23030(04-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23030  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado  acta  número  034   

Bogotá., cuatro de mayo de 2005  

          Decide  el  despacho  lo pertinente con relación a la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  excepcional  interpuesta  por  el  defensor  de  Edgar  Acevedo  Espitia  en  contra  de la sentencia proferida el 7 de julio de 2004 por el Tribunal Superior  de  Cundinamarca,  mediante la cual confirmó la del Juzgado Promiscuo Municipal  de  Leticia  (Amazonas),  que  condenó  al  procesado a la pena principal de 38  meses  de  prisión y multa de 10 salarios mínimos legales mensuales como autor  del   delito   de   ilícito   aprovechamiento   de   los   recursos   naturales  renovables.   

HECHOS  

          Así    fueron    narrados    en    la    sentencia    de    segunda  instancia:   

          “La  génesis  investigativa  alude a la denuncia formulada por el  Coordinador  del  control territorial del Cabildo Mayor del Resguardo de Ticuna,  el  Jefe  del  Programa  Parque  Nacional  Natural  Amacayacu,  el  Director  de  Corpoamazonía  y  del  Coordinador departamental para derechos colectivos de la  Defensoría  del  Pueblo,  a  través  del  cual  (sic)  se deja en evidencia la  realización  de  una  visita  a  la  comunidad  de  Buenos  Aires,  cerca de la  desembocadura  del  río  Pamate,  en  el río Cotuc, lugar donde se encontraron  vagones  con  madera  Cedrella  Odorata,  167  en total, representadas en mas de  26.000  piezas  en  madera de cedro, por un valor que superaría los dos cientos  millones de pesos.”   

          “Aseguran  los  denunciantes  que  dicha  madera  podría  estarse  talando  desde  hace  13  meses  atrás  y dos meses las mas recientes. En dicho  lugar  fueron  encontrados  los señores José Francisco, alias Tatú y Fernando  N.,  estableciéndose  además que el posible responsable sería Edgar, alias El  Llanero.”   

ACTUACION  PROCESAL   

          1.  Con  base en la denuncia presentada el  día  17  de  abril  de  2002, La Fiscalía seccional delegada ante los Juzgados  penales  del  circuito  de  Leticia,  el  1  de  mayo  del  mismo  año,  abrió  investigación previa.   

          2.  El  30  de  mayo de 2002, la Fiscalía  abrió  investigación penal y ordenó vincular a Edgar  Acevedo  Espitia,  a  quien  el  15  de  julio de 2000  declaró  persona  ausente y le designó defensor de oficio, sin haber realizado  ninguna   otra   diligencia,   como   no  fuera  una  fracasada  citación  para  indagatoria,    para    lograr    su   comparecencia.   

          3.  El  17 de febrero de 2003, el despacho  clausuró  la  investigación  y el 28 de marzo de 2003 la calificó acusando al  procesado  por  la  comisión  de  los delitos de “Ilícito aprovechamiento de  recursos  naturales  renovables”  en concurso con el de “invasión de áreas  de especial importancia ecológica agravada.”   

          4.  El 7 de mayo de 2003, el Juzgado Penal  del  circuito  de  Leticia  avocó  el  conocimiento del proceso, el 20 de junio  realizó  la  diligencia  de audiencia preparatoria y el 29 de octubre del mismo  año llevó a cabo la diligencia de audiencia pública.   

          5.  El  2 de diciembre de 2003, el Juzgado  penal  del  circuito  de  Leticia  dictó  la  sentencia de instancia en la cual  dispuso  anular  la actuación con respecto al delito de “invasión de tierras  de  áreas  de  especial importancia geográfica” y condenar al procesado como  autor  del  delito  de  “ilícito  aprovechamiento  de  los recursos naturales  renovables”,  agravado  por virtud de los dispuesto en el artículo 58 numeral  16  del  código  penal,   a  la pena de 38 meses de prisión y multa de 10  salarios mínimos legales mensuales.   

          6.   El  Tribunal  superior  del  distrito  judicial      de     Cundinamarca,     mediante  sentencia  del  7 de julio de 2004, confirmó la decisión  de primera instancia.    

DEMANDA     DE  CASACION   

          El  defensor  del  procesado  interpone en contra de la sentencia de  segunda     instancia     el     recurso     extraordinario     de     casación  discrecional.   

          Invoca  las  causales  primera  y segunda de casación, con apoyo en  las cuales explica los cargos de la siguiente manera:   

          Causal primera.   

