia el Juez Penal del  Circuito  Especializado  del  lugar  donde ocurrieron los hechos, pues es esa la  autoridad que reemplazó al anterior Juez Regional.   

En  conclusión, es el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  Antioquia  el  despacho  que  debe  asumir  la  vigilancia de la pena impuesta a WILLIAM ALBEIRO SALAZAR OLAYA.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE  

         

DECLARAR  que  la competencia para la ejecución de la sentencia  condenatoria  dictada  en  este  proceso  contra  WILLIAM ALBEIRO SALAZAR OLAYA,  radica  en  cabeza  del  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado de  Antioquia.   

En  consecuencia,  disponer  la  inmediata  remisión   de  la  presente  actuación  al  Juzgado  en  quien  se  radica  la  competencia,  dando  aviso  de  lo  aquí  decidido al Juzgado Segundo Penal del  Circuito de Andes.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO             

Cita medica  

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria  

    

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