23052(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23052  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   No.  109   

          Bogotá   D.   C.,  diciembre primero de dos mil cuatro   

V    I    S   T   O  S   

         

Conforme a lo normado en el artículo 205 del  Código    de   Procedimiento   Penal,   examina  la  Corte  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación  propuesta   por   el   defensor  de  OMAR  RODRÍGUEZ  ALEJO,  respecto  de  la  sentencia  de  segundo grado  proferida  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá el 28  de  mayo  de  2004,  por  cuyo  medio  confirmó la pena principal a 18 meses de  prisión  y  multa  por  la suma de $5.000, impuesta al procesado en cita por el  Juzgado  13  Penal del Circuito de la misma ciudad, por su responsabilidad en el  delito de estafa.   

HECHOS  

         

De acuerdo con lo reseñado en la sentencia,  los  hechos  objeto  del  proceso  fueron  denunciados por el señor Luis Helber  Tovar  Sánchez,  quien dio cuenta que para el año de 1990 adquirió por compra  a  OMAR  RODRÍGUEZ  ALEJO,  representante  legal  de Inversiones e Inmobiliaria  Roover  Ltda.,  un lote de terreno demarcado con el No. 71 de la manzana 1 de la  Urbanización  León  XIII,  segundo  sector, ubicado en el municipio de Soacha,  Cundinamarca,  cuyo  contrato elevado a escritura pública No. 6501, no pudo ser  registrada  ante  la  Oficina de Instrumentos Públicos por evasivas presentadas  por  la inmobiliaria, percatándose al pedir copia del certificado de tradición  y  libertad  del  bien,  que  el  mismo aparecía vendido a una tercera persona,  coligiéndose  un  perjuicio que lo llevó a promover la respectiva denuncia por  estafa.   

LA  DEMANDA   

          Dentro  del  término  legal, el defensor  del  procesado  OMAR RODRÍGUEZ ALEJO presentó demanda de casación por la vía  ordinaria,  en  la  cual presenta tres cargos principales al amparo de la causal  tercera  de  casación,  y  un cargo subsidiario al amparo de la causal primera,  cuerpo primero.   

          Para  efectos  de  la  determinación que ha de tomar la Sala,  se  reseñan  de  manera  genérica los argumentos aducidos en los tres primeros  cargos,  que  tienen  que  ver  de  manera directa con la supuesta violación de  garantías fundamentales.   

          Así,  en  el  primer  y  segundo  cargo  el  demandante  acusa  la  sentencia  de  haberse dictado en un juicio viciado de nulidad por la causal del  numeral  1º  del  artículo  306  del  Código  de Procedimiento Penal, pues se  operó  el  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  antes de calificarse el  mérito  del  sumario,  razón  por  la cual tanto del fiscal como el juez de la  causa  carecían de competencia para adelantar la instrucción, la calificación  y el juicio.   

          Según  el  demandante, la conducta juzgada se ejecutó cuando OMAR  RODRÍGUEZ  ALEJO,  en  su  condición  de  gerente  de  la  firma Inversiones e  Inmobiliaria  Roover  Ltda,  transfirió  el  derecho de dominio y posesión del  inmueble  aquí  relacionado a favor de Luis Herber Tovar Sánchez, negociación  materializada  en  la escritura pública No. 6501 del 15 de junio de 1990, de la  Notaría  27  del  Círculo  de  Bogotá,  momento  en que se obtuvo el provecho  ilícito,  esto  es  el  pago de $1.500.000 por la compra del bien inmueble cuya  propiedad nunca obtuvo el comprador.   

          De  tal  forma,  agrega, el hecho no ocurrió en la fecha en que se  registró  la  venta  que  posteriormente se hizo a la señora María Doris Vivi  Acosta,  vale  decir  el  31  de  enero  de 1997, porque en dicha ocasión no se  disputó  la  propiedad  del  inmueble al señor Tovar Herrera, en razón de que  nunca  la  obtuvo,  y, porque, conforme lo estatuye el artículo 756 del Código  Civil,  la  tradición  del dominio de los bienes inmuebles se efectúa mediante  la  inscripción en la oficina de registro de instrumentos públicos, razón por  la  cual  la  concepción  jurídica  contenida en el fallo impugnado, según el  cual  el  provecho  económico se obtuvo en el momento citado, es violatoria del  precepto  del  artículo  20  del decreto 100 de 1980, en cuanto consagra que la  conducta  punible  se  considera  realizada  en  el  momento  de la acción o la  omisión, aún cuando sea otro el resultado.   