Cargo   único.  Violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea del  artículo 328 del código penal.   

A   su   juicio,  el  Tribunal  interpretó  erróneamente  el  artículo  328  del  código  penal,  al  considerar  que  el  ingrediente  normativo  del  tipo  que alude a “especie amenazada o en vía de  extinción  o  de  “recursos  genéticos”,  solo  se  aplica  a los recursos  hidrobiológicos  y  no  a los recursos fáunicos, forestales y florísticos. De  ello  resulta fácil concluir que el Tribunal interpretó “restrictivamente”  el tipo penal confiriéndole un sentido jurídico que no tiene.   

El artículo 328 del código penal es un tipo  penal  en  blanco, el cual es necesario complementarlo con apoyo en el principio  de  legalidad,  que  obliga  a  incluir  en  el  precepto la norma que regula la  explotación  de  los  recursos naturales renovables, la cual por desidia de las  autoridades encargadas de definir ese tema no se ha expedido.   

Causal   segunda   

Con  fundamento en la causal segunda acusa a  la  sentencia de no guardar coherencia con la resolución acusatoria. En efecto,  en  esta  se  acusó  al  sindicado de ejecutar el comportamiento descrito en el  artículo  328  del  código penal, sin agravantes; sin embargo, en la sentencia  se  le  adicionó  la  consagrada  en el numeral 16 del artículo 58 del código  penal,  que  establece  que  la  conducta  se  agravará cuando se realice sobre  áreas  de  especial  importancia  ecológica  o  en  ecosistemas  estratégicos  definidos por la ley o los reglamentos.   

SE  CONSIDERA:   

          El  artículo  205  del  código  de procedimiento penal establece a  título  de  regla  general  que  el recurso extraordinario de casación procede  contra las sentencias   

ejecutoriadas proferidas en segunda instancia  por  los  Tribunales  superiores  de  distrito  judicial  y el Tribunal Superior  Militar,  en  procesos  que se hubieren adelantado por conductas sancionadas con  pena de prisión cuyo máximo exceda de ocho (8) años de prisión.   

          Y  en  el  tercer  apartado,  consagra, que de manera excepcional la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  puede  admitir  la demanda de  casación  en casos distintos a los anteriormente indicados, cuando se considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  preservación de  garantías   fundamentales,   siempre   que  reúna  los  demás  requisitos  de  ley.   

         

Con este propósito es necesario señalar que  no  es claro el demandante en señalar lo que pretende con el ataque que formula  a  la  sentencia  con fundamento en la causal primera, aun cuando por el sentido  de  la misma se deduce que su finalidad no sería otra que buscar de la Corte un  pronunciamiento  con criterio de autoridad, o la interpretación de una norma de  derecho  sustancial,  todo  con  el  fin  de  desarrollar la jurisprudencia. Sin  embargo,  no  le  es  dado  a  la  Sala, en virtud del principio de limitación,  complementar  el  cargo  que a la sentencia se formula y sustituir al demandante  en  sus  planteamientos  para  establecer  cuál  es el punto que en concreto le  interesa  que  la  Sala  desarrolle  o  sobre  el  cual  debe pronunciarse y por  qué.   

          En  cambio,  el cargo que se plantea con apoyo en la causal segunda,  acerca  de  la incongruencia entre la acusación y la sentencia, no contiene una  exposición  extensa  sobre  la  materia, pero si lo suficiente como para que la  Corte  entienda  que  el  principio  de  congruencia,  que  es  parte del debido  proceso,  fue  ignorado por las instancias. En tal virtud, la Corte admitirá la  demanda  de casación discrecionalmente en procura de la defensa de la garantía  fundamental   a  la  cual  se  refiere  el  libelista,  sin  que  ello  implique  anticiparse  a la decisión final.            

          Ahora  bien,  desde  luego que la demanda no es inmune a la crítica  por  los  defectos  de  forma  que  ella pueda tener, pero sobre los mismos debe  realizarse  un  juicio  de  ponderación frente a la importancia de proteger las  garantías fundamentales como la denunciada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE  

          Admitir  la casación que por vía discrecional invoca y presenta el  defensor   de   Edgar   Acevedo  Espitía,  solo  con  respecto a la defensa de las garantías fundamentales.   

          Córrase  traslado  al  Señor  Procurador  Delegado  para  lo de su  cargo.   

NOTIFIQUESE    y  CUMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARON  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ       HERMAN GALAN CASTELLANOS   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO              EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO        

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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