23031(19-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  23031   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

                                                 Magistrado Ponente:   

                                                 Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                 Aprobado Acta No. 001   

Bogotá D.C., diecinueve (19) de enero de dos  mil cinco (2.005).   

VISTOS:  

Decide  la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda  sustento  del  recurso de casación discrecional interpuesto por el  defensor   de   JUAN   BAUTISTA   CASAGUA   GONZÁLEZ,   contra   la   sentencia  proferida   por  el   Juzgado 53 Penal del Circuito de Bogotá el 2 de  junio  de 2.004, que revocó el fallo absolutorio de primer grado emitido por el  Juzgado  82  Penal  Municipal, para en su lugar condenar al referido procesado a  la  pena  principal de doce (12) meses de prisión y multa de diez (10) días de  salario  mínimo  legal mensual, al declararlo penalmente responsable del delito  de inasistencia alimentaria.   

DEMANDA   Y   CONSIDERACIONES:   

1.  Tres  son  los  reproches  en  que afirma  sustentar  la  impugnación extraordinaria el procurador judicial del procesado,  con  fundamento  en la primera causal de casación por vulneración indirecta de  la ley sustancial, los dos primeros y la tercera, el último.   

2.     El  primero  por cuanto, en criterio del censor, incurrió  el  fallador en evidente error fáctico derivado de falso juicio de identidad en  la  valoración  de  las  pruebas,  que  dice  evidenciarse  de la comparación,  transcrita  extensamente,  entre  el  análisis  probatorio  de  primera y el de  segunda instancia, cuya apreciación descalifica.   

De la aludida confrontación de los fallos se  sigue,  para  el censor, el hecho de resultar “incontrovertible que el Ad-Quem  le  ha  otorgado  a  la  prueba reseñada un valor que la ley no le asigna y por  exceso  estimó la prueba como plena cuando es incompleta, por lo que deviene un  error  manifiesto  de derecho, por falso juicio de convicción, sin perjuicio de  la  concurrencia  igualmente,  de error manifiesto de hecho, por falso juicio de  identidad”.   

3.  Es  postulado  entonces  el  segundo  reproche  por  error  de derecho,  bajo  la  consideración  de  haber equivocado el Tribunal la evaluación de las  pruebas,  producto  de  darles a los diversos medios un mérito distinto del que  expresamente  les  atribuye  la  ley,  lo que desencadenó los falsos juicios de  legalidad y convicción alegados.   

En  forma  intrincada  y  confusa, señala el  actor  que  las  distintas  investigaciones seguidas en contra del procesado por  los  delitos  de  hurto  entre  condueños,  falso testimonio, fraude procesal y  falsa  denuncia  aportadas  por la querellante, dejan al descubierto la falta de  valoración  de  las  mismas en su verdadera dimensión, haciéndose evidente el  falso  juicio de legalidad, además de una flagrante violación del artículo 29  de la Carta Política, esto es, a la presunción de inocencia.   

Discrepa además el censor con la apreciación  de  la  segunda instancia de acuerdo con la cual es indiferente que el encausado  tuviera  derecho  alguno sobre la vivienda habitada por su querellante, pues era  de  ese  bien  que  el  procesado  se  procuraba  parte  de los recursos para el  sostenimiento de su familia.   

Asegura    el    censor    que   revisada  “detenidamente  la  valoración  probatoria  del  funcionario  Ad-Quem,  dicha  actuación  cae  en  el terreno del error…”, pues la deuda por alimentos que  denunció  la  quejosa, se generó debido a los conflictos por el inmueble y los  bienes   que   tenía   arrendados  y  la  difícil  situación  económica  del  querellado,  que  lo  llevó  a  expresar  en  el  proceso  cómo  los  recursos  devengados  no le alcanzaban para cubrir la cuota de alimentos, aspecto ignorado  en la sentencia, vulnerándose de este modo el debido proceso.   

4.  A  manera  de  tercer reproche, afirma el  actor  que  el  proceso  estaría  viciado  de  nulidad  y sin expresar en forma  concreta  y completa sus fundamentos, señala de manera escueta que el sindicado  no  podía  haber  sido  juzgado  dos  veces  por la misma conducta.     

5. Sustentada en los términos sintetizados la  demanda,  es  para  la  Sala  imperativo  una  vez  más precisar, como en forma  permanente,  copiosa  y  reiterada se ha clarificado, que siendo la casación en  su  índole  discrecional lo procurado, es siempre para el actor forzoso cumplir  con  el  deber  de  anticipar  la  exposición de aquellos fundamentos en que se  sustenta  la  viabilidad  del recurso en dicha modalidad, necesario es por tanto  expresar  en  forma  sintética,  pero con claridad y precisión, a cuál de las  dos  alternativas  posibilidades  que  la  ley autoriza se acogía, si tenía la  impugnación  fundamento  en  la necesidad de encontrar por parte de la Corte un  pronunciamiento   con  miras  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  o  en  el  propósito    de    procurar    la    garantía    de   derechos   fundamentales  conculcados.   

6.  Como  viene  de ser acotado, el libelista  omitió   por   completo   anticipar  alguno  de  estos  conceptos,  pese  a  su  perentoriedad  como  única  forma  de  lograr  que  la Sala conozca a partir de  dichos  parámetros  cuál  debía ser la orientación y desarrollo que entonces  correspondía a los cargos.   

Por ello, nada distinto corresponde a la Sala  que  insistir  en  la  profusa  y  constante  jurisprudencia  que  con  estricta  sujeción  a  los  mandatos de la ley procesal, ha decantado aquellos requisitos  formales  que  debe  reunir un libelo con el que se pretende atacar la legalidad  de  la  sentencia,  cuya  cualificación  supone  desde luego algunas exigencias  mayores   tratándose   del   ejercicio  del  recurso  extraordinario  por  vía  excepcional,  dada  la circunstancia de que en dichas hipótesis la casación se  hace extensiva a casos en que regularmente ella no procede.   

7.  De ahí que la carencia de concreción en  los  fundamentos  sustentadores  de  la  viabilidad  del  recurso  de  casación  discrecional,  esto es no señalar con claridad y precisión, a cuál de las dos  alternativas  posibilidades  se acogía, si tenía la impugnación fundamento en  la  necesidad  de  encontrar por parte de la Corte un pronunciamiento en procura  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  o  en el propósito de salvaguardar la  garantía  de  derechos  fundamentales conculcados, conduce, como lo ha definido  la  Sala,  a  la  inexorable  inadmisión de la demanda, conforme ha sucedido en  este caso.   

En  razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  procesado  JUAN  BAUTISTA  CASAGUA  GONZÁLEZ  contra la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Juzgado 53 Penal del Circuito  de Bogotá el 2 de junio del pasado año.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

Cópiese,   devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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