          Cita  apartes  del  fallo  impugnado, para insistir luego en que el  hecho  punible  por el que se procede se consumó el 15 de junio de 1990, cuando  se  materializó  el  contrato  de  compra venta del inmueble aquí relacionado,  fecha  desde  la  cual transcurrieron exactamente 12 años, 7 meses y 20 días a  la  fecha en que se calificó el mérito del sumario, esto es febrero 4 de 2003,  por  lo  que  se  operó,  en  esa etapa, el fenómeno de la prescripción de la  acción penal.   

          Incluso,  dice,  cuando  se abrió la investigación penal mediante  resolución  del  23  de  abril  de  2002,  ya  el Estado y la Fiscalía habían  perdido  competencia  para  iniciar  el  proceso,  tal  como  se  deduce  de los  artículos  20,  79,  80, 83 y 356 de la ley 100 de 1980 en concordancia con los  artículos  6º,  9º, 10, 15, 16, 20, 38, 39, 327, 306-1, 308 y 310 del Código  de  Procedimiento  Penal,  porque se ya se había operado la prescripción de la  acción  penal,  lo  cual  conduce  a  la violación de ritualidades propias del  proceso   como   las   consagradas  en  los  artículos  38  y  39  idem,  lo  que  conlleva  a  la  nulidad  deprecada.   

          Subsidiariamente,  en  el  primer  cargo,  sostiene  que  de  todas  maneras  se  dieron  otras irregularidades que rompen la estructura del proceso,  pues  el  Juez 13 Penal del Circuito de Bogotá y la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior de la misma ciudad, carecían de competencia para conocer del  caso,  pues de aceptarse la lógica del Tribunal, la estafa se consumó el 31 de  enero  de  1997 cuando se suscribió la escritura de venta a favor de la señora  María  Dolores  Vivi  Acosta,  transfiriéndose  la  propiedad del inmueble que  antes  de  había  vendido a Tovar Sánchez, y ese acto de disposición ocurrió  en  el municipio de Soacha, Cundinamarca, específicamente en la Notaria Segunda  de  esa  localidad,  por  lo que el hecho se habría materializado en ese lugar,  cuya  comprensión territorial corresponde al Juez Penal del Circuito de Soacha,  y la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca.   

          En  ese  contexto,  dice,  la  sentencia  desconoció  el  precepto  contenido  en el artículo 11 del Código de Procedimiento Penal, de acuerdo con  el  cual  nadie  puede ser juzgado sino por el juez o tribunal competentes, y en  este  caso,  de  aceptarse  la  tesis  del  Tribunal,  los  competentes eran las  últimas  autoridades  citadas,  según se deduce de los artículos 73, 77, 81 y  83 ídem.   

          La  violación  al  principio  de  juez natural, agrega, lleva a la  nulidad  de la actuación conforme al precepto del numeral 1º del artículo 306  del   Código   de   Procedimiento   Penal,   a  partir  de  la  resolución  de  acusación.   

          A   continuación   reseña   el   demandante  que  las  anteriores  irregularidades  violan  indefectiblemente  los  derechos  fundamentales  de  su  representado  OMAR  RODRÍGUEZ  ALEJO,  específicamente  los consagrados en los  artículos 28, 29, 228 y 230 de la Constitución Política.   

          En  el  tercer cargo también acusa la sentencia de haberse dictado  en  un  juicio  viciado  de  nulidad  con  base en la causal del numeral 3º del  artículo  306 del Código de Procedimiento Penal, por violación del derecho de  defensa  de  OMAR  RODRÍGUEZ  ALEJO,  por  falta  de  defensa  técnica  que se  materializa  en  dos  aspectos  fundamentales, a saber, la falta de orientación  del   proceso   y   la  omisión  de  haber  solicitado  en  su  oportunidad  la  prescripción de la acción penal.   

          Sostiene  que  la defensa del procesado se confió a un defensor de  oficio,  que  durante  la  instrucción  no  ejecutó  ningún  acto material de  defensa,  y  menos  determinó  al  Fiscal a observar que el hecho imputado a su  defendido  había tenido ocurrencia el 15 de junio de 1990, como tampoco le hizo  caer  en  cuenta  de que el registro de la escritura pública No. 6501 del 15 de  junio  de 1990, no era indispensable para que el señor Luis Heber Tovar Herrera  adquiriera  la  propiedad del bien, pues si tenía la posesión del mismo, dicha  propiedad  también la podía obtener por el transcurso del tiempo, a través de  un  proceso  de  pertenencia  ya  que  la  ley  redujo  a  tan  sólo 5 años la  prescripción  adquisitiva,   los  cuales  se  cumplieron  antes  de que se  otorgara una nueva escritura a la señora María Doris Vivi Acosta.   

          Igualmente   que   el   denunciante   descuidó   completamente  su  propiedad,  pues  sólo  se  acordó  de  ejecutar  el  acto  de  registro de la  escritura en el año de 1996.   

            Tales  orientaciones,  agrega, fueron omitidas por el defensor de  oficio  del  procesado,  lo  cual repercutió negativamente en la defensa de sus  intereses,  pues  de  haberse  alegado  en  tiempo,  se  habría concluido en la  ausencia  de  uno  de  los  elementos  estructurales  de  la  conducta  punible,  situación  en  la  cual, insiste, se materializa la violación al derecho a una  adecuada defensa técnica.   

          Pero  además, agrega, ninguno de los defensores de oficio que tuvo  el   procesado   RODRÍGUEZ  ALEJO  se  preocupó  de  solicitar  en  tiempo  la  prescripción  de  la  acción  penal,  que operó desde el 14 de junio de 2000,  conforme  lo  alegó  en los primeros cargos; tampoco se ocuparon de impugnar la  acusación, ni de solicitar la nulidad del juicio por esa razón.   

          Finalmente,   se   reseña  que  en  el  único  cargo  subsidiario  presentado  al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, se  denuncia  la  violación directa, por falta de aplicación, del artículo 20 del  decreto  100  de  1980,  lo  cual  condujo  a  la  aplicación  indebida  de los  artículos  79, 80, 83 y 356 ídem y a la consecuente violación de las derechos  fundamentales  consagrados  en  el  artículo  28,  29, 58, 228, 229 y 230 de la  Carta Política.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Aunque  el demandante no dice expresamente que acude a la casación  por  la vía discrecional, de los argumentos esbozados se infiere claramente que  a  ese  propósito  se dirige la demanda, toda vez que los cargos presentados se  centran  en  fundamentar  la  posible violación de las garantías fundamentales  del  procesado,  y  en  este  caso se procede por un delito cuya pena máxima no  excede  los  ocho  (8)  años de prisión (artículo 246 de la ley 599 de 2000),  por  lo  que  es  esa  la  única  vía  posible  para  acceder a esta instancia  extraordinaria.     

Ahora  bien,  de  acuerdo  con  la  actual  legislación  procesal,  la  demanda  de  casación discrecional debe reunir los  requisitos  establecidos por el artículo 212 de la ley 600 de 2000, y, además,  ha  de  expresar  la  necesidad  de  su  admisión  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos constitucionales que hubieren  sido  transgredidos  en  el  trámite ordinario del proceso, únicos motivos por  los  cuales  puede  ser  admitida,  correspondiéndole  decidir  a  la Corte, en  ejercicio  de  la  discrecionalidad  que  la  ley  le  otorga,  si  la  admite o  rechaza.    

          En   el   presente   caso,   los  motivos  esgrimidos  por  el  actor  con  apoyo  en  la causal tercera, en cuanto pone de  presente  que  la  sentencia  fue  dictada  en  juicio  viciado  de  nulidad por  violación  del  debido  proceso  y  el derecho de defensa, por haber operado la  prescripción  de  la  acción  penal  antes de la emisión de la resolución de  acusación  y por no haber contado el procesado con una efectiva defensa letrada  durante  el  trámite  de  la  instrucción,  primordialmente,  motivos  que  en  principio  se acompañan de una debida fundamentación que denota la posibilidad  de  haber  sido transgredidas las garantías fundamentales reputadas como objeto  del  presunto  quebranto,  y  el efecto negativo que ello pudo haber tenido para  los intereses de su representado.   

          En  consecuencia,  tenidos  por  satisfechos  los  presupuestos que  tornan  viable  la  casación  discrecional, la Corte dispondrá que se surta el  traslado    al   Procurador   Delegado   para   que   emita   el   concepto   de  rigor.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     Sala     de     Casación     Penal,   

R E S U E L V E:  

          1º.  ADMITIR  la  demanda  de  casación  por la vía discrecional,  presenta  por  el  defensor  del procesado OMAR RODRÍGUEZ ALEJO por los motivos  expresados  en  la  demanda,  y  que  dicen  relación  con la violación de las  garantías   fundamentales   del   debido   proceso  y  el  derecho  de  defensa  técnica.   

          2º.   Correr   traslado   al  Procurador  Delegado  por el término de veinte (20) días para  que  emita  el  concepto  de  que  trata  el  artículo  213  de  la  Ley 600 de  2000.   

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

          Cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO             

EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN            JORGE     LUIS     QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria    

